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viernes, 18 de septiembre de 2015

Clientelismo, voto calificado y fraude


El impresentable juez Ruíz, uno de los dos que se cargaron la elección provincial, dijo:

"El procedimiento estaba viciado. No se pronuncia sobre quién tiene que ganar, ni con cuántos votos tiene que ganar uno u otro; no interesa el tinte político de los contendientes, sino el vicio del procedimiento que conculca la libertad de los electores de elegir, a eso apunta el fallo", enfatizó el camarista en declaraciones a radio Vorterix. Y añadió: "Si está viciado, es lógica consecuencia que se ordene que se vuelva a votar"

Quedémonos en este renglón

"sino el vicio del procedimiento que conculca la libertad de los electores de elegir"

Esta definición es hija de un razonamiento según el cuál el elector pobre votaría condicionado por el mendrugo recibido y no lo haría en estado de plena libertad como el ciudadano con necesidades básicas satisfechas. La verdad es que hay mucha literatura al respecto y no vale la pena llover sobre mojado, pero sí es prioritario pensar un poco sobre lo que piensa mucha gente del voto condicionado por el clientelismo.

Digamos desde el vamos que si el clientelismo es trocar el voto a cambio de un beneficio, bien podemos coincidir que es tan clientelar el voto de quien recibe un bolsón de comida que el del señor del campo que vota  a un candidato que le promete eliminar las retenciones. Pero claro, esto no se ve así, de la misma manera como no se ve como un ladrón al empresario que elude impuestos o se queda con los aportes jubilatorios de sus empleados, pero sí al flaquito que le manotea la cartera a una mujer en el andén del subte. 

Si el clientelismo fuera tan definitorio no habría perdido la esposa de Duhalde con Fernández Meijide en 1997 ni el mismísimo Néstor Kirchner ante Alika Alikate, Ni Eduardo Duhalde la presidencial ante De La Rua.

Pero para llegar a estas conclusiones de suma precariedad sobre el clientelismo es requisito tener la cabeza muy zocaleada, no es posible de otra manera. Y lamentablemente en nuestra Argentina tenemos muchas cabezas que analizan a los pobres desde una montaña de prejuicios y lugares comunes de razonamiento. Gente que piensa que los pobres, además de pobres son estúpidos y que por ende no puede ser que su voto valga lo mismo que el de ellos. Ahí está el núcleo del razonamiento discriminador. Pero lo más preocupante es que quienes sostienen estas premisas están convencidísimos, primero que en el cuarto oscuro el pobre mete la boleta que le dio el puntero, y, lo peor: que ellos sí votan bien... Ahí está lo más grave. La gente linda cree que el voto a Macri es, digamos, superior, que tiene un touch de sofisticación ¿Viste? Porque vendría a ser un voto que haría regresar al país a ese lugar del que nunca debería haber salido. Volver a esa Argentina que recibía a los capos del FMI con honores y que cumplía a pie juntillas con cada uno de los mandatos de los organismos financieros internacionales. Parece mentira pero hay gente convencida de que votar a un señor que propone sentarse junto al viejo Griesa y hacer lo que él diga, es una acción de mayor calidad democrática e institucional que votar al partido que sacó al país del atolladero más grande en que lo dejaron, precisamente, los mismos que ahora están con ese candidato.

La verdad, uno no sale de su asombro.

