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martes, 2 de febrero de 2016

Los Silas del Código Mauricio


En una radio están hablando de las situación económico-social y sus consecuencias y un oyente dice
“¿Qué pretendés, que la fiesta no se pagara? Es lo que estamos haciendo”
Y lo peor es que hay muchos que piensan como él, gente que ve los aumentos como un castigo divino que hay que cumplir, como un tributo o una ofrenda al Dios mercado. Son los Silas del Código Mauricio, fanáticos del empome, argentinos convencidos que haber incluido a muchos que estaban fuera de la economía formal fue un festín; argentinos convencidos fervientemente de que sólo unos pocos niños pueden acceder al Serenito, personas formateadas en eso de escupir para arriba, en defender siempre al violador y poner la duda en la violada, militantes del “por algo habrá sido”, el producto terminado de un proceso de licuación de conciencia política, una suerte de zombis, gentes en apariencia normal, que razona con sentido común en temas cotidianos pero que se transforma en una suerte de mutante al instante de abordar cuestiones ciudadanas, involucionando de una manera digna de estudio.
Para ellos, intentar ampliar derechos es una fiesta, o sea una irresponsabilidad. Les han metido hasta los huesos la noción de que primero hay que hacer cerrar los números y después vemos cuántos entran y cuántos quedan afuera. La historia les demuestra que en rigor, los números no cerraron nunca y que indefectiblemente siempre que intentaron que cerraran dejaron afuera la gran mayoría del pueblo, pero les han trabajado la cabeza de una manera tal, que tienen una fe ciega, un dogmatismo fanático en sostener esa verdad: Dios existe, el sol sale por el este y no todos pueden tener condiciones de vida dignas, piensan, y por más que les des mil vueltas lo seguirán pensando. Y cuando las consecuencias de las políticas que auspician las empiezan a padecer en carne propia son de avalar cualquier tipo de ruptura: en el pasado golpeaban cuarteles y en diciembre de 2001 protagonizaron el “que se vayan todos”, para luego de un muy breve “piquete y cacerola la lucha es una sola” volver al recurrente “a estos piqueteros hay que matarlos a todos”. Bancaron en el comienzo a Néstor Kirchner porque fue el piloto de tormentas, pero ya a poco de andar empezaron a putearlo, y cuando la economía empezó a florecer se convencieron que su mejoría se debía pura y exclusivamente a sus propios méritos, que las políticas macro del gobierno no tuvieron incidencia alguna.
Pocas cosas los ponen del tomate como ver a un negro consumiendo, accediendo aunque más no sea a las sobras del festín de pocos. En los pueblos, se brotan con una piba que recibe un plan y no trabaja pero se hacen los giles al ver un montonazo de zánganos que viven de rentas, que no hacen otra cosa que solitarios en el club y cebar mate en los talleres. Creen que el freno para un verdadero despegue del país son los pobres y no las clases dominantes que los formatearon para pensar así y ser el ejército de reserva que siempre les terminará garantizando su hegemonía. Ven en el que está abajo una amenaza pues los mismos que históricamente los esquilmaron, toda vez que los consideraron necesario, les hicieron creer que es el de abajo el que viene por sus escasos bienes, y ahí se cierra satisfactoriamente el formateo mental que transforma a las clases medias en garante de que el estado de cosas jamás cambie.
Por eso, cuando se habla de esa cosa llamada “batalla cultural”, hay enfocarla en discutir este ramillete de nociones que una porción significativa de nuestra clase media tiene inoculada en su conciencia política. Mientras no discutamos estas cosas, mientras no generemos contradicciones en esa forma de pensar modelada en décadas, será imposible avanzar con plenitud en otro formato de conciencia política que contribuya a sostener un verdadero proceso de transformación económico y social.

viernes, 28 de marzo de 2014

No eran los subsidios, no era el cepo al dólar, no era el luto, no era Moreno. Es Cristina...



Las reacciones de cierta clase media tarada y del dispositivo mediático fueron tal cual lo esperado. La única medida de gobierno que no sería objetada sería su renuncia, aunque también se le reclamaría que porqué no lo hizo antes. Lo importante, empero, es que la tan mentada reducción de los subsidios llegó. Tarde, sí, pero llegó. El gobierno corrige allí donde el paso del tiempo avejentó medidas que en su momento fueron altamente positivas pero tiene la manía de hacerlo a su manera y no como le gustaría a los mercados

¿A quién se le puede ocurrir que el dinero de "la gente como la gente" vaya a esos que "tipo ni trabajan, ni estudian ni na"?

Solo a "eya"

Qué cosa, che...

Una parte del impacto va a caer sobre esa "clase media iste" que goza pagando abonos mensuales de 400 mangos mínimo para esos celulares enormes que ya ni entran en los bolsillos pero que ayer empezó a los gritos porque de ahora adelante lo que pague de más irá para esos vagos y atorrantes que, por si fuera poco, son pobres...

Acordate que muchos van a economizar pero no parar ahorrarse unos mangos sino para que su guitita no sea transferida vía AUH o el PROGRESAR a esos a los que le dan casa, comida, ropa, escuela y hospital...


UPDATE!!!




lunes, 21 de octubre de 2013

El artista que le gusta a las clases medias medio progres


Con Menem era más fácil. Todos éramos piolas, transgresores y progresistas. La política no nos interesaba porque el "Felices pascuas" la había sepultado y ahora, a las clases medias medio progres lo único que les  interesaba era reírse del turco y de la tele. Si hasta se exhibía con orgullo el carnet del pelotudo argentino que le compraban a  Lanata. Es que se puede vivir sin muchas cosas pero no sin representación. Saldrá de la política o la tele, pero siempre alguien te representará aunque incluso creas que eso no está sucediendo. Así como siempre hacés política, aunque lo ignores, siempre alguien te representa. El problema en todo caso es la calidad de esa representación. Si te representa un actor o un periodista estás medio hasta las manos, en una fase lindante al subdesarrollo, algo que por cierto le facilita notoriamente las cosas al gobierno de turno: nada más fácil de controlar que un país donde una parte importante de su clase media sólo se representa en la tele.

