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viernes, 4 de noviembre de 2011

Homenaje a Chango Farías Gómez


Héctor Romero y Diego Gallo
presentan
"Homenaje a Chango"
Junto al elenco de “Vuelta y Vuelta”
Invitada especial: Micaela Farías Gómez 


Martes 8 de noviembre a las 21 hs. 
Teatro Presidente Alvear. Av. Corrientes 1659
Entrada gratuita. El ingreso esta sujeto a la capacidad de la sala.

El Ministerio de Cultura a través de la Dirección General de Música invita al homenaje al maestro Chango Farías Gómez que se realizará en el  Teatro Presidente Alvear.
 
 Por su invalorable aporte al diálogo entre dos culturas (flamenco y folklore), estos dos guitarristas junto a su compañía "Vuelta y Vuelta" rinden homenaje al maestro Chango Farías Gómez, en un espectáculo que combina la música, la poesía, la danza y el canto de estos dos géneros.

Elenco y Ficha Técnica “Vuelta y Vuelta”
Héctor Romero (guitarra flamenca)
Diego Gallo (guitarra folklore)
Germán "Papu" Gigena (percusión flamenco)
Rodrigo Quintana (percusión folklore)
Mariano Manzanelli (piano)
Ramiro Rey (bajo)
Rafael González (cante)
Andrea Díaz (cantante folklore)
Artista Invitado: Juan Pablo di Leone (flauta)

Bailarines
Claudio Arias - Inés López - Guillermo "Kuly" Gómez
Mónica Romero - Manuel Labarraz - Candelaria Torres

Puesta en escena e Iluminación: Gabriel Rovito
Dirección General: Héctor Romero y Diego Gallo
Producción: Gaby Martínez – Colmao de Arte Producciones
 

jueves, 8 de septiembre de 2011

Reportaje al Chango Farías Gómez



Tuve la suerte de conversar muchas veces con el Chango, hasta recuerdo la vez que lo llamé a su casa desde FM Latinoamericana para hacerle algunas preguntas sobre el CD de los Huanca Hua que EMI acababa de lanzar. Chango No tenía la más mínima información al respecto, las discográficas siempre hicieron lo que se les cantó con los archivos y los artistas son un cuatro de copas, aunque seas Chango Farías Gómez. Aquí se daba de nuevo esa constante.

Este largo reportaje se lo hice en febrero de 1998 cuando hacía "En Tierra Firme" por FM Bahía, emisora que transmitía en el 100.3 con estudios ubicados en Av. Triunvirato casi Los Incas. habíamos conversado largo en casa de Laura Ramírez, exactamente el 29 de enero pero como era plena tarde y los ruidos de los colectivos se filtraban y ensuciaban mucho el audio, se me ocurrió llamarlo y proponerle que viniera a la radio y me dio el gusto. En esos días, la explosión de lo que por entonces se denominaba "folklore joven" impactó y mucho en el ambiente musical. La irrupción de Soledad vino a poner en cierta medida muchos conceptos patas para arriba, por eso hablamos mucho de este tema ya que por esos días, repito, era algo central en el mundo de la música popular argentina.

Primer Bloque:  Orígenes


Segundo bloque: Los Huanca Hua


Tercer Bloque: Grupo Vocal Argentino


Cuarto bloque: El fenómeno Soledad y la explosión del denominado "folklore joven"


Quinto Bloque: La problema del músico popular


Sexto Bloque: "Lo que hice fue aportar"


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jueves, 25 de agosto de 2011

El velorio del Chango


Peteco y Verónica cantan, suena la guitarra y el bombo. La negra se para frente al Chango y arranca con "La Pomeña" Cuando en la Segunda viene la parte que dice "El sauce de tu casa está llorando" se quiebra en llanto y es como un rayo que a todos nos moja los ojos. Luego cantamos Maturana y Zamba del carnaval, como las cantaba el patriarca, por supuesto, con sus arreglos. Piero graba y toma fotos con su teléfono, Teresa Parodi está a mi derecha hecha trizas pero no puedo dejar de sospechar que su máquina creativa está en ese preciso momento gestando algo de lo que tendremos noticias dentro de poco. Del otro lado me custodia medio Almendra: Rodolfo García por abajo y Emilio De Guercio por arriba (no lo imaginaba tan alto). Peteco estrena una canción para el Chango, una zamba que va camino a himno. Nos cuenta que la empezó a escribir hace tiempo y se lo comentó a él, pero después, cuando sobrevinieron el accidente de Los Tucu Tucu y la muerte del Chango Nieto la canción rumbeó para el lado de los artistas que se van pero ahora volvió al punto de partida inspirativo. La canta y Verónica, sentadita al lado, lo mira como descubriendo cada palabra, sorprendiéndose, emocionándose.

