martes, 11 de mayo de 2010
¡Un senador opositor fue recibido en la Casa Rosada!!
domingo, 18 de octubre de 2009
Verbitsky de colección
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lunes, 20 de julio de 2009
Informativos de radio Mitre
Están jugando a romperlo antes del miercoles, o bién a la salida de Macri y De Narváez de Casa Rosada.
Gobierno paralelo
jueves, 16 de julio de 2009
Diálogo y Consenso
Definitivamente creo que ha sido mejor para el gobierno perder por 2 puntos en la provincia de Bs As que haber ganado ajustadamente.
Hay que tratar, creo, de conversar con seriedad sobre algunas cuestiones. Por ejemplo, el planteo opositor de controlar los Decretos de Necesidad y Urgencia es de un infantilismo soberano, primero porque la actual presidenta casi no los ha usado y segundo porque son un recurso contemplado en la Constitución nacional. Respecto a los superpoderes se impone una discusión a fondo donde el gobierno deberá explicitar con sólidos fundamentos la necesidad de conservarlos y las fuerzas opositoras habrán de argumentar también con seriedad, trascendiendo los lugares comunes, porqué hay que quitarlos.
Sobre el Indec habrá que buscar un mecanismo que seguramente será complicado de hallar, pero de lo que no cabe duda es que no se puede seguir sosteniendo una situación de caos en cuanto a las estimaciones. Acá es donde deberán ceder posiciones gobierno y oposición, entendiendo el Poder Ejecutivo que al introducir modificaciones en el instituto se rompió una suerte de código o de pacto, que le generó un altísimo costo político, y asumiendo la oposición que pese a todo, las cifras del Indec siguen siendo las más confiables y que a lo largo de la historia siempre las estadísticas del Indec generaron polémicas.
De lo que se trata es de encontrar un punto de consenso en el que todas las partes acuerden. Eso es, ni más ni menos, lo que garantiza que las mediciones del indec sean no ya creíbles (¿Cuándo lo fueron?) sino una estimación que todos los actores coincidan en respetarlas.
El ingreso universal por hijo, demanda histórica por ejemplo de la CTA, se lo va incorporar también en la agenda parlamentaria. Le pregunto al oficialismo ¿Era necesario perder las elecciones para reconocer la necesidad imperiosa de establecer esta medida que es al menos un paliativo importantísimo para paliar la crisis social?
Las retenciones también habrá que abordarlas y tratar de encontrar un punto de acuerdo remarcando siempre que se trata de una quita a una renta extraordinaria de un sector privilegiado, separando nítidamente a los grandes terratenientes y los pooles de los pequeños productores. Habrá que incorporar también el tratamiento de retenciones para otros sectores, si se lo estimara conveniente. La actividad minera, por caso.
Pero habrá que explicarle a la población que cada punto de retención que se quite, será menos dinero para el Estado, y que ese agujero se lo deberá cubrir de alguna manera, por supuesto que no achicando los presupuestos de Educación y salud que son siempre los hijos de la pavota…
Lo que debe aportar la oposición es una alternativa para suplir ese bache. En la campaña lo escuché a Prat Gay proponiendo contraer deuda para tal efecto ¿Es esa una opción viable?
Hemos repetido hasta el cansancio que hay sectores de la oposición que aportan muy poco al clima de convivencia democrática que se necesita para abordar cuestiones troncales de la vida nacional.
Hoy decimos que el gobierno tiene también la responsabilidad de dar testimonio de que tiene voluntad de diálogo, pero lo central, me parece, es que se entienda que hay cuestiones que si no se logran resolver por consenso, se deben resolver utilizando los mecanismos de las instituciones. Y si hay que votar, pues se vota con el resultado de que siempre habrá una postura ganadora.
Porque si no caemos en la trampa del discurso del consenso: Buena parte del dispositivo mediático y varios líderes de opinión conservadora machacan constantemente con la idea del consenso corrompiendo el sentido de esa palabra. Se plantea que hay por poco una obligación de lograr el consenso y eso es una trampa porque sólo se puede lograr un consenso cuando ninguna fuerza política quiere trastocar un determinado estado de cosas. En este sentido, las retenciones, por caso, romperían el consenso en tanto significan la irrupción del Estado nacional en “la actividad privada” Para los defensores a ultranza del status quo cualquier intento de tocar la estructura económica que emergió luego de la dictadura y el menemismo es una ruptura porque con gran habilidad asocian “consenso” a no tocar el diseño de país que nos dejaron los noventa.
