He recopilado algunos tuiteos que escribí hace unas horas porque creo que expresan una serie de ideas y dudas que me asaltan en lo referido a la ley del canon digital. No me parece el proyecto más feliz porque responde a intereses de una industria en retirada, pero tampoco me gusta el libre albedrío, el revolucionarismo de teclado, el consignismo de notebook que se erige en su contra.
Creo que hay que discutir en toda su dimensión esta problemática, que va mucho más allá de ponerle un plus al CD virgen que se compra a un mango en una galería. El desafío será encontrar un punto que delimite la adquisición de soportes para el uso privado, para las copias de obras sin copyright de aquellas que persiguen un fin de piratería. Y me parece que lo más importante será encontrar un marco legal que no esté condicionado por los intereses de las industrias del disco, del libro y del cine. habrá que hallar los mecanismos legales que permitan separar la copia casera que alguien realiza de un disco con derechos reservados para pasárselo a un amigo de aquella otra que está pensada con fines lucrativos.
El tema es complejo, entre otras cosas porque las redes sociales amplifican cierto discurso libertario, rayano en el anarquismo, que se vienen a posar sobre una estructura material capitalista. La idea es que somos muy capitalistas y que no hay sobradas muestras de un interés por erradicarlo, pero en el mundo 2.0 nos transformamos en unos revolucionarios de la ostia, pero, eso sí, chito la boca cuando de abonar la factura de la empresa que nos provee banda ancha se trata.
El riesgo es que creamos que podemos construir un socialismo 2.0 en torno a la bajada de videos, pelis, cds y libros y que con eso nos entretengan.
En definitiva, estamos ante el debate más profundo de estos tiempos
Y debemos tomarnos todo el tiempo que sea necesario para abordarlo
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