Decíamos que las puebladas que dieron origen al peronismo también estuvieron corporizadas por los sectores menos instruidos.
Hablamos también de qué significa "ser instruido" y si una persona instruida debería votar mejor que otra con menos instrucción.
¿Para votar bien se requieren estudios?
¿La gente instruida que vota a De Narváez vota mejor que la que lo hace por Néstor Carlos Kirchner?
¿Qué significa votar bien?
Se pueden hacer muchísimas preguntas, pero también se puede y se debe remarcar nuestro repudio más absoluto al contenido discriminador de este titular de Perfil.
Y se debe también responderle como lo hizo Tomás en Burbujas con detergente:
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Los poco instruidos votan a Néstor. Votamos a Néstor, los poco instruidos.
La correlación es sencilla: a mayor instrucción, menor voto a Néstor.
Allí donde un hombre no piense, hemos cosechado otro voto.
Cada burro,
cada pelotudo,
como yo
como vos,
es un soldado de la causa.
A vos, amigo provinciano, que te vas a pescar
y ves el cartel pintado que dice "Carnada Biva",
hacete un tiempo, entrá al negocio y convencé:
ahí vive un potencial kirchnerista.
A vos, que dijiste "vistes lo que pasó": a vos te hablo,
agregador compulsivo de eses,
sos compañero.
A vos, que pensás que porque leés libros
no sos poco instruido:
sabemos que te siguen gustando las Condorito, tonto,
te morís por dejar ese libro complicado en la mesa de luz,
y clavarte las cinco Rambos seguidas.
Pelotudo fanático de Rambo
que hasta viste la cinco y dijiste que era una masa:
vos también sos compañero.
Te hablo a vos, enfermito que está mirando
fútbol mexicano un martes a las tres de la mañana,
y que te chupa un huevo todo lo que no sea redondo
y gire, y haya que golpearlo fuerte:
a vos te están diciendo, pelotudo,
que también sos kirchnerista. Así que ese loco domingo de junio,
que no va a haber fútbol, apagá ESPN y fijate qué hacés.
Pelotudos del mundo, unámonos.
Para que nos tomen en cuenta:
nuestro voto ignorante vale,
somos las masas superlúmpenes
y merecemos expresar nuestro culto a la pelotudez,
reivindicar el derecho
a ratearse a la escuela para jugar al metegol,
a putear a dios cuando te martillás la mano,
a volcar el vino en el mantel blanco.
Somos burros y,
por eso,
los mejores intelectuales,
de la talla de Ari Paluch,
están en contra del Gobierno.
Porque son gente instruída,
como Beatriz Sarlo,
la ex-lopezrreguista que escribe en la hoja
que va atrás
de la columna de opinión
de Valeria Mazza.
Nuestra lucha,
compañero pelotudo,
es contra la educación:
¡Compañeros, ha llegado la hora de incendiar escuelas, bibliotecas y universidades!
Todo sea por la causa.
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