Consenso es esperar que derrame la copa.
Consenso es, por ejemplo, no pensar en reformar la legislación en materia de medios de comunicación audiovisual.
Entonces toda idea de reforma se emparentará inexorablemente con la noción de ruptura de la convivencia pacífica.
En realidad, nada nuevo bajo el sol: El viejo Ajedrez donde la derecha defiende lo suyo y se niega a desprenderse de algo. La diferencia es que ahora el pensamiento conservador ha realizado un trabajo de hegemonía muy audaz logrando convencer a buena parte de la sociedad de que cualquier intento de reformular el actual estado de cosas es crispación y tentación autoritaria
Por lo tanto, la recuperación de los fondos previsionales, por caso, es primero “confiscación” y luego “crispación”
Por todas estas razones decimos que el consenso se puede lograr a veces, otras veces no y no está mal que eso sea así. Consenso supone acuerdo de todas las partes y a veces no hay acuerdos, lo que ni más ni menos es una posibilidad. Lo que está mal es cuando se impugna desde la minoría lo obtenido por la mayoría. Si el gobierno logró, por ejemplo, ganar en Diputados la votación por la estatización de los fondos previsionales –el ejemplo más elocuente de la ruptura del consenso- por 160 votos contra 75, no pueden salir los derrotados a negar legitimidad a ese resultado y seguir repitiendo como si nada que estamos ante un escenario de “confiscación” y “expropiación”.
El escenario es nuevo y está bueno. La foto de ayer siempre es mejor, siempre nos acerca a instancias de intercambio más fructíferas y obliga tanto al gobierno como a la oposición a dar un testimonio superador.
Veamos si ambas partes están a la altura de las circunstancias.
miércoles, 15 de julio de 2009
Las elecciones ya pasaron, Solanas
Creo que ante convocatorias como la del gobierno hay dos reflejos instantáneos: Uno es el de la mayoría de los partidos, que consiste en asistir a pesar de que tienen serias dudas respecto a los frutos que se puedan obtener. Pero la presencia condiciona, impone, obliga y ayuda a encontrar instancias superadoras.
La actitud de Solanas, en cambio, nos vuelve a poner frente a nuestras narices el vetusto oportunismo de izquierda que ya ha demostrado no servir para nada. Es que pareciera que Solanas está condenado a diferenciarse, a destacarse, a desmarcarse del resto. Entonces no suma, entonces sigue en campaña, entonces no aporta a la posibilidad de generar instancias políticas nuevas.
El campo popular reclama otras actitudes. Se requiere otra estatura, maestro. Y no me venga con el discurso de los balazos en las rodillas y las minas y el petroleo... Véngame con actitudes positivas para armar algo porque si ni siquiera es capáz de arrimarse a una primera reunión de carácter protocolar con el gobierno nacional y otros partidos que son muchísimo más representativos que su fuerza municipal, no sé de donde va a sacar estatura para liderar la necesaria convergencia de fuerzas populares, única herramienta para arrebatarle el gobierno de la ciudad a la derecha macrista.
¿Es que no se ha dado cuenta, compañero, que las cosas han cambiado un poquitito? ¿No le han avisado que las elecciones terminaron? ¿Qué quiere, amigazo, construir algo grande o quedarse en el 24 %? ¿sabía usted que también Zamora sacó un pilón de votos hace pocos años? ¿Y qué pasó con esos votos?¿No le parece que si efectivamente quiere salir a la cancha a jugar en serio debe cambiar el tonito?
No sé, digo.
Usted ya sacó un pilón de votos para la Constituyente del 94'. Usted no es nuevo en esta actividad.
Creo que las señales que empieza a dar con esta negativa a la convocatoria del gobierno demuestra el tamaño de sus ambiciones.
Y agranda las posibilidades del PRO.
Una lástima
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martes, 14 de julio de 2009
Es la percepción, estúpido
Esto viene a corroborar lo equivocado que ha estado el gobierno al no intentar generar estos ámbitos mucho tiempo atrás, para que la postura antidialoguista de la oposición quede expuesta y pueda ser vista por todos.
