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sábado, 10 de diciembre de 2016

Un año ya...


Un año ya, quién lo hubiera dicho… Un año donde por sobre todo lo que significa que un hombre proveniente de la más rancia oligarquía haya sido ungido presidente por el voto popular -algo aún no debidamente analizado por su significación- nos encuentra a los argentinos en una suma de debates, de distintos órdenes, que me suenan cruciales: Una es la comprobación de que un Blanco Villegas (apellido materno del presidente) siempre va a operar para los de su clase. La otra, que el peronismo, esa fuerza otrora todopoderosa se encuentra disgregada sobremanera y sus posibilidades de confluir en un gran frente nacional anti macrista, si bien no están descartadas, costarán más de lo que se piensa. Es que ese país político con peronismo, radicalismo y fuerzas provinciales entró en una crisis profunda, ahondada por el pragmatismo de los gobernadores peronistas que, movidos por intereses provinciales, no dudan en negociar todo lo que puedan con el gobierno central para obtener réditos en el pago chico y así seguir manteniendo incólume sus estructuras de poder.
Pero lo central sigue siendo la política y su capacidad de generar nuevos escenarios de acumulación. Los asuntos económicos son importantes ¡Qué duda puede haber! pero antes están las decisiones políticas. Ese es el gran agujero que encuentra el campo popular a un año de gobierno macrista. Cristina Fernández de Kirchner ha expresado la idea del Frente Ciudadano, algo que desde la teoría es válido. El problema es que no se han generado desde su entorno pasos significativos en ese sentido puesto que sus huestes siguen siendo las mismas, sin incorporaciones ni alianzas que den la idea de que se está avanzado en la concreción de ese Frente.
El macrismo termina el año contra las cuerdas: bardeando destempladamente a Sergio Massa, su gran aliado en el año que pasó y sospechando que Emilio Monzó aspira a sentarse en el sillón de Rivadavia si el presidente fuere eyectado por un recrudecimiento de la crisis. El presidente de la HCD, dicen, cuenta con chances muy serias pues Michetti no está a la altura de las circunstancias -algo en lo que nadie desacuerda- y él es el tercero en la línea sucesoria. Esta es la foto de un gobierno carcomido por su catarata de promesas incumplidas y el consecuente recrudecimiento de la situación social, con despidos por doquier, cierre de comercios, actividad parada y, lo peor, ausencia de señales de despegue en el mediano y largo plazo.
Los medios más importantes, que son de acompañar al muerto pero jamás entrar al cementerio han advertido hace rato este clima amargo que campea en la sociedad. Saben que un país donde el vehículo más vendido en la Amarok, cuando antes eran los modelos más económicos, adquiridos por sectores que ingresaban al mercado, está marchando alocadamente a un hiper enriquecimiento de sus sectores acomodados con su consecuente paisaje de masas que ven día a día cómo pierden poder de compra hasta de artículos de primera necesidad. Un país con este álbum fotográfico tiene un futuro preocupante, fundamentalmente porque viene de una experiencia donde “la monada” mejoró su calidad de vida y estos son datos concretos, cuyo peso se torna central a la hora de medir la paciencia de las masas para con un gobierno que por encima de palabras y discursos, las detesta.
Pero no es simple analizar las fotos. En la provincia de Buenos Aires, la elevada imagen positiva de Vidal se nutre de la experiencia de 28 años con gobiernos peronistas que no hicieron las cosas del todo bien. Ante ese dato objetivo, una ancha franja de bonaerenses repite la frase simple pero no por ello despreciable, dicen “Hay que darle un tiempo a esta mujer para ver si puede hacer algo distinto, a los otros ya los conocemos” Contra eso es harto difícil pelear, es decir que pelear contra Vidal será algo extremadamente costoso, porque va a ser ella la que salga a la cancha dar la pelea.
El macrismo está en problemas, es cierto, pero en absoluto derrotado. Paradójicamente, los problemas más serios están en el campo opositor, que necesita asestarle una derrota en las legislativas para que no se fortalezca. Y en este fin de año, esa certeza se encuentra desparramada en tantos sectores y grupúsculos que, la verdad, cuesta imaginar que se pueda concretar.
La votación de la semana pasada y su resultado, producto de las coincidencias entre la mayoría de las fuerzas opositoras, hicieron brotar al presidente y su corte. Es la señal de esperanza que tenemos: o es por ahí, o se fortalece Cambiemos.

martes, 1 de noviembre de 2016

Buscando un símbolo de paz


La salida de la dictadura fue musicalizada desde el rock por canciones que, en líneas generales, eran para cortarse las venas. Visto a la distancia, quizá no podía ser de otra manera. ¿Cómo evitar que León Gieco se desgarrara con decenas de historias amargas, o que Baglietto fuera top con aquél disco "Tiempos difíciles" que traía historias como la del recluso que, salido de la cárcel vuelve a lo de Mirtha, el dramón de  la pareja que pierde un bebé recién nacido, o el irrespirable clima de la previa a un suicidio de "Sobre la cuerda floja"?

Tenía 22 años cuando estalló la reapertura democrática y viví de manera generacional la explosión rockera con mucha joda por fuera y tamaña pena por dentro. Cantilo y Punch con "la gente del futuro" siempre me hizo pensar. lo mismo que "En este mismo instante" o "Señora violencia", sobre la guerra en Malvinas. Ni hablar de "la jungla tropical", donde nos anticipaba que el tiempo por venir era de una dureza como la que vivimos curiosamente hoy.

El rock emergió de la dictadura hecho jirones a la hora de contar historias, y si bien todo era jolgorio entre la monada, en líneas generales lo que se cantaba convocaba más al llanto que al pogo. No podría haber sido de otra manera. No se pasa de la noche al mediodía sin el amanecer en el medio. El rock salió de la noche milica como pudo, abriéndose paso entre efigies de desaparecidos, pibes masacrados en Malvinas y censura feroz. Le costó años borrar esas marcas, que tampoco -por suerte-  pudo erradicar para siempre.

