Es interesantísimo observar cómo se mueven Sietecase , Herny Fonda y Rozin en su programa dominguero (Rozín es lejos el que tiene las cosas más claras y que además les saca varios cuerpos de ventaja en “tela periodística”)
Hay una constante: Cuando llevan dirigentes opositores –el 70 % si no más- realizan un par de preguntas y se quedan calladitos como en misa escuchando el sermón y ni hablar cuando va la gordi, la gordi es como que los hipnotiza, los intimida, los “puede”.
Ayer lo invitaron a Luis D’Elía y se cansaron de interrumpirlo, le metieron cuarenta repreguntas y lo pasearon por todo el espinel del “manual del preguntador independiente” pero no sacaron nada.
No había pique.
A D’Elía no lo movés preguntándole por los barones del conurbano (Les dijo el gordo poniendo carita de conferencista: “Bueno, esa es una contradicción de cuarto o quinto orden…¡Jaaaaaaa jaaa los aniquiló!!!)
Como antes habían estado ¡Oh casualidad! Dos intendentes pro Mesa de Enlace que naturalmente se oponen a la coparticipación de los fondos obtenidos por las retenciones, lo intentaron aprisionar conceptualmente a Luís plantándole si al gobierno no le interesaba recuperar la confianza de este sector, que el tema de los pequeños productores, que “el tema de la lechería”, etc, etc.
D’Elía no se movió de repetir que si la 125 hubiera sido aprobada los pequeños productores estarían con menos retenciones. Pero el trío insistió varias veces, empecinado en quebrarle el argumento, pero no consiguió doblegarlo porque en realidad la respuesta de Luís es simple e irrefutable: Con la 125 el chiquitaje estaría mejor.
Se les escapa el militante a estos chicos. Les chorrea que no soportan al gobierno (más que nada se le nota a Sietecase y a Henry Fonda) Cuando llevan un oficialista es como que reviven, como que están en su salsa, como que se liberan y dan rienda suelta a lo que son: Chicos opositores.
Está bueno que lo sean ¿Porqué no lo blanquean de una vez?
¿O acaso creen que alguien los ve pensando que son periodistas “independientes”?
Chicos, la gente sabe que los reyes son los padres.
En serio, dejen de dar pena.
Ya se llevaron credibilidad a marzo…
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lunes, 23 de marzo de 2009
viernes, 16 de mayo de 2008
Un poco de cintura política política ahí...

La decisión de cercar Rosario para impedir el acto ruralista del 25 de Mayo es un desacierto político de envergadura. Cuando el piquete agropecuario comienza a debilitarse y va quedando más claro que la dirigencia quiere arreglar ya mismo pero no lo puede hacer para que no la puteen los sacados en las asambleas, esta medida adoptada por las organizaciones afines al gobierno es de una torpeza llamativa.
Si algo puede darle una bocanada de oxígeno a la sedición agropecuaria es que se los salga a enfrentar en las rutas para victimizarlos.
Si algo puede darle una bocanada de oxígeno a la sedición agropecuaria es que se los salga a enfrentar en las rutas para victimizarlos.
lunes, 14 de abril de 2008
El Código Tenembaum
Ernesto Tenembaum es un tipo muy lúcido. Si alguien quiere pruebas le bastará con leer la nota que publicó ayer en Página/12 titulada “El caso D’Elía”, un texto que me dejó pensando porque al mismo tiempo que me pareció sólido y con escasos flancos para entrarle, dejaba la sensación de que esa robustez se basaba en algún truco, en algún código secreto que debía ser desencriptado para descubrir el sofisma que, sospechaba, le confería a la nota una estructura casi inexpugnable. Se trataba, a la postre, de comprobar si la nota era sólida por ser fruto de un razonamiento superior e irrefutable o por basarse en un razonamiento falso.
Luego de rascarme la cabeza por un buen rato concluí que había que hurgar por el lado del sofisma. Pero con eso no alcanzaba. La nota es tan correcta desde lo político que sólo da lugar a una réplica desde la más apestosa incorrección política, lo que significa que “políticamente” es irrefutable.
