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jueves, 26 de febrero de 2015

Rafecas, providencial aparición que desarticula el autogolpe


Los Juristas coinciden en que el juez Rafecas no tenía necesidad de escribir tanto para aniquilar una denuncia por demás inconsistente y carente en absoluto de pruebas. Seguramente el juez procedió así para cubrirse de los ataques infames que ya está sufriendo. De todos modos, esto ya parece llegar a su fin: la denuncia de Nisman -sospechada de no haber sido escrita por él ni por abogado alguno- que ya no era defendida por nadie ha sido triturada. Ahora sólo resta ir a los temas realmente importantes:

El negocio con Rafecas denunciado por Carrió ¿Anula el autogolpe del próximo domingo?

¿Negociaron con el juez o le mandaron al comando venezolano-iraní (con adiestramiento cubano) para intimidarlo?

Las medialunas que comían los policías en el departamento de Nisman ¿Eran de grasa o de manteca?

¿Y el tercer cadáver del que habló el sicario textual Jorge Asís?

sábado, 27 de junio de 2009

Serán las primeras elecciones con dos resultados

Repasando los diarios me encuentro con De Narváez declarando por enésima vez que “Si no hay fraude, ganamos” y reviento definitivamente porque siento que es imposible ir para adelante con una dirigencia que no está dispuesta a explorar la posibilidad de su derrota electoral.
Hemos escrito hasta el cansancio que estas elecciones en la provincia habrá que ganarlas dos veces y creo ahora que ni siquiera con eso basta. El sentido antidemocrático de esta oposición la lleva a proceder como la Mesa de Enlace cuando declaró que si la 125 era aprobada “Sería legal pero no resolvería el problema”.
De Narváez está procediendo de la misma manera. Si él no gana es por fraude, lo que equivale declarar que la historia y la voluntad popular está con él y será burlada una vez que los datos oficiales comienzan a decir lo contrario.
La mayoría de las encuestadoras serias, las que hace años están vienen trabajando y son conocidas por todos vienen tirando una tendencia y ahí no hay urnas, fiscales ni punteros ¿Cómo es, cómo se explica?
Dudo de la calidad de la convivencia democrática que nos espera a partir de mañana porque es realmente difícil construir un país con una dirigencia opositora así. Debe saberse que siempre que el peronismo perdió una elección lo asumió con hidalguía, ya sea Duhalde o la cooperativa santafecina cuando triunfó Binner dos años atrás. Curiosamente es ese peronismo que se bancó una proscripción de 18 años la fuerza que reconoce sus derrotas. Curiosamente las fuerzas inspiradas en la derecha golpista y en el radicalismo que participó alegremente de elecciones aprovechando que no estaba el peronismo, en 1958 y 1963, son las que llorisquean e instalan el fantasma del fraude.
Nunca están tan claras las cosas en la Argentina.
Mañana el dispositivo mediático se las ingeniará para instalar los resultados de bocas de urna que tiren datos de empate o favorables a De Narváez, luego empezarán a salir seguramente resultados del interior, donde la reducida cantidad de mesas garantiza que por ejemplo en un pueblo como el mío a las 8 de la noche ya se conozcan los resultados definitivos porque con un padrón de 5.000 electores el conteo se hace rápido. Entonces tendremos que en las primeras horas de la noche circularán los boca de urna opositores más los resultados del interior de la provincia donde, sabemos, el FPV va tercero comodísimo. Naturalmente los resultados en distritos con 300.000 votantes y más no es tan sencillo tener los números definitivos en un par de horas. Entonces, cuando las horas pasen y empiecen a entrar los números del conurbano las tendencias irán modificándose y ahí ya está, ya tenés “el clima” de fraude.

Estas elecciones son las primeras en la historia de la vida política argentina que van a arrojar dos resultados.
No hay otra.
Y va a sobrevenir un país con una legitimidad sospechada en tanto los derrotados no reconozcan que salieron segundos. Va a sobrevenir un país con dos diagnósticos y dos visiones. Bah, pensándolo bien en realidad va a cristalizarse lo que ya viene sucediendo.
El otro día Mendieta le dijo al ingeniero que nosotros venimos en campaña hace dos años y cuánta razón tiene. Nosotros venimos todavía discutiendo con algunos farabutes que atribuyen los veintipico de puntos que le sacó Cristina a la gordi a la falta de boletas.
Y bueno, seguiremos así.

