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viernes, 21 de julio de 2017

Pisos y techos


El macrismo dejara de hablar de economía y futuro, verdaderos incendios que se generó a si mismo en los últimos tiempos ¿Quien no recuerda “el segundo semestre”? Deducen, entonces, que el eje a trabajar es la seguridad, como si fuera generada por alguna maldad intrínseca de la condición del habitante del conurbano y no consecuencia directa del incremento de la crisis social y laboral tanto como de fuerzas de seguridad infectadas por el delito que en buena medida forman parte del escuadrón delincuencial que asola a los vecinos en las barriadas.

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jueves, 13 de octubre de 2016

Teodoro sobre Cristina


Escribe Teodoro Boot

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Entré al gmail con el propósito de mandar este mensaje y me encontré con el elogioso comentario de un amigo al discurso de Cristina en la universidad de Quilmes. Yo también acababa de escucharlo y mi primer o segunda reacción fue alegrarme de haber declinado el ofrecimiento que me hicieron unos (irresponsables) amigos de participar en un congreso en el que, junto a otros, me tocaba hablar de colonización pedagógica y semiótica de construcción de sentido o algo así. Les agradecí, pero dije que difícilmente podía hablar del tema siendo que desconozco hasta lo que quiere decir semiótica. La verdad de la milanesa, es que sé de qué cosas no sé y no me gusta ser chanta metiéndome donde no debo.
Y me alegré de haber declinado la invitación, porque esa mesa, la de colonización y semiótica y todo eso, debería ser eliminada del congreso: se me hace que nadie podrá entrarle al tema con mayor claridad y perspicacia que lo que Cristina hizo hoy.

Como todos sabrán, no soy muy afecto a Cristina: muchos aspectos de sus gobiernos y muy especialmente sus manierismos los critiqué mucho, ganándome las broncas de demasiada gente. Y sigo pensando exactamente lo mismo de esos mismos temas que pensé durante estos años. Obviamente, manteniendo todas las críticas, voté (y no disciplinadamente, porque eso es algo que no soy) al FPV convencido de que si llegábamos al balotaje íbamos a perder y que perder sería lo peor que nos podría ocurrir, no a nosotros, no sólo a mí y a mis coetáneos, que ya estamos casi para conserva, sino a los argentinos.Por ejemplo, yo no sé si esta no habrá sido la última oportunidad, que perdimos como perdemos todas las cosas, por ser demasiado vivos, por pasarlos de piolas, por saberlas todas. Como comentábamos hoy con otro amigo, por tener cerebros demasiado grandes y pensar demasiado.

El de hoy fue el segundo discurso de Cristina que escuché en los últimos días. El anterior, que me gustó realmente mucho, fue en Atlanta a propósito de Yrigoyen y los cien años de su asunción. Es evidentemente, de lejos, la única dirigente política que tiene hoy la Argentina. Y lamento decir, en especial a quienes a mi juicio leyendo mal la realidad, creen que podrá ser reemplazada o que será posible reconstruir el movimiento nacional sin ella en un lugar muy relevante.

Sé que para muchos sonará a herejía, pero cada día que pasa estos tiempos se me hacen más y más parecidos a los posteriores al 55, casi en todos los planos y aspectos. Cristina no es Perón, me dicen. Pero Perón tampoco era Perón.
No quiero decir con esto que todo vaya a resultar igual (espero que no, porque hubo una mínima y complicada posibilidad recién 18 años después), pues puede haber muchos errores y finalmente, no hay nada escrito en términos históricos y humanos. Pero, muy especialmente viendo las vacilaciones del triunvirato de la CGT y el triste destino que va tocando a los Bossio y Esmeraldas, se me hace que hoy, como ayer, lo que terminará dando más réditos es la intransigencia.

Pero en este punto hay que mirar a Yrigoyen: la intransigencia no supone ni intemperancia ni sectarismo. Es de procedimientos, principios y objetivos.
Pero el que cree que Cristina ya fue o está completamente ciego o anda tomando demasiada Ferro Quina Bisleri.

martes, 9 de agosto de 2016

Massa, los oportunistas y los teros de la política



Yo creo que hay dilemas falsos, que si los dejamos crecer, sin advertir su esencia traidora, nos van a entrampar. Me refiero a que la creencia en que cualquier arreglo con Massa nos puede conducir a la reconquista del gobierno es, básicamente, un grueso error de análisis ¿Por qué? Porque si bien es probable que por esa vía se llegue a la victoria electoral en 2019, será un triunfo que en sí mismo no constituirá otra cosa que un recambio dentro de la misma cosmovisión que expresa el macrismo. El "sistema" no es iluso y sabe mejor que nadie que si la opción macrista se muestra ineficiente para conducir la reformulación económica y social del país, Sergio Massa es el recambio dado que se referencia dentro del mismo marco político-ideológico del macrismo pero con la diferencia que puede arrastrar consigo a una porción importante del peronismo y eso es lo que lo erige en la variante óptima para el modelo.

