La Nación se regodea
informando que por primera vez algunas empresas “Desafían el poder de Moreno con aumentos no autorizados”
¡Viva el mercado libre!
¡Viva la iniciativa privada!
¡Viva el
sinceramiento de la economía!
No sé porqué pero tengo temores que me aterra esbozar. Quiero creer que la derecha tendrá un poco de tacto y no va a venir por todo ya, porque de hacerlo quizá escupa escupa para arriba y se le complique el panorama. Pero lo que me aterra es que en estas aventuras los
que siempre pierden son los más desprotegidos.
Ya probaron la sangre y les gustó, y mucho me temo que la gran discusión que están teniendo
es táctica.
No vienen por Moreno,
vienen por aumentos desenfrenados.
Acá hay sectores en pugna que se disputan la torta, la renta y el
único obstáculo que tuvieron en los últimos años fue
el kirchnerismo.
El control de precios de Moreno fue la única forma de frenar la voracidad de las grandes empresas, por eso lo
transformaron en el peor de los herejes. Por eso inventaron un personaje de ficción, para
convencer a un montón de idiotas que estaban dispuestos a dejarse
melonear que la madre de nuestros problemas era
el Secretario de Comercio.
El problema no es Moreno sino esos que les gusta que los
chamuyen. El problema son esos infelices que están
formateados para razonar que
el problema de la Argentina son sus pobres, cuando la realidad y la historia demuestra que es exactamente al revés. Son los ricos de este país los que cometieron las peores tropelías y los que están a punto de volverlas a cometer. Son los ricos y los poderosos los que han tenido y tienen capacidad y astucia para convencer a la clase media una vez más que ellos tienen la receta de la felicidad eterna y
el delivery de justicia social.
Los grandes cagadones para el pueblo siempre los hicieron los ricos, porque está en su razón de ser, no porque sean malos. Por eso no se
bancaron en su momento a
Yrigoyen, por eso no se
bancaron a
Perón, tampoco a
Illia y por eso ahora quieren volar cuanto antes a
Cristina de la Casa Rosada.
Y
entiendannos a los que
bancamos este proyecto. Y si no quieren entender por lo menos lean. Lean y sepan que no hemos defendido al
kirchnerismo por
considerarlo el punto justo de un proyecto
revolucionario, no, nada de eso.
Defendimos algo posible, o si se quiere entendimos que
el kirchnerimos era lo menos malo, o lo mejor que podíamos elegir entre las opciones realmente existentes. Elegimos al
kirchnerismo porque, además,
tenía Poder y sólo desde el Poder se pueden concretar
realizaciones para las mayorías populares. Quizá fuimos un poco
misericordiosos (para que no nos traten de marxistas como el fiscal Romero
Victorica) y por eso de
priorizar lo importante no marcamos más a fuego nuestras disidencias.
Lo hicimos sabiendo que tarde o temprano los días K tendrían su final y siempre mantuvimos –y mantenemos- la premisa de que
hay que armar algo que continúe dándole expresión a
nacionalismo popular.
Nosotros no defendemos a
Boudou, defendemos los fondos
previsionales en poder del Estado
Nosotros no defendemos a Jaime, defendemos Aerolíneas
estatizada.
Nosotros no defendimos la 125, defendimos un intento de
redistribución de la renta.
Creo que la derecha está debatiendo los pasos a dar y se le complica el avance porque ven que las elecciones no dieron un resultado tan amplio como para deducir que la sociedad va a valar cualquier salvajada.
Pero lo está discutiendo.
Por eso escribí en las primeras horas del 29 sobre si “habría condiciones para que Cristina siguiera gobernando”.
Esto es lo que están discutiendo, cómo presionan y desde cuántos lugares.
Nadie lo admite, nadie lo reconoce.
Pero se lo
huele en el ambiente.
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