Por eso el gran y definitivo quiebre se dio con la explosión ricotera, que sintetizó en un clic, el cierre de una etapa con el comienzo de lo nuevo. El fervor ricotero se nutre en esencia del reconocimiento de ese pasado de sangre que fue la dictadura y de la diaria del piberío que la yuga como puede y donde puede. va para adelante pero nunca deja de lado de dónde viene. Ahí está el asunto.

Todo esto viene a cuento porque, escuchando a Gustavo Sylvestre emitir "En blanco y negro Buenos Aires", por Silvina Garré, el humorista que tiene al lado acotó "FM triste, tus peores momentos", algo que por supuesto me arrancó una carcajada brutal pero al mismo tiempo me disparó estas líneas. Por un instante me asombré viéndome degustar en aquellos años canciones como estas, repletas de sabores amargos e imágenes tristes. "Somos eso" pensé. Somos la consecuencia de un tiempo formateado por las balas, que hemos atravesado nuestra vida buscando sólo algo de paz, como cantaba Charly.


jueves, 7 de enero de 2016

El sofisma de Lombardi


Entre los argumentos que lanza hernán Lombardi en esta entrevista, se destaca la trillada idea de que los medios del estado deben cobijar “todas las voces”. Independientemente del hecho de que durante los 8 años en los que Macri gobernó la CABA no hubo voces kirchneristas en ningún medio público de la ciudad, me permito disentir porque esa frase tendría razón de ser en una democracia donde efectivamente existiera pluralidad de voces en el sistema de medios, pero sabemos muy bien que no es así. Sabemos que los medios privados dependen de los lineamientos editoriales de las empresas propietarias, sabemos también que no todos los medios tienen el mismo volumen de emisión y poder de penetración, sabemos que ello es producto de un proceso de concentración que se llevó adelante de manera irregular. Entonces, es un lugar común de absoluta inconsistencia el discurso que le exige pluralidad a los medios del estado.

Durante el kirchnerismo los medios públicos tuvieron una línea editorial basada en la defensa de los derechos humanos y la del proceso de devolución de derechos que se desplegó ¿Podría haberse sostenido un gobierno al que el dispositivo de medios demonizó como a ningún otro, donde se lo agredió mintiendo descaradamente, si no hubiera tenido en los medios públicos un espacio para plantear su verdad ante el fuego graneado de los grandes medios opositores? Todos sabemos que la respuesta es NO.

Completo, acá

viernes, 11 de diciembre de 2015

Les devolvimos el país, no lo choquen



Soy de esos que se emocionan cuando el avión se detiene y baja Whitney Houston en el final de El Guardaespaldas, por eso el día de ayer para me resultó bello. Siempre la asunción de un nuevo presidente democrático es un día de esperanza para los pueblos y está bien que sea así. Me gustó que el nuevo gobierno asuma con sus modos, sus sonidos, sus perfumes y sus palabras. Luego, el análisis político indica otras cosas, pero de primera, la sensación de ayer fue de alegría. No está nada mal que una presidenta haya culminado su gobierno con una movilización popular majestuosa y que horas después asuma un presidente que expresa todo lo contrario. No está mal que eso suceda en un país que todavía se lame las heridas por tanto maltrato al que fue sometido. No está mal esta normalidad, más bien todo lo contrario.

Completo, acá

martes, 8 de diciembre de 2015

Error no forzado o sinceramiento político?


La demostración manifiesta de autoritarismo que exhibe Mauricio Macri en torno a la ceremonia de asunción no hace más que corroborar una conducta de escaso apego a la convivencia democrática que ya se venía observando. Hay una lógica entre esta cautelar y el empeño en remover a la procuradora mediante un decreto, algo nunca visto en la historia argentina. Y este accionar es el que explica el nombramiento de autoridades para manejar RTA y AFSCA sin siquiera haber conversado con las autoridades vigentes, que tienen mandato hasta 2017.

El post completo, acá

miércoles, 28 de enero de 2015

No quieren que el gobierno gobierne


No quieren tratar el nombramiento del sucesor de Zaffaroni en la Corte Suprema hasta que no haya nuevo gobierno, en una clara violación de lo dispuesto por la Constitución Nacional. Se oponen sin haberlo leído al proyecto creación de la Agencia Federal de Información. 

El argumento es que este gobierno ya termina, aunque reste casi un año, un 25 % nada menos de lo que dura el mandato.

Lo menos que se puede decir es no quieren que el gobierno gobierne durante ese lapso.

Pocas veces se ha visto tamaña irracionalidad y desprecio por el funcionamiento de las instituciones por parte de quienes curiosamente se autoproclaman celosos custodios de la democracia...

lunes, 19 de enero de 2015

Un disparo al corazón de los argentinos


Alberto Nisman viajó a comienzos de enero a Europa con su hija que cumplió 15 años. El regreso estaba pautado para el 23 de enero pero intempestivamente volvió el 12, dejando a su hija en España, y al día siguiente hizo la denuncia que en su momento caractericé como menos sustentable que la crisis de los tampones. A partir de ese momento el paso de las horas lo fue complicando cada vez más -la refutación de Interpol fue demoledora- y quizá lo más grave era que no encontraba jugada salvadora, salvo la peor noticia, que es la que nos ha despertado abruptamente. Así las cosas, como muy bien dicen los amigos de Nestornautas "hay que preguntarse siempre quien resulta perjudicado, y a quien beneficia: el modo en el que los medios salieron rápidamente a capitalizarlo es llamativo, como si Nisman les conviniese más muerto que vivo y sosteniendo su denuncia."

Acaba de entrar un whatsApp, es un familiar que me dice:

- "Cheee, mataron a Nisman".

- "¿Quién te dijo que lo mataron?, le pregunto

- "Nadie nadie. Lo encontraron muerto. Fue mi inconsciente que lee lo que Clarín quiere decir", me responde...