Luego de otro largo rato se me dio por pensar que lo que había que analizar es, por decirlo con palabras sencillas, la buena y mala política; La política refinada y la política del tugurio, para lo cual se deben establecer algunos criterios básicos: La política tiene una faz “prolija”, “educada” y al mismo tiempo una contracara quilombera y a veces sucia. Porque es política, ni mas ni menos. Pretender que la política sea algo transparente, cristalino e higiénico implica negar la naturaleza humana que es su nutriente. La política es algo que hacen los hombres y por lo tanto estará impregnada de las ideas y sudores de los seres humanos concretos que la hacen. Entonces nos vamos a encontrar con hombres de carne y hueso que hacen política, por ejemplo en Suecia, y otros que hacen política, por caso, en Argentina. Y es ahí donde comprobé que se empezaba a desmoronar la lógica de Tenembaum. Me pregunté entonces si, como se infiere de la nota en cuestión, es apropiado y razonable reclamar modales suecos para la práctica política de un país periférico donde existen conflictos peculiares e inherentes al subdesarrollo.
Da la impresión que ahí está el razonamiento falso, la trampita encriptada. Y al toque recordé a Jauretche cuando discutía con los que despotricaban contra la política criolla. Don Arturo les decía que naturalmente nuestra política tenía que ser criolla en tanto era hecha por criollos...
A ver: En Suecia no existen los D’Elía ni los De Ángelis como tampoco los movileros que discriminan entre “vecinos” y “Piqueteros violentos”; En Suecia no hay hacendados como el vicepresidente de la Sociedad Rural que hablan de la diferencia en el color de la piel de los que estaban cortando la ruta. Finalmente, En Suecia ¿Tendrían trabajo presentadores de noticias como el emblemático Sergio “Momento” Lapegüe?
Luego de rascarme la cabeza por un buen rato concluí que había que hurgar por el lado del sofisma. Pero con eso no alcanzaba. La nota es tan correcta desde lo político que sólo da lugar a una réplica desde la más apestosa incorrección política, lo que significa que “políticamente” es irrefutable.
Luego de otro largo rato se me dio por pensar que lo que había que analizar es, por decirlo con palabras sencillas, la buena y mala política; La política refinada y la política del tugurio, para lo cual se deben establecer algunos criterios básicos: La política tiene una faz “prolija”, “educada” y al mismo tiempo una contracara quilombera y a veces sucia. Porque es política, ni mas ni menos. Pretender que la política sea algo transparente, cristalino e higiénico implica negar la naturaleza humana que es su nutriente. La política es algo que hacen los hombres y por lo tanto estará impregnada de las ideas y sudores de los seres humanos concretos que la hacen. Entonces nos vamos a encontrar con hombres de carne y hueso que hacen política, por ejemplo en Suecia, y otros que hacen política, por caso, en Argentina. Y es ahí donde comprobé que se empezaba a desmoronar la lógica de Tenembaum. Me pregunté entonces si, como se infiere de la nota en cuestión, es apropiado y razonable reclamar modales suecos para la práctica política de un país periférico donde existen conflictos peculiares e inherentes al subdesarrollo.
Da la impresión que ahí está el razonamiento falso, la trampita encriptada. Y al toque recordé a Jauretche cuando discutía con los que despotricaban contra la política criolla. Don Arturo les decía que naturalmente nuestra política tenía que ser criolla en tanto era hecha por criollos...
A ver: En Suecia no existen los D’Elía ni los De Ángelis como tampoco los movileros que discriminan entre “vecinos” y “Piqueteros violentos”; En Suecia no hay hacendados como el vicepresidente de la Sociedad Rural que hablan de la diferencia en el color de la piel de los que estaban cortando la ruta. Finalmente, En Suecia ¿Tendrían trabajo presentadores de noticias como el emblemático Sergio “Momento” Lapegüe?
domingo, 30 de marzo de 2008
Carta abierta a Fernando Peña
Estimado Fernando: De una vez por todas vamos a tener que darle la razón a quienes dicen que cuando los artistas se meten en política pierden esa llama, esa luz, ese brillo que los diferencia del común de los mortales.
Porque esta carta abierta que le enviaste a la Presidenta de la Nación no se comparece con el talento y la repentización del Fernando Peña que cotidianamente nos asombra en El Parquímetro con Palito, Roberto Flores y toda la banda. Quiero creer que el reloj te jugó en contra y que la urgencia para enviar la columna al diario, mas cierto desabastecimiento momentáneo de ideas , se aliaron para hacerte componer una de las actuaciones mas pobres de tu carrera.
