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sábado, 15 de mayo de 2010

Un cierre de cuenta es un acto de censura?

En la semana saqué al aire en la radio a dos activas "facebookeras" a las que les cerraron las cuentas (Acá y acá están los audios) La idea que sobrevoló en esos reportajes es que aquellos que bancamos al kirchenirmo estamos padeciendo cierto tipo de censura y la verdad es que pensándolo con un poco de tranquilidad y sopesando ciertas observaciones que he recibido al respecto, me parece que al menos se impone pensar detenidamente si estos cierres de cuenta han sido producto de una efectiva conspiración anti K o si se trata de que a veces nos olvidamos de las políticas de las redes sociales, en este caso Facebook, que todos firmamos y en realidad nunca leemos.

Hay cuestiones como la suplantación de identidad que, creo, constituyen una violación de esas políticas, con lo que se habilita el cierre de una cuenta y hay también cuestiones como el "bombing" que puede ser un motivo para cerrar una cuenta. Leamos lo que nos escribió ayer en este post el lector "Richard", a quien no conozco, pero que aclara mucho este tema:

"Primero, Facebook fue fundado y es ldierado por Mark Zuckerberg, no un monopolio. Una empresa en sí no es un monopolio, en tanto y en cuanto Facebook es sólo UNA red social, no la única (además de que no hay ninguna inhibición a iniciar nuevas redes sociales, por lo cual de monopolio no tiene nada).

Lo que Natalia comenta como una "marcha online", en realidad en terminos IT (Information Technology) se llama BOMBING.
En otras palabras, cuando varios usuarios se agrupan para entre en un breve lapso de tiempo todos utilizar un mismo servicio, lo "bombardean". Al "hacer una marcha online", en realidad están haciendo bombing a cuentas específicas, o a páginas específicas, y es completamente lícito borrar cuentas por estas razones, eliminar los contenidos generados por bombing o prohibir el ingreso de las IPs (digamos, el DNI de la conexión de internet) de quienes están bombardeando.

Si estas mismas acciones se tomasen a lo largo de un lapso de tiempo MODERADO, y no ensimismado, atiborrado, todo junto, no caería en la categoría de bombing, y por tanto no tendrían justificativo para eliminar ningún tipo de activismo online, pero por la descripción que hace Natalia de su quehacer, claramente sí está infringiendo reglas de los acuerdos que uno firma electrónicamente al hacerse un usuario.

El mundo virtual de internet no es el mundo real. Mucha gente en un mismo lugar en el mundo real puede ser una manifestación, o puede ser un punto de encuentro como una cancha. En internet es igual. Mucha gente interactuando a la vez en el mismo espacio puede ser BOMBING, si el propósito es repetir una y otra vez el mismo mensaje, con el mismo propósito, mientras que interactuar en un mismo espacio virtual entre muchas personas por diversas razones es una actividad completamente rutinaria de internet.

No hay que permitir que la ignorancia se confunda con censura. No está permitido hacer bombing y cualquier página puede tomar curso de negar servicio a las IPs (direcciones de las computadoras) que están haciendo este "mal uso" del espacio.

Aunque queremos apoyar a Natalia en sus aportes por la reforma de la Ley de Medios, aunque queremos apoyar a éste gobierno que ha sido el mejor en 50 años, no debemos confundir las cosas.
Infringir reglas de comportamiento a las que uno adscribe al crear una cuenta es razón para cerrar dicha cuenta.
El activismo online no debe ser una imitación de una marcha o manifestación, sino que tiene que tomar el carácter de lo que es el marco que internet permite.

No dejemos que la ignorancia de las reglas nos haga decir que hay censura, porque ningún oligopolio mediático local, ninguna concentración de medios local, tiene ni remotamente la más mínima capacidad de acción sobre Facebook, más que el reportar uso inadecuado que cualquier usuario puede hacer."



Este lector nos está planteando un desafío muy importante: Estudiar a fondo el mundo de internet, conocerlo más, aprender sobre las políticas de cada red social para saber que si luego violamos adrede o inocentemente alguna norma (como creo sucede en la mayoría de los casos) estaremos expuestos a que nos cierren la cuenta y ello no podrá ser luego denunciado como un acto de censura porque, por otra parte, no pareciera muy razonable pensar que a alguien le bajan la cuenta en Facebook porque apoya la ley de medios en Argentina ¿No les parece?