Por eso, el desafío para quienes no estamos dispuestos a dejar crecer esta engañifa, es tener muy pero muy claro que no todo lo que se embandere como "peronista" nos garantiza el futuro que añoramos. Para ello es vital no conceder ante los acuerdos cupulares que se ocultan tras ciertos movimientos y discursos muy caros a la historia del  movimiento popular, como la marcha del domingo, y voy a explicarme: Hay sectores de la política muy duchos en esto de moverse por detrás de banderas y consignas populares. Tipos que tras la movilización de sectores marginales realizan sus acuerdos con quienes no están dispuestos a gestionar a favor de aquellos, pero que tienen la suficiente carga de hipocresía politiquera como para alentar esas movilizaciones. Esto es un fenómeno relativamente nuevo y, por eso, algo sumamente peligroso.

El movimiento popular debe de manera prioritaria señalar este nuevo tipo de oportunismo para salvar a la mayor cantidad de compañeros, para evitarles caer en esta nueva trampa que les tienden algunos "vivos", que con gran astucia han hecho de este modo de operar su razón de ser y que, además, les ha granjeado sus dividendos suculentos.

De manera que, a grandes trazos, se pueden señalar dos riesgos puntuales en nuestro días:

1) La engañifa de creer que un acuerdo con Massa, planteándolo como la única alternativa de triunfo, puede conducir a un tiempo fructífero para las clases populares,  siendo que si bien la victoria sería posible, se trataría de un cambio de jinete y de caballo pero de la misma tropilla.

2) La engañifa de los oportunistas que, recurriendo a banderas y discursos muy caros al movimiento popular, se las ingenian para movilizar a miles de desesperados y sectores medios honestos que, nuevamente, serán usados como sostén de cambios en la superestructura que no los contemplan como sujetos centrales de un proceso de transformación que, por supuesto, sólo existe en los discursos de campaña.

Hay mucha autocrítica pendiente y mucho por discutir, es cierto, pero es vital no transigir en lo más mínimo con quienes le preparan una nueva decepción a los sectores populares. Debemos ser capaces de no caer en la trampa de suponer que, si no nos parece viable el proyecto de La Cámpora y el EDE, debemos amontonarnos tras armados como el que motorizó la marcha del domingo.

Cristina ha realizado planteos más que interesantes en las últimas semanas pero se ha cuidado de poner barreras o límites, y creo que lo ha hecho pues sabe que esa tarea no es suya sino de quienes desde la base saben diferenciar a un aliado de un oportunista que en la primera de cambio traicionará.


El apuro es enemigo de la política. Esa tendencia al amuchamiento creyendo que luego llegará la etapa de pasar el peine fino sigue latente entre nosotros, nos aprieta y nos exige. Si somos capaces de repasar los últimos 30 años de acción política y extraer enseñanzas, creo que podremos encontrar un camino nuevo, que no estará exento de impurezas, pero que desde el vamos estará desmalezado de muchos teros de la política, que gritan por izquierda pero siempre, indefectiblemente, empollan por la derecha.

jueves, 14 de abril de 2016

Un día muy particular



Escribe Teodoro Boot


Sin ánimo de pillárselas de Nostradamus, uno puede con algún fundamento conjeturar que el miércoles 13 de abril de 2016 podría señalar un punto de inflexión en la política nacional.

¿Qué pasó?

Para citar uno de los zumbones titulares de Crónica TV: “Volvió Cristina y habló 1 hora y 10 minutos”.

Pero no se trató sólo de eso: lo hizo, bajo la lluvia, ante una inesperada multitud, que los más escépticos estimaron en cien mil personas y los entusiastas en trescientas mil. Como sea, una barbaridad, una –diríase en el barrio– bocha de gente que pocos esperaban.

Habló durante una hora y diez minutos en los que en materia de rating y espacio en las pantallas literalmente aplastó al simultáneo discurso del primer mandatario desde la ciudad de Salta, junto a un joven supervalor de estos tiempos de transformación y decadencia, un auténtico tonto capaz de definir el acto político más trascendente de los primeros meses del año, la movilización de cientos de miles de simpatizantes para recibir y apoyar a su líder, como “concurrir a prestar declaración con hinchada”.

Sólo en un país tan generoso una mediocridad de semejante calibre puede llegar a gobernar los destinos de una provincia.

Otro de los supervalores de estos tiempos fue agriamente insultado en el acto que tuvo lugar frente a los tribunales de Comodoro Py. Los exaltados fueron reprendidos por la ex presidenta: “Así no van a convencer a nadie”, dijo.

Hay críticas que son autocríticas. O, más bien, eso es la autocrítica. No la confesión, el público mea culpa que ansían los imitadores actuales de los interrogadores de la inquisición o el estalinismo metidos a falsos periodistas, sino el análisis y la reflexión sobre los eventuales errores que pudieron haberse cometido. Porque más que el arte de lo posible, la política es la estrategia para la victoria. Y cuando a lo que se llega es a la derrota, el remedio pasa por ver qué se ha hecho mal, pues los propios actos y la propia estrategia es todo lo que es posible modificar. Uno nunca puede modificar lo que hace el rival, y de nada vale quejarse de que sea más astuto, vil, acaso falaz; en cualquier caso, más hábil y capaz para llegar a dónde verdaderamente importa: el triunfo.