Bastó un gesto tan sólo para que el avispero se altere como si hubiese sido zamarreado con toda la furia.
Bastó una sola movida para que la Mesa de Enlace retome su tarea de desgaste convocando ahora a una reunión a la que seguramente van a ir prolijitos, ordenaditos y bien educaditos los mismos que jetonean y fruncen si el que convoca es el gobierno.
Ellos dicen que quieren que el diálogo pase por el parlamento ¿Y si pasara y no lograran sus objetivos? Es casi imposible que eso ocurra, pero estaría de bueno…
Pero el punto acá sigue siendo la percepción de la realidad, ojo.
De nada sirve que entre nosotros intercambiemos opiniones mientras el dispositivo mediático avanza en su agenda como si nada. Hoy están enloquecidos por lo de Moreno y siguen como si nada. Las radios por la mañana se afirman en un par de ejes y arremeten con la operación. Ya son una suerte de prensa partidaria, los Biolcatti y Cía se chocan entre una radio y la otra. Son como chanchos, si hablan día por medio. Y cuando sacan a un oficialista se transforman en pirañas como días pasados cuando Ruíz Guiñazú y sus esbirros la emprendieron contra el presidente de la Comisión de agricultura de la HCD. Lo sacaron al aire y al minuto lo empezaron a agredir con una violencia que asusta. Tiene mucha razón Cristina cuando afirma que al oficialismo se lo interroga y a la oposición se la escucha”
Pero el tema es la percepción. Mientras el núcleo que escucha Radio Nacional, Cooperativa y propuestas de ese tipo no crezca, no se reproduzca, se entra en una suerte de isla Nac & Pop que incluso puede hacerle creer a más de uno que la realidad es de una manera cuando en rigor es de otra.
Es lo que pasa en el blog cuando por ejemplo colgué la encuesta antes de las elecciones. No lo hice para obtener un sondeo serio respecto a las tendencias, el objetivo fue sacar una foto de los visitantes al blog, y esa foto fue terminante: el 70 % que manifestó votar por Heller o Kirchner, en realidad estaba declarando su postura respecto al gobierno. Entonces tenemos que 7 u 8 de cada 10 visitantes a T.A.M están del lado del gobierno, lo cuál está bueno, naturalmente, el punto es, me parece, crecer para otros sectores o por lo menos interpelar a una franja de opinión un poco más diversa.
La disputa es por la percepción y el trabajo cotidiano es la instalación de nociones. En esto el dispositivo mediático es infalible y no hay que cometer el error de atribuirle capacidad de penetración solamente por una cuestión de tamaño. Hay talento para armar los mensajes, para hacerlos creíbles. Hay talento para que esos mensajes aparezcan como familiarizados con el sentido común.
Hoy por hoy la percepción es clara: En el interior están todos convencidos que les va mal por culpa del gobierno. Si hay sequía es por el gobierno y si bajan los precios internacionales o si explota el capitalismo financiero internacional también es por culpa de Moreno y D’Elía. Entonces todos hacen cola pa’ pegarle a Cristina y a todos los que la acompañan.
Está claro que el gobierno nacional se equivocó horrorosamente en la forma en que planteó la 125, valga repetirlo cuantas veces sea necesario. Está claro también que de errores de ese tamaño no se vuelve tan fácil. Pero también está muy pero muy claro que lo que se impone (como siempre) es hacer política, mucha política. Teniendo en cuenta que te van a ningunear, que te van a operar, que te van a dar vuelta las palabras, pero hay que salir a hacer mucha política y por sobre todo salir a dar batalla en cómo se percibe la realidad.
No me cabe la más mínima duda que este alboroto opositor generado por la convocatoria al diálogo político a más de un argentino lo hace pensar, le hace ver cómo es, en rigor, el juego opositor. Hay que trabajar ahí; hay que hacer movimientos para demostrar que la oposición no quiere el diálogo sino que pretende imponer su agenda y eso es poco democrático. No puede Luis Juez, con tres votos de cada diez cordobeses, o Macri con la misma representación en capital pretender imponer sus programas. Al mismo De Narváez lo votaron sólo 3 bonaerenses y medio sobre 10.
Ese debería ser el eje: Demostrar que diálogo no es imposición y que cuando se los convoca les molesta porque ellos quieren seguir en su propia crispación.
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