Por empezar, en el texto hay mentiras y omisiones, cosa rarísima en vos, que siempre vas al frente contra viento y marea y tenés un envidiable coraje para sostener con el cuero lo que decís con el pico. Por ejemplo, omitís contarle a la señora Cristina que empezaste la nota diciendo “Tenemos una nota de color negro” y ¿sabes? No es un dato menor puesto que seguramente de no haber escuchado esa frase D’Elía no se hubiera brotado y habrías hecho un reportaje excelente y desde un lugar distinto, no me cabe duda.
Y fijate lo selectiva que es tu memoria: Olvidás escribir cómo copeteaste la nota pero sí te acordás que él te espetó: “Qué hacés, sorete”. A partir de esta omisión descerrajas un texto propio de una persona asustadiza y atemorizada y lo que hacés es sencillamente falsear los hechos con una deshonestidad flagrante.
Me hacés acordar a mi hijo cuando me explica que siempre que lo mandan a la Dirección es por culpa de sus compañeros y olvida confesar que él también pateó, pegó, tiró cosas y protagonizó demás actos ilícitos propios de alumnos de cuarto grado.
Pero Juan tiene solo 9 años...
Y me llama poderosamente la atención que finjas algún temor justo vos, que si a algo no le temés, y lo has dicho hasta el cansancio, es a la muerte. Pero además, me asombra que te muestres así como aturdido por la fiereza del piquetero de Laferrere cuando diariamente descargás durante tres horas vastas dosis de violencia verbal muchísimo más grandes que la que genera este entredicho.
Yo te he escuchado maltratar y de maneras terribles a oyentes y entrevistados, entonces no podés venir ahora a posar de asustado. No se lo cree nadie.
Después escribís textualmente:
“Yo soy actor, no político ni periodista, y a veces, aunque no parezca, soy bastante ingenuo y estoy bastante desinformado”
¿Porqué seguís mintiendo? Un tipo que hace tres horas de radio todos los días está hiper informado y no sólo eso: Para darle vida a tus personajes tienes, además de mucha información, una capacidad de percepción de la realidad asombrosa, porque antes cualquier noticia que aparezca en el programa, Palito, la Mega, Roberto y los demás personajes reaccionan con llamativa precisión en cuando a sus perfiles sociales. Entonces, no podés mentir así, tan impunemente.
También escribís:
“Me aterra el subdesarrollo intelectual, el manejo sucio, la falta de democracia”
Coincido con lo del subdesarrollo intelectual pero respecto al manejo sucio me pregunto qué es este compendio de falsedades que escribiste si no una manipulación artera y sucia.
Lo de "La falta de democracia” no es para tomarlo seriamente...
Vos sabés que D’Elía no te va a matar ni mucho menos, no finjas un falso temor que solo puede ser creíble para incautos.
Lo que blanquearía la situación sería que asumas públicamente y lo dejes firmado, que sos un ferviente opositor a este gobierno y que actuás en consecuencia. De lo contrario fingís temores que en rigor no sentís y asumís una actitud falsamente timorata cuando sos precisamente todo lo contrario.
Desde la admiración que siento por tu coraje y tu talento es que tipeo estas líneas, sabiendo que una vez superada esta coyuntura, en tu fuero íntimo dirás que esta actuación ha sido, sin dudas, la peor de todas.
Gerardo Fernández
Porque esta carta abierta que le enviaste a la Presidenta de la Nación no se comparece con el talento y la repentización del Fernando Peña que cotidianamente nos asombra en El Parquímetro con Palito, Roberto Flores y toda la banda. Quiero creer que el reloj te jugó en contra y que la urgencia para enviar la columna al diario, mas cierto desabastecimiento momentáneo de ideas , se aliaron para hacerte componer una de las actuaciones mas pobres de tu carrera.
Por empezar, en el texto hay mentiras y omisiones, cosa rarísima en vos, que siempre vas al frente contra viento y marea y tenés un envidiable coraje para sostener con el cuero lo que decís con el pico. Por ejemplo, omitís contarle a la señora Cristina que empezaste la nota diciendo “Tenemos una nota de color negro” y ¿sabes? No es un dato menor puesto que seguramente de no haber escuchado esa frase D’Elía no se hubiera brotado y habrías hecho un reportaje excelente y desde un lugar distinto, no me cabe duda.