En diciembre –y muy especialmente en octubre–, el FPV llegó a la derrota por sus propios méritos, pero la solución no surge de la crítica feroz, ni del mea culpa, del ajuste de cuentas, de la defección o de la jactanciosa descalificación de las mejores virtudes de una fuerza política, tan propia de las mediocridades. Las soluciones provienen de una auténtica autocrítica, que como la mayoría de las cosas auténticas, suelen tener lugar en reserva, a media voz, fruto de una profunda introspección. Lo que de ninguna manera supone mortificación o arrepentimiento, flagelación, cilicio ni, mucho menos crucifixión. Bien sabemos que cuando de crucifixión se trata, quien acaba terminando en la cruz es el mejor de nosotros.

Durante una hora y diez minutos la presidenta (perdón: ex) habló. Y lo hizo como siempre, con una valentía y una decisión inusual en estos tiempos (y tal vez en todos). Y lo hizo desde el lugar que nunca debió haber abandonado, ni por descuido: no el de una "anomalía" sino el de una de las muchas “encarnaciones del movimiento nacional”. Que lo haya hecho desde Yrigoyen y no desde Artigas, pasando por San Martín y Rosas –otros de los grandes agraviados de nuestra historia– es apenas un detalle. Y un discurso político no es ni debe ser en ningún caso, una clase de historia.

Lo que la (¿ex?) presidenta dejó en claro es el lugar que ocupa, tanto ella como el movimiento político que expresa, en el largo camino de construcción de la independencia nacional, con sus avances y retrocesos, con sus victorias y siempre tan amargas y cruentas derrotas, plagadas de defecciones y decepciones.

La presidenta trazó una –con perdón de la redundancia– sintética sinopsis de la historia argentina del siglo XX y principios del XXI, que desarrolló con mayor amplitud en el escrito presentado antes el juzgado de Claudio Bonadío, que culminó con la llamada a la constitución de un frente cívico –o ciudadano o nacional– que defienda los derechos y la libertad adquiridas por los argentinos en el transcurso de la última década, reclamando a sus militantes que no hagan distingos entre las diferentes identidades ideológicas o políticas de sus eventuales o potenciales integrantes. La multitud respondió con una interesante (y auspiciosa) variación de una consigna emblemática del kirchnerismo: “Cristina, Cristina, Cristina corazón, acá tenés al pueblo para la liberación”.

Al pueblo.

Menuda diferencia: “los pibes” de la versión original suena simpático y a la postre legítimo –¿quiénes sino los jóvenes pueden marchar a la vanguardia de un proceso de liberación?–, pero cuando mentamos al pueblo ya hablamos de otra cosa.

Partidos políticos, organizaciones sociales, ONGes, sindicatos, comerciantes, empresarios, independientemente de cuáles hayan sido sus posturas en los años anteriores, son los llamados a integrar ese frente ciudadano y nacional, unido en base al objetivo de defender los derechos adquiridos por los argentinos, que ahora les están siendo conculcados.

Tal ha sido el llamado de Cristina Kirchner en su primera intervención pública desde el 9 de diciembre de 2015. La política, la construcción orgánica y política de ese llamado, ya dependerá de la sabiduría, sentido de la oportunidad, inteligencia y amplitud de quienes sean capaces de conducir y llevar adelante ese proceso que no vacilaríamos en llamar de reconstrucción del frente nacional de liberación, del movimiento político, social y cultural capaz de hacer de la Argentina una nación libre y de los argentinos un pueblo feliz.

Como sea que resulte, no es posible otra cosa que saludar este primer paso, la reaparición, en medio del erial del miedo, el escepticismo, la traición y la defección, de Cristina en la escena política nacional con un llamado a la constitución de ese frente de liberación. Debemos el acontecimiento al juez Claudio Bonadío.

En un acto que tal vez haya que agradecer a su –dicho en los múltiples sentidos del término–inconsciente, el juez acaba de realizar un último –casi diríamos que póstumo– aporte a la causa nacional que abandonó tempaenamente en sus tiempos de estudiante de Derecho cuando, de cafetero del concejal Marcos Raijer pasó a desempeñarse como amanuense de Carlos Corach para, no bien recibido, y sin ni siquiera tiempo de obtener la matrícula profesional, ser designado nada menos que juez federal.

¡Gracias Claudio!


