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lunes, 9 de diciembre de 2013

De la Sota lo hizo



Como en esas películas de acción donde el malvado, al ver que irremediablemente caerá al vacío se aferra a la pierna del muchachito bueno para que al menos caigan ambos, el gobernador de Córdoba logró arrastrar en su caída a la noción de orden imperante, con consecuencias que nadie puede mensurar. El mensaje mediterráneo para el resto del país fue “Si hacemos quilombo algo conseguimos” y eso impactó -como no podía ser de otra manera- en otras policías, cayó como una bomba en el mundo del empleo estatal y también fue un mensaje que abajo, en el mundo de la exclusión hizo sentir que se puede conseguir algo a los empujones.

Afloraron las connivencias entre las policías y el hampa orquestando algunas incursiones de saqueos temerarias, los medios y periodistas francamente opositores empezaron a agigantar cualquier rumor o cadena de twits no chequeada (el sábado por la tarde en Twitter parecía que se estaba saqueando a todo Liniers cuando en rigor no pasó nada) y la sensación es que la situación social se está saliendo de madre.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Sobre el post de Contradicto



Es muy buena esta mirada de Contradicto sobre el “halconeo” del gobierno respecto a Córdoba, pero me deja pensando si siempre se puede elegir la mejor jugada, si es lo mismo el vínculo con una provincia y un gobernador que permanentemente se corta solo y no mantiene un piso básico de responsabilidad política. Quiero decir que, a veces, la reacción de una parte está íntimamente ligada a la otra. Que, por ejemplo, de suceder algo similar en Entre Ríos o Buenos Aires, la reacción propia de esos gobernadores hubiera sido diametralmente opuesta al modus operandi del cordobesismo. De hecho, la reacción que tuvo el gobierno nacional ante el atentado que sufrió Bonfatti fue instantáneo y acorde a lo que mandan los libros.

Repito que me gusta el espíritu anti motosierra del post de este amigo. De hecho lo reclamo constantemente, pero en política también juega el otro y eso hay que contemplarlo, si hasta el propio Luis Juez reconoció que a las 22:30 del martes lo llamó a Berni y fue atendido.

A veces el adversario te arrastra a su juego y no lográs zafar.

jueves, 14 de mayo de 2009

¿Dónde están los huevos Luis?

Hace un año que en la política argentina se ha trastocado la noción de valentía y coraje, o para decirlo en términos de la calle: de tener huevos.
¿Qué es tener huevos?
¿Qué es bancársela?
Los que se la bancan de verdad no andan haciendo alharaca de su valentía.
Los pesados son gente de temer que con su sola presencia marcan territorio.
En cambio, esos que tienen que andar publicitando “los huevos que tienen”… qué quiere que le diga: No me haría el guapo frente a la hinchada de Chicago con uno de esos pesados, porque seguro que me deja solo y huye como rata por tirante.
Los jetones que necesitan expresar su hombría en la vía pública son proclives a dejarla mal parada, señora.
Yo en su lugar desconfiaría de estos “cojudos” como el que nos muestran los afiches en Córdoba porque generalmente es a la inversa y en verdad no se las aguantan mucho que digamos.
Lo que pasa es que en estos tiempos de sobreproducción de viceversa política, donde la derecha se dice progre, donde algún trotskismo enfrenta al peronismo juntándose con la Sociedad Rural y donde ciertas progresías votan con la oligarquía, se ha instalado como noción de cojones jugar políticamente para las grandes corporaciones. Entonces algunos miopes creyeron ver en la actitud de Julio Cobos un dechado de coraje cuando en rigor lo que hizo fue dejar todo como está y que el complejo agromediático se saliera con la suya. Votar a favor de la Sociedad Rural fue interpretado por ciertos sabelotodo de café como una demostración de valentía infinita.
Votar contra la 125 fue rendirse al poder de siempre, fue arrodillarse ante Magnetto y Biolcatti.
Pero algunos nabos lo leyeron totalmente al revés, y sobre esa lectura equivocada y tan adentrada en ciertas barriadas de nuestra forma de ser canchera y ganadora irrumpe ahora Luis Juez, montándose de manera oportunista, demostrando una carencia de ideas y asesoramiento que anonada, trasuntando incluso un mal gusto degradante.
Irrumpe Juez exacerbando ciertos costados de los cordobeses que de tan repetidos terminan siendo contraproducentes porque, la verdad, eso de meter una palabrota por oración y un dicho popular cada 3 minutos puede impactar en los albores, pero ya en el mediodía de un dirigente político se torna aburrido, reiterativo y hasta falto de gracia.
Ese Luis Juez que nos hacía reír tres o cuatro años atrás, cada vez nos da más ganas de llorar. Coloca de ladera a una periodista ligada estrechamente a Clarín como la sofista Morandini y su lista de candidatos a diputados nacionales la encabeza un ortodoxo de la patronal agropecuaria…
¿Dónde están los huevos, Luis?
¿A quién enfrentás con esos huevos de los afiches, hermano, si estás entregado de pies y manos al multimedio más poderoso del país y a la Mesa de Enlace?

