El desconocimiento en materia ajedrecística de los editores de Crítica es total y absoluto, no sólo en lo reglamentario sino en lo conceptual. La tapa de hoy reproduce una vetusta y errónea adaptación forzada del Ajedrez a la política que, la verdad, da vergüenza ajena porque hay que decir ya mismo que en el Ajedrez no existe el “jaque a la dama”. Sólo el Rey puede ser jaqueado. “Jaque al Rey” significa un llamado de alerta, un “correlo que te lo bajo”, entonces el jugador que tiene el Rey amenazado debe obligatoriamente moverlo o interponer una pieza entre su monarca y la pieza rival que lo está apuntando para eliminar la amenaza. Cuando ya no existe posibilidad de moverlo o de cubrirlo se llega al “Jaque Mate”, la derrota.
La Dama es la pieza más importante dado que puede surcar todas las diagonales como la pareja de alfiles y todas las columnas como las torres. A la Dama nunca se la jaquea, se la come y listo sin mediar aviso alguno.
El desaguisado de la muchachada de Crítica es que además coloca a Mercedes Marcó del Pont en el lugar de la Dama, cuando en rigor su “calidad ajedrecística” en este momento político del gobierno sería equivalente a la de una torre, una pieza "pesada" y muy fuerte pero que no llega a tener el poder de fuego de la Dama. Y esto nos lleva a otro aspecto del Ajedrez, quizá su costado más elegante, bello y fantástico, que es el del “sacrificio de calidad”. Generalmente este sacrificio lo perpetra el jugador que está atacando y para agrietar la defensa rival decide, por ejemplo, sacrificar una torre por un caballo o un alfil –que tienen menos importancia- o hasta a veces incluso se entrega la Dama misma puesto que esa acción generará el ingreso de otras piezas que acabarán con la resistencia del adversario (como lo hizo Fischer a los 13 años contra Donald Byrne)
En este Ajedrez endemoniado que se viene librando entre el gobierno y el combinado opositor podríamos decir que la partida viene apretada con toques para uno y otro lado, con situaciones cambiantes donde por momentos parece que las acciones se vuelcan decididamente para un bando pero al rato se invierten las condiciones y el que estaba mejor pasa a estar en problemas. El descabezamiento de Marcó del Pont aparecería en este contexto como un sacrificio, como una “entrega de calidad” del oficialismo que de ser bien aprovechado le puede generar jugosos dividendos.
En Ajedrez muchas veces un sacrificio de calidad abre defensas y configura un nuevo escenario para llegar más rápido incluso que lo pensado a la victoria.
Tenemos entonces a un diario con una plana mayor analfabeta en términos ajedrecísticos y una instancia en la confrontación que sorpresivamente le puede generar al gobierno una buena mejoría en su puja contra el frente del NO. Eso sí, este sacrificio no fue buscado ni mucho menos pensado. Es más producto de una etapa pletórica de movidas generadas por olfato, como esas que se realizan cuando el reloj apura, que fruto de una elaborada estrategia.
El "Grupo A" tiene ante sí la posibilidad de tomar esa pieza y meterse en grandes problemas. En una de esas algún senador con años de pimponeo los salva de realizar esta movida chambona.
La Dama es la pieza más importante dado que puede surcar todas las diagonales como la pareja de alfiles y todas las columnas como las torres. A la Dama nunca se la jaquea, se la come y listo sin mediar aviso alguno.
El desaguisado de la muchachada de Crítica es que además coloca a Mercedes Marcó del Pont en el lugar de la Dama, cuando en rigor su “calidad ajedrecística” en este momento político del gobierno sería equivalente a la de una torre, una pieza "pesada" y muy fuerte pero que no llega a tener el poder de fuego de la Dama. Y esto nos lleva a otro aspecto del Ajedrez, quizá su costado más elegante, bello y fantástico, que es el del “sacrificio de calidad”. Generalmente este sacrificio lo perpetra el jugador que está atacando y para agrietar la defensa rival decide, por ejemplo, sacrificar una torre por un caballo o un alfil –que tienen menos importancia- o hasta a veces incluso se entrega la Dama misma puesto que esa acción generará el ingreso de otras piezas que acabarán con la resistencia del adversario (como lo hizo Fischer a los 13 años contra Donald Byrne)
En este Ajedrez endemoniado que se viene librando entre el gobierno y el combinado opositor podríamos decir que la partida viene apretada con toques para uno y otro lado, con situaciones cambiantes donde por momentos parece que las acciones se vuelcan decididamente para un bando pero al rato se invierten las condiciones y el que estaba mejor pasa a estar en problemas. El descabezamiento de Marcó del Pont aparecería en este contexto como un sacrificio, como una “entrega de calidad” del oficialismo que de ser bien aprovechado le puede generar jugosos dividendos.
En Ajedrez muchas veces un sacrificio de calidad abre defensas y configura un nuevo escenario para llegar más rápido incluso que lo pensado a la victoria.
Tenemos entonces a un diario con una plana mayor analfabeta en términos ajedrecísticos y una instancia en la confrontación que sorpresivamente le puede generar al gobierno una buena mejoría en su puja contra el frente del NO. Eso sí, este sacrificio no fue buscado ni mucho menos pensado. Es más producto de una etapa pletórica de movidas generadas por olfato, como esas que se realizan cuando el reloj apura, que fruto de una elaborada estrategia.
El "Grupo A" tiene ante sí la posibilidad de tomar esa pieza y meterse en grandes problemas. En una de esas algún senador con años de pimponeo los salva de realizar esta movida chambona.
Si yo fuera opositor no tomaría esta pieza que me está ofrendando el kirchnerismo y me dedicaría a dos cosas: Decirle a los chicos de Crítica que no sean tan obtusos para titular y FUN DA MEN TAL MEN TE me dedicaría a ver cómo freno al Trueno Naranja que viene a ochenta y capota baja y si muerde la banquina nos lleva a todos puestos.
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