miércoles, 13 de abril de 2016

Volvió Cristina y se acomodaron los melones


Habíamos escrito, habíamos pensado, habíamos imaginado el regreso de Cristina, pero nos quedamos cortos. Seamos justos y hagamos un reconocimiento al juez Bonadio porque sin su accionar mañoso este retorno de la ex presidenta a la escena pública no hubiese tenido tanto impacto.
Hoy ha quedado más claro que nunca dónde está la fuerza de ese peronismo que fue traicionado hace 15 días en el senado y que bien fue sintetizado por Abel cuando escribió“La conducción (tentativa) del PJ nacional cometió un error al no hacerse presente en Aeroparque, aunque sea simbólicamente. Tiene territorio, pero le falta multitud” Porque si algo se escuchó hoy, además, del “vamos a volver, fue la marcha peronista. Que nadie se confunda, compañero.
Y tal como habíamos escrito en varios posteos, Cristina estaba esperando que los melones se acomodaran y que esa representación gastada demostrara en el senado que no sabe hacer otra cosa que rosca de palacio para mover, ayudada por la torpeza de un juez impresentable, poniendo la discusión en los términos justos y demostrándole al país dónde está la verdadera línea divisoria de la discusión política. Pero además, lo hizo con una multitud donde fue llamativa la inmensidad de lo que en la jerga se conoce como “gente suelta” y la heterogeneidad, con preeminencia en sectores trabajadores. Quien no haya estado hoy en los alrededores de Comodoro Py se equivocará feísimo si elucubra que lo que se movilizó fue “el plazismo” de clase media porteña, como dicen despectivamente los que aborrecen la emoción del kirchnerismo.
El pueblo que hoy se movilizó corta muy ancho: no piensa que La Cámpora esto, que Sabbatella aquello. El pueblo que hoy se movilizó, y los miles que lo hicieron a lo largo y ancho del país, tanto como los que no pudieron llegar por razones de distancia o trabajo, se identifican con el liderazgo de quien sencillamente les regaló sus días más felices, y contra eso no hay nada que hacer. Los que definen la historia siguen siendo los pueblos, y el pueblo argentino hoy le marcó la cancha al gobierno de los ricos.
Hoy ha quedado marcado con más precisión que nunca que la división política en el país es entre lo que expresa el gobierno de los ricos y el pueblo trabajador que se identifica mayoritariamente con Cristina, y esto preanuncia una dinámica que irá generado dos bloques claramente enfrentados donde los Pichetto, los Massa y los Urtubey van a quedar inexorablemente junto a Macri y donde más de un peronista tendrá que optar si se queda con la rosca o se viene con la multitud para empezar a reconstruir, a corregir a superar y mejorar para organizar el regreso de los días más felices.

lunes, 11 de abril de 2016

Elogio de la emoción


Así como el mismísimo Néstor Kirchner dijo que para bajarnos el precio nos decían kirchneristas, ahora resulta que la descalificación a quienes siguen fieles a las banderas levantadas en los gobiernos de Néstor y Cristina es “kirchnerismo emocional”, algo verdaderamente insólito cuando ha sido el mismísimo movimiento peronista el que ha hecho del sentimiento una de sus principales razones de ser. Pero lo gracioso es que esa acusación proviene de algunos que habrían descubierto hace dos meses que la política es una mera sucesión de roscas palaciegas. No muchachos, la política y la lucha por el poder es eso, pero también mucho más. ¿Quién les hizo creer que la política -y si se quiere la política peronista- es el oficialismo permanente de Pichetto? Noo, no es eso. Mucho menos la traición desembozada de impresentables como Bossio.
La vecina que me acaba de preguntar si voy esta noche a Aeroparque y ante mi “no lo sé” me dice, “Yo sí”, supera largamente los 60 años y llega a fin de mes tranqui. Pero esta noche va a Aeroparque y cuando lo dice, en sus ojos se intensifica ese brillo generado por la humedad de la emoción.
El supuesto “frepasismo” que esta noche comienza una sucesión de manifestaciones a favor de nuestra ex presidenta no es sólo militancia de La Cámpora y el EDE. Es gente suelta que no olvida todo lo que Cristina gestionó a favor del pueblo. En líneas generales, esos sectores con necesidades básicas satisfechas que se movilizan, celebran una gestión que favoreció a otros que están más abajo que ellos en la pirámide social. Son personas que hicieron trámites para que el chiquito de su empleada doméstica pudiera acceder a una vacante en una escuela cercana, así se le facilitaba el día a su mamá, son gente que se emociona con la AUH, gente que el miércoles lloró cuando Bossio y el massismo acompañaron la aniquilación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Es gente que se desgarra con los despidos y las imágenes que empiezan a mostrar el drama de los que el macrismo arrumbó a los empujones en la pobreza. Y es gente que también expresa a miles que en silencio recuerdan todo lo que se hizo y no olvidan.
Celebro entonces la emocionalidad de los que reivindican un gobierno que fue lo mejor que le pasó al pueblo trabajador luego de los gobiernos del general Juan Domingo Perón. Y lo celebro porque esa emoción no les impide reflexionar y al mismo tiempo criticar todo lo que no les gusta del entorno de Cristina, así como no dejan de visibilizar los errores que ella misma cometió. Pero ahora resulta que desde una pseudo racionalidad se pretende hacernos creer que la emoción es una forma de la boludez…
En sociedades como las nuestras, crecidas en el marco de injusticias históricas, la recuperación de derechos, la redistribución y el enfrentamiento con los poderes establecidos es algo emocionante. Por eso combaten a la emoción, porque es mucho más fácil atacar a la emoción que a las políticas concretas que la generaron. Lo triste son los que se comieron el versito de que la política es pura negociación de palacio, sin gente, sin masas, sin bullanguería y sin emoción.