Es que creen que para saber votar hay que tener ciclo básico aprobado y no se dan cuenta que para eso, como para amar, no es necesario haber estudiado o tener un buen pasar socioeconómico. "Las pibas pobres se embarazan a cada rato", gritan señores que, pobrecitos, ignoran los abortos clandestinos de sus hijas. Lo peor que le puede suceder a esos sectores es creer que son más refinados, porque cuando alguien les demuestra que lo suyo es puro humo se ponen intratables. Son los que reniegan porque se sancionó una ley del trabajo doméstico pero se pasaron la vida pagándoles dos pesos con cincuenta a las chicas que les iban a limpiar el inodoro. Y cuando alguna les hizo un juicio cojudazo y les sacó unos buenos mangos se victimizaron haciéndose los estafados por la legislación que siempre las favorece. Lo mismo que los señores empresarios que un buen día se encuentran con un juicio de un empleado y putean a Perón, a Marx a Mao y a Dios y María santísima porque los empernó un laburante. Qué cosa: En este país la culpa siempre la tiene el laburante y el de abajo. Nunca el patrón y el gran oligarcón. Hay una noción aferrada hasta el caracú de que el problema central del país es el pobre: si es desocupado, porque es desocupado y es vago o puede ser chorro. Si está empleado porque quiere que se lo blanquee y si está blanquedo porque pide más derechos. Esa noción es la ratificación de una victoria ideológica trabajada en años que nos va a costar muchísimo extirpar, porque ya es constitutiva de buena parte del sentido común de un sector muy importante de la sociedad argentina. Por eso Mirtha Legrand sigue teniendo sentido histórico, porque es quien mejor amplifica ese sentido común berreta que tanto nos tira para atrás.

Y en lo político, no son ni más ni menos que la cría de la última dictadura maridada en los noventa. Hasta ahora se la fueron morfando, pero ya no dan más y de a poco van apareciendo proclamas por un nuevo golpe o por cualquier acción que "nos libre de los K". Ya dejaron de hablar de "fin de ciclo" ¿Lo notaste? Ya dejaron de considerar a Scioli como un quinta columna que les terminaría jugando a favor. Hoy por hoy lo reputean con el mismo asco que a Cristina (y lo van a terminar kirchnerizando muchísimo más de lo que él mismo pensaba). Llegado un punto todos somos la misma mierda, desde Scioli a Emilio Pérsico, sin distinción de ninguna índole y por ende merecedores del peor castigo.

Este sector social está dispuesto a sostener cualquier tipo de accionar que les haga vislumbrar que puede eyectar al peronismo del poder. Es un retorno al caldo golpista que se asoló la patria desde 1955 hasta 1983. Hasta ahora cuestionaban la legitimidad de ejercicio (es una dictadura, roban, son corruptos, etc) Ahora pasaron a deslegitimar la legitimidad de origen (dos jueces determinan que el voto de un millón de tucumanos no valió) y la van a pudrir el domingo en Chaco y van repudrirla muchísimo más el 25 de octubre. Están dispuestos a todo.

Es que han decidido que mientras las elecciones se ganen por el voto del pobre, será Fraude y ahí, estamos en un punto de muy difícil retorno.

El problema de fondo no es el clientelismo sino la grieta de la que tanto se habla, que por supuesto no la inventó el kirchnerismo, porque viene de Perón, y antes de Yrigoyen, es la misma de siempre. Lo importante es ver de que lado ponerse y para ello evaluar cuando le fue mejor al país. 

Es sencillo.

Y para realizar esa deducción, creeme que no es necesario tener el bachillerato aprobado. 

Ni siquiera Séptimo grado.

lunes, 31 de agosto de 2015

Terminar con el klientelismo



Vi el informe de Lanata sobre el clientelismo y llegué a la conclusión que esto no puede seguir así.

Pensándolo bien, el voto tendría que ser cobrado, como el fútbol cuando lo tenía Clarín. Solo votan los que pagan  y el resto mira la gente haciendo la cola en la escuela.

Pagás, votás ¿Hay algo más democrático, acaso?

No puede ser que el voto de un pobre que lo negocia por 400 mangos valga lo mismo que el de del presidente de la Sociedad Rural, que tiene a sus empleados en un régimen de reducción a servidumbre ¡Debería valer más!

¿Cómo puede ser que el voto de un ladronzuelo del conurbano valga lo mismo que el de Roberto Giordano? Seamos justos, el del chorro debería valer el doble!!