Y fijate lo selectiva que es tu memoria: Olvidás escribir cómo copeteaste la nota pero sí te acordás que él te espetó: “Qué hacés, sorete”. A partir de esta omisión descerrajas un texto propio de una persona asustadiza y atemorizada y lo que hacés es sencillamente falsear los hechos con una deshonestidad flagrante.
Me hacés acordar a mi hijo cuando me explica que siempre que lo mandan a la Dirección es por culpa de sus compañeros y olvida confesar que él también pateó, pegó, tiró cosas y protagonizó demás actos ilícitos propios de alumnos de cuarto grado.
Pero Juan tiene solo 9 años...
Y me llama poderosamente la atención que finjas algún temor justo vos, que si a algo no le temés, y lo has dicho hasta el cansancio, es a la muerte. Pero además, me asombra que te muestres así como aturdido por la fiereza del piquetero de Laferrere cuando diariamente descargás durante tres horas vastas dosis de violencia verbal muchísimo más grandes que la que genera este entredicho.
Yo te he escuchado maltratar y de maneras terribles a oyentes y entrevistados, entonces no podés venir ahora a posar de asustado. No se lo cree nadie.
Después escribís textualmente:
“Yo soy actor, no político ni periodista, y a veces, aunque no parezca, soy bastante ingenuo y estoy bastante desinformado”
¿Porqué seguís mintiendo? Un tipo que hace tres horas de radio todos los días está hiper informado y no sólo eso: Para darle vida a tus personajes tienes, además de mucha información, una capacidad de percepción de la realidad asombrosa, porque antes cualquier noticia que aparezca en el programa, Palito, la Mega, Roberto y los demás personajes reaccionan con llamativa precisión en cuando a sus perfiles sociales. Entonces, no podés mentir así, tan impunemente.
También escribís:
“Me aterra el subdesarrollo intelectual, el manejo sucio, la falta de democracia”
Coincido con lo del subdesarrollo intelectual pero respecto al manejo sucio me pregunto qué es este compendio de falsedades que escribiste si no una manipulación artera y sucia.
Lo de "La falta de democracia” no es para tomarlo seriamente...
Vos sabés que D’Elía no te va a matar ni mucho menos, no finjas un falso temor que solo puede ser creíble para incautos.
Lo que blanquearía la situación sería que asumas públicamente y lo dejes firmado, que sos un ferviente opositor a este gobierno y que actuás en consecuencia. De lo contrario fingís temores que en rigor no sentís y asumís una actitud falsamente timorata cuando sos precisamente todo lo contrario.
Desde la admiración que siento por tu coraje y tu talento es que tipeo estas líneas, sabiendo que una vez superada esta coyuntura, en tu fuero íntimo dirás que esta actuación ha sido, sin dudas, la peor de todas.
Gerardo Fernández
viernes, 28 de marzo de 2008
Luis D'Elía

La verdad que luego de escuchar la forma en que Fernando Peña presenta la nota con Luis D’Elía, diciendo “Tenemos una nota de color negro” y el consecuente estallido del entrevistado no me surge otro sentimiento que no sea de solidaridad para con Luis D’Elía.
Porque hemos llegado a un punto tal de mentira en todo lo referido a este dirigente que no me sale otra cosa que ponerme de su lado en muchas cosas.
Sé que esto es incorrecto políticamente y me importa un bledo. Al fin y al cabo no escribo para juntar votos. Escribo para divulgar mis ideas y que, cual botella lanzada al mar, quien quiera abrir el mensaje, que lo haga.
Es como que está permitido insultar de las formas más discriminatorias posibles a D’Elía y en general a los dirigentes y militantes sociales y sindicales. Ahora, que ninguno de ellos tenga el tupé de contestar pues le caerán las peores furias de todos los dioses.
El martes pasado cuando se armó ese cacerolazo ricachón en Plaza de Mayo, aglomeración que todos los que conocemos algo de política sabemos que no fue espontánea, y vi entrar a D’Elía con su gente, la verdad que me gustó ¿qué querés que te diga? Por ahí leí que “al peronismo no le copás la plaza tan fácil como a De La Rúa” y me pareció coherente. La Plaza es símbolo muy caro para el ADN político argentino y había que defenderla.
