Como bien lo dice el Ingeniero acá, Cobos no podría hacer nada estando a cargo del Poder Ejecutivo, esto era sabido. Entonces, la jugada de ayer de la presidenta estaría enfocada más que nada a seguir apaleando al mendocino puesto que es evidente que atraviesa el momento de mayor debilidad en cuanto a imagen, al punto que el propio Macri se sumó la semana pasada al grupo de los que le piden la renuncia.
La respuesta de Cobos fue gelatinosa, como lo es su accionar político y la reacción del radicalismo no fue menos pegajosa. Esto me hace pensar nuevamente en el estado de descomposición de cierta parte de la política argentina y de los sectores sociales que se identifican con el accionar tránsfuga, con la traición y la deslealtad.
El punto es que cuanto más tiempo siga Cobos ocupando la vicepresidencia, mayor será la infección que derramará sobre el futuro de la convivencia democrática argentina. Los sectores políticos que apañen su doble estándar y los ciudadanos que eventualmente lo voten estarán premiando una de las actitudes más execrables de la vida política argentina, y eso deja marcas.
Porque cuando un porcentaje importante de la población y el establishment no sólo no condena sino que premia la traición, está escupiendo para arriba y por lo tanto exponiéndose a padecer más temprano que tarde las consecuencias de una actitud que tiene mucho de suicida.
Los que lo quieren votar y lo ven como presidenciable deberían ser los primeros en pedirle que renuncie.
Esta sería una medida que contribuiría a cerrar, aunque sea sólo en parte, el inmenso bache ético y moral en el que estará inmerso cualquier gobierno encabezado por Cobos.
Y una aclaración: No le van a poder echar la culpa al peronismo si a poco de asumir la presidencia se encuentran con que nadie les hace caso.
La respuesta de Cobos fue gelatinosa, como lo es su accionar político y la reacción del radicalismo no fue menos pegajosa. Esto me hace pensar nuevamente en el estado de descomposición de cierta parte de la política argentina y de los sectores sociales que se identifican con el accionar tránsfuga, con la traición y la deslealtad.
El punto es que cuanto más tiempo siga Cobos ocupando la vicepresidencia, mayor será la infección que derramará sobre el futuro de la convivencia democrática argentina. Los sectores políticos que apañen su doble estándar y los ciudadanos que eventualmente lo voten estarán premiando una de las actitudes más execrables de la vida política argentina, y eso deja marcas.
Porque cuando un porcentaje importante de la población y el establishment no sólo no condena sino que premia la traición, está escupiendo para arriba y por lo tanto exponiéndose a padecer más temprano que tarde las consecuencias de una actitud que tiene mucho de suicida.
Los que lo quieren votar y lo ven como presidenciable deberían ser los primeros en pedirle que renuncie.
Esta sería una medida que contribuiría a cerrar, aunque sea sólo en parte, el inmenso bache ético y moral en el que estará inmerso cualquier gobierno encabezado por Cobos.
Y una aclaración: No le van a poder echar la culpa al peronismo si a poco de asumir la presidencia se encuentran con que nadie les hace caso.
----------------------------------------------