domingo, 7 de junio de 2009

El problema de Clarín

La tapa de hoy es elocuente: La nave guía del escuadrón mediático define los pasos tácticos que supone más funcionales al marco estratégico que es la tapa del 29 de junio, la tapa que ensalzará el triunfo de “la oposición” en Capital, Córdoba, santa Fe y probablemente Mendoza y pondrá en tela de juicio el triunfo de Néstor Kirchner en el 40 % del país, que es la provincia de Buenos Aires.
Quedan las tapas de los domingos 14 y 21 y si la de hoy ya pinta así, ¡mamita querida lo que nos espera!
El problema que tiene Clarín es que sus tapas no votan. Al cuarto oscuro entran personas. En el cuarto oscuro Ernestina Herrera de Noble y un cartonero valen un voto cada uno.
El problema que tiene Clarín es que aunque no lo haya informado, la gente de La Matanza que ahora tiene agua corriente tiene motivos para ratificar con su voto a los gobiernos municipal, provincial y nacional.
El problema que tiene Clarín es no cuenta con instrumentos que modifiquen la mirada que tiene la gente en los pueblos de la pampa húmeda de los señoritos del campo. Clarín y Biolcatti pueden mentir que en el interior la gente está pasando hambre por culpa de lo mal que le va al campo, pero en los pueblos se sigue viviendo y no peor que el año pasado porque buena parte de los recursos nunca llegan del campo.
El problema de Clarín es que no puede hace nada para que la gente deje de “soportar” calladamente el espamento agropecuario.
El problema de Clarín es que su tapa no garantiza fiscales para reponer boletas.
El problema de Clarín es que todavía son los partidos políticos los que tienen que garantizar, junto a las autoridades designadas por la justicia electoral, la transparencia de los comicios pero como no cuentan con estructuras partidarias con desarrollo territorial como para cubrir todas las mesas encubren su propia incapacidad y negligencia acusando de antemano al oficialismo de perpetrar fraude.
El problema de Clarín es que está en duda de qué sirve Gran Cuñado puesto que hasta ahora nada indica que esmerile las tendencias a favor del gobierno que se acentúan con el paso de los días.
El problema de Clarín es que tanto los espacios de Macri y De Narváez como los del panradicalismo son dos bolsas de gatos y la gente escucha los maullidos y las peleas.
El problema de Clarín es que De Narváez está demostrando que en política no todo es cuestión de plata.
El problema de Clarín es que los espacios opositores ven que para ganar votos no basta con las agencias de publicidad más caras.
El problema de Clarín es que cuando se pone en movimiento el aparato del peronismo, se hace sentir, y cómo…
El problema de Clarín es que pese al bombardeo más sostenido que gobierno alguno haya soportado en la historia política argentina, el oficialismo está sobriamente instalado, gobernando, gestionando, abriendo líneas de crédito para la vivienda con un impacto fuertísimo.
El problema de Clarín es que mientras quiere hacerle creer a la sociedad que hay un riesgo de chavismo, la presidenta fue el viernes pasado a Santa Fe a prestarle plata a la General Motors. Si eso es chavismo…
El problema de Clarín es el que tiene la prensa en el continente: No logran torcer la voluntad popular. Clarín puede a lo sumo ratificar posiciones en sus lectores, que son los mismos, pero no convence al resto. Y no convence al resto porque el pueblo tiene memoria y a la hora de las decisiones troncales sopesa su historia con su presente y mientras ve que desde los medios se le dice que está todo mal el argentino de a pie ve que en su micromundo no está peor que cuando le decían que todo iba viento en popa.
La gente tiene memoria, la gente vivió el primer mundo menemista, la gente vivió de ajuste en ajuste, la gente vivió los resultados del retiro del Estado, no se la contaron.
La gente se enteró que el modelo que se le vendió y se le sigue vendiendo voló en mil pedazos en el famoso “primer mundo” mientras que acá todavía estamos esperando el impacto demoledor de esa crisis, que no llega porque se hicieron bien las cosas y hoy Argentina está desenganchada de ese mundo financiero que estalló.
Los medios tienen el problema de ciertas estructuras celulares que pierden contacto con la realidad del pueblo y llegan a un punto donde confunden su visión y su imaginación con la visión y la imaginación del conjunto. Carlos Abrevaya supo mofarse en su libro Medios Locos de los medios que en 1987, luego del triunfo arrollador del peronismo (la UCR sólo ganó en Río Negro y Córdoba) buscaron instalar la idea de que había preocupación por el resultado electoral ¿Preocupación de quién? Se preguntaba Abrevaya, seguro que quien no estaba preocupado era el pueblo, que masivamente había votado al peronismo. Quienes estaba preocupados eran los radicales y por cierto algunos sectores empresarios que por entonces veían a la UCR como más confiable para el clima de negocios que al PJ.
La anécdota de Abrevaya cobra vida día a día porque desnuda el corazón de la debilidad que padece el dispositivo mediático. Tan grande, tan poderoso, tan influyente, pero no puede ganar una elección, ese es el problema.
El dispositivo mediático tampoco puede lograr que la gente vea a los dos espacios opositores como garantías de gestión, ahí es donde su incapacidad es más notoria. Hay mucha gente que va a votar por el oficialismo sin estar del todo convencida de sus virtudes, pero lo va a votar porque el oficialismo le garantiza gobierno, cosa que el panradicalismo demostró en los últimos 20 años que no puede hacer, mientras que en la capital Macri demuestra día a día en qué consiste su nueva política…
Cuando surgieron los instrumentos electrónicos hubo apresurados que auguraron la desaparición del contrabajo y el piano de cola. La historia desmostró que para determinados tipos de música tanto el piano como el bajo eléctrico daban una respuesta adecuada, pero a la hora de tocar Jazz, por ejemplo, el piano acústico y el contrabajo eran insustituibles. Algo similar le ocurre a los medios. No logran traducir audiencia en votos, puntos de rating en boletas adentro de las urnas. No les alcanza, no llegan, no les da todo lo que manijean para torcer un resultado electoral.
Se llevan a la realidad por delante, negándola y acomodándola según sus intereses políticos y económicos, pero eso no basta. Un tipo cagandose de risa con Gran Cuñado no necesariamente votará lo que Clarín quiere que vote. La gente mantiene espacios de decisión personal y procesa a su manera la información que recibe y contra eso de nada valen los manijazos y las tapas.
Por eso recurren a lo previsible: Instalar un relato, promover una lectura de la realidad según la cual si las cosas no son como ellos quieren que sea es porque se está haciendo trampa. Si yo estuviera de ese lado del mostrador empezaría a preocuparme. Empezaría a peocuparme porque si luego de tanta inversión y tanta manija todo indica que el kirchnerismo sale de la encrucijada electoral con vida, lo que hay por delante son serios problemas.