Luego vino ese tipo que durante más de una cuadra fue provocándolo y su salida de cadena posterior que en algún punto también es comprensible ¿O resulta que ahora somos todos una manga de carmelitas descalzas que jamás recibimos o repartimos un bife en una pulseada por ver quién acomodaba mejor su columna en el acto????
Luis D’Elía dice muchas verdades y eso jode. Y hoy, cuando le dijo lo que le dijo a Peña me conmovió porque un tipo que a su manera, con sus errores y aciertos, lucha por un país más justo tiene también derecho a cantarle las cuarenta a un divo que montado en una supuesta actitud transgresora lo trata con un nivel de asco y odio de clase que genera violencia, y mucha.
A diario escuchamos los peores calificativos para con aquellos que apoyen al gobierno nacional y nos callamos la boca, y nos hacemos los boludos. ¿Está bien que nos sigamos haciendo los boludos cuando, por ejemplo, se trata alegremente de “puta” a la Presidenta de la Nación?
Porque hemos llegado a un punto tal de mentira en todo lo referido a este dirigente que no me sale otra cosa que ponerme de su lado en muchas cosas.
Sé que esto es incorrecto políticamente y me importa un bledo. Al fin y al cabo no escribo para juntar votos. Escribo para divulgar mis ideas y que, cual botella lanzada al mar, quien quiera abrir el mensaje, que lo haga.
Es como que está permitido insultar de las formas más discriminatorias posibles a D’Elía y en general a los dirigentes y militantes sociales y sindicales. Ahora, que ninguno de ellos tenga el tupé de contestar pues le caerán las peores furias de todos los dioses.
El martes pasado cuando se armó ese cacerolazo ricachón en Plaza de Mayo, aglomeración que todos los que conocemos algo de política sabemos que no fue espontánea, y vi entrar a D’Elía con su gente, la verdad que me gustó ¿qué querés que te diga? Por ahí leí que “al peronismo no le copás la plaza tan fácil como a De La Rúa” y me pareció coherente. La Plaza es símbolo muy caro para el ADN político argentino y había que defenderla.
Luego vino ese tipo que durante más de una cuadra fue provocándolo y su salida de cadena posterior que en algún punto también es comprensible ¿O resulta que ahora somos todos una manga de carmelitas descalzas que jamás recibimos o repartimos un bife en una pulseada por ver quién acomodaba mejor su columna en el acto????
Luis D’Elía dice muchas verdades y eso jode. Y hoy, cuando le dijo lo que le dijo a Peña me conmovió porque un tipo que a su manera, con sus errores y aciertos, lucha por un país más justo tiene también derecho a cantarle las cuarenta a un divo que montado en una supuesta actitud transgresora lo trata con un nivel de asco y odio de clase que genera violencia, y mucha.
A diario escuchamos los peores calificativos para con aquellos que apoyen al gobierno nacional y nos callamos la boca, y nos hacemos los boludos. ¿Está bien que nos sigamos haciendo los boludos cuando, por ejemplo, se trata alegremente de “puta” a la Presidenta de la Nación?
No, no está bién y algo hay que hacer al respecto. En lo personal se me hace cada vez más cuesta arriba ir a la panadería y demás lugares por donde circula la clase media belgranense. Tengo que pararme antes de entrar, contar hasta 20 y recién ahí ingresar. La verdad, no se cuánto voy a aguantar sin mandarme una cagada...
Quizá deba obedecerle a Serrat
"La familia, los amigos
me molestan a diario
No me queda otro remedio
que mudarme de este barrio"
Leí por ahí, creo que en un comentario en La Barbarie, algo así como que el tipo es un pelotudo porque debe saber que los medios lo están esperando y haciéndole marcación hombre a hombre para defenestrarlo en la primera de cambio.
Leí por ahí, creo que en un comentario en La Barbarie, algo así como que el tipo es un pelotudo porque debe saber que los medios lo están esperando y haciéndole marcación hombre a hombre para defenestrarlo en la primera de cambio.
Me gustó y comparto esa mirada, porque ahí hay sentido táctico y porque se plantea la discusión en un terreno mucho mas productivo.
Pero eso será tema de otro post.
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