sábado, 9 de abril de 2016

La pelota no dobla, Mauricio


El tipo se subió al tren y en un kiosco relojeó en la tapa de un diario que el fútbol dejará de ser gratis. Se puso a calcular, así por arriba, cuánto le costará la suba del gasto en tren y colectivo a él, el que se toma su mujer todos los días y el del hijo mayor, que ya trabaja. Sumó el incremento de la luz, del gas y se acordó de lo mal que la pasó el otro día en el súper. En ese contexto se imaginó sin la posibilidad de ver los partidos gratis, levantó la mirada, clavó los ojos en las instrucciones sobre qué hacer en caso de incendio, suspiró y siguió en silencio, como cada mañana.
Un gobierno que además de lanzar un tarifazo tan duro contra el pueblo encima lanza a rodar el rumor de que se termina el fútbol gratis no hace más que horadar su, de por sí, endeble base de sustentación. Es algo propio de un grupo de personas sin un registro fiel de lo que sucede en las barriadas populares.
Hoy, que han vuelto a lanzar la cacería sobre Cristina, demuestran que están desesperados, que no tienen proyecto de gobierno, que la realidad les devuelve dolores de cabeza, que ni sus aliados les responden, como los exportadores que siguen sin liquidar lo prometido.
Entonces creen que imputando a Cristina Fernández de Kirchner le van a llenar la heladera al pueblo. A 120 días, Macri parece haber consumido todo su capital político y sólo les queda el rumor y los dichos de los que dicen que escucharon o que les dijeron tal cosa, pero no aparecen datos duros. Estamos en modo fiscalía del rumor y para colmo en manos de una casta de jueces federales impresentables que día a día se hunden en el bochorno, entonces, por si les sale mal lo de Bonadio, surge el fiscal Marijuan para aferrarse a Fariña ¡A Fariña! y ver si por ahí logran el cometido de apresar a Cristina, con lo que no hacen más que agigantar su figura y la movilización histórica con que la ciudad amanecerá el miércoles. ¿Cuánto les dura Cristina presa? ¿Cuánto calman a los despedidos, a los ajustados, a los jubilados que se quedan sin remedios?
No saben que qué hacer para tapar el sol con la mano y evitar que poco a poco la sociedad vaya verificando que el cambio sólo se trataba de una brutal transferencia de recursos a los sectores más acomodados de la sociedad.
¿Cómo siguen los tres años y ocho meses que le restan?

jueves, 7 de abril de 2016

Tarde o temprano esto va a terminar y van a tener que gobernar

El 13 de abril quedará explicitado de manera contundente dónde siguen estando los votos y los apoyos del pueblo. Quedará más claro que nunca, además, qué piensa la monada de los senadores que entregaron todo y de la “lista de unidad” de Gioja y Scioli.
El miércoles se verá adónde está esa militancia que la peleó hasta el último minuto en la segunda vuelta y evitó que el triunfo de Macri fuera paliza ¿O alguien en su sano juicio puede suponer que de no haber sido por esa voluntad emocionante le victoria de los CEOS hubiera sido 58 a 42?
Artemio se cansó de repetir que Sioli no sumaba votos por afuera del núcleo duro kirchnerista y eso quedó demostrado en la primera vuelta. Estoy convencido que esa cuestión no es sólo electoral sino profundamente política. En Argentina hay un 30 % de su población que se representó en el kirchnerismo con distintos niveles de participación porque comprendió que se puede transformar la política para que deje de ser la polea de transmisión de los burócratas. Frente a esta convicción de miles, la rosca del senado para capitular ante los buitres vino a poner blanco sobre negro que nadie que banca el proyecto Nacional y Popular acompañará a una burocracia que nada tiene que ver con las banderas del kirchnerismo.
Por eso la ciudad va a amanecer el 13 de abril con una movilización majestuosa pero ojo, que esto no amilanará a Bonadio, que está dispuesto a inmolarse y detener a Cristina, entre otras cosas porque eso le pide el Circulo Rojo, ya que no tiene otra política que apresar kirchneristas creyendo que con eso le dará de comer a los miles que está lanzando a la pobreza y salud a los pobres viejos a los que les retiran hasta los medicamentos.
Alguna vez el Chacho Alvarez dijo “si no podemos darles pan, por lo menos démosles presos” y aunque parezca mentira, ese es el proyecto que están desplegando. No tienen más. Como bien dijo Dady Brieva:
“Luego de que metan presa a Cristina, saquen la K del abecedario, maten a todos y los metan presos… Saquen el decreto 4161 antiperonista, y saquen los bustos de Evita, tiren todo y hagan pis arriba de la tumba de Perón… Algún día van a tener que ponerse a gobernar. Tarde o temprano esto va a terminar y van a tener que gobernar”
Y ahí, cuando ya esté más que claro para quienes gobiernan, a quienes favorecen y a cuántos perjudican, ahí empezaremos a volver.

miércoles, 6 de abril de 2016

Y si la meten presa a Cristina?