El desesperado que sufraga por un candidato que le ofrece un mendrugo vota condicionado, pero el sojero que vota a un candidato porque le prometió eliminar las retenciones vota por la producción y el desarrollo...


Hagamos un trato: Nosotros dejamos de comprar votos y ustedes traen toda la que se llevaron, la repartimos y en un santiamén terminamos con la pobreza y el clientelismo.

¿Ta?

jueves, 13 de mayo de 2010

El conu y los Movimientos sociales


En su columna conurbana de anoche, Fabián planteó un tema que de alguna manera muchos estamos pensando y es cómo se procesa democráticamente la demanda social y hasta dónde los Movimientos sociales pueden seguir desplegando un accionar como el de ayer, bloqueando buena parte del conurbano y la ciudad de Buenos Aires.

Es un tema realmente complejo que se merece un debate.

El audio dura 13 minutos y medio


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martes, 30 de junio de 2009

Alika alikate...

Manolo remarcó anoche en La Bloguera algo que no casualmente ha quedado casi como en el olvido luego del triunfo de Francisco De Narváez: El clientelismo y el fraude.
Para Manolo, las elecciones de ayer desterraron definitivamente esos dos caballitos de batalla que tenía la oposición que hasta en cierto momento pareció verse sorprendida por el triunfo y tuvo que reprogramar su discurso pues hasta muchos de ellos estaban convencidos de que perdían pues no habían reparado seriamente en que cuando las corrientes electorales se consolidan no hay forma de revertirlas en el acto electoral.
Dijimos aquí muchísimas veces que cuando están los votos no hay forma de trucharlos y el domingo mismo pusimos este pps de Siri que demuestra de manera absolutamente incontestable lo complejo que es pretender dar vuelta una diferencia de 2 o 3 puntos dado que se tienen que manipular más de 3.000 urnas (veanlo porque es muy instructivo)
Hemos recordado las derrotas de Eduardo Duhalde en su momento de mayor esplendor (1997. Chiche pierde con Fernández Meijide) pero parecía que eso no entraba, no quedaba en la cabeza de muchos amigos que estaban convencidísimos de que se venía un fraude.
Pero no, no se vino.
¿Dónde quedó la famosa legitimad segmentada de Carrió?
¿Ya no hay más clientelismo, ya no hay más gente que vota por un mendrugo?
Sí hay clientelismo, pero su incidencia, que es muy fuerte en lo comunal es insignificante en términos de una elección provincial.
Dijimos también muchas veces que esa visión capitalina del clientelismo del conurbano es producto de análisis clasistas y de un elitismo soberano. Dijimos que es despreciable no reconocerle autonomía a los sectores populares para decidir el voto.
Es un paso muy positivo el que se dio ayer en lo referido a desterrar fantasmas porque cuando las corrientes electorales están instaladas, cuando incluso hay una tendencia en el pueblo, de nada sirven las operaciones y los manejos punteriles (que los hay, nunca los hemos negado)
Cuando el intendente del conurbano busca información con la gente de los territorios recoge una tendencia muy clara que viene de abajo, luego opera en consecuencia. Esto fue lo que fundamentó las testimoniales, que en todo caso sirvieron para achicar el margen de la derrota (Lo que en rigor la agiganta ¿no?)
Entendamonos: Las testimoniales delataron la desesperación de Kirchner, que sabía antes que muchos de nosotros cómo se venía perfilando su derrota. Todos nos subimos en mayor o menor medida al carro de las fundamentaciones y elegimos la de la plebiscitación pues a la postre era la más rigurosa. En definitiva estábamos en un escenario de plebiscito que se imponía por sobre lo que se conoce como una elección de mitad de mandato común y corriente.
Allá por mediados de abril un compañero del conurbano me confesó: “Estamos perdiendo, y lo grave es que estamos perdiendo con nadie”…
A quedado a la vista, para que ninguno se haga el desentendido, que cuando las elecciones se ganan en la cabeza de la gente no hay puntero que valga.
Cuando el puntero va a visitar a una familia y los pibes lo reciben cantando "Alika, alikate", la suerte está hechada...
Por eso lo que se viene a futuro es pensar y trabajar para contrarrestar el punterismo massmediático, pero de eso, de eso hablaremos en otro momento.
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miércoles, 11 de febrero de 2009

No pude ver la marcha contra el tarifazo!!!

