Lo que van a leer lo escribió mi amigo "Griyo", con el que nos criamos juntos en mi querido Tres Lomas. Actualmente Griyo es docente en una escuela rural y está en contacto permanente con los chacareros de la zona.
Este post que recoge palabras de un chacarero de ley es estremecedor y muy contundente para entender desde la mirada de un pequeño productor la problemática del sector agropecuario.
Gerardo
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ALMA DE CHACARERO
Me hablaba de las 90 hectàreas que trabaja, de las cuales solo 30 serìan propias, porque las otras 60-si bien las administra èl-son de dos hermanos.“Me gustarìa poder comprarlas, pero aunque vendiera los casi 400 animales no me alcanzarìa”. Y le creo. Le creo porque lo conozco desde hace ya 5 años, le creo porque lo he visto trabajar y prepararse para “los inviernos” haciendo rollos o silo para dar de comer, le creo porque su hija es mi alumna y desde su lugar da cuenta del esfuerzo de toda la familia con su pequeña empresa.
Hace ya 16 años que trabajo en una escuela secundaria de alternancia de la Provincia de Buenos Aires, ubicada en la Colonia 17, donde el 60 % de la matrìcula son hijos de trabajadores rurales, el 20 % son “tamberos-medieros” (es decir de los que ponen la fuerza de trabajo y no el capital en esa sociedad) y el otro 20 % son pequeños propietarios.Mario està entre estos ùltimos. Lo he visitado muchas veces en este lapso de tiempo, pero nunca habiamos tenido una charla tan linda, quizàs porque su hija ya està en el ùltimo año del Polimodal y la confianza fue ganando terreno para los planteos profundos que lo hacen dudar hacia el futuro.
Mientras mi compañera docente en la visita-una biòloga-aclaraba con su hija algunas dudas de la “cadena epidemiològica”, yo me instalè al costadito de la cocina de leña, parado y mirando por la misma ventana en que el oteaba el horizonte, sentado en la puntita de la mesa. La pava indicaba que el agua ya estaba...
- “Mucho viento…y con esta seca”-dijo Mario con pesar.-Pero te has preparado bien para el invierno, veo mucho silo picado para las vacas y algunos rollos.- "Si pero los debo todos, los hice con màquinas ajenas, pique un sorgo y un maìz…rollos hay pocos y los compré."Me esforcé por mantener mi mirada positiva.- Pero està bueno que estès tan preparado para el invierno largo que se viene- "Sì, pero no puedo avanzar…me gustarìa comprarles a mis hermanos, pero si esto no cambia, no podrè, algún rico lo harà, nunca faltan."
Me preparè para recibir una andanada de crìticas al gobierno y a Cristina, me puse en guardia interior para soportar el golpe mas duro que siento, que es cuando “un chico” defiende las mismas ideas, metodologías y propuestas que “los grandes”. Esperè la carga estoicamente y….me equivoquè.Mario tuvo otras frases, otras ideas y a su forma me dio una lecciòn:- “Mirà Grillo, la sequìa es una maldición, pero si lo miras bien es tambien una bendicion, porque los pooles, que alquilaban en esta zona a $1000 la hectárea tuvieron rindes de soja de 500 kilos y eso les diò pèrdidas, no les fue bien”
- “Si a ellos no les va bien, nosotros tenemos una oportunidad màs, porque yo no puedo pagar $1000 para que coman las vacas, hasta $500 me animaba, pero no podìa conseguir ningún campo”
- “Los pooles no son plata de acà, es blanqueo de otro dinero, que no le importa un carajo el campo, el inversor no sabe nada de la tierra, contrata todo a traves de uno que les gerencia, en cambio yo nacì acà mismo, en esta misma chacra y ahora no la puedo ni comprar”
- “La avaricia de los ricos no tiene lìmites, yo tenìa alquilado un campito malo, un bajito con agropiro, para algunas vacas, pero tambièn por eso pagaron $1000, ni siquiera lo sembraron, porque a lo que apuntan es a sacar al dueño del campo, que se vaya al pueblo y que se acostumbre a èl, a la larga, saben que se quedan con el campo, que se lo compran”
- “No se como van a hacer los que se fueron del campo, contentos porque tenìan 150 hectàreas alquiladas a $1000, si sacas la cuenta es mucha plata, son $150.000 pesos al año, o sea mas o menos $12.000 al mes. Si tuvieran que alquilar a la mitad, ya no pueden darse la vida que se dan en el pueblo…se acostumbraron a no trabajar y eso es malo”
- “Otra cosa, si quisieran volver al campo…¿Cómo hacen?. Ya no tienen alambrados, las aguadas todas tapadas o partidas, los tanques rajados, sin mantenimiento, igual que los molinos, la casa convertida en una pocilga, una tapera…acà en campo una casa sin habitar se deteriora enseguida”
- “¿Còmo vuelven sin herramientas, sin vacas, sin ningún tipo de capital…porque esa plata que cobraban por mes era para vivir, nadie ahorrò…para mi no vuelven mas, les va a ser difícil y es una làstima...”