Ya está. A primeras horas de este lunes para buena parte, quizá mayoritaria, del inconsciente colectivo argento el fiscal Nisman ha sido ejecutado. Y si esto fuese verdad sólo habría un responsable, que no sería otro que el gobierno. Por eso hay que volver al viaje que emprendió con su hija con fecha de regreso el 23 de enero y detenerse a pensar en qué lo hizo volver el 12, en plena feria judicial, y hacer una presentación tan delirada. ¿Procedió por decisión propia o fue inducido? Esta pregunta puede formularse para analizar tanto las causas de la denuncia como las del tiro del final.

Quizá convenga encarar por este lado el análisis para no realizar simplificaciones y evitar, de paso, ser alcanzados por un disparo cuyo destino final es el corazón del pueblo argentino.

sábado, 19 de abril de 2014

Para entender porqué los cacerolos hablan de "Diktadura K"


Escribe Luis Bruschtein:

"El filósofo y ensayista (Santiago Kovadloff) nunca dijo que apoyaba a una dictadura, pero su participación en ese colectivo demuestra que concibe a la dictadura como un mal inevitable y menor. De lo contrario no podría estar allí. Proyectado hacia la sociedad, resulta un discurso enloquecedor donde los supuestamente más democráticos aparecen asociados con los más autoritarios con el único fin de reprimir a la expresión política de las mayorías que son las que tendrían que gobernar en un sistema democrático. El mensaje no es democracia “o” dictadura, sino democracia “es” dictadura. Un mensaje enfermo que fue el predominante entre el ’55 y el ’83 que desembocó en los años de violencia furiosa. Y también fue el concepto que primó en el golpe del ’30 contra Yrigoyen.
Esta idea de que democracia es dictadura, siempre verbalizada con gran cantidad de intermediaciones (puede serlo o en algún momento lo es, o sólo es transitorio, o sólo es dictablanda y miles de otros seudoatenuantes) fue instalada en muchos hogares de clase media, incluso más o menos progresistas. La contradicción es tan grotesca que la única forma de tomarla era como retablo religioso. Son antagonismos que sólo puede unir una creencia ciega. Romper esa ceguera es abrirse a reacomodos y rupturas que, por desconocidos, toman el aspecto de un caos que está en la naturaleza de los cambios. El peronismo ha tenido grandes desprolijidades y muchas de las críticas que se le han hecho fueron acertadas. Parte del miedo al peronismo tiene esa causa. Pero otra parte importante es el miedo al cambio. Porque el cambio, lo haga el peronismo o cualquier otra fuerza, surge de la realidad que hay que cambiar, es parte de ella, no viene de las lunas de Saturno, y arrastra muchas de esas lacras. El que rechaza los procesos de cambio por impuros, en realidad está pidiendo que no cambie nada, como sucede con las sectas de izquierda y con los falsos republicanos de derecha.
Sebreli y Kovadloff no han apoyado dictaduras pero aparecen como emergentes de la ideología que siempre las justificó y sin la cual nunca pudieron existir. Representan el pensamiento de lo que fue la base social de las dictaduras argentinas a pesar de que ambos formulan expresamente una vocación democrática. Pero se convierte en un discurso sólo aparentemente democrático que tiene una centralidad autoritaria cuando excomulga a las mayorías populares de cualquier posibilidad de convivencia más o menos normal. Una fuerza política nunca es peor que una dictadura, como plantea Sebreli cuando acusa al peronismo y al kirchnerismo de ser “el huevo de la serpiente”, o Kovadloff cuando prefiere asociarse a funcionarios de la dictadura para descalificar a un gobierno democrático."

La nota completa acá

viernes, 21 de febrero de 2014

El problema no es el sueldo de la presidenta


El ataque ahora viró hacia el sueldo de la presidenta, un viejo recurso del discurso antipolítico que busca generar mal humor y que le refriega el sueldo de los funcionarios al jubilado y al empleado raso en relación de dependencia, dejando como discurso implícito que deberían ganar lo mismo que un trabajador de las escalas intermedias o directamente inferiores. Jamás publican cuánto ganan los editorialistas y los grandes capitostes de Clarín y de “esas empresas a las que les interesa el país”. Claro, “son recursos privados”, arguyen, “mientras que a los funcionarios le pagamos entre todos”. Gran falacia: la plata es una sola y las ganancias “privadas” de medios y empresas monopólicas que lesionan gravemente la competencia surgen de la esfera privada pero merced a décadas de trapisondas que les posibilitaron obtener posición dominante y desde ahí dictar desde el precio de la manteca al valor de dólar. A ver si nos damos cuenta de una buena vez que a Magnetto también le pagamos sus ganancias entre todos…
Pero el problema de fondo es otro y consiste en un fuego mediático graneado contra un gobierno que independientemente de aciertos y errores ha dejado claramente establecido que es disfuncional a los intereses permanentes de los grupos económicos y los Estados Unidos. Es que el proceso de gobiernos populares en América latina, luego de una década de consolidación y triunfos como el “No al ALCA”, empieza a ser nuevamente asediado. El bloque del Pacífico con Perú, Chile y Colmbia ha resultado una cabecera de playa fenomenal para EEUU y a eso se suma la complejidad de la muerte de Hugo Chávez tanto como el fin de mandato de Cristina Fernández de Kirchner, dos hechos de gran impacto que la política exterior norteamericana y los sectores dominantes de cada país están utilizando para volver a entronizar administraciones mansas y “previsibles”. Este es el contexto en que hay que mirar el ataque destituyente en Venezuela y la corrida feroz en Argentina.
La historia latinoamericana enseña que cuando los gobiernos democráticos se tornaron disfuncionales a los intereses permanentes sobrevinieron los golpes de estado, que siempre fueron presentados como un recurso postrero para garantizar un mínimo de orden ante el caos que se había generado por la descomposición del gobierno eyectado (caos siempre generado por ellos). El discurso del bloque cívico-militar siempre fue a favor de la democracia, nunca en contra. La noción que instalaban era que “las fuerzas armadas se veían obligadas a tomar la dirección del gobierno para generar las condiciones del retorno a una democracia plena, donde funcionen como se debe las instituciones de la república.”
En Argentina, la consigna “Devuelvan el país” expresa la síntesis del accionar golpista histórico. Si se logra que mucha gente vea a la democracia argentina como una dictadura, cualquier recurso para echar al gobierno “autoritario” será legítimo. Y si esa dictadura comete, además, el pecado de que la presidenta gane 48.000 pesos en el bolsillo y 79.000 en bruto, todo accionar desestabilizador será puesto dentro del “plan de lucha para recuperar el país perdido”.
No es complejo. La estrategia contra las democracias siempre fueron evidentes. Sucede que lamentablemente muchas veces los planes desestabilizadores contaron con la complicidad de fuerzas progresistas y de izquierda que no entendieron la trampa y al exponer un profundo desdén por la “la democracia burguesa” y por ende no defenderla, le facilitaban los planes a las fuerzas desestabilizadoras. De ahí que la defensa de la democracia siga siendo un valor muy alto para los intereses populares, porque siempre que se la quebró, los que ganaron fueron los sectores acomodados, nunca los trabajadores y el pueblo. El “caos” con el consecuente desmadre de todas las variables ha sido el recurso de oro de las minorías que lo utilizaron para ganar posiciones en el reparto de la torta y en la apropiación de renta. De hecho, el desastre del 2001 le sirvió a Clarín para que Duhalde le pesificara su deuda en dólares y promoviera una legislaciónque favoreció claramente sus objetivos empresariales.
Completo, acá