En ese mundo donde todos éramos opositores resulta que desde la señora Ruíz Guiñazú  hasta Román Lejman eran progresistas; en ese país hasta Marcelo Longobardi se daba el lujo de pasar música clásica en la primera mañana de Radio América para demostrar su cultura; en ese país Luisito Majul fungía de rebelde que cada mañana embestía contra la madurez del "Bebo" Granados y Carolina Perín en Radio Continental.

En ese país estaba bien claro dónde estaba el mal, el problema es que desconocíamos el paradero del bien, algo que tampoco importaba demasiado. Muchos ya habían renunciado a su búsqueda.

Era un tiempo donde todos estábamos a la izquierda del turco y nadie nos obligaba a discutir entre nosotros ni a pensar qué país nos gustaría construir. 

Hasta que vino el tiempo de la Alianza y ese mito de que sin corrupción el  neoliberalismo podría ser útil para inventar un futuro sin hambre y desempleo. Los jueves a las 22, en Hora Clave, por Canal 9, el Frepaso comunicaba sus ideas y así anduvimos hasta que diciembre de 2001 se llevó todo lo malo y ahí marchamos, presurosos, a las asambleas a ver si alguien conocía el paradero de lo bueno. Resulta que un día estábamos en pelotas, sin un Menem para putear y obligados a manejarnos solitos. Si hasta estremece la candidez del "Que se vayan todos" (justo en este 2013 donde todos los que no se fueron ahora aparecen como infantería de "lo nuevo") Y a esos  yuppies que cuando nosotros resistíamos al menemismo intentaban contenernos con visiones posmo de la vida, nos los encontramos en las esquinas o en las asambleas en aquel verano del 2002 donde por primera vez divisamos a viejos reaccionarias de mierda preocupados por los piqueteros. De un día para otro todos queríamos "un país mejor" porque ahora se habían llevado presa a la guita y eso nos igualaba.

Cuando ya no hubo un Menem para echarle la culpa tuvimos que empezar a mirarnos entre nosotros y fuimos descubriendo que no éramos tan parecidos ni que estábamos tan de acuerdo como creíamos. Poco a poco algunos empezaron a encontrar representación en la política de la mano de Néstor Kirchner pero muchos otros no pudieron salir del paraguas de la tele, con lo que se revela la sobrevivencia de un costado flaco para la lucha por la cosa pública, porque el mundo está lleno de artistas bien intencionados que pueden tener sueños iguales a los nuestros, pero son artistas y lo que se necesita para transformar los sueños en realidad son dirigentes políticos.

Las transformaciones no se hacen sólo con buenas intenciones.

Porque el mundo está repleto de artistas que nos pueden maravillar con su arte pero que nos asustan con sus perfiles ciudadanos. Pero porque también "una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa". Porque Celia Cruz murió odiando a Fidel pero eso no me impide disfrutarla como una de las mejores cantantes y soneras que dio Cuba. Porque Santiago Feliú bancó siempre la revolución pero me aburre soberanamente. Porque Piazzolla fue un antiperonista furioso pero su música sigue describiendo mejor que ninguna a la ciudad de Buenos Aires.

La confusión está en no separar al artista del ciudadano ¿O voy a dejar de cagarme de risa con el gordo Porcel por sus ideas reaccionarias? ¿O estoy obligado a que me gusten las canciones de Copani porque esté del mismo lado del mostrador político que yo?

Una de las tareas pendientes de muchos argentinos es dejar de representarse en figuras de los medios y las artes. Porque puede haber artistas que tengan sueños que a muchos nos gusten, pero los sueños hay que llevarlos a la práctica y ahí es donde el trámite se empieza a complicar. Porque independientemente de que Pino Solanas nos guste mucho o poco, estaría bueno entender que su prestación como dirigente político es magra pues hace 30 años que está en el candelero y no sólo no tiene un partido legalizado sino que sigue en la faz meramente denunciativa sin incidir en la realidad, que de eso se trata la política, al fin y al cabo.

El artista que nos gusta es el artista que nos gusta, no un dirigente político que nos conducirá por los vericuetos del poder en pos de la obtención de nuestros anhelos políticos e ideológicos. El artista que nos gusta nos dice que quiere que no haya pobres pero no tiene la más mínima idea de qué hay que hacer en la realidad concreta para erradicar la pobreza.

Las transformaciones, valga reiterarlo, no se hacen sólo con buenas intenciones.

jueves, 4 de abril de 2013

"No tenemos los gobernantes que nos merecemos"


Twitter ha recepcionado en las últimas horas muchísimo material "sin filtro" producido por la desesperación, el oportunismo, la chicana política menor y exabruptos conceptuales de variada intensidad. Pero también ha capturado razonamientos como el que ilustra el post, que vuelven a poner de manifiesto algo de lo que hemos hablado hasta el aburrimiento en este blog: la clase media elitista que se siente por encima de la media, esa gente que se avergüenza de la cumbia, se espanta de los intendentes del conurbano pero también abomina al Chaqueño Palavecino y desconoce el secreto encanto de Angelito Vargas o el Mezo Bigarrena. 