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jueves, 30 de octubre de 2008

Salud Política: Habla Carrió y no pasa nada

Ya hemos escrito que Elisa Carrió no descerraja argumentaciones estrafalarias por trastornos de tipo psiquiátrico. Hemos dicho que aunque parezca insólito hay una lógica en sus exabruptos.
Hay coherencia en esta catapulta de sandeces.
Una de las grandes virtudes de esta mujer es su capacidad de bolaceo. Con el rostro impertérrito lanza los bolazos más increíbles, haciéndole creer por un instante al receptor desprevenido que está escuchando o leyendo a un cuadro político de fuste, hasta que al rato la espuma se desvanece...
La verdadera virtud de Carrió radica en su manifiesta desvergüeza para lanzar como propias burdas adaptaciones de razonamientos de otros. Si fuera compositora de música se hubiera comido decenas de juicios por plagio.
Roba de acá, chorea de allá pero, eso sí, con estilo.
Va de Ana Arendt a Jorge Asís con la más absoluta impunidad y descaro. Copia y pega, pero ese recurso cada vez le da menos resultados. La gente la mira, levanta las cejas, abre los ojos como preguntando ¿Será cierto? Y sigue con el zapping en busca de algo más ameno...

Carrió sabe que su lugar político es raquítico; Carrió sabe que rompe todo lo que arma; Carrió está enterada que el pueblo conoce su incapacidad hasta para conducir un autito chocador.
Carrió sabe finalmente que la derecha la ve como una de las suyas pero no le reconoce virtudes para gestionar. El lugar que le tiene reservado es el del escandalete televisivo, la ve como una Nazarena Velez pero para la discusión política.
Pero la doctora chaqueña desprecia ese lugar, entonces pugna por salirse, como pugnó por subirse al palco aquella noche aciaga.
Ningún dirigente cabal de derecha hubiera protagonizado, por ejemplo, el tremendo papelón de pretender subir al altar de la soja luego del cletazo. Fue vergonzante y paradigmática esa escena
que llenó al país de “vergüenza ajena” y que tuvo una carga simbólica que determinaría su destino político:

Querer ser pero no poder





El establishment ya tiene a su hombre, alguien que ha demostrado que es capaz de vencer en una elección para cargos ejecutivos, transformándose en el primer espécimen de la derecha que logra tamaño resultado; Alguien que ha demostrado olfato para tender alianzas con el duhaldismo (Eso delata visión de poder)
¿Qué puede ofrecer Carrió?
Un derrotero idas y vueltas, de alianzas y rupturas, para llegar a conformar una fuerza donde la figura descollante es el joven Pérez, de innegable vocación guerrera y absoluta carencia de contenidos (Verlo ayer en TN frente a Recalde y Lozano daba pena) y donde el sustento político lo aporta Patricia Bullrich, la figura más zigzagueante, aborrecible y desacreditada de la política argentina.

Carrió es conciente de esto, entonces busca el camino más corto, el del escándalo, que es, a la postre, el que mejor transita. Busca el incendio, busca el gran quiebre, busca otra especie de 2001 para ver si puede emerger con alguna chance de poder real.
Todo esto hace que los ribetes extravagantes de sus denuncias crezcan de manera inversamente proporcional a su cada vez más escasa repercusión.
Es lastimoso ver cómo declaraciones cada vez mas inverosímiles caen miserablemente en saco roto.
A mas de uno le daría vergüenza.
A ella no.

Elisa Carrió puede llegar a lanzar el agravio más execrable de la historia política argentina, puede llegar a decirle a los jubilados que si les prometen un aumento los están coimeando...
Pero el país sigue como si nada.
Revelando un nivel de salud política no debidamente estimado.

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