A esta altura de los acontecimientos y con el clima de detenciones que se vive en Tribunales, imaginar que Cristina Fernández de Kirchner quede presa por orden del juez Claudio Bonadio es cada vez más probable. La mismísima Romina Manguel, periodista que accede a buena información del mundo de la justicia, contó en su cuenta de Twitter de una reunión de supremos con jueces federales donde acordaron avanzar a fondo y esto ha sido ratificado por varios periodistas que manejan información de calidad (Como en este audio Raúl Kollmann)
El plan está a la vista de todos y ayer se lo pudo palpar en cadena nacional con la llegada y detención de Lázaro Báez. De ahora en más, todo el volúmen comunicacional de la cadena nacional de la gente linda apuntará a generar las condiciones para la detención de Cristina, por una causa, que, valga repetirlo, es grotesca.
Aquí lo explica el abogado Sebastián Soler
La pregunta es cómo sigue la vida política en el país y hasta cuándo le dura al gobierno de Macri esta serie de acciones, sin contar el infierno político que se desatará si se detiene a un ex mandatario por una causa impresentable mientras los medios intentan encriptar el hecho de tener al presidente y su entorno más íntimo manchado absolutamente por su participación en sociedades off shore.
Sabemos que las consecuencias de una detención de estas características de la ex presidenta generará una serie de transformaciones políticas impredecibles y muy traumáticas, pero también sabemos que el ajuste es irresistible por las mayorías populares y que tamaña agudización de las contradicciones a sólo cuatro meses de asumido el nuevo gobierno, le anticipa un nivel de turbulencias nunca visto desde 1955 en adelante, cuando todavía le quedan 3 años y medio de mandato.
El circulo rojo aspira a convencer a la sociedad que con Cristina presa, el ajuste endemoniado se soportaría mejor. Se pondrá a prueba en medio de un clima de dramatismo, hasta dónde la imagen creada por el sistema de medios de que, supuestamente, empezaría a haber justicia, puede imponerse sobre el 49 % del electorado que votó al FPV, que por ende no tiene esa visión, a las consecuencias sociales de la disparada de precios y a la certeza de que se ha instalado un gobierno que sólo beneficia a las minorías.
Aspiran a que las imágenes y nociones creadas por el sistema oficial de medios contenga la indignación de al menos un tercio de la sociedad movilizado y la desesperación transversal de que llegar a fin de mes se ha tornado una utopía.
Están entrando muy rápido en las curvas…

sábado, 19 de marzo de 2016

Ayer por Lula, en Abril por Cristina


El diario La Nacion se empeña, bien a la manera militante, en sostener que fue ínfima la concentración a favor de Dilma y Lula en Brasil. Cree que la sociedad es ciega y no vio, a través de las imágenes que circularon por la red, la grandiosidad del hermano pueblo brasileño haciendo tronar su compromiso con el PT, por encima de las críticas que tiene para hacerle al gobierno de Dilma. Es que si bien hasta ahora su segundo mandato ha sido realmente malo, y en eso la coincidencia es abrumadora, los motivos por los que la O Globo y los sectores imbricados en el entramado opositor la quieren destituir son otros, básicamente les preocupa que el ingreso de Lula en el gobierno sirva para reorientarlo y eso lo oxigene, con las consecuencias políticas esperables.
Lo que está sucediendo en Brasil es muy similar a lo que ocurre en Argentina. El sistema de medios en estrecha alianza con sectores impresentables del poder judicial operan en tándem para desestabilizar gobiernos (Brasil) e impedir que fuerzas políticas disfuncionales puedan regresar al poder (Argentina). Los medios amplifican denuncias que en muchos casos no tienen sustento y sus aliados de la justicia proceden. En el caso de Lula, no paran de encontrarle propiedades, es el aloe vera paulista. Aquí están haciendo algo parecido con el refrito de “La ruta del dinero K” y su presentación como si ya fuera cosa juzgada que pone a los jueces contra la pared, pues si no se subsumen a la presión del multimedios sale Lanata a solicitar el escarnio público, como lo hizo el año pasado con los jueces de la Sala Dos de la Cámara federal, cuando llegó a solicitar que se escrachara a sus hijos en las escuelas a las que asisten.
La oleada de gobiernos populistas/progresistas es algo que las oligarquías latinoamericanas en alianza con los Estados Unidos no están dispuestas a volver a tolerar y es por eso que no dudarán en recurrir a cualquier metodología buscando sacar de la cancha a los líderes que tienen potencialidad para liderar procesos de masas. Lula y Cristina están en la mira por eso, y vienen por ellos sea como sea. Las fotos de San Pablo de ayer serán las de abril en Buenos Aires cuando Cristina, muy probablemente escoltada por Raúl Zaffaroni, como su abogado defensor ingrese al despacho del juez Bonadio