Luego de escribir el post anterior compré Página/12 y me encontré con una solicitada de Proyecto Sur repudiando el "Tarifazo" (a los ricachones) y convocando a sus huestes a la movilización de hoy a la tarde. Me levanté de la siesta ansioso por ver a las masas irredentas convocadas para dar la vida contra la quita de subsidios al 10 % de los potentados, quería ver las banderas y las columnas de la militancia solanista, pero el dispositivo mediático estaba centrado en la visita de nuestra Presidenta a Tartagal. Me quedé esperando pero luego entró en cadena nacional la conferencia de prensa de Macri, De Narváez y Solá. No pude ver, no pude saber cuánta gente convocaron el cineasta, la socióloga y el Charles Bronson porteño que vota con la SRA.

Tuve que bancarme el espectáculo agobiante del trío más mentao... Cosa seria che. Cosa seria el balbuceo de Macri. Si un pibe tan patéticamente superficial es visto como un candidateable a la presidencia, estamos con el agua al cuello ¿no? Porque por ejemplo Solá da pena tratando de exponer un discurso social al lado de dos exponentes de la derecha elitista más salvaje, pero Felipe, al menos, articula alguna que otra idea. Pero el jefe de gobierno porteño llama la atención y uno no deja de asombrarse.

De Narváez, en cambio, la va de duro. Como buen colombiano se vende como el Uribe que la provincia reclama para vencer al delito.

Entre los tres balbucean obviedades, se revuelcan en lugares comunes y le faltan el respeto a la inteligencia media del televidente.

El caso es que por culpa de la Presidenta, que se le da por ir a ver con sus propios ojos el desastre y por el trío mas mentao, me quedé si ver la columna de Proyecto Sur.

Quería verlo a Solanas reclamando por el 10 % de arriba (¿No deberían comenzar a llamarse Proyecto Norte?) quería comprobar con mis ojos cómo se hace política buscando votos de sectores medios que ganan muy bien, que malgastan energía, que se quejan cuando les sube la luz pero nada dicen cuando les aumenta el cable y la banda ancha; quería verlo al diputado progresista defendiendo a esa clase media alta que no trina cuando les aumenta la telefonía celular pero sí cuando le sube el gas, quería verle la cara a quienes votaron con la SRA contra los pequeños productores y ahora apoyan los reclamos de los sectores pudientes, quería ver sus caras y sus gestos, quería ver su mirada chica y acotada a la búsqueda del voto de los sectores acomodados pero culposos que luego los votan, pero no pude. La tele independiente, el periodismo independiente, la prensa libre y objetiva me lo impidieron, atentaron contra mi derecho a la información.

Recién en Clarín veo que fueron alrededor de 300 las personas que se movilizaron y que incluso estuvo Luis Zamora...

Ya está.

Cartón lleno.

En serio muchachos, no quiero ponerme chicanero al cuete, pero 300... 300 es muy poco, 300 es una vergüenza. Si por lo menos llenás una cuadrita, vaya y pase, pero 300 entre Proyecto "Norte" y los consumidores pudientes... es muy poco. Toda una foto de lo que hay entre el gobierno y la pared.

Entonces me vine a este ciber a vomitar estas cosillas y a pispear los comentarios del post anterior buscando alguna idea, algún razonamiento de fondo que me enriqueciera, pero nada che. Esperé ansioso que alguna vez el Liberal Argentino escriba en serio y largo para demostrar peso argumentativo, pero parece que todavía no pasó.

