Esta intentona del PRO con toda seguridad no va a prosperar pero me interesa tomarla para referirme a uno de los caballitos de batalla históricos de las fuerzas reaccionarias que ha penetrado en eso que se da en llamar el sentido común de buena parte de la sociedad. Me refiero a la idea de que los legisladores deberían trabajar ad honorem. En realidad, si esto se concretase alguna vez, los únicos que podrían dedicarse a la función pública serían aquellos que cuenten con suficiente resto económico como para abandonar su trabajo y no morirse de hambre, así de simple.
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