miércoles, 30 de octubre de 2013

Uno, treinta años después



Hace treinta años creía que el peronismo había cumplido su etapa y que ese "peronismo pueblo" del que nos hablaba Oscar Alende debería confluir con nosotros, el partido que con raíces en la intransigencia radical era portador del proyecto que lo conduciría al triunfo. Hoy veo que esa era una más de las tantas lecturas que se han edificado desde la izquierda gorila. Cierto es que en aquellos años lo que se veía desde afuera en términos de conducción  del peronismo daba cosita, digo Robledo, Luder o Taccone. Pero bueno, en ese error andaba uno. Uno que abrevaba en Jauretche y toda la teoría nacional-popular que, naturalmente, tenía al peronismo como centro. Uno que se devoraba los ejemplares de "Unidos", uno que siempre pensaba que muchos tipos que tenía como referentes eran peronistas. Qué se yo: Dolina, Verbitsky, Favio, Nebbia...

Uno que en 1987 hasta perdió el trabajo en la cámara de diputados de la provincia por haber jugado a fondo por el frente con Cafiero y depender de un diputado muy gorila que no pudo con sus pelos y le calzó un puntín en el orto de aquellos; uno que luego apostó al Tony fuertísimo y en el 88 se tuvo que comer la derrota con Menem y entender que de todas maneras había que seguir en el FREJUPO, y lo hizo contra viento y marea, cuando muchos compañeros se abrían (qué bárbaro, el turco nos pagó con la Subsecretaría de Acción Cooperativa para Horacio Viqueira y la embajada pocala para Mario Burkum. Eso valíamos para él -y quizá no se equivocó-)

A esa altura ya estaba claro que uno iba a estar siempre en torno al peronismo. Hoy, uno se declara "peronista de Manolo" y celebra que su sino político sea el que es. Hoy uno no sable si es peronista o no, pero canta de memoria y con emoción la marcha y siente en sus entrañas político-ideológicas el reacomodamiento de miradas y concepciones. Durante veinte años, en cada aniversario de Evita uno pasó  el poema "Eva", de María Elena Walsh en versión de Susana Rinaldi y se emocionaba, pero hace un tiempo captó algo en esa obra que es muy difícil de explicar pero es más o menos así: Está hecha como homenaje y desde el respeto, pero también desde la clase media antiperonista, pero "eso" no está en las palabras ni en la interpretación vaginal de la tana, "eso" se lo percibe sólo desde el peronismo.

Uno entendió la lógica de este subsistema político y ya entrando en la madurez canosa y panzona siente que al menos ha llegado a entender cómo late esta complejísima maquinaria política y social.

Uno no sabé qué carajo es, pero tiene muy claro que de acá no se mueve.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

A 40 años del golpe a Allende el tema sigue siendo la democracia



Para Piñera "La UP quebrantó la legalidad y el Estado de Derecho en nuestro país y eso también debemos recordarlo"

"El resquebrajamiento de la democracia y las malas políticas públicas fueron generando un creciente caos político, económico y social".

"Importantes sectores de la izquierda de nuestro país proclamaban públicamente su desprecio por la democracia existente y consideraban legítimo imponer su proyecto de país mediante el uso de la fuerza y la violencia".
Seguramente el presidente chileno se refiere a que el gobierno de Allende buscó darle un sentido distinto a la democracia, algo que colisionaba con los intereses dominantes que siempre la han concebido como una mera formalidad que no debe cuestionar el estado de cosas dado.

Algo similar a lo que ocurre hoy en América latina donde corrientes de pensamiento ultraconservador, intelectuales como Vargas Llosa y los entrevistados de la CNN (¿Viste lo son esos tipos? No se sabe de dónde los sacan) dicen que no se respeta la democracia en Venezuela, en Ecuador, mucho menos en Bolivia y Argentina.

Cualquiera que intente gobernar democráticamente pero intentando transformar aspectos medulares indefectiblemente se transformará en una "amenaza" para el tipo de democracia que el poder quiere. Por eso la bandera más importante de los cacerolos es "Devuelvan el país". Quieren retornar a esos tiempos donde el poder político era sumiso y no tocaba a los poderosos, ni siquiera los nombraba, retornar a ese tiempo donde era natural que cada dos o tres años de gobiernos civiles los militares tomaban el poder, donde los ministros de economía comunicaban por cadena nacional las nuevas medidas económicas y el país verdaderamente se detenía para escucharlos. Eran ministros con poder, como el que reclama hoy en presidente de la UIA...