sábado, 12 de marzo de 2016

La quieren ver presa a Cristina


A tres meses de asumido Macri su gestión apunta a la destrucción de todo lo bueno que construyó el kirchnerismo mientras que todo parece crujir en el FPV. La pérdida de las cajas del estado nacional y el bonaerense se hacen sentir día a día con más fuerza y esto, combinado con esa tendencia al oficialismo permanente de vastos sectores del peronismo, genera un escenario de dispersión como el que se vive por estas horas en el bloque de diputados de la provincia de Buenos Aires. La derrota trae consigo una crisis profunda y en estos días hay mucho de “sálvese quien pueda” y poco de asumir la realidad de que somos oposición y que ser oposición significa pararse en otro lado, muy distinto y para muchos muy nuevo.
En este contexto, todo indica que Macri conseguirá los votos de algunos peronistas para derogar la ley Cerrojo y así consumar la rendición ante los buitres, con las consecuencias nefastas esperables pues vendrán nuevos juicios y la deuda externa volverá a ser el látigo con que el capital financiero impondrá de nuevo el yugo. La incidencia de esta capitulación abrirá grietas imposibles de cerrar en el campo nacional y popular.
Asistimos a un festival de pragmatismo en el marco de una carrera por ver quién negocia mejor con el gobierno nacional para sobrevivir. Lo que nadie se pregunta en este reality es quién tiene los votos y la gente del FPV. La respuesta es que la inmensa mayoría de los votos y de la gente los sigue teniendo Cristina. No hay persona de las que siguen identificándose con el kirchnerismo que no se referencie en ella. Es que quienes con su militancia denodada lograron que la derrota de Scioli fuese mucho más ajustada de lo que decían los sondeos se sienten representados exclusivamente por la ex presidenta y eso le aporta una fuerza nada desdeñable. Busque usted a ver cuántos encuentra que se sientan convocados por Urtubey, por Sanguchito o por Gioja… Un amigo me decía hace poco que los actos en las plazas no son actos peronistas. Le respondí que la plaza del 9 de diciembre tampoco lo fue y me miró extrañado. Se están generando mutaciones profundas, atenti… Artemio clamaba en el desierto que Scioli no sumaba votos por fuera del pan kirchnerismo y no le dimos bola, hasta que las urnas dieron su veredicto postrero. Está cambiando el vínculo entre el ciudadano de a pie y el dirigente al tiempo que la coalición que sostuvo los gobiernos K ya no existe más, y en ese contexto, Cristina es la única dirigente que mantiene un vínculo intacto y directo con la base, un contacto que no es intermediado y forma parte del nuevo tiempo que estamos viviendo, algo que el círculo rojo no desconoce y por eso la va a ir persiguiendo cada vez con más ahínco.
Es obvio que la quieren meter presa ¿Por qué? ¿Por sus errores o por sus aciertos? La respuesta a esta pregunta define el escenario político a futuro. El kirchnerismo fue el intento de transformar el sistema de medios, la justicia y el rol del estado en la economía y fue la ex presidenta quien lideró ese desafío. No lo consiguió, pero se animó a hacerlo y eso constituye una herejía que los mercados no están dispuestos a tolerar, entre otras cosas para que no haya reincidencia. Es cierto que cometió errores, muchos si querés, pero hoy eso es lo de menos ya que no vienen por ella por sus errores, vienen por sus aciertos, y entre éstos el que más se destaca es el haberle hablado horas enteras a los argentinos sobre las causas de la mayoría de sus males y resulta que todos los que fueron comprendiendo su mensaje no se confunden y saben muy bien quién es su referente.
Pero la quieren meter presa, además, porque no desconocen que sigue teniendo una altísima electorabilidad y eso la transforma en un enemigo temible. Saben muy bien que si las consecuencias de sus políticas profundizan el descontento, la sociedad tendrá dos modelos nítidamente diferenciados y que el modelo del kirchnerismo nadie lo podrá representar mejor que Cristina. Por eso la van a acosar por todos lados, en un accionar muy parecido al que se está desarrollando en Brasil con Lula.

lunes, 7 de marzo de 2016

El silencio deliberado de Cristina


Todos especulan con qué va a hacer Cristina y muchos (pero muchos) le pegan por todos lados, achacándole que no conduce, que no se pone al frente, que no da directivas, que sólo se comunica con La Cámpora, etc. Aquí mismo hemos escrito en su momento: “Cristina tiene que decidir si va a conducir al conjunto o sólo a La Cámpora“. Mi sensación es que está dejando pasar el tiempo deliberadamente para que el conjunto del FPV y, centralmente, el peronismo procese la derrota y tome posición ante el gobierno de Macri, teniendo en cuenta que el tema Buitres y la consecuente derogación de la Ley Cerrojo es un punto de inflexión de una trascendencia política muchísimo más gravitante a futuro de lo que muchos imaginan. Creo que la ex presidenta ha entendido que lo mejor es esperar que los melones se acomoden en el camino, y que la sociedad vea con sus propios ojos quienes son fieles a lo realizado en estos 12 años de gobiernos kirchneristas y quienes desisten. Recién después moverá y lo hará pivoteando sobre las consecuencias de la rendición con los buitres y su correlato en el FPV, que generará indudablemente una divisoria de aguas.
Es que la pregunta del momento es si existen posibilidades de garantizar unidad en el peronismo cuando el bloque de diputados ha planteado formalmente que no dará quórum para la sesión donde se trate la derogación de ley cerrojo y hay sectores que harán todo lo contrario, llegando en algunos casos a acompañar el voto de Cambiemos.
Pero hay otro elemento y es la ya remanida excusa de los peronismos provinciales de que si no se acompaña al gobierno nacional no habrá presupuesto para obras, etc. En realidad esta excusa se refuta muy sencillamente y es imaginando cómo podría gobernar Macri con la mayoría de los gobernadores en pie de guerra y su correlato en el senado, sumando a ello los serios inconvenientes para conseguir quórum propio en diputados. Queda muy claro que en ese escenario, la opción de Macri sería negociar y ceder o subirse al helicóptero.
Se dice también que el peronismo, como partido de poder, está siempre obligado a participar de la toma de decisiones, aunque en este caso pareciera que lo que sencillamente está haciendo es capitulando. Es que 25 años de control del estado generó en su seno ese “oficialismo permanente” del cual venimos hablando hace unas semanas, una subespecie que no fue muy visible para la sociedad mientras gobernaba el peronismo, ya sea con Menem o con Néstor y Cristina, pero que ahora queda expuesta en toda su dimensión, generando las condiciones para que la fractura sea inevitable y Creo que Cristina tiene esto mucho más claro que todos nosotros.
Han cambiado las condiciones. Sabíamos que la pérdida del gobierno nacional y la PBA incidirían directamente en el peronismo y hoy estamos en los umbrales de la división entre quienes asumen el rol de oposición en que nos colocó la sociedad con su voto y quienes entienden que hay que seguir negociando con el gobierno de turno, independientemente de que hoy Casa Rosada esté en manos de una fuerza que se sitúa en las antípodas del proyecto nacional y popular que el peronismo llevó adelante en los últimos 12 años.
Lo dicho no implica estar de acuerdo en todo con Cristina, ni mucho menos. Creo que ha tenido mejor despliegue en la gestión del estado que en la política interna. Pero por sobre las diferencias, no podemos olvidar que sus gobiernos fueron lo mejor que le pasó al pueblo argentino en los últimos 50 años.
Por supuesto que la división es funcional al proyecto de los CEOS, pero en las actuales circunstancias también lo sería el intento de una unidad viscosa, que ni siquiera podrá contener dentro de un mismo sello a sectores que siguen fieles al liderazgo de Cristina y aquellos que lidera el gobernador Urtubey.
No nos engañemos.