Sospecho que si no bajamos un par de cambios corremos el riesgo de usar mal las palabras y eso desgasta su significado. Si a un cierre de cuenta por no cumplir con las políticas de Facebook lo transformamos en un acto de censura, todo lo que venga después será un grandioso malentendido que no nos conduce a buen puerto.

Estamos en días donde hay mucho arrebato y en medio de tanto frenesí cae en la volteada hasta una tira cómica como la Nelly. Loco, si no paramos un cacho, la semana que viene va a estar en problemas Blanca Cotta...

En este sentido, hay otro comentario del lector Richard que quiero reproducir:


"Primero hay que entender cómo funciona el sistema. Luego, con la lista de notas de reglas, espacios, y lagunas jurídicas, ahi se actúa, dentro del sistema, pero llevando adelante la propuesta de uno.

Gerardo, creo que la mejor forma de generar activismo via facebook e internet, en mi humildísima opinión de usuario y no especialista, es la de seguir con más asiduidad los espacios del enemigo, que los del amigo.
Desmentir en su propio espacio cada vez que se puede. En cada espacio, y en cada hueco, como los graffitis en el muro de Berlín esperaban cada espacio y hueco para dejar ahí su grito de dolor en los espacios que jutaban al poder de uno, con el poder del otro.

Porque si hay una verdad que a todos nos debe guiar como lineamiento básico:
Una cosa es tener ideologías políticas, y otra es seguir a demagogos políticos.
Si somos Nacional Populistas, apoyamos las medidas Nacional Poplistas, pero no por eso defendemos acuerdos con Cristobal Lopez, ni la venta de las tierras fiscales de Calafate a precio vil.

Bancar un proyecto no implica que debamos polarizarnos como tanto buscan, desean y quieren que hagamos, porque polarizados no pensamos. Se vuelve binario, y el mundo no es binario. Cada uno, con pensamiento crítico y sus ideales e ideologías, a defender y a actuar por lo que CREE. Pero no nos hagamos los cortos de vista y defendamos lo indefendible. Menos si después vamos a acusar al de la vereda de en frente de hacer lo mismo."


Buen fin de semana



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jueves, 7 de mayo de 2009

"En todos lados hay cosas que no se pueden decir"