viernes, 7 de noviembre de 2008

Juez está perdiendo el juicio

Luis Juez irrumpió como un político simpático. Portador del humor y la velocidad cordobesa para el apodo y el ejemplo ingenioso (Como cuando dijo que Talleres ni ganando la Intercontinental se salvaba del descenso), su enfrentamiento con De La Sota lo transformó en un dirigente atractivo para el campo Nacional y Popular y fue uno de los artífices de la abortada “Transversalidad” junto a Aníbal Ibarra, Hermes Binner y Martín Sabatella.
Dos factores operaron para que la “Transversalidad” no llegara siquiera a nacer: Las pocas ganas que objetivamente le puso Néstor Kirchner y la destitución de Aníbal Ibarra, que demostró la imposibilidad de articular algún proyecto con basamento popular cuando el tranversal supuestamente más representativo (Ibarra) no tuvo ni siquiera la capacidad para garantizar 20 mesas recolectoras de firmas que le permitieran convocar a un plebiscito que lo refrescara un poco ante las llamaradas de Cromagnon que lo estaban chamuscando y finalmente lo devoraron.
Quizá ahí Kirchner visualizó que ese proyecto no tenía destino y se recostó sobre la estructura del PJ, decisión que aún sigue haciendo ruido en el kirchnerismo no pejota.
En base a esa decisión estratégica, el entonces presidente actuó ambiguamente en el armado electoral de Córdoba. Independientemente que lo pagaría carísimo en el enfrentamiento con los sojeros, este juego a dos puntas terminó eyectando a Luis Juez, que careciendo del tino político y la templanza que se debe tener cuando se juega en las grandes ligas, ante una derrota ajustadísima y sospechosa, en lugar de apechugar y de representar a la mitad del electorado que lo había votado, sabiendo que en cuatro años y por decantación la gobernación quedaría en sus manos, se prendió fuego y cual basilisco carriotizado emprendió una senda zigzagueante tipo buscapie, juntándose con cuanto antikirchnerista ande suelto y demostrando que la política requiere de una capacidad de “morder el freno” que no todos los que la practican poseen. (Antonio Cafiero supo morder el freno en 1983; Raúl Alfonsín lo mordió en 1973. Allende lo mordió repetidas veces en Chile y ni hablar de Lula...)
La política no es para cualquiera, tiene una serie de exigencias que resultan insoportables para la mayoría de quienes la practican.
Pareciera que este es el problema del fana tallarín.
El caso es que por sus características personales es muy convocado por los medios y ya sabemos que esa exposición mediática mas la costumbre de la C.N.G.L (Cadena Nacional de la Gente Linda) de no repreguntarle a todo aquél que manifieste odio K, les hace creer a muchos dirigentes que lo que dicen es “la posta”, entonces empiezan a subir los decibeles, buscando generar titulares rimbombantes, con lo que llegan a un punto de ebullición políticamente suicida.
Un ejemplo fresquito: Hoy por la mañana, alrededor de las ocho menos cuarto lo escuché diciendo en radio Rivadavia que “Este gobierno ya es más corrupto que el de Menem”

Tenga mano tayador!!!

¿Kirchner se equivocó en el armado cordobés?
Supongamos que sí
¿Eso amerita tamaño desenfreno?
De ninguna manera.
Estas boconeadas de Juez vendrían a ser la prueba de que su incontinencia verbal es funcional a su escasa estatura política.
Nada peor que la carriotización para construir proyectos políticos que favorezcan a las mayorías.
Luis Juez está perdiendo el juicio.

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