Nadie piensa defender a Bruera, o a Macri, no pasa por ahí, como tampoco justificar las avivadas de más de un pelandrún que funge de funcionario. De lo que se trata es de repetir hasta el cansancio que los dirigentes que tenemos son la superestructura de nuestra sociedad, son en algunos casos los más lúcidos y en otras los más rápidos, los que tienen más capacidad de rosca. Pasa como en el periodismo: la verdad, no tengo claro si la señora Manguel ocupa los espacios que ocupa por talento, erudición o por capacidad de negociación. Pero es al garete meterse en esa disquisición: por una u otra razón están los que están, en Argentina o en Francia. Y generalmente los que están no conforman al conjunto, pero de ahí a suponer que los ciudadanos  "somos mejores" hay un largo trecho. Y mucha hipocresía, también, porque pareciera que los ciudadanos nunca le tiramos unos mangos al empleado de Edenor que nos venía a cortar el suministro por falta de pago y tantas otras pequeñas tranzas mundanas a las que nos arrastra no siempre la maldad y a veces el apuro o el olvido.. Ahora resulta que los mismos ciudadanos que nos quejamos del tachero que nos lleva por el camino más largo o del comerciante que se hace el bobo y se olvida de darnos la factura nos agarramos la cabeza por los gobernantes que encumbramos... 

¿Y está bien que sea así? no está ni bien ni mal, es así. Hay una relación directa entre la sociedad y sus gobernantes, acá y en cualquier país del mundo. Miremos el transito en las grandes ciudades, esa eterna carrera por ver quién la tiene más larga, repensemos todas las agachadas y avivadas que a diario vemos. Recordemos los grandes gestos pero también las miserias cotidianas y recién ahí encendamos la máquina de calcular la norma Iram de los gobernantes.

Pero también están los que se saben mejores, esos que podrían descollar en las sociedades más avanzadas pero se quedaron aquí, por la familia, vistesss... Gorilas de alta costura que aborrecen la tierra que los parió y siempre andan arrugando la nariz y mirando por arriba del hombro. Esos son por lejos los peores, entre otras cosas porque suelen ocupar lugares relevantes y por ende tienen más capacidad de daño. Son unos giles, eh, pero se la han creído mal, como el tipo ese que en la tribuna le da órdenes a un jugador de Primera división y lo ridiculiza haciéndote sentir que en realidad él debería estar en su lugar. 

País raro éste donde los que más saben están en las tribunas y los nabos dentro del campo de juego.

lunes, 4 de febrero de 2013

Hay una Argentina garca



Hay una Argentina garca, que mora y hace guita dentro de nuestras fronteras pero tiene el alma en cualquier lugar, pero sin dudas afuera del país. Es un resabio del pensamiento oligárquico, el estertor de esas viejas estancieras que odiaban el olor a bosta de sus estancias y no veían la hora de marchar a Europa a tirar manteca al techo con lo que le daban las vaquitas.

Hay una Argentina garca, que desde que no puede usar a los milicos para que hagan el trabajo sucio, se ve compelida a procesar su civismo en la realidad mundana y termina siendo ventrílocua de Del Sel o inspirando a los desaforados que ni compasión tuvieron con los hijos y la esposa de Axel Kicillof.

Hay una Argentina garca que putea si un funcionario viaja en un jet privado y lo escracha si lo hace en Buquebús. Una Argentina que no dialoga y sólo está dispuesta a imponer sus privilegios como política de estado y a hacer tronar el escarmiento si algún gobierno pretende tocárselos sin reparar en los métodos. Todo será avalado si de defender el status quo se trata.  Es esa misma Argentina que luego le reclama a los funcionarios que viajen en vuelos de línea.

Hay una Argentina garca que se lamenta por no poder cambiar de país como de empresa de telefonía, una Argentina garca que al comprobar su incapacidad para generar una fuerza política ganadora porque a la hora del cuarto oscuro su voto vale lo mismo que el de un pobre diablo, se brota y está dispuesta a tensar la cuerda todo lo que sea necesario con tal de "rajarlos como sea" del gobierno.

Hay una Argentina garca donde el que tocó bocina cuando murió Néstor se hermana con el que pintó "Viva el cáncer" en 1952; Donde el que escrachó a la familia de Axel Kicillof  se representó en ese titular que rezaba "La presidenta fue operada de un cáncer que no tuvo". Una Argentina violenta, un país del odio.

Hay una Argentina garca a la que en tiempos del corralito no le tembló el pulso a la hora de apretar a un anciano como Roberto Aleman en plena city porteña, una Argentina de "ganadores" a como dé lugar, una Argentina de "hacé la tuya total esto siempre fue así y no lo arregla nadie", una Argentina que lamentablemente es bastante hegemónica y convence a más de uno de los que están más atrás en la fila.

Por eso el gran desafío es ser capaces de hacer trizas ese "sentido común"; ser hábiles para demostrar con hechos que no todo es lo mismo, que nada es igual, que hay cosas que se pueden cambiar como ya se cambiaron muchas y que hay otras que no se pudo o se lo hizo mal.

Esa Argentina garca que se expresa en "ganar como sea", esa Argentina donde lo único que importa es el resultado sin importar cómo se juega ya sabemos adónde nos condujo y qué es capaz de hacer (pienso en el llanto de los hijos de Kicillof y me sublevo)

Estamos en medio de una puja compleja, donde no podemos ni aflojar ni caer en las celadas que nos tienden a diario, en consecuencia, más obligados que nunca a sortear los escollos con inteligencia, como lo venimos haciendo, en el marco del orden democrático que es curiosamente lo que más desordena sus conductas y los muestra como lo que verdaderamente son.

En definitiva, este sinfín de exabruptos no es más que la ratificación de que cunde la desesperación, de que se ven jugando feo y encima perdiendo...



domingo, 11 de noviembre de 2012

El 8N Puede beneficiar al kirchnerismo



Recién llegado de mi pueblo, repaso la bloguería y luego de ver las fotos en lo del Niger y el texto poco mendietista pero feroz de Mendieta, digo que tampoco hay que caer en el error de pretender conquistar a todos los sectores de esa famosa clase media de la que tanto hablamos. Hay una ancha franja de esos que se movilizaron que no sólo no nos quiere sino que si nos pudiera erradicar de la faz de la tierra lo haría sin pestanear. De ahí que se imponga ser muy precisos en la vizualización y el análisis: hay fracciones voluminosas que no es que no entiendan ni que estén desinformadas, no. Forman a conciencia el cuerpo de infantería del neoliberalismo.