Salgo al patio y hago pelota la dieta recién iniciada ¿Cómo voy a estar acompañando al Chango y no me voy a clavar un vino, unos sanguchitos de miga y unas empanadas? ¿Adónde se ha visto tamaña canallada? Lo abrazo a Claudio Orellano que está en la lona. El gordo es un tierno así como lo ves, un sensible. Lo abrazo a Martín García y le reconozco el gesto de poner a Télam para estas despedidas, para él es natural, entiende que está para eso "¿No Juancito"? le pregunta a Juan Cabandié. Me pongo a conversar con Facundo Guevara, le pregunto si mi presunción de que el Chango, entre otras cosas, enseñó como tocar folklore en la batería y me dice que es absolutamente correcta, se arrima Diego Rolón, que tocó la guitarra en el último disco del Chango y hablamos del maestro, de cómo le tiró secretos del bombo a Domingo Cura cuando llegó a la ciudad siendo bongocero (porque Ariel Ramírez necesitaba un percusionista para La Misa Criolla y le pidió una recomendación y ahí fue que el Chango lo llamó a Domingo y le tiró algunas cositas que el santiagueño desconocía)

La saludo a Silvia, su compañera de hace años:

- Soy Gerardo, de la FM Latinoamericana ¿Te acordás?
- Claro, Chango te escuchaba todos los días...

Me caigo de culo porque me había olvidado que el propio Chango me lo había contado alguna vez. Un honor. Y ahí aparece el Mono Izarrualde a joderla, a decirle que nos vamos a ir a vivir en comunidad todos juntos y que de lo único que se va a tener que preocupar ella es de conseguirnos pañales para adultos porque ya estamos todos en problemas con la fecha de vencimiento.

Vuelvo a entrar y ahora que se despejó un poco me paro frente al Chango, miro la fotito de Néstor, el escudito de Boca, un compact, la foto de Evita y aprovecho que Marián se queda sin saludantes para abrazarla fuerte. Me cuenta que de todas las muertes se repuso pero que nota que ésta le está costando horrores (quedó solita, pobrecita) Le digo que por las interminables charlas que hemos tenido, me imagino el tamaño de su pena, porque sé cuánto lo quería. Le cuento que me fui escuchando "Cantando", el disco que ella grabó cuando se peleó con Chango y me corrije

- No, ese disco lo hice con Caíto porque Chango me dijo que era hora de que me soltara y volara sola ¿Te acordás? El disco en el que estábamos peleados fue "Marián + Chango".

Al toque se enchufa y me pregunta si tengo su último CD y le dice a Ada que me tienen que pedir "material" (se refiere a que le digitalicé todos sus discos y cada dos por tres me pide copias para repartir a las radios del interior que la invitan) Marián revive en música, por un momento se olvidó del hermano, pero ya viene Angela Irene hecha mierda y en ese abrazo la clava de nuevo en la realidad.

Me cruzo con Marcelo Chiodi, Lilián Saba y Sara Mamaní y les pido encarecidamente que salgan a buscar los huevos que ha dejado esparcidos por ahí el patriarca, porque estos tipos son como los chorros truchos: dejan huellas por todos lados. Se comprometen a salir mañana mismo de campaña. El vino se pone lindo y por allá se ponen a cantar en el patio Peteco y Demi ante la atenta mirada de Daniel Maza (se dice que su disco con Lorena Astudillo junto al de Susana Rinaldi con Leopoldo Federico es lo más groso del año en la materia) Juancho Farías Gómez anda de un lado para otro, tímido como siempre, con bajo perfil hasta para el sufrimiento. Micaela no para de penar, no puede ser para menos. Marián me ha contado de las peleas que tenían cuando el padre quería enseñarle música:

- Son igualitos, por eso chocan tanto

Aparecen Marilina Ross, Rita Cortese y Tina Serrano, llega luego Bernardo Baraj y la que no vuelve es Verónica Condomí, una pena, necesitaba abrazarla. La noche es rara, Marcela Bublik está destruida y me alegro de verlo después de tantos años a Raimundo Rosales para recordar que tuvimos el privilegio de disfrutarlo mucho al Chango en los tiempos de la Latinoamericana, en especial una fiesta que se hizo en el Club All Boys de Saavedra donde hizo una versión sacramental de "Canto a la Telesita".