Si repasamos la historia del golpismo argentino y latinoamericano encontraremos que en todas las asonadas abundaron las proclamas a favor del sistema democrático, es como que las alianzas cívico-militares tenían la norma Iram de qué es la democracia. Decían que como el gobierno de turno "había entrado en un proceso de descomposición", las FFAA llegaban con el único objetivo de recuperar las instituciones, de generar las condiciones óptimas para que el pueblo pudiera disfrutar -cuando ellos lo decidieran, obvio- de una democracia plena.

La contradicción entre la democracia que quieren los poderosos y la que anhelamos los sectores populares sigue estando en la base del debate de estos tiempos. En el último año hemos visto manifestaciones donde se caratula como "dictadura" a un gobierno que cometió el desliz de triunfar con más del 50% y por ello contar con quórum propio en el Congreso...

Todo está permitido en democracia, menos ganar por mucho y querer transformar el estado de cosas preexistente.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Chávez, la democracia y el sentido de las palabras


No faltan, por abajo, los que están rebosantes de felicidad, los que celebran "la muerte de un tirano, el fin de un dictador". Gentes que por más que se refieran a un líder que hizo todo lo que hizo avalado por mayorías populares notables, están convencidas de que fue un dictador. Es que estamos en problemas con el lenguaje.   Hay muchas palabras del discurso político cuyo sentido está siendo modificado por quienes han debido soportar severas derrotas en el marco del sistema democrático. Durante casi todo el siglo pasado, las derechas continentales recurrieron a las Fuerzas Armadas para derrocar gobiernos electos democráticamente porque, según ellas, se habían apartado "del camino correcto" y en consecuencia los golpes cívico-militares se perpetraban con el "bienintencionado fin" de generar las condiciones para una democracia mejor. Nunca los golpes se comunicaron blasfemando contra la democracia, todo lo contrario.

El punto es que esta mecánica fue funcional a la interrupción constante del proceso democrático latinoamericano. Hasta que el nuevo siglo vio implosionar al neoliberalismo y sus consecuencias quedaron a la vista de todos. Ahí, la irrupción de Hugo Chávez se torna definitiva para comenzar a sentar las bases de un nuevo tiempo político.

A medida que el continente fue siendo testigo de triunfos populares, en la mayoría de los casos con guarismos exorbitantes, el laboratorio de la derecha se puso a trabajar con el sentido de las palabras. Abortada ya la posibilidad del recurso militar y con las fuerzas políticas comprometidas con lo peor del neoliberalismo cada vez más alejadas de la posibilidad de ganar una elección, el discurso de los medios que expresan a las minorías empezó a operar sobre el lenguaje, entonces, un triunfo como los de Evo Morales en Bolivia, del 60%, era relatado ya no como una reafirmación de la voluntad de cambio de las masas sino como la antesala de un proceso dictatorial. Como consecuencia de estas miradas, tan difundidas por el poderoso dispositivo mediático continental, muchas palabras empezaron a cambiar de sentido. Se ha llegado al punto de creer que un gobierno, por el solo hecho de obtener más del 50 % de los votos y disponer, como consecuencia, de una mayoría parlamentaria estará infectado por virus tiránicos. Trabajando sobre mucha desmemoria, mucha despolitización y, por qué no, bastante idiotez, se le ha hecho creer a mucha gente que la utilización de la mayoría en el Congreso colisiona con las mejores tradiciones democráticas.

Es que se está instalando la noción de que la democracia está indisolublemente ligada a un determinado estado de cosas en lo institucional y lo económico que no debe ser alterado bajo ninguna circunstancia. Por ende, aquellas fuerzas que se comprometan en su conservación y custodia serán vistas como demócratas de cabo a rabo y aquellos que pretendan modificarlo serán los nuevos herejes del presente.

La norma Iram del demócrata hoy día no la da el respeto de la voluntad popular y el funcionamiento de las instituciones sino el apego a la perpetuación del modelo instaurado entre 1976 y 2003.

La democracia, tal como la conocimos históricamente ya no es un sistema político sino el posicionamiento de las fuerzas políticas respecto al estado de cosas que dejó el neoliberalismo. De ahí que toda usufructo de las mayorías en pos de la modificación de esa maqueta será vista como un extremismo de tiranías.

Estas nociones anidan con facilidad en sectores históricamente despolitizados, acostumbrados a delegar en el entramado cívico-militar y los medios hegemónicos su preocupación en los asuntos públicos. Cuando el factor militar desaparece y la verdad mediática empieza es puesta en debate, esos sectores se ven compelidos a tomar partido en el debate político ya que las condiciones cambiaron y no hay quienes lo hagan por ellos como históricamente sucedía. Sobre esos bolsones es que orientan sus mensajes los grandes medios ligados a los intereses minoritarios y por eso es que abrazan con tanta frescura y naturalidad un vademécum  discursivo novedoso donde muchas palabras ya no significan lo que significaron históricamente.

Es una disputa novedosa, que en estos días, a propósito de la muerte de Hugo Chávez  estará en el candelero.

viernes, 24 de agosto de 2012

Laura Alonso y la libertad



Laura Alonso, la intempestiva diputada del PRO, muy probablemente esté sobreactuando un perfil marcadamente anti kirchnerista ya que el año que viene tiene que renovar la banca que cosechó en 2009, cuando sin que muchos lo notaran pasó de la ONG “apartidaria” Poder Ciudadano, de la queera nada menos que directora, a las listas del macrismo, algo que, no obstante la protección mediática con que contó, desacreditó, antes que nada, a la propia ONG, que nunca más podrá hacerle creer a alguien que no es una escuela de cuadros para el PRO.

A pesar de haber quedado evidenciada esa vinculación entre Poder Ciudadano y el PRO, no ha habido una sola medida del gobierno nacional en su contra. La ONG siguió funcionando con absoluta normalidad, al igual que las tantas entidades ligadas al PRO y las demás estructuras opositoras. Pero la diputada Alonso nos informó días pasados que si el PRO llegase al gobierno nacional “no existirán ni La Cámpora, ni Vatayón Militante, ni 678”. Toda una confesión que nos exime de mayores comentarios sobre los estrechos límites de disenso que estaría dispuesto a tolerar el macrismo y nos trae a la memoria los horrendos años de proscripción que padeció el peronismo. ¿Querrá el macrismo lisa y llanamente proscribir a estas agrupaciones? ¿Estará pensando en prohibir su funcionamiento? ¿Hay que ir haciéndose a la idea de que si Mauricio es presidente los pibes de La Cámpora no podrán seguir desarrollando trabajos barriales?

Parece descabellado, pero la esencia del PRO tan íntimamente ligada a la pata civil del golpismo vernáculo faculta a abrir el paraguas. Porque en un tiempo también era inimaginable la proscripción del peronismo, hasta que sobrevinieron 18 años de persecución e ilegalidad. Es que estos adalides de la libertad como la diputada Alonso, incapaces de probar ni siquiera una de las afirmaciones sobre la falta de libertades del presente, cuando tienen la sartén por el mango son verdaderamente feroces y no trepidan en limitar efectivamente las libertades y lesionar la mismísima Constitución Nacional cuantas veces sea necesario. Pero eso sí, curiosamente lo hacen en nombre de “la libertad”.


viernes, 22 de junio de 2012

La enseñanza paraguaya

La destitución de Fernando Lugo viene a poner de manifiesto que, desaparecido el factor militar, lo que se busca son esquemas de mucha fragmentación de modo que no exista una fuerza dominante y quede así a mano el dispositivo destituyente que en la tarde de hoy se activó en el Paraguay. Se buscan gobiernos débiles, que estén condicionados o directamente puedan eyectados desde los parlamentos.

Una suerte de parlamentarismo destituyente que funciona no para armar coaliciones de gobierno sino para quitar del medio a los presidentes que de una u otra manera sean disfuncionales a los intereses de los grupos dominantes.

No es de extrañar, por eso, que en nuestro país cada vez con más énfasis se hable de "dictadura k" o que se trate a Cristina Fernández de Kirchner de "intolerante" o "soberbia". No es un desatino que Mauricio Macri apoye a Hugo Moyano, que durante 24 horas sitió las refinerías para dejar sin combustible al país, balbucenado que la presidenta no escucha porque es autoritaria y violenta. No, Macri no está confundido, como tampoco el propio líder de los camioneros cuando compara nuestro tiempo con la dictadura. Cuando un cacerolero de Callao y Santa Fe menta la palabra "dictadura" llama a risa. Cuando de manera muy cínica lo hacen Macri y Moyano directamente preocupa.

Y acá es donde se entroncan el caso paraguayo y nuestra coyuntura: No es que Cristina sea autoritaria, sucede que tanto en el palacio como en la calle, en los medios, en la cola de la panadería y en el súper nuestra presidenta tiene las espaldas muy bien cubiertas. Es esa cobertura la que le da el suficiente respaldo como para resistir cualquier intento desestabilizador, como de hecho esa férrea defensa popular y parlamentaria posibilitó en tiempos donde el Grupo A tenía mayoría que por ejemplo no se aprobaran medidas tendientes a desfinanciar el estado como ácido para corroer las bases de sustentación de modelo Nacional y Popular. Pero además ¿Alguien duda de cuál hubiese sido el destino de Cristina si esta asociación de minorías editorializadas por Clarín y la Nacion hubiesen tenido una representación mayor en el Congreso? Bsta recordar aquél diálogo entre Mariano Grondona y Biolcatti diciendo aquello de "Hay un tal Cobos ¿no?"

Se busca que los gobiernos tengan un poder acotado, de modo de sacárselos de encima cuando los intereses de los grupos económicos así lo decidan. Cuando se dan fenómenos como el del 54% argentino se quedan sin estrategia y empiezan a los manotazos tácticos para ver si en una de esas encuentran una filtración para colarse y empiojar la escena. Eso está sucediendo en estos días y el discurso con pasajes filo caceroleros de Moyano ayer a la tarde delata que nada está librado al azar. Cuando el ejercicio del poder en base a un mandato popular tan explícito que plebiscitó 8 años de gestión se lo caracteriza como falto de diálogo se está ensuciando conceptualmente la discusión política. De la misma manera, se intentó por todos los medios evitar que Cristina participara directamente en el armado de las listas de diputados en todas las provincias, porque de esa manera se aseguraba bloques leales para aguantar los embates que más tarde o más temprano iban a registrarse. Basta imaginar qué hubiera pasado si por ejemplo Moyano hubiera contado con más diputados...

El ataque es a la estructura, buscando que ningún sector político tenga una fuerte presencia por sobre los demás porque así tiene un nivel de debilidad potencial que tarde o temprano podrá ser explotado en su contra. La idea siempre fue que los gobiernos pasan pero las corporaciones, los grupos económicos y Clarín quedan. De ahí que la defensa en términos de discusión política del 54 % aparece hoy como central ante la evidencia de que la única democracia que los grupos económicos están dispuestos a tolerar es aquella donde sólo tengan cabida estructuras partidarias anquilosadas. La irrupción de populismos con fuerte blindaje electoral será visualizada como una desviación peligrosa, destinada a metamorfosearse tarde o temprano en autoritarismo, algo que entonces hay que evitar como sea.

