Fui convocado por Miradas al Sur a opinar sobre el falso notero de la CNN que inventó 678 en esta producción que incluye opiniones diversas como las de María 'Donnel, Vicente Battista, Dante Palma, Florencia Saintout, María Pía López y Omar Evequoz. Cónsul de Mozambique.
Les Dejo mi opinión.
UN DEBATE SUSTANCIOSO SOBRE MEDIOS Y PERIODISMO
Año 5. Edición número 213. Domingo 17 de junio de 2012
6-7-8 vino para revolucionar en muchos aspectos la relación entre medios y periodismo con la sociedad. En este contexto, la creatividad de usar el cubo de CNN no es más que una nueva demostración de astucia para responder a la agresión que padecieron sus reporteros. Todo lo criticable desde el punto de vista ético que pueda haber tenido esa falsificación queda en buena medida neutralizado por la capacidad que tuvo el programa para discutir consigo mismo, para que incluso se hayan generado cruces muy fuertes entre sus mismos panelistas y entre éstos y la producción. ¿Qué otro programa de la televisión argentina nos muestra a los conductores de un ciclo disintiendo profundamente con un informe preparado por la producción?
El falso notero de CNN inventado por 6-7-8 nos hizo crecer porque descerrajó un debate elevado, sustancioso y prolífico sobre medios y periodismo que contribuye a analizar la cuestión desde un lugar más amplio, sin esas frases hechas y esa suerte de liturgia con que las grandes empresas de medios abordan la cuestión de la prensa. En definitiva, la historia misma de los medios de comunicación está repleta de agachadas y de utilización elástica de los límites éticos. Nadie puede, desde este punto de vista, arrojar la primera piedra. Incluso grandes obras del periodismo de investigación han debido en un momento trasuntar por los suburbios de los manuales para obtener datos que luego terminaron siendo centrales para develar una trama.
El gran beneficiado con estos debates termina siendo el televidente que hoy ya no es ese sujeto pasivo que se sienta frente al televisor como en misa, tal como lo describía Bradbury en Fahrenheit 451, sino que se conecta en las redes sociales para discutir y reproducir un debate que como sociedad nos beneficia, porque nos hace replantear si muchos de los parámetros que hasta ayer considerábamos sagrados tienen razón de ser.
Vamos, vivimos una época de fuertes discusiones donde muchas nociones establecidas por cierto status quo mediático, hasta ayer intocable, han entrado fatalmente en crisis. El tiempo del “Lo vi en la tele, lo escuché en la radio, lo leí en el diario” ya es pasado. Por suerte, los medios ya no están por encima de la sociedad y los periodistas ya no son una aristocracia intocable. En consecuencia, ahora la mirada es más abarcadora y en el caso de la utilización del cubo de CNN por 6-7-8, el debate ha trascendido esa falsía en sí misma para sumergirse en la observación de esa gran gama de grises que el periodismo, como la vida, tiene en cada uno de sus pliegues.
El falso notero de CNN inventado por 6-7-8 nos hizo crecer porque descerrajó un debate elevado, sustancioso y prolífico sobre medios y periodismo que contribuye a analizar la cuestión desde un lugar más amplio, sin esas frases hechas y esa suerte de liturgia con que las grandes empresas de medios abordan la cuestión de la prensa. En definitiva, la historia misma de los medios de comunicación está repleta de agachadas y de utilización elástica de los límites éticos. Nadie puede, desde este punto de vista, arrojar la primera piedra. Incluso grandes obras del periodismo de investigación han debido en un momento trasuntar por los suburbios de los manuales para obtener datos que luego terminaron siendo centrales para develar una trama.
El gran beneficiado con estos debates termina siendo el televidente que hoy ya no es ese sujeto pasivo que se sienta frente al televisor como en misa, tal como lo describía Bradbury en Fahrenheit 451, sino que se conecta en las redes sociales para discutir y reproducir un debate que como sociedad nos beneficia, porque nos hace replantear si muchos de los parámetros que hasta ayer considerábamos sagrados tienen razón de ser.
Vamos, vivimos una época de fuertes discusiones donde muchas nociones establecidas por cierto status quo mediático, hasta ayer intocable, han entrado fatalmente en crisis. El tiempo del “Lo vi en la tele, lo escuché en la radio, lo leí en el diario” ya es pasado. Por suerte, los medios ya no están por encima de la sociedad y los periodistas ya no son una aristocracia intocable. En consecuencia, ahora la mirada es más abarcadora y en el caso de la utilización del cubo de CNN por 6-7-8, el debate ha trascendido esa falsía en sí misma para sumergirse en la observación de esa gran gama de grises que el periodismo, como la vida, tiene en cada uno de sus pliegues.
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