Remarco esto, porque aunque para muchos suene a obviedad, como dijo Cristina el viernes, hay que volver a hablar de cosas que ya creíamos sobre entendidas. Cuando hablamos de dar la disputa en la clase media, no nos referimos a ese porcentaje decididamente anti peronista y anti kirchnerista. Pensamos siempre en los que pueden ser influenciados por ciertas prédicas, no en los que desean la muerte de nuestra presidenta, que son bastante más de los que se pueda suponer, ojo.

Ahí tiene que trabajar el Julián Domínguez  para la clase media, separando la paja del trigo, aislando a los violentos y a los golpistas de aquellos que con buena leche creen que les va bien por sus propios méritos y están dispuestos a escuchar nuestras razones.

Así como el 46 % no es un bloque homogéneo, el campo de los descontentos tampoco es uniforme. Por eso, pensándolo bien, el único beneficiado del 8N puede ser el kirchnerismo por ser el único que tiene a mano la capacidad de responder con gestión y en esa respuesta poner de manifiesto las contradicciones que hay en ese amontonamiento. Tiene, además, la posibilidad de interpelar a quienes están dispuestos a ser interpelados que, a no confundirse, son muchos más de los que nos imaginamos.

lunes, 5 de noviembre de 2012

El dólar y la generación perdida

El dólar

Los que protestan son los sectores sociales que a los que por lejos mejor les ha ido desde 2003 a la fecha. Aunque despotriquen contra los planes sociales y repitan el sinsentido de que los pobres hacen un gran negocio con los planes, son ellos -los sectores medios y medios altos- los que más diferencia hicieron. Esto da para pensarlo largo, para analizar cómo los más beneficiados son los más belicosos ¿Defienden un tipo de organización de los negocios como el que había hasta poco tiempo atrás y no están dispuestos en absoluto a que les cambien las reglas de juego? Es Probable.

Están predispuestos a permitir cambios, pero "hasta ahí", por ejemplo con el dólar. El dólar como síntesis de una forma de la argentinidad formateada en el "hacé la tuya". El dólar como bandera de sectores fatalmente convencidos de que "este país" cada 5 años, o un poco más, se va al carajo y para evitar el naufragio hay que cubrirse. Pensándolo bien no debería culparse a quien razone de esta manera como producto de lo vivido en las últimas décadas. En todo caso debe ser el gobierno que viene a trastocar ese estado de cosas y de valores establecido por nuestra propia experiencia quien debiera ver qué hacer para no sólo extremar los esfuerzos en comunicar las ventajas de salir del círculo vicioso del dólar sino de ofrecer mecanismos alternativos creíbles para que los que tienen la bendición de poder pensar en ahorrar y "cubrirse" lo puedan hacer con otros mecanismos.

La generación perdida

Se dice que hay una generación de pibes pobres perdida a causa del desempleo y el paco ¿No hay también una generación perdida a causa del dólar y la Convertibilidad? ¿Es posible inculcar la cultura del trabajo a jóvenes que nunca vieron trabajar a sus padres? de la misma manera que ¿Es posible sacarle de la cabeza a mucha clase media que existe otra forma de mirar el país y el futuro individual por fuera de esa concepción de que "hay que salvarse porque tarde o temprano esto se va al carajo"?
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miércoles, 17 de octubre de 2012

La utopía municipalista

"Porque el problema es que quizás el que está un poco mejor no es que crea tanto en otro partido sino que el verdadero peligro es que le pique el bichito de creer en esa utopía municipalista de que no se necesita mucho más que un buen alumbrado, un buen barrido y una buena limpieza. Que somos todos “buenos vecinos”. Todos “emprendedores”. Que no hay ningún interés allá afuera tratando de volver a dejarlo a él, un hombre “de éxito”, y a millones como él en el casillero cero una vez más."

Leo este pasaje en este gran post de Mendieta y Escriba y me explotan imágenes en el zapallo. Eso de la "utopía municipalista" me encantó, entre otras cosas, porque mirándola desde otro lado, esa utopía municipalista por momentos aparece como poco convocante para los que nunca tuvieron que salir a cagar al excusado a las cuatro de la mañana en invierno ni nunca les faltó gas en el calefón. Por eso hay un discurso que por ahí levantamos que no impacta en la capital, porque enumeramos un punteo de temas que no le importa a la mayoría.

Pero como lo apremiante sigue siendo la cloaca, el asfalto, el agua y el gas para los muchos que aún están esperando, como el sentido último de la acción política popular debe ser reorientar recursos a satisfacer esas demandas puntuales, es que surge el desafío de encontrar argumentos que le hagan entender a la mayoría de los que nunca sufrieron esas carencias, que la prioridad está en otro lado, no en sus dólares. Si logramos hacernos de esos argumentos y comunicarlos con efectividad, partiremos al medio a un sector muy complicado de las clases medias que además es muy proclive a sumarse a las peores consignas del más atroz individualismo.

Hay que quebrarlos ahí, con mucha política y mucha comunicación.
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lunes, 15 de octubre de 2012

Eduardo Valdés en El Vermucito

Ayer nos visitó Eduardo Valdés, conductor del programa "Café las palabras", que se emite los viernes a las 23:00 por Canal 26. Tuvimos las columnas habituales de Arnaldo Bocco y Camila García y entrevistamos a Raúl Garré sobre los motivos de su renuncia como jefe de asesores del Ministerio de Seguridad.

El tema preponderante fue la clase media y su complejidad.