- “Acà estamos solos nosotros, no ha quedado gente alrededor, algún peoncito mal pago, perdido en un puesto de mala muerte, pero chacareros como nosotros poquitos, decì que estamos a un pasito de Trongè…que no es gran cosa pero…”
- “Estos pooles a la tierra la han hecho mierda…no es zona de soja, somos mas vale girasoleros, maiceros y trigueros…pero dale con la soja, sale mas barato sembrarla pero en años como èste, el que hizo un girasòl saliò bien parado, los de la soja fracasaron…y ahora después de cosechada, el campo se vuela, porque no queda rastrojo en la superficie, es como un desierto...no hay recetas para siempre…”
- “Cuando gente como nosotros se va al pueblo, no de paseo, sino a vivir, no sabemos que hacer, nos gusta el campo, nos gusta estar acà, siempre haciendo algo, esa es la mentalidad del chacarero, no es la misma forma de pensar que los empresarios grandes, acà nos gustan los chanchos, alguna oveja, tenemos pollos, juntamos los huevos, arreglamos un alambre, nunca nos va a faltar un plato de comida…pero cuando yo voy al pueblo y estoy mas de un dìa…me falta algo, necesito el ruido de una motosierra aunque sea, algo para hacer…¿Cómo se puede vivir sin trabajar?”
- “Todos le echan la culpa al gobierno…menos mal que tiene estas retenciones altas a la soja, sino serìa todo soja, no habrìa un tambo mas, ni un solo novillo, hasta las huertas se sembrarian con soja…yo estoy de acuerdo con la presidenta en eso, es màs las deberìa subir mas para desalentar este tema y para que nosotros los chacareros chicos pudieramos sobrevivir, sin la soja, si no la precisamos”
- “ Eso si, a mi me pagan, por la cantidad y calidad de mi leche, $0,70 el litro. Es muy poco, asì no puedo avanzar, a lo sumo cambiar la chata cada 5 años, pero yo necesito crecer, comprarle a mis hermanos la parte y seguir viviendo…en eso tiene que mejorar, no bajar un peso las retenciones, pero mejorarnos a los tamberos…yo no se hacer otra cosa y a esta altura, por mas que me tienten con alquilar el campo…yo no me quiero ir…me quiero morir acà”
El viento movìa la defensa de eucaliptos que protegen la casa y entre sus tallos gruesos, a lo lejos, la nube de tierra ganaba el horizonte, se veìa “negro”.Mario me mirò, intercambiamos el ùltimo mate, creo que se alegrò que le prestara oìdos a su mirada “chacarera” y me dijo simplemente: “Bueno, me voy a ensillar la yegua…la pezonera no espera” y se fue a buscar sus vacas.No todo està perdido, me dije y pese a la tierra, vi todo un poco mas claro.
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sábado, 25 de abril de 2009
viernes, 29 de agosto de 2008
Excelente nota sobre el parasitismo-pampeano terrateniente
He aquí una nota excepcional para entender de qué hablamos cuando nos referimos a "Los pequeños productores agropecuarios" del presente y porqué, consecuentemente, la Federación Agraria está cada día más férreamente aliada a CARBAP y la SRA.
Va de suyo que Alberto Lapolla integraba Proyecto Sur.
Agradezco a Andrea Vera de Corral de Bustos por hacerme llegar este escrito.
Gerardo
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Del Grito de Alcorta al abrazo con la Sociedad Rural Argentina:
El rentismo sojero profundiza el histórico parasitismo pampeano-terrateniente.