Este post de la compañera ambalivabal sobre el reconocimiento de un periodista de Clarín que “en todos lados hay cosas que no se pueden decir” me sumerge una vez más (y van…) en las sinuosas aguas de la autocensura, del callar para que no te echen, todo esto potenciado cuando el que calla es al mismo tiempo alguien que dice defender la libertad de expresión, la independencia periodística, la libertad de prensa y toda esa valija repleta de frases hechas y sofismas que la prensa desde sus inicios fue instalando como verdades indiscutibles.
Siempre el empleado es eso, un asalariado que vende su fuerza de trabajo al patrón. Y siempre ese patrón impone determinadas reglas de juego que el empleado deberá acatar o marcharse, salvo que se trate de cuestiones contempladas en las leyes laborales.
¿Pero cómo se cocina esto en los grandes medios?
¿Puede alguien que reconoce que “en todos lados hay cosas que no se pueden decir” venir luego a embanderarse con la independencia periodística? Definitivamente no.
Por suerte todo pareciera indicar que los niveles de credibilidad de los medios vienen bajando sin prisa y sin pausa. Definitivamente es incontrastable que hoy se le cree mucho menos al complejo mediático que en la década del sesenta, donde el “lo dijo la radio” tenía muchísimo más poder de sentencia que hoy.
De no ser así no se explicaría que ante la excesiva crispación del dispositivo mediático y el manijeo constante, el eco en el pueblo sea tan pobre.
Dicho de otra manera: Si la penetración del mensaje de los medios fuera realmente importante ya se tendrían que haber generado varias puebladas para sacar de los pelos a Cristina de la Casa Rosada.
Es que si uno observa en perspectiva el nivel de agresividad de los grandes medios privados, el nivel de mentira, el nivel de deformación de la realidad y si efectivamente ese manijeo surtiera efecto, repito, ya la gente habría salido a las calles, como se dice vulgarmente. Pero no salió. Salieron algunos sectores acomodados a manifestar su apoyo a sus pares de la pampa húmeda y de paso a vomitar su asco por un gobierno que se afirma en los sectores populares, cosa imperdonable para la “gente” de Barrio Norte, Belgrano y Olivos. Pero el pueblo, el pueblo de verdad no salió. Es más, ni siquiera salió en 2001, donde el núcleo duro de la movilización estuvo protagonizado por los mismos que teflonearon el año pasado gritando “por el kempo”, “por el kempo”.
Salió en su gran mayoría todo aquél que tenía su guitita presa.
¡Que apresen a todo el mundo, cárcel para todos los que nos joden la vida, menos para la guitita.!
¡Libertad a mi guitita!!
Y después no me importa más nada, después que enrejen las plazas, después que caguen a palos por las noches a los mendigos, después que la redada bussista se reactive en la gran ciudad mientras los vecinos, bien tapaditos, se duermen abrigaditos.
El manijazo del sistema mediático penetra sí en una fracción de estos sectores acomodados y por supuesto en ese otro bolsón de medio pelo que se mata para ver si consigue algún día un plan para comprase un terrenito en una barrio privado de “zona norte” (Ese mismo que está podrido en la oficina y al leer estas líneas vomita un comentario anónimo que no le voy a publicar)
Pero con eso no alcanza, a juzgar por lo que se ve en la realidad de todos los días. La Cadena Nacional de la Gente Linda penetra fuertemente en ese parque automotor bocinero y prepotente que ensordece la ciudad entre las 8 y las 8 y media. Señores que llevan a sus herederos a caros colegios (muchos con subsidio estatal) y madres como las de las publicidades de actimel, que funden el aroma de sus caros perfumes en paquetas confiterías luego de haber dejado a los chicos en el cole y antes de irse a la sesión de Pilates. Ahí la penetración es total. Ahí el odio y la crispación mete miedo (como también –para qué negarlo- en pobres docentes macristas que sin haberse adherido a los paros de marzo también han sufrido los descuentos de Mauricio y Gabriela, pero por suerte no son tantos…)
Pero como por suerte el país es mucho más que el microclima clasemediero porteño, fuera de estos ámbitos se respira otro clima. No un clima de devoción oficialista, no. Otro clima, otra mirada, otra perspectiva.
Es que así como para el dispositivo mediático “la gente” es todo aquél que tenga un auto y un ingreso como para llegar a fin de mes, el mensaje que emite naturalmente llega únicamente a ese sector. Tomemos el ejemplo de los fines de semana largos donde “la gente” se va a la costa y observemos cómo todos los programas de radio y TV dedican un tiempo excesivo a los consejos para los automovilistas: “maneje tranquilo”, bla bla bla. Un mensaje que deja afuera a dos tercios de la población que no se va a la costa, que no tiene auto y obvio, vive colgada en colectivos y trenes.
Por suerte, pareciera que el pueblo es mucho más que esos bolsones de gente linda.
Y por suerte (y vuelvo al comienzo del post) pareciera que el pueblo es bastante más sabio de lo que se cree. El pueblo sabe si le aumentó la luz, el pueblo sabe si la abuela ahora está un poco mejor porque tiene la jubilación, el pueblo sabe que ahora el tío volvió a laburar…
Sabe también que la cosa está dura, y que la plata alcanza cada día menos. Eso lo sabe, bien que lo sabe. Pero no se olvida que 5 años atrás estaba sin trabajo como tampoco olvida que falta mucho, mucho por hacer.
Por eso cuando veo todas las mañanas las tapas de los grandes diarios, cuando hago una pasadita por las radios privadas (de pueblo) y la veo a la bella Débora Pérez Volpin (que era progre y hasta dio charlas en ETER) haciendo caritas para editorializar los titulares de la patronal pienso que sí, que jode tanta mentira, pero que si nos ponemos un poco las pilas, van a seguir haciendo puchero por varios años más.

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