Segunda hora



Tercera hora


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miércoles, 16 de mayo de 2012

Terrorismo financiero: Los mails que están circulando


Anoche hablaba de ciertas cadenas de e-mails. Acá transcribo uno que anda dado vueltas.

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Parece descabellado, pero en Argentina todo puede pasar. Cristina ahora se da cuenta que para financiar YPF necesita plata que no tiene.  Ordenó al marxista Kicillof que apriete a los bancos privados para dar créditos a YPF, pero los bancos tienen sus fondos calzados con operaciones que no pueden anular.
Entonces Kicillof le aconsejó otra genialidad absurda: EMITIR UN BONO PATRIOTICO argumentando que ya que los Argentinos están de acuerdo con la nacionalización de YPF también prestarán apoyo a su financiamiento con su dinero en bancos.

HAY QUE ESTAR ATENTOS A ESTE TRASCENDIDO.

¡Tantas veces nos "quemamos" en nuestro país!

 Corralito II, bajo el eufemismo de 'Fondo Patriótico YPF’.

De fuente  confiable, se sabe que la semana entrante ó dentro de los próximos veinte días, alguien, en el gobierno planifica "ir por más" en una  jugada desesperada. Bajo el nombre de 'Fondo Patriótico YPF', estarían ultimando  detalles para recrear un nuevo 'Corralito Bancario'. No será como el anterior, sino con otra  modalidad especial.
Emitirán BONOS DE CANJE DE LIQUIDEZ.  que no valdrán ni la tinta con que los emitirá Ciccone Calcográfica o la Casa de la Moneda.
Están previendo un agujero fiscal que se agudizará con más de u$s 10.000 millones por las necesidades financieras de YPF.

Esos BONOS DE CANJE DE LIQUIDEZ servirán para absorber parte de los saldos en bancos comenzando por plazos fijos a un año, a menos de un año, en caja de ahorro y excedentes de saldos en cuentas corrientes.  Servirán para adquirir el
FONDO PATRIOTICO YPF .Finalmente puede ser  una propuesta descartable, pero eso es lo que está pensando el Kicillof de quien se dice que "ha hipnotizado a Cristina". Tómelo como mejor parezca, pero no deje de actuar con prudencia y salve su dinero. Gracias a  avisos similares,  algunos pudieron zafar del corralito de Cavallo y luego del corralón de Duhalde-Remes Lenicov- De Mendiguren
PÁSELO EN  (CCO)

martes, 15 de mayo de 2012

Terrorismo financiero


Una directora de escuela pública dijo hoy que iba a retirar todo su sueldo del cajero por temor a un nuevo corralito. Una directora de escuela tiene un piso de formación y de acceso a la información como para no caer en las celadas de esas cadenas de mails a las que se refirió precisamente hoy Cristina. Pero igual pisa el palito. Claro, somos un país con una mente bimonetaria y la Convertibilidad dejó sus huellas, es obvio, pero no deja de asombrar la perduración de ciertos reflejos.

Es increíble que haya una porción de la sociedad que le sigue creyendo a gurúes y sectores de pensamiento económico que en más de una década no han embocado una sola de sus predicciones. Es increíble que no se advierta que todos sus pronósticos han sido refutados uno a uno por la realidad. Y no se trata de negar la realidad ni de desconocer que en medio de un mundo en crisis, con nuestros principales socios comerciales en problemas y con problemas internos propios como la inflación, el panorama es complejo, pero de ahí a dar crédito a cierto rumoreo pareciera que hay un trecho muy largo.

Hoy me decía Escriba en la radio que lo más probable es que este año el crecimiento baje a un tres y medio por ciento y que si para nosotros, acostumbrados a un promedio anual de 7 por ciento, nos puede parecer poco ¿Te pusiste a pensar qué puede decir un italiano, un español o un griego si le decís que van a crecer al tres y medio? Y vaya si tiene razón.

No digo que la palabra del gobierno deba ser tomada como infalible, nada de eso, pero sí que al menos se contemplen ciertas variables, se razone cotejando aunque sea por arriba lo que se opera por los medios con lo que ha venido pasando en la realidad. Y pensar también que los sectores más beneficiados en los últimos años son los que precisamente más muerden ciertos anzuelos. Es también muy factible que hasta estemos ante errores en el manejo de "la diaria" por parte de las oficinas gubernamentales respectivas, pero pareciera que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa ¿no?

También pasa que esos sectores por ahí son pequeños numéricamente pero con una muy fuerte sobre-representación en los medios y esto genera una sensación muy amplificada de un síntoma en verdad bastante menor. Y muy seguramente pasa también que desde las usinas comunicacionales del oficialismo cuesta encontrar la metodología para desacreditar tanto terrorismo financiero.

Es que muy probablemente estos reflejos nos estén diciendo que es muy largo el camino que nos falta recorrer y que si bien en algunos aspectos la sociedad ha crecido y madurado, sigue bastante arrinconada por la tremenda inseguridad que fue el corralito, un verdadero asalto masivo y transversal más que nada a los sectores medios acomodados, un asalto de guante blanco, perpetrado por la falta de concreción de las famosas "reformas pendientes", un asalto gestionado por los mismos cerebros que hace una década vienen pronosticando que no llegamos a fin de año.

Reparar esas lesiones lleva mucho tiempo, evidentemente.
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sábado, 19 de noviembre de 2011

Gente que terceriza el análisis de coyuntura en Clarín y La Nación

Supongamos que un buen día la presidenta de la nación firma un decreto cerrando Aerolíneas Argentinas. Al día siguiente, los titulares de Clarín y La Nacion dirían "El país queda desconectado por la falta de vuelos" o "Habrá que viajar 17 horas en micro para llegar desde Salta a Capital". Exactamente la misma reacción que tuvieron con la quita de subsidios: Se cansaron de despotricar contra esa política y ahora corren nuevamente el arco titulando cuánto más habrá que pagar por los servicios como si nadie lo supiera.