Vuelvo al lado del Chango y Martín García me cuenta cositas de una vida de militancia y peronismo con Chango, hablamos de la FEPAC, de Luis Durán, de aquellos tiempos y en el plasma ponen un DVD que recoge diversos videos del Chango tocando, que es la mejor manera de recordarlo.

No sin antes felicitar a Adrián Birlis por el arreglo que hizo de "Afiches", me dispongo a partir. "¿Qué es ese arreglo?" le pregunto "Aires" me responde y nos reímos "Una rotonda de vientos" propongo, porque es cierto, es un poquito de cada cosa pero hasta ahí.

Marián se va a descansar, la saludo a Silvia, salgo a la calle pensando en qué caja tengo los programas grabados con el Chango y diciéndome que no tengo arreglo, que perderé horas buscando esos cassettes por ser tan desordenado.

Eso, precisamente eso: "No tengo arreglo"

Como el Chango...

miércoles, 24 de agosto de 2011

Chango Farías Gómez


¿Quién nos pone magia ahora, querido Chango?

¿Cómo abordar la figura del Chango Farías Gómez? ¿Desde dónde tomarlo? ¿Desde el tipo que viendo a Hugo Díaz simular con su boca el rasguido de la guitarra y el golpe del bombo, y habiendo escuchado mucho a los Mills Brothers inventó los famosos "fonemas"? (El "mboporobó" o el "tachicatachí") con que los Huanca Hua zarandearon la parra de nuestra música folklórica en 1961? ¿Como el músico que inventó una forma pesada, tensa, con un swing único para interpretar las zambas del Cuchi Leguizamón? ¿Como el gran revolucionario que abandonó los Huanca para formar un grupo vocal más de laboratorio como fue el Grupo Vocal Argentino? ¿Como el seleccionador de talentos de Músicos Populares Argentinos? ¿Como el percusionista al que recurrió Ariel Ramírez a comienzos de la década del sesenta para que les enseñara los "yeites" de la percusión criolla a los maestros del Conjunto Ritmus, integrado por músicos de la academia dirigidos por el maestro Antonio Yepes? ¿Como el mayor de los hijos de "Tata" Farías Gómez y la compositora Pocha Barros? ¿Como el hermano de Marián, Bongo, Pedro y Mariano?

Chango fue eso y muchísimo más. Fue el totem al que tuve la suerte de entrevistar varias veces, la última fue cuando murió Ariel Ramírez. Fue ese tipo con escasos conocimientos de academia pero con una cabeza sin límites, el que inventó arreglos, el que encontró patrones similares en la música popular del continente y por eso enlaza una milonga como Los ejes de mi carreta con una guajira cubana o exploró los lazos que ligan a un bailecito con la bulería española, el músico irreverente que llegó a ser perdonado por Don Atahualpa Yupanqui, que no tenía piedad para quienes toqueteaban mucho su obra. El músico tremendamente admirado por referentes como Manolo Juárez, el compañero de andanzas del Mono Izarrualde con quien le voló la cabeza una vez nada menos que a Chucho Valdés y los Irakere...



Discutidor al máximo, pagado de sí mismo, orgulloso al punto de no actuar con Mercedes Sosa estando en el exilio porque en el afiche figuraba muy chiquito su nombre al lado del de la negra, a quien conoció de bien potrilla en la peña que regenteaba mamá Pocha. Padre de Juancho Farías Gómez, un tapado que heredó toda su sapiencia, de Facundo, gran percusionista y de Micaela, otra que se las trae.