Por Alberto J. Lapolla* (Escrito con la gorra puesta) 25-8-08
Muchos economistas nacionales y extranjeros han señalado que la 'Renta Diferencial Pampeana' -basada en la descomunal feracidad de nuestras pampas, así como en las notables condiciones ecológicas que la caracterizan- dificultan y retrasan la industrialización de la nación. Tal es así que, a diferencia del resto del mundo y en particular de los países del Primer Mundo, en la Argentina los industriales y banqueros se hacen terratenientes y no al revés como enseña la Economía Política clásica, llevando a cabo un 'camino Prusiano' invertido. Esta Renta Diferencial genera que los costos de producción por Tolenada de grano o de carne producidos en nuestro país, sean notablemente inferiores a los de los EE.UU., la UE, Australia, Canadá, Brasil, Rusia o China, hicieron otrora a la Argentina históricamente el 'granero del mundo', hoy reemplazado hoy por el 'pastizal-soerol' global. Claro está que este hecho no sólo se basó en las condiciones ecológicas de la pampa, sino que, estuvo unido a la derrota histórica de los representantes del proyecto de nación industrial, ya fuera en diciembre de 1810, en Huaqui, en Guayaquil, en Navarro, en Pavón, en Pozo de Vargas, en Cerro Corá, en 1890, en 1930, en 1955, en 1966, en 1976, en 1989 o más recientemente en el Senado de la Nación con el voto rentista del señor Vicepresidente de la República (¿sojera?). De tal forma, llama la atención que la Federación Agraria Argentina nacida en 1912 al calor de una rebelión chacarera de 'gringos' arrendatarios, se haya aliado aparentemente de manera indisoluble a los planteos de la SRA. Cabe aclarar que los chacareros eran 'gringos' y no 'negros' –como muy bien se encargaron de aclarar los dirigentes de la FAA- ya que en 1912 los indios habían sido cazados hasta el exterminio y privados de poseer cualquier pedazo de tierra, y los gauchos expropiados luego de Pavón, militarizados y 'conchabados' –esclavizados- de prepo en las estancias de los dueños de la tierra. Dueños que no eran más que los antiguos encomenderos españoles acriollados convertidos luego en estancieros durante los gobiernos 'criollos' comprendidos entre 1826 a 1916. Sin embargo el carácter rentístico que la sojización ha producido en los antiguos chacareros pampeanos explica este rara mimesis. Nuestra burguesía terrateniente -esa que reapareció potente y temible en marzo de 2008, desmintiendo testarudamente a muchas cátedras y postgrados que hace ya dos décadas negaban su existencia, pasada y presente-, dicha burguesía agraria –la oligarquía según Juan Domingo Perón- ha poseído un clarísimo rasgo parasitario en su concepción económica de latrocinio de tierras, construida a lo largo de los quinientos años de rapiña, esclavización y robo de las tierras y las poblaciones indígenas. Así esa clase 'estéril e infecunda' (Hernández Arregui dixit) construiría el cementerio más caro del mundo, cascos de estancia y palacios que replicaron castillos o palacetes de la vieja Europa, que sumados implicaron muchos millones de dólares en plusvalía acumulada de peones rurales y de renta pampeana diferencial inutilizada. Fueron famosas las excursiones de nuestros terratenientes a Europa con la 'vaca atada para tomar leche fresca', y los burdeles alquilados para disfrutar de sus placeres. Nuestra oligarquía fue de las primeras en el mundo en poseer teatro de la Ópera (no se contaba con la llegada posterior de Macri), y en construir fabulosas ciudades balnearias, como Mar del Plata o Punta del Este. También en vestirse con la última moda de las más caras telas y modistos europeos, mucho antes que estas cosas existieran en los Estados Unidos. Por el contrario los yanquis se vestían con ropa sencilla de algodón producida por sus telares, mientras destinaban su fabulosa renta agraria generada por la distribución democrática de la tierra (primero sólo entre blancos, luego de la guerra civil contra el sur latifundista-esclavista, también para algunos negros, aunque sin derechos políticos) creando un inmenso mercado interno propio, que le permitiera industrializar agresivamente su nación con recursos y tecnología propios y llegar así a principios del siglo XX al tope de las naciones industriales. Mientras la Argentina, con muy superiores condiciones agro-ecológicas, destinaba su feracidad al modelo agro-exportador que la postraba ante el resto del mundo reduciéndola a ser 'la granja británica'. Modelo reivindicado por el pacto Roca-Runcimann, y el abuelo del diputado Pinedo. También por Reutemann, Grobokopatel, Huergo, Clarín Rural, la Nación, Grondona, Macri, Cobos, e increíblemente la FAA con Buzzi y De Ángelis a la cabeza. También defienden el modelo agro-exportador (ahora con el aditamento de agro-industrial exportador), muchos propagandistas mediáticos