Si usted no tenía claro qué significa "demonización" de un gobierno, ahora tiene ejemplos cotidianos para entender todo a la perfección. No se critica la gestión porque se tenga un modelo alternativo, no. Se impugna de plano todo lo que se haga porque en la lógica de los sectores dominantes no se puede gobernar sin un llevar adelante su proyecto ¿Está claro? Es lo que después le bajan como línea discursiva a la oposición, que sale a reclamar "diálogo y consenso". En rigor, cuando escuchamos que para sacar el país adelante se requiere "diálogo y consenso" lo que están diciendo en realidad es acordar los ejes estratégicos con los grupos económicos y el gran poder concentrado.

Pero para que esto suceda, para que los grandes medios tengan tanto juego y hasta si se quiere tanta impunidad, es necesario el concurso de un sector social muy venido abajo en lo intelectual como el que al parecer sigue comprando este modus operandi y del que tanto hemos hablado en este blog, un sector que habría renunciado de plano a pensarse en política y ha tercerizado el análisis de coyuntura en Clarín y La Nación. Ese sector que ha dejado en manos de estos diarios su pensamiento y su toma de posición ante la cotidianeidad. Gente honesta, capaz, preparada, que, pareciera, está tan ocupada que no tiene tiempo para pensar en nimiedades tales como quién nos gobierna y para dónde queremos ir; Personas que efectivamente transfieren su capacidad de razonar estos asuntos a los principales medios que luego le devuelven en titulares de tapas y zócalos una síntesis de "qué decir". Pensándolo bien, sólo así se explica que en las encuestas de La Nación de ayer sobre la quita de subsidios, el 75 % esté a favor de su eliminación y al mismo tiempo el 60 % diga que quiere seguir recibiéndolos.

Deben ser los años de censura y hasta de persecución a la política los que generaron este vaciamiento, esta especie de lobotomización en personas para las que, sencillamente, los asuntos públicos no figuran en su agenda. Mentes donde la preocupación por asuntos de gobierno directamente no está, como cuando a una computadora le falta un determinado programa. Pero ojo: esta tercerización sí tiene un muy fuerte compromiso ideológico, no nos confundamos (Quizá por acá podamos también encontrar elementos para entender la preponderancia del PRO en la CABA) Se terceriza lo inherente a la gestión siempre y cuando quien se haga cargo esté en línea con los que dicen Clarín y La Nación, o sea, "con nuestra forma de ser"...
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jueves, 20 de octubre de 2011

Las formas y el fondo


Esta columna de Luis Bruschtein es de lo mejor que he leído en los últimos tiempos. Seguramente me pegó porque soy de los que a menudo hecho a perder discusiones bien encaminadas por un exabrupto o una palabra (o palabrota) fuera de lugar. O porque me muevo en algunos ambientes donde el tema de "las formas" es más importante que el fondo, o porque en ese ambiente no se ve como necesario cambiarlo y a lo sumo basta y sobra con retocarlo un poquito en los bordes. Por estas y otras razones que en algún momento redactaré, digo que este texto me parece muy importante porque descubre el sentido meramente cosmético de ciertas posturas políticas, porque demuestra cómo ciertos progresismos son apañados desde el dispositivo mediático siempre y cuando no se metan con sus negocios. Basta con recordar cómo trataron al socialismo santafesino cuando decidió apoyar la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Los prejuicios trastrocan las cosas


En cierto imaginario, el ex presidente argentino Néstor Kirchner fue instalado en el podio de los posibles violentos. En el mismo imaginario, al ex presidente uruguayo Tabaré Vázquez le correspondería el cuadro de honor de los evidentemente pacíficos. Hay esquemas culturales consolidados como vigas de hormigón que refuerzan esa imagen en la mentalidad de algunas personas.
Se acaba de comprobar, por declaraciones del propio Tabaré, que fue exactamente al revés, pero esos esquemas suelen ser tan antisísmicos e inconmovibles ante la realidad que producen respuestas del tipo de “por algo habrá sido”. En la dictadura fue bastante común este argumento que se negaba a dar cuenta de la realidad.
No importa si Tabaré fue el que se dispuso para la guerra y el que pidió la intervención del gobierno del presidente norteamericano George Bush. El argumento es: “Si Tabaré hizo eso, por algo habrá sido”. La sospecha siempre va a recaer en el que no se encuadra en ese prejuicio cultural. Y por supuesto que en la construcción de esos prejuicios interviene una clase de periodismo que suele acusar de “militantes” a los periodistas que tampoco se encuadran en sus esquemas.
Néstor Kirchner era bastante inencuadrable, por lo cual encajaba con facilidad en esas categorías prejuiciosas. Tabaré, en cambio, es previsible, institucional, amigable y hasta rutinario, o sea, encaja en otra de esas categorías, pero en este caso, de las ejemplares.
Sigue acá.
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miércoles, 24 de agosto de 2011

La lectora de La Nación

El viernes pasado el diario La Nación publicó esta carta de lectores de la sra Susana Calot:

(Click en la imagen para ampliar)

Hoy la misma carta es publicada por Clarín

(Click en la imagen para ampliar)

La sra. Susana Calot de Ibarbalz, es la presidenta de Aciera Mujer. Aciera es la Alianza Cristiana de Iglesias Evangelicas de la Rep. Argentina, que se  opuso ferozmente al matrimonio igualitario. Cabe esta aclaracion para no creer que esta la carta proviene de una señora de clase media desideologizada sino que se enmarca en una campaña para atacar a un gobierno que desafia los preceptos de cierto fundamentalismo.


Quién me alertó de este texto fue Orlando Barone en 678 el viernes pasado. Incluso llegué a escribir un post al respecto. Resulta que tirando un poco del hilo he podido a establecer que esta carta de lectores no provenía de una señora de clase media despolitizada sino de un cuadro militante de la derecha.

