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jueves, 17 de diciembre de 2015

Techint ya empezó con los despidos

Tenemos el dólar que nos merecemos


Alfonso Prat Gay sabía que estaba entrando en la historia, sólo faltaban los sones de una marcha militar para musicalizar el ingreso a la Argentina triple X. El gesto del flaco era de gloria, de liberación, de gesta patriótica. El partido del extranjero en su apogeo, mire.
Desde hoy, toda pyme que pagaba un insumo importado a 9,70, pasará a abonar alrededor de 14 pesos por dólar, un poco más, un poco menos ¿Podrán mantenerse todas funcionando sin reducción de personal? El centro de seguimiento de precios de las CTA, arrojó para noviembre una inflación del 3,5 y se agarran la cabeza con los datos que les llegan de diciembre. Vamos a una inflación en torno al 40 % para 2016 ¿Habrá una recomposición salarial de esa magnitud? Teléfono para los compañeros del sindicalismo. Al mismo tiempo, el estado ha transferido alrededor de 20 mil millones de pesos a las cerealeras por la eliminación de las retenciones ¿Cómo se cubre ese agujero? ¿Con reducción de “gasto público”?
Prat Gay anunció que ingresarán unos 25 mil millones de dólares en las próximas cuatro semanas. Parecía el general Patton ingresando a Palermo, en plena Segunda Guerra mundial. Si hasta dan ganas de componer la marcha del endeudado, si hasta Guido Di Tella se quedó corto con el dólar “recontra alto”. El flaco estaba exhibiendo la cabeza de la fiera a sus mandantes ¿Cómo no sentirse Patton?
Completo, acá

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Un dólar marcado


Decíamos en la campaña que el fantasma del voto en contra propia asolaba el suelo patrio y a menos de una semana de asumido el gobierno de Macri, ya se pueden palpar con dolor las consecuencias. Designación de cortesanos por decreto, atropellando brutalmente la Constitución pero, eso sí, sin cadena nacional…
Uno piensa en esos indignados con la “la yegua” y los presiente contentos porque, entre otras cosas, ahora se “sincerarán” muchas cosas en Argentina. De momento, las medidas favorecen en un cien por ciento a los grandes grupos económicos ligados a la exportación, mientras que para el pueblo sólo hay promesas de “confianza” y de derrame de esa copa que, como se comprobó en los noventa, tenía un pinchadura. Pero ellos igual gozan, aunque pregunten eb voz baja al carniza si no tiene “Ahora 12” para comprar el peceto con el que harán el vitel toné de nochebuena.
Vaya usted lector a un pueblo de la pampa próspera y averigüe de dónde salen los recursos que se mueven mes a mes. Verá que todo sale del estado y del empleo en la actividad comercial. Los grandes beneficiados por el levantamiento de las retenciones son los que, cuando tienen que hacer gastos fuertes, invariablemente los hacen afuera. En el pueblo sólo tienen la cuenta en el súper, siempre en rojo. Deber es pertenecer para ellos. Pero igualmente los que votaron en contra propia siguen en éxtasis porque van a rajar a La Cámpora de todos lados.
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jueves, 12 de noviembre de 2015

"Que se vayan, que se vayan"


El voto en contra propia está instalado, sólo resta abrir las urnas para ver si termina inclinando el ballottage en favor de Macri. Lo llamativo es que mientras el candidato no desmiente los dichos de sus economistas y medios aliados respecto a la devaluación, al parecer sigue manteniendo una alta intención de voto, con lo cual sumamos a los fenómenos políticos de nuestro tiempo uno más: que un candidato que propone ajuste y devaluación tenga posibilidades de ganar.


Es raro, porque, veamos: el país no está en llamas, no hay un conflicto social explotando en las calles y, fundamentalmente, en la zona socioeconómica del voto en contra propia, las variables siguen en calma. ¿Qué extraño razonamiento lleva al empleado que llega a fin de mes y hasta llegó a ingresar a un plan de ahorro por un 0KM a votar a un candidato que propone una devaluación que impactará de manera negativa en sus condiciones de vida?

Hay muchas razones y quizá una de las más determinantes sea el exceso de confrontacionismo del kirchnerismo que generó una sensación de hartazgo en mucha gente. Es cierto: no se gobierna peleándose con todo el mundo todo el tiempo. O si querés, hay que privilegiar las confrontaciones, ir tiempo al tiempo, como dice el dicho. Ahora bien ¿Eso basta para que muchos vean con buenos ojos a un armado cuyo candidato habla de amor y paz y de bajarte el sueldo?

Hay una característica del votante en contra propia: Cuando le respondés una chicana y le proponés intercambiar ideas, automáticamente se tilda y balbucea un "Que se vayan, que se vayan", aunque le digas que su sueldo perderá poder adquisitivo. Porque es entendible que en aspectos más abstractos ese interlocutor adhiera al relato opositor, pero resulta que ese mismo empleado en relación de dependencia ve a cada rato en la tele opositora a los gurúes debatiendo de cuánto será la devaluación, o sea: calculando hasta dónde le meterán la mano, pero él los mira como si nada.

País raro Argentina, sin derecha y con gente que para castigar un gobierno vota contra su salario y su empleo.

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