Y me sigo encontrando con un tal haslam que se queja porque no hay stock de cocinas. Quiero pensar que apresado por una sequía argumental este muchacho pensó que eso le valdría como chicana. Prefiero pensar eso a corroborar que aún existen personas tan ingenuas como para creer que si se acabó el stock y no hay reemplazo es por culpa del gobierno y no por mora de la propia cadena industrial y comercial.

Eso sí, observo con pavura que mucha gente cree que con la boleta única se acaba el clientelismo. Es un pensamiento tan obtuso como pensar que prohibiendo la venta de alcohol se acaban los curdas (En el caso del cigarrillo, pese a las prohibiciones su consumo aumentó notablemente)

No hay caso, no logran ir un poquito más abajo en el análisis para ver que el clientelismo y todo lo vinculado a lo electoral no depende del tipo de boleta, sino que antes que eso está la capacidad de inserción de las fuerzas en las barriadas populares que concentran grandes cantidades de electores. No se dan cuenta que en esos lugares el peronismo trabaja (bien o mal) todos los días, no dos meses antes de las elecciones. No se dan cuenta que en muchos distritos incluso los caciques gobernantes son los que auspician armados de listas opositoras para luego juntar todo y garantizarse un Concejo Deliberante afín. No, el análisis es bien por arribita.

Aguad, Solá, Macri, Morales y tantos más fueron electos sin la menor práctica clientelar. El japonés García y Posse ganan eternamente en Vte. López y San Isidro sin regalar nada... Los Rodríguez Saa ganan por una convicción republicana de los puntanos...

Y así sucesivamente podemos desnudar la trama falaz de estos análisis. Cuando ellos ganan, es porque la sociedad bienpensante así lo quiso, no porque hayan puesto patrullas a recorrer los bolsones más desesperados, como el macrismo en la zona sur de la ciudad. Mauricio y Gabriela ganaron el Lugano por el compromiso republicano y la convicción favorable a la nueva política de los vecinos de esa barriada....

Loco, levanten un cacho la mira.

El clientelismo

Leyendo los comentarios del post de ayer noto que el del clientelismo es un tema que prende mucho y que está bueno, entonces, discutirlo con un poco más de detenimiento. Estaría colosal que algunas críticas trascendieran las tres o cuatro líneas, básicamente para aportar al debate, porque si no seguimos atrancados en las chicanas breves, contundentes, pero improductivas si de lo que se trata es de profundizar el análisis sobre el tema.

En lo personal no creo que el clientelismo sea lo ideal, ni la meta. Es la consecuencia de la carencia de la política de generar algo superador. Por otra parte, el clientelismo no determina las victorias. Volvamos a repetir que cuando se altera el panorama político, o cuando irrumpe alguna novedad, no hay estructura clientelar que valga. Volvamos a repetir que cuando políticamente la Alianza se instaló como una alternativa, de nada sirvieron las redes conurbanas del PJ para evitar su triunfo.

Creo que el problema es que esto es negado en los diagnósticos de la oposición y entonces el debate va a parar a cualquier lugar pues se parte de premisas falsas.

Hay algo que también se presume desde el "meopongoaltodismo" y es suponer que los sectores populares no tienen capacidad de discernimiento para elegir su voto. Esto es fruto de miradas muy elitistas, que presumen que la gente pobre vota mal porque no sabe visualizar las ventajas de "votar bien", esto es a alguno de los varietales opositores.

Entonces se cae en la simplificación de suponer que el peronismo crea pobres y se encarga de evitar su ascenso social para garantizarse los triunfos electorales, y a partir de razonamientos de esta calidad, todo lo que se construye luego es, la verdad, descartable.

Es descartable porque, entonces, la respuesta es contundente y letal: Al crear 3 millones de puestos de trabajo y un millón y medio de jubilados el gobierno gana con la fusta bajo el brazo.

Y no es así: ningún gobierno que quiera vivir del clientelismo más pedorro te va a fabricar tamaña cantidad de fuentes de trabajo; ningún gobierno que no quiera transformar la realidad para bien de las masas genera condiciones para que al pueblo le vaya mejor.

