El domingo, cuando comentábamos el descuartizamiento a que está siendo sometido Eduardo Aliverti, Carlos Montero expresó, certero: "es que nos están esperando para hacernos trizas". El punto es que la campaña de demonización llega a lugares insospechados, como esta bola lanzada por la cloaca MUY, de Clarín, sobre una supuesta relación de la presidenta con el ex juez español Baltasar Garzón. Nada los detiene, están jugadísimos y no paran un instante en el intento de horadar por donde sea a Cristina. Van de fracaso en fracaso, pierden votaciones a lo pavote, sus empleados políticos dan cada día más risa y ni siquiera tienen astucia para juntarse en vistas de las elecciones. Pero siguen buscando el hueco, tanteando, tirando mierda porque, al fin y al cabo, creen que en un país convencido de que todo es una mierda a ellos no les podrá ir tan mal.
Por suerte no todo es una mierda, y los que intentan desparramarla terminan comiéndosela solitos.
A nuestra presidenta le han faltado el respeto como a ningún otro primer mandatario y mientras la agreden desde todos los ángulos le quieren hacer creer al país que estamos en una dictadura de hierro.
Han instigado las peores campañas y ahora arremeten con esto. No tienen límites. Ignoran, además, que con estas fétidas operaciones ofenden a millones de argentinos, gente de a pie que sin por ahí se fanática K, reconoce todo lo que esta mujer viene haciendo por mejorar la situación de las mayorías. A propósito: un par de semanas atrás, estando en un súper de Belgrano -barrio no muy K que digamos- llegó una señora vociferando barbaridades contra Cristina. En un momento, comprobando que no levantaba adhesiones, dice "mejor me callo, por respeto a la investidura". Instantáneamente le dije "y por respeto a todos los que la votamos". Para mi sorpresa surgieron 4/5 personas manifestando su coincidencia con mis palabras y la comieron cruda a la jetona. Esto está pasando por abajo, hay una suerte de espiral de silencio que está a punto de volver a quebrarse y con operaciones cloacales como este invento de un supuesto romance de Cristina con Baltasar Garsón no hacen más que acortar los tiempos.
Después no entienden porqué el pueblo la vota y la banca...