Es bueno saberlo para no caer en las celadas que nos tienden a cada rato.

sábado, 20 de agosto de 2011

La clase media, la vivienda, los pobres y la ideología


La carta que reproduje en el post anterior me parece muy rica en contenido ya que  dispara una serie de nociones que hacen al núcleo del dilema de vastos sectores medios. Cuando la señora dice que sus nietos:

“No gozan del subsidio universal por hijo porque sus padres, con sendos títulos universitarios, tienen trabajo, aunque muchas veces no llegan a fin de mes.

Está desconociendo que esos chicos no reciben la AUH porque ya la cobran sus padres en sus respectivos sueldos. No viene mal repetir, una vez más, que la Asignación Universal es el equivalente al salario familiar que cobra un padre desocupado. En realidad hay hasta gente del palo que cree que la AUH es un Plan como el “Jefas de Hogar” y tantos otros.

Sigamos con la carta. Es cierto lo referido a la imposibilidad de los sectores medios de acceder a vivienda propia. Acá tenemos, creo, uno de los grandes desafíos del segundo gobierno de Cristina. Me parece que el llegar con la AUH en plenitud a los niños que aún no la reciben y el tema de la vivienda es central.

Pero el final de la carta es espectacular:

"Estoy más que segura de que ésta es la situación no sólo de mis nietos, sino de miles de chicos de clase media que sufren la desigualdad de este modelo."

Acá irrumpe en todo su esplendor el drama de cierta clase media que se siente marginada por un modelo que prioriza a los que menos tienen. Y ojo que es interesante el planteo y no hay que tomarlo a la ligera porque estamos ante un sector que siente que de alguna manera se le está quitando privilegios para otorgárselos a otro del que, honestamente, no se siente responsable por sus desventuras. Esta señora en un punto tiene derecho a reclamar y sentirse no debidamente contemplada y me parece que desde el oficialismo tenemos que escuchar este reclamo, entre otras cosas porque no está en nuestra cosmovisión castigar a la clase media. Nuestra idea de sociedad contempla sus derechos tanto como los de quienes están en la miseria. Lo que se impone es tener capacidad para transmitirle a los sectores  medios, primero que no sólo no se les está quitando nada para dárselo a los pobres sino que se les está dando realmente muchísimo, lo que no quita que por ahí no les alcance. También tenemos que ser muy precisos en demostrar que muchas veces hay sectores de la clase media que creen de buena fe que deberían estar muchísimo mejor que lo que están y por ahí, o no han hecho los méritos suficientes para lograrlo, o les ha faltado capacidad y/o destreza, o bien tienen una retribución justa pero les parece poco.

Lo central, empero, es mantener el diálogo con este sector y en ese contexto ser muy claros en la explicitación de que en toda sociedad hay prioridades y que mientras haya sectores desprotegidos, el conjunto de la sociedad deberá aportar con algún nivel de privación en pos de arrancar de la miseria a los compatriotas que la siguen padeciendo. Pero fundamentalmente hay que trabajar en las fuertes raíces de individualismo que siguen alimentando ideológicamente a la clase media  y hay que trabajar muchísimo para deconstruir ese imaginario que le hace suponer al clase media que el pobre la pasa mucho mejor que él. Ese lugar común que se explicita diciendo “He trabajado toda la vida y no he podido comprarme una casa y a los villeros se la regalan” debe ser atendido, comprendido y se debe dar respuesta desde el gobierno, pero también habrá que ser contundente en la respuesta: esa persona que se queja porque tuvo trabajo y tiene trabajo y por ende puede alquilar una vivienda digna, aunque le parezca insuficiente está a años luz de una familia que está la pobreza. No hay punto de comparación entre una situación y otra. El desafío es gestionar para que quien tiene trabajo pueda llegar a la vivienda propia, sin duda, pero al mismo tiempo trabajar en lo ideológico, algo en lo que, me parece, estamos un poco remolones.

sábado, 23 de abril de 2011

Clase Media, CEPAL y las lecturas posibles


La noticia, en todo caso, es que en realidad se achicó la brecha entre la clase baja y la clase media, pero los amigos de La Nación, como era de esperar, leyeron otra cosa. En las conclusiones, el estudio publicado en la Revista CEPAL Nº 103 se lee:

Entre 1999 y 2002, el porcentaje
de hogares del estrato medio con ingresos anuales
inferiores a 5.000 dólares se triplicó, y se cuadruplicó
entre los hogares del estrato laboral bajo.29 El deterioro
fue importante, según se aprecia en el deslizamiento
hacia abajo de todos los hogares en la escala del ingreso
(véanse la tercera y la sexta columnas del cuadro 9).
Sin embargo, durante la recuperación, el crecimiento
del ingreso benefició más a los hogares del estrato
bajo (72%) que a los del medio (39%), reduciendo
marcadamente la disparidad de ingresos entre ambos.
Esto indica que también en este país se habría dado una
ampliación del estrato medio por la vía del aumento
de la capacidad de consumo de los hogares del estrato
bajo, aunque sería un fenómeno más reciente, como
también lo es en el Brasil.

Lo bueno de este tiempo es que están los documentos al alcance de cualquier lector interesado en chequear él mismo la info que publica la gran prensa. Seguramente se pueden hacer muchas lecturas del informe de este organismo de Naciones Unidas, lo importante es que se puede discutir con las fuentes en la mano, lo que desde el vamos demuestra un avance en relación a décadas atrás donde los diarios publicaban cualquier verdura y era virtualmente imposible desmentirlos.

Agradezco a Musgrave que me ayudó a leer el informe de la CEPAL
Mauri y Guille también hablaron del tema acá
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jueves, 30 de diciembre de 2010

¡Llename el tanque!