El discurso opositor está encerrado en cuestiones formales e instrumentales y su práctica está viciada de irresponsabilidad. No es verdad, como ellos dicen, que el gobierno haya ganado porque faltaron boletas en algunos lugares (de lo que no hay dudas: Faltaron boletas y fiscales para reponerlas) la mayor diferencia entre primero y segundo en las elecciones presidenciales de toda la historia nacional no se debió a la falta de "boleta única", se debió a que luego de muchos años, a mucha gente le empezó a ir mejor. Esto, que es tan evidente como innegable, es lo que ningunea el análisis opositor y lo que se observa en la gran cantidad de comentarios de lectores que pasan por el blog y dejan su comentario.

Entonces, al negar lo evidente, el meopongoaltodismo pretende con cuestiones instrumentales solucionar corrientes de fondo, que son las que fundamentan los resultados electorales y sus humillantes performances. El meopongoaltodismo está tan ensimismado en su fiebre televisiva que no se da cuenta que la gente los ve y siente pena o rechazo por su patetismo.

Cuando se los ve haciendo conferencias de prensa, presentando proyectos y luego se comprueba que ni siquiera son capaces de confluir en una sola opción electoral, el pueblo siente que la oposición es medio un joda, algo poco serio.

Cuando se la ve a la presidenta anunciando medidas que, mal que bien, son algo para incentivar el consumo, cuando se la ve en España haciendo política ante uno de los países con mayores inversiones en nuestra tierra, y al mismo tiempo se la ve a Carrió y Macri peleándose por los medios y demostrando su incapacidad hasta para ponerse de acuerdo en pos de enfrentar lo que ellos denominan "el mal mayor", la gente saca sus propias conclusiones...

Entonces, el clientelismo pasa a un lugar subalterno porque se concluye que la victoria de un partido se debe generalmente a cuestiones más profundas. Cafiero noqueó al PJ de Herminio en 1985 con muy poco aparato; Quindimil perdió en 2007 con todo el poderío de manejar Lanús durante 50 años ¿Dónde fue a parar de un día para otro su poder? Binner finalmente destronó al peronismo invicto santafecino ¿De qué le sirvió el aparato al PJ?

Creo, finalmente, y prometo extenderme más adelante, que el problema es de construcción: Si no construís política desde la base no llegás a ningún lado. La experiencia frepasista es de libro en este sentido. Y es lo que le pasa al meopongoaltodismo. No construye, no arma redes, entonces acumula negocios electorales que duran hasta la noche del domingo de elecciones. De Narváez está poniendo plata a lo bobo, pero con plata solamente no se construye. Con plata vas a armar un aparatito con algún puntero desplazado, pero eso se te esfuma al lunes siguiente. Algo similar le pasa a Solá. Ayer en Página/12 Martín Piqué describe cómo el elegante ex-gobernador está recibiendo llamados de punteros desahuciados, básicamente del interior, pero ninguno tiene injerencia en el control del PJ y mucho menos en las intendencias.

De la Colisión, ni hablar.

Sólo podés mantenerte en la lucha política cuando armás, cuando tenés locales, cuando tenés militantes en el lugar. De lo contrario hacés una mera acumulación mediática en sectores medios generalmente politizados que son, por otra parte, los que consumen programas políticos.

Pero para hacer política con real visión de poder, tenés que estar en todos lados y fundamentalmente allí donde están los que menos tienen.

El desafío es, entonces, construir redes y presencia en todo el país y básicamente donde están las mayores necesidades. Recién a partir de ahí se podrá tensionar en el sentido reformista de superar los vínculos clientelares que conocemos.

Lamentablemente, hacer política es algo más complejo e incluso insalubre que lo que a mucha clase media le parece. Mientras no se aprenda esto y se opere en consecuencia el clientelismo que tanto se critica seguirá vivito y coleando.

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