Leo que se murió el Chango y de entrada me la banco, pero el dolor viene de a poco de muy adentro, porque Chango fue lo más cerca que estuve de un genio, porque mi vínculo con la música, mi apertura, mi poco encasillamiento y mi búsqueda de cosas que me sorprendan fueron sintetizadas por su obra y su figura. Siempre que invité músicos a mis programas tenía que parir porque llegaban tarde o levantaban la nota 10 miutos antes, con el Chango era al revés, llegaba siempre temprano. Una vez lo tuve sentado en la radio junto a Raúl Carnota, ese día me enseñaron que la chacarera es "Un dos tres, un dos tres" como el vals pero con el acento en el tres, no en el uno. Estaba conectado directamente al origen del desarrollo de nuestra música folklórica pues el Tata, su padre, fue uno de los primeros a los que se le dio por tocar música folklórica en el piano. Esas investigaciones del tata luego fueron desarrolladas a su máxima expresión por Adolfo Abalos y el Chango estuvo siempre en esas cocinas, olfateando absorbiéndolo todo (Algo de esto cuenta en la apertuda del LP "Contraflor al resto", que grabó con Marián y Manolo Juárez) Criado en un hogar culto, se codeó con Hugo Díaz, fue amigote de Miguel Saravia (el Joao Gilberto de nuestra música criolla) y todo lo que tomó lo reprocesó en arreglos de una inventiva sin igual que alumbraron el desarrollo de la forma de tocar folklore desde fines de los cincuenta hasta nuestros días. Cierta vez le comenté a Carnota "Che, la forma en que vos abordás la zamba se me asemeja a la del Chango" y Raúl fue contundente "El Chango es todo, Gerardo". En los ensayos le decía, ponele, a un guitarrisa "poneme magia". Así expresaba muchas veces sus ideas, quería magia, no un acorde tal o un sonido determinado. Un percusionista de la ostia, por ejemplo el trabajo que hace en la batería en "Te voy a contar un sueño", de Jacinto Piedra, en MPA es de vanguardia. A ver, es el tipo que primero entendió en Argentina aquello de que "la electrónica es la continuación de la música por otros medios". Cuando hoy aparecen chicos vestidos de rockers en Cosquín aferrados al bajo como Roger Waters, desconocen que ya el Chango enchufó guitarras y pianos hace más de cuarenta años. Una vez, grabando con Marián, el maestro Tucho Spinazzi le dijo que la música folklórica había que tocarla con sencillez, que no había que complejizarla. Chango respondió: "precisamente eso es lo que hacemos nosotros, complejizarla" Innovador de punta a punta pero con las dos patas metidas hasta las verijas en la más cruda tradición, ahí, exactamente ahí radica la profundidad de su obra y lo lejos que llegó su mensaje, porque el Chango conoció todos y cada uno de los secretos de nuestro folklore. LLegó a tener entre sus manos el Santo Grial de la música popular argentina, por eso sus arreglos y sus innovaciones se tranformaron en la academia, en el templo pagano de la verdad musical de los cantos del interior de nuestro país. Porque contrariamente a muchos que se ponen a innovar sin saber qué es lo que quieren transformar, porque mientras hay muchos que creen conocer todos los secretos de una chacarera pero en rigor no saben nada, el Chango conocía cada detalle, por herencia, por roce, por generación y por toque.



Creo que el Chango es la gran avenida de la música folklórica argentina por donde transitan todos los que no se conforman con lo establecido y quieren mejorar pero con responsabilidad, entendiendo que si se corta el vínculo entre vanguardia y tradición se rompe la magia, se cortan los cables que nos conectan con el pasado y entonces nos quedamos en el aire, sin tierra y sin ancestros. Cuando eso sucede puede surgir algo nuevo, puede nacer una música buena, pero deja de haber ese parentesco con la identidad. El valor de su aporte seguramente pasa por acá, por ese compromiso con la vanguardia que nunca atropelló el respeto por la tradición. El manejar esa tensión con suma delicadeza es lo que le permitió estar de 50 años a la vanguardia de nuestra música popular sin perder un solo rasgo de criollismo e identidad.

Dicen que fue el inventor de la máxima que reza "La música es el arte de combinar los horarios" A él también le achacan la pregunta ¿"De qué trabajás"? cuando un pibe le decía que era músico.

Querido Chango, maestro, descansa en paz. La música argentina te tributa como sólo se lo hace a los grandes.



Leé también "El velorio del Chango"
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