La plaza del próximo miércoles es el comienzo de ese operativo.
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domingo, 1 de enero de 2012

Hay que estar atento a estas miradas


Guillermo Lousteau Heguy, padre del ex ministro Martín Lousteau, es un intelectual ligado a las corrientes de la derecha reaccionaria donde abrevan figuras como los Vargas Llosa. En este reportaje tira una serie de interpretaciones de la coyuntura política continental y realiza una serie de caracterizaciones sobre, por ej, Bolivia -donde lisa y llanamente dice que  no hay democracia- que debemos tomar muy en cuenta pues la novedad de estos tiempos es que si los populismos siguen ganando elecciones, la democracia en cierta medida deja de funcionar en su estado natural, hecho que de por sí habilitaría nuevas formas de acción por parte de aquellas fuerzas que se ven a sí mismas como la norma Iram de la democracia y que, se sabe, cuentan con el apoyo incondicional de la política exterior norteamericana.
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lunes, 12 de diciembre de 2011

La lógica de la democracia como elemento decorativo

"Cuando en política se hacen balances y prospectivas, lo habitual –lo invariable, más bien– es que, tanto en el registro de lo ocurrido como en el pronóstico o incógnitas a futuro, el objeto de estudio pase casi en exclusividad por el oficialismo de turno. Como mucho, se incorpora a figuras de la oposición, algunos funcionarios, legisladores, ciertas áreas de alta sensibilidad pública. Clase dirigente, en una palabra. Se balancea y vaticina en función de un “otro” institucional. De un lugar donde el pueblo nunca cuenta. Se deja de lado lo que hizo, votó, piensa, protestó, apoyó y hará o quizás hagan la gente común, los laburantes, las organizaciones sociales sin inserción mediática, las diversas militancias. La sociedad en su conjunto es invisible en los arqueos analíticos del periodismo y de los presuntos especialistas sociológicos, llámense politólogos, economistas, técnicos de la especie que fuere, ensayistas. En primer lugar, ese tipo de observación no es fortuito. Que el pueblo cotice poco y nada en circunstancias de recuento y prognosis, en tanto “pueblo” como ingrediente totalizador sirve al objetivo de ningunearlo. Y que sea así cuando las urnas vienen de dictaminar un favoritismo tajante, es menos casual todavía. Responde a la lógica de la democracia como elemento decorativo, que en Europa encuentra su cénit por estos días. La realidad decisoria son “los mercados”. Y el escenógrafo, con formas alemanas o francesas, tiene la tarea de hacerle creer a la ciudadanía que su sufragio porta incidencia."

Gran pasaje éste que acabo de transcribir de Eduardo Aliverti, que florece y cobra vida toda vez que uno oye mira o lee al dispositivo mediático. El 54 % ya fue, ya es historia, ya pasó. Su valor es sólo formal y penoso en tanto ahora va a facultar al oficialismo a llevar adelante una serie de proyectos polémicos y controversiales que agreden los más sagrados intereses que, como se sabe, son los que ese dispositivo representa en exclusiva. Ellos siguen como si nada, impertérritos, inconmovibles. Al fin y al cabo tienen la certeza profunda de que tienen razón y que como dijera alguna vez Julio Grondona, "Todo pasa". Saben también que los pueblos a veces se equivocan pero que no tardan en darse cuenta de la metida de pata y en poco tiempo corrigen el rumbo. Ellos están ahí junto al Poder, la verdad, la razón, Dios y la mar en coche. Sienten que a la larga ganan todas las pulseadas y que hasta pueden darse el gusto de perder varias batallas porque tienen un resto de la hostia. Por abajo tienen problemas, crujen, se desangran. pero por arriba se muestran orondos como siempre.

Gran desafío entonces para los que bancamos el proyecto encabezado por Cristina: Estudiarlos y entrever que pese a esa pose que muestran por adentro están sentidos. Entender también desde nuestro lado que el 54 % parece poco para enfrentar tanto dogmatismo. Entender que tan importante como ganar es conservar la iniciativa, que más importante que el 54 % es seguir investigando porqué se lo obtuvo y que ellos están esperando la fisura para estacionar ahí mismo su camión de exteriores.
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viernes, 1 de octubre de 2010

El golpismo

Muchos dijeron en su momento que la presidenta sobreactuaba en el golpe de estado de Honduras. No se sabe qué argumentarán ahora, luego del intento de derrocar al presidente de Ecuador. Argentina y Brasil fueron los países de la región que con mayor decisión trabajaron para denunciar el golpe contra Zelaya y trataron por todos los medios de que se lo repusiera como presidente constitucional. Lamentablemente el golpismo triunfó y ya estamos padeciendo las consecuencias en el resto del continente.

Algo que se me apareció ayer de manera desordenada fue la sensación de que el golpismo está mucho más presente y si se quiere más vivo que lo que se pensaba. Ha sido, sin duda, un error de apreciación de muchos de nosotros pensar que la amenaza golpista estaba más empequeñecida de lo que en verdad está. En rigor de verdad el golpismo está latente y lo único que lo frena es el poder y la convicción que tengan las fuerzas políticas para cercarle los caminos. Porque ahora se nos presenta con otros ropajes, ya no como la avanzada de un general con un regimiento. Hoy hay fuerzas que están en la democracia de las que uno tiene todo el derecho a dudar de su compromiso democrático. Es creíble Ricardo Alfonsín cuando se manifiesta por el sistema democrático, pero Oscar Aguad nos llena de dudas. Puede ser creíble Felipe Solá, pero Eduardo Duhalde mete miedo.

Un dato a tener muy presente es que el golpismo nunca manifestó desprecio por la democracia, eso hay que recordarlo siempre. Toda vez que alianzas cívico-militares tomaron el poder por la fuerza lo hicieron declamando un ferviente compromiso con la democracia. Siempre plantearon que tomaban la decisión extrema ante la falta de garantías o ante la incapacidad del gobierno de turno de administrar el país como se debe. Los golpes se sucedieron para generar las condiciones, decían los golpistas, que garantizaran un retorno a la más plena vigencia de las instituciones. Los golpes siempre se llevaron a cabo enarbolando consignas de recuperación de las instituciones, por eso no hay que sorprenderse cuando en estos días desde diversos lugares se viene machacando con que el kirchnerismo es una dictadura o una tiranía, o cuando se insiste en su poco apego a las normas democráticas. Cuidado que ese discurso se funde en proclamas que durante el siglo pasado fueron la sustancia de los gobiernos cívico-militares. Cuidado porque a un gobierno que respeta la legalidad democrática incluso mucho más que otros, que se llenan la boca hablando de democracia y mientras fueron gobierno mantuvieron los canales y las radios intervenidas o se fueron matando gente, se le quiera enrostrar un apego relativo a la democracia. Cuidado porque sobre la desmemoria y la persistencia del zocaleo televisivo se puedan instalar nociones que luego toleren cualquier aventura extraña.

Porque uno de los problemas que tenemos,además, es que cuando el motor del golpismo se pone en marcha luego no hace grandes distinciones entre un gobierno y otro. Quiero decir que si la infección antidermorática avanza, no significa que se las vaya a agarrar con el gobierno kirchnerista, es muy probable que lo haga con uno opositor que no tenga la capacidad de respuesta que tiene el gobierno actual ¿se entiende? Y es probable, incluso que lo haga para evitar un posible retorno de lo indeseable, que golpee a un gobierno débil para evitar que el país caiga nuevamente en manos de una fuerza que ha demostrado una dosis de rebeldía intolerable para el establishment.
La constante histórica del continente, según la cual las democracias eran disfuncionales a los intereses de las grandes oligarquías y por eso no se las toleraba quizá sigue más latente de lo que pensábamos. En un punto, alertar sobre estos riesgos excede la coyuntura de kirchnerismo vs "Grupo A" porque a la postre unos y otros terminan siendo inconvenientes, unos porque no aceptan las reglas de juego preestablecidas y otros porque son incapaces de evitar que aquellos accedan al gobierno.

Ayer escribí algo que, por supuesto a los mismos lectores de siempre les pareció descabellado: la referencia a  Santa Cruz. ¿Qué tiene que ver? preguntaron. Quizá nada, quiza algo, o quizá sea una boludez mayúscula de mi parte. Lo que quise es dar la idea de que las condiciones para un quiebre institucional se pueden generar en horas. Basta una resolución de la Corte para que algunos sectores en minutos imaginen intervenciones y demás actos que, puestos en perspectiva pueden terminar siendo el caldo gordo para profundizaciones de ese tipo de medidas. La idea sobre la que trabajan muchos sectores (y acá el caso Honduras vuelve a tener una vigencia que asusta) es que las resoluciones de la Corte Suprema son algo así como la palabra sagrada, como una voz inmaculada a la que sólo existe una sola postura que no es otra que el acatamiento. Acá hay mucha tela para cortar y acá también estamos en un terreno de disputa por el sentido y las nociones firmemente instaladas en cierto sentido común. Las cortes también se equivocan y hacen política. he aquí un nuevo frente de batalla que se ha abierto merced a la ley de medios: Crece una discusión sobre la justicia, los jueces y la corte y me parece maravilloso que eso suceda. Si dudas una democracia se fortalece cuando los ciudadanos se animan a discutir con los jueces. Hoy se puede leer una muy buena columna de Mario Wainfeld al respecto.

domingo, 11 de julio de 2010

Seguimos esperando la tan temida "vetocracia"


Se dice que el Grupo A está buscando arrastrar a la presidenta de la nación a firmar vetos impopulares, incluso fue notable cómo desde el dispositivo mediático se instaló que a partir de que el oficialismo quedara en minoría en el parlamento se desencadenaría la tan temida "vetocracia", como por ejemplo lo afirmaba el diario Crítica Digital cuando Cristina vetó algunos artículos de la ley de Reforma Política. No obstante, desde que las huestes opositoras dominan el parlamento no se ha perpetrado aún ninguno de los tan anunciados vetos, y esto no lo digo yo, sino un prohombre del periodismo independiente como Marcelo Helfgot, histórico encargado de "radicalismo" en Clarín y en su momento también prensero del diputado provincial del PI Jorge Drkos (1990/94), además de alma mater de la sección "Posta Post" de "El Porteño". Como te decía, el propio Helfgot escribió hace 15 días en Clarín que desde el 10 de diciembre "Los vetos no rozaron aún al nuevo congreso".

Es interesante remarcar estos temas porque es aquí donde vuelven a contraponerse el "relato" del dispositivo mediático con la realidad concreta. La idea instalada de la "vetocracia" no se ha hecho realidad aún, sin que por esto desconozcamos que indudablemente de aquí al final de su mandado con total seguridad, justicia y amparo constitucional Cristina firmará varios vetos, algo similar a lo que hicieron antes otros presidentes como el Dr Raúl Alfonsín que en su gobierno de Diálogo y Consenso vetó 49 leyes, casi lo mismo que Fernando De La Rúa, quien en su gobierno de "paz y Bien" firmó 46 vetos, y un poco más que el senador Eduardo Duhalde quien en su interinato estampó la firma 37 veces para vetar leyes casi lo mismo que Néstor Kirchner, quien lo hizo en 35 ocasiones. Por supuesto que todos estos vetos son pocos al lado de los 109 que firmó Carlos Menem. No obstante, ninguno de estos números emparda los 226 vetos que según Carlos Kunkel perpetró el presidente Juan Domingo Perón en 1946 pese a tener mayoría parlamentaria (eso es tiranía...)

Según Marcelo Helfgot, Cristina ha firmado hasta ahora 16 vetos, con lo que dispone de un crédito generoso para vetar algunas de las leyes que finalmente logre aprobar el conglomerado opositor.


(Hay buena información acá y acá)

sábado, 26 de junio de 2010

Laclau: "Sin antagonismo no hay democracia"


Le preguntan a Ernesto Laclau:

–¿El antagonismo es necesario para la democracia?

Y responde:

Sin antagonismo no habría ninguna posibilidad de democracia radical. Para que haya antagonismo tiene que haber un enfrentamiento con un poder que obstaculiza. El antagonismo es central en la constitución de un imaginario de cambio.


El reportaje completo, acá.

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