Alguna vez un compañero que quiero y respeto mucho me dijo que una de las virtudes principales que debe tener un verdadero dirigente sindical es volver a la asamblea, explicar que no se consiguió lo que se pedía y bancarse la embestida de la monada que, como nunca puede ser de otra manera, quiere y exige más de lo que le dan.
No siempre se consigue el ciento por ciento de lo que se pide, ni en el gremio ni en la interna.
Lamentablemente, el paso de los días indica que los docentes de la PBA no tienen este tipo de dirigentes y los pibes con sus familias siguen pagando estas falencias.