jueves, 3 de marzo de 2016

Suena el teléfono...

Antonio Jaime Stiuso, ese personaje siniestro que desde 1976 vive en las penumbras y de quien sólo hay una foto y algunos segundos de video, una noche llama a Intratables para hablar en vivo con el ex fiscal Luis Moreno Ocampo, lo ponen al aire y en ese preciso instante todos entendemos por qué la jueza Palmaghini se declaró incompetente. Se acabaron las medias tintas y la operación entra en una fase superior.

En cualquier momento cena a solas con Mirtha.
No hay que perder el eje y el eje es que el círculo rojo necesita transformar al gobierno de Cristina en la peor catástrofe de la historia porque es la única manera que tienen de justificar el ajuste despiadado con que están castigando a la sociedad argentina y para evitar reacciones por el descontento que eso engendra, necesitan desmovilización y miedo. La primera es la amenaza del despido, es Prat Gay diciendo que habrá que elegir entre ganar menos o perder el empleo. La segunda es el hedor simbólico de Stiuso apretando en vivo a un ex fiscal de la república por TV en horario central.
Y no hay que confundirse: el destinatario de todos estos aprietes es el pueblo argentino. Esto va más allá de Cristina, como ella misma lo dijo innumerables veces. Lo que se busca es que por décadas no vuelva a haber un gobierno que al menos pruebe enfrentar al poder real como se lo intentó entre 2003 y 2015 con el apoyo de una porción significativa de los argentinos. El objetivo es evitar que se pueda conformar nuevamente una coalición electoral ganadora, porque además dan por sentado que un regreso del pueblo al gobierno tendría características más duras puesto que la violencia del macrismo, inevitablemente genera su contracara por más que se lo quiera evitar.
Stiuso llamando a Intratables es el círculo rojo declarando que en este país se acabó la joda y que van a hacer todo lo que sea necesario para que a los argentinos nunca más se les ocurra apoyar gobiernos díscolos.
PRIORIDADES
Alguna vez alguien dijo que lo que más le gustaba del kirchnerismo eran sus enemigos. Esa frase vuelve a cobrar actualidad. Sin duda podremos encontrar notorias falencias en la gestión de la política por parte de Cristina, pero al mismo tiempo hallaremos una virtud en la gestión del estado, básicamente en su orientación enfocada a desarmar las cuevas donde está el hormigón armado del poder real. Se avanzó lo que se pudo, fundamentalmente por el accionar del establishment, que demostró tener muchas más defensas de las que se presumía. Lo importante, empero, es el intento y es eso, precisamente, lo que se busca castigar. Cuando se dice que nuestros días tienen puntos de contacto con el 55 no se exagera. Obsérvese dónde estuvo el radicalismo en ambos casos, sin ir más lejos…
La clase dominante es feroz. No le tembló el pulso cuando tuvo que asesinar obreros en laSemana trágica ni en la Patagonia, o luego  bombardear Plaza de Mayo, asesinando a 355 civiles e hiriendo a más de 600, mucho menos cuando en 1976 desencadenó la mayor cacería humana de nuestra historia. Tampoco dudará ahora en hacer lo que entienda necesario para cortar desde raíz cualquier brote díscolo.
Son lecciones para tener en cuenta porque mientras desde este lado del mostrador podemos discutir durante días cuáles fueron los errores, lo que el círculo rojo castiga con fiereza es el haberlo intentado.

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