¡Llename el tanque, por Dios te lo pido! y que se vayan todos a la concha de su madre...

Visto desde algún costado, los problemas del automovilista que pena por combustible o el de tipo que tuvo algún contratiempo para sacar billetes del cajero son una reverenda tontería.

Cuántos darían la vida por tener un auto, cuántos por tener la guitita en el cajero y tener que andar tarjeteando por falta de cash.

A veces nos vamos tanto a la mierda con estos deslices de clase media acomodada...

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jueves, 14 de octubre de 2010

La sobre-representación mediática de cipayos y tilingos explica algunos flancos penosos de cierta argentinidad




Anoche, sobre el final del programa y motivado por el rescate de "los 33" improvisé unas palabras tratando de encontrar el paradero de aquellas razones que nos muestran a los argentinos tan poco aferrados a lo nuestro como otros países hermanos.

El audio dura unos 7 minutos y creo lanza una hipótesis que no estaría mal debatirla.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Paradojas de estar en el medio

por Guillermo Cichello


“…estaban frente a una asociación inmensa,
mitad de idiotas, mitad de cobardes; lo que se llamaba,
y lo que se llama, el mundo de las buenas gentes”

J. Michelet, Historia de la revolución francesa



La reciente controversia suscitada por la revocación de la licencia, a instancias de la Secretaría de Comunicaciones del Estado, de la compañía de internet Fibertel, permitió escuchar reiteradamente cierta voz de la calle quejándose por la clausura de esa vía -queja propalada a gusto por las grandes empresas de comunicación-, que se situaba “en el medio de una pelea entre el gobierno y el grupo Clarín”. Se trata de una voz indiferente a los intereses en juego en el conflicto, indolente de las razones que animan tal cancelación y muy ceñida a su propio y afectado interés de cliente. Una voz neutra que se enuncia desde un lugar pretendidamente equidistante de los polos que debaten en conflicto, que “no tiene nada que ver” con esa pelea cuyas consecuencias afectan su equilibrada individualidad.

Conocemos esa media voz, esa voz media, que pretende no tener nunca nada que ver, ni quiere saber nada que vaya más allá de su parcela privada. Ama ese desconocimiento –esa voluntad expresa de no saber nada-, como odia el conflicto (hoy día se abjura del clima de crispación), no por un particular y razonado apego a la paz, sino porque el conflicto reclama decisión, toma de partido, fijar posición. El equilibrio, la mesura, la independencia y la neutralidad son consideradas sus virtudes mayores, porque haciendo profesión de ellas se exime de involucrarse en una resolución.

“¿Qué tengo que ver yo con esta pelea entre los Kirchner y Clarín?” –continúa rezongando, pero no muy fuerte, a media voz, nuestro pacífico señor que no interviene en una batalla que se le antoja ajena, extraña, pero que le ha salpicado justo en el medio de su equilibrado cuerpo, resultando que mañana no podrá conectarse a la red con su servidor favorito, no sabe bien porqué –ni quiere-, pero lo que más le molesta es que se metan con él, justo con él que no hizo nada, y de pronto se encuentra a mitad de camino de una balacera incomprensible.
Si uno rastrea los pasados pronunciamientos de esa voz media, de ese susurro imparcial, a media agua de cualquier decisión asumida, los encuentra en la abominable aceptación de la desaparición a manos de la dictadura de los “extremistas” (nombrados así, claro, porque perdieron el centro equilibrado), no queriendo saber muy bien porqué, pero balbuceando a media voz que “por algo debía ser…en algo andarían…no se sabe, pero estarían metidos en algo”. La misma falta de pronunciamiento expreso acudió en el apoyo silencioso y negligente al neoliberalismo de los noventa, que quizá conduciría al cataclismo colectivo –qué se yo-, pero mientras tanto ofrecía créditos en cuotas y un dólar a un peso. También en el favor tibio concedido a un Mauricio Macri, quien lo logró por haber pulsado la cuerda media de esa clase y presentarse como alguien mesurado que, viniendo de un espacio distinto, neutral, ajeno a la política partidaria, gestionaría asépticamente “porque nunca tuvo que ver con nada”.

Pero más allá de sus veleidades neutrales o moderadas, cuando esa voz media se pronuncia siempre coincide (porque está formada a su imagen) con la prominente voz de las grandes corporaciones (las empresas multinacionales, la Iglesia, las Fuerzas Armadas, la Sociedad Rural), que imponen la suya como la voz general e instituyen su interés como el de todos.
Entonces, sin analizar el modo o la oportunidad en que el actual gobierno instala los temas en la discusión pública, lo más interesante de este momento histórico que sin dudas el kirchnerismo comanda, es que intima, casi obliga, a pronunciarse, a tomar partido, a comprometer una decisión. Sin anular la cómoda –aunque más falsa- neutralidad, resulta cada vez más difícil declararse “yo… argentino”.

jueves, 5 de agosto de 2010

Muertes

Es cuanto menos sombrío ver cómo se filtra un sentido de clase tan marcado en este día.

A este bebé lo mataron en una salidera bancaria. Al que murió de frío hace unos pocos días se lo levó la desigualdad social. Pero la desgarradora diferencia de amplificación entre un caso y otro nos está demostrando cómo la clase media reacciona y se conmueve por la muerte de un bebe que siente como propio, porque el otro bebé, el que murió de frío, no le pertenece.

Una clase media que se sensibiliza tanto por la muerte de este un bebé pero que no se la escuchó cuando el otro chiquito murió de frío está profundizando con dramáticos simbolismos la brecha que la separa de los que están afuera.

Tanta conmoción para un lado y tanta indiferencia para otro va cocinando un caldo de cultivo para las peores respuestas, esas que luego se nos aparecen como irracionales y a las que nos resulta casi imposible encontrar una explicación lógica.

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