que infectan los medios, ignorantes absolutos de nuestra historia y de la historia económica mundial. Claro en ese país agroindustrial-minero-exportador sólo cabría 'un habitante por cada cuatro vacas', según expresan reiteradamente los anales de la SRA y varios de sus presidentes en palabras textuales. La Argentina debería ser un país basado en la industria agro-exportadora, es decir sólo debería dar cabida el 40% de su población (menos de 16 millones de habitantes), ya que esa cifra es la que corresponde al trabajo generado hoy por toda la cadena agroindustrial. Y eso cuando aun no hemos recuperado nuestros niveles industriales de 1974, de ser así sólo cubriría una cifra menor del empleo nacional. Exactamente eso, señaló Martínez de Hoz en 1976 cuando dijo que al país le sobraban 10 millones de habitantes. Mientras esto nos ocurría al país de los estancieros, los Estados Unidos –el país de los granjeros- crecían de manera continuada llegando a poseer más de 280 millones de habitantes mientras nuestra nación castrada por el latifundio y la utilización suntuaria de la Renta Diferencial Pampeana aun no ha llegó a los 40 millones, cuando en 1910 la oligarquía se ufanaba que con el modelo agro-exportador seríamos 100 millones en el año 2000. Aun cuando nuestro ecosistema permite alimentar a 200 millones de habitantes. A partir del golpe de Estado de 1976 la renta agraria, que el Peronismo había nacionalizado para industrializar el país, vuelve a la oligarquía, tanto en capital como en tierra. Así si en 1966 gracias a los dos Planes Quinquenales y a las leyes de Arrendamientos y del Peón Rural, llegamos a tener 650.000 productores agropecuarios, hoy de manera vergonzosa en apenas poseemos 330.000. De tal forma, la oligarquía recuperó 320.000 producciones que debió vender o arrendar a bajo precio durante los años del Peronismo, restituyendo su monopolio sobre la propiedad de la tierra. Monopolio que tiene cifras muy concretas, el 49.7 % de la tierra de todo el país pertenece a 6900 familias-empresas, 936 terratenientes poseen 35.5 millones de hectáreas, cifra equivalente a toda la superficie sembrada en la última campaña. Este proceso que se produce también por la mejora tecnológica que tiende a la concentración, pero principalmente por las políticas reaccionarias implementadas desde 1976 en adelante, se agudizó masivamente durante la sojización. De tal forma, a partir de 1995, fecha en que Felipe Solá, Secretario de Agricultura de Cavallo, autorizó la propagación masiva de la soja transgénica -sin ningún estudio que permitiera evaluar sus riesgos sobre el ecosistema y la salud de la población- la eliminación de pequeños productores y la depreadación del ecosistema se hiperbolizó. Es así que la sojización eliminó aproximadamente 200.000 desde 1995. La mayoría de ellos afiliados a la FAA, que pasó de tener 400.000 miembros en 1990 a sólo 100.000 hoy, con el agravante que sólo posee 5.000 cotizantes. Pero además se concentró de manera descomunal el ingreso y el poder de los productores pampeanos atados al monocultivo sojero. De los 330.000 productores que nos restan en todo el país, sólo 110.000 poseen más de 100 hectáreas –cifra límite en algún sentido para hacer soja- el resto unos 220.000 que poseen menos de 100 has, son los verdaderos chacareros y campesinos pobres y en general hace tiempo que no están en la FAA. De esos 110.000 productores que poseen más de 100 has., sólo 80.000 hacen soja el resto produce alimentos, es así que todo el conflicto por la resolución 125 refería en última instancia a esos 80.000 productores, que proyectados a una familia tipo nos lleva a hablar de 320.000 personas implicadas en la cuestión de la renta sojera pura: menos del 1% de la población nacional. Sin embargo ese sector ha asumido de manera notable el parasitismo histórico de la oligarquía terrateniente -esa que sólo en la campaña 2004-005 recibió por arrendar sus campos para hacer soja, 3.000 millones de dólares, sin invertir, trabajar, ni arriesgar nada. La sojización modificó sustancialmente la estructura de clases de la Pampa Húmeda y la mentalidad del antiguo chacarero productor de alimentos. Ya no sólo no es arrendatario de la oligarquía, y necesita de una organización que lo defienda –la FAA- como en 1912, sino que ahora es propietario de una fortuna. Una hectárea en la pampa Húmeda oscila en un valor de 12.000 a 20.000 USS, considerando las zonas marginales respecto de la zona núcleo. Es decir que un propietario de 100 has posee un capital que oscila 1.2 a 2 millones de dólares. Si posee 200 su capital es de 2.4 a 4 millones de dólares y así de seguido. ¿Podemos hablar entonces de un pequeños productor, de un chacarero que trabaja con su familia de sol a sol? Pero hay algo más. La brutal destrucción de mano de obra que produce la sojización: