Alguna vez Marshall McLuhan lanzó como idea que si un árbol se cae en medio de un bosque pero no es registrado por una filmadora, podría ponerse en duda que el árbol efectivamente haya caído.
Es claro entonces: Lo que construyen los medios en muchos sentidos es una realidad; Lo que se dice en los medios forma parte de esa realidad. Lo que está en los medios finalmente es verdad.
Subida a esta lógica, Elisa Carrió hace uso y abuso del espacio mediático para descerrajar afirmaciones cuyo voltaje va subiendo de manera tal que uno teme que en algún momento la líder de la Colisión Cívica explote como Dobal, el villano de Resistiré.
En el espacio de Mariano Grondona, que no en vano hace años ya la recibía con la música de “Para Elisa”, anoche
la señora dijo:
“Nestor Kirchner se robó la Argentina entera”
(Lo pueden ver
acá)¿Se puede seguir debatiendo luego de tamaño ultraje a la inteligencia?
No, no se puede.
Lo que sí vale la pena, en todo caso, es tratar de desentrañar la lógica mediática en la que se mueve esta dirigente política: Como sabe que nadie del oficialismo la va a querellar, puesto que eso le jugaría a favor al abrirle las puertas de la victimización y como también sabe que nadie en su sano juicio va a rebajarse a responder tamaña desmesura, ella va y va y va, total...
Total no hay cámara que registre si el árbol cayó o no.
Total da lo mismo.
Total “el elegido” para diputar el 2011 por esa derecha ingrata, que al fin y al cabo la usa de condón en instancias donde no hay chance de triunfo, es Mauricio.
Es también la lógica del plano corto, que se puso de moda en el conflicto con el complejo agromediático. Cuando estuve en un escuálido
teflonazo en Cabildo y Juramento el sábado que le hicieron upa al melli en Gualeguaychu, mi esposa me comentó luego que me había visto y que “había muchísima gente”...
En realidad, no pasaban de 200 las personas reunidas, pero los camarógrafos que estaban a metros mío jamás se subieron ni siquiera al techo de un kiosco de diarios para tomar imágenes con un poco más de perspectiva.
No no, todo “plano corto”.
Todo ahí, porque el plano corto comunica una sensación de masividad.
El proceder de Carrió en los medios consiste en la utilización extrema de la lógica del plano corto. Ella reduce su discrepancia política e ideológica a “un robo”, entonces tras la eliminación del festival de las AFJP hay robo, lo mismo que ante la reestatización de Aerolíneas y todo lo que se nos pueda ocurrir. No se enfocan los asuntos desde una perspectiva un poco más profunda.
Para Carrió es mucho más fácil decir que los Kirchner son ladrones a fundamentar porqué está de acuerdo, entonces, con este verdadero despojo a los jubilados que perpetraron Menem, Cavallo y el poder financiero a mediados de los noventa.
Y si mañana el gobierno plantea que las escuelas que en épocas de Menem pasaron a las provincias vuelvan a la nación, dirá que es un negociado del ministro Tedesco.
Y si se ponen aranceles a la importación de algunos productos para proteger la industria nacional dirá que es otra maniobra para hacer caja.
La lista, usted se imaginará, puede ser interminable.
Pero no hay que equivocar el análisis y pensar que estamos ante una señora con serios desequilibrios.
Nada de eso.
Este reduccionismo es el único camino que tiene hoy por hoy la derecha para enfrentar decisiones políticas trascendentes como la nacionalización del sistema previsional.
Como decíamos días pasados hablando de otro asunto, tras los exabruptos carriotistas lo que aparece es el discurso de la marroquinería que tan bien desgrana en sus monólogos el preclaro menemista Jorge Asís.
Es lo que hay.
Plano corto y abuso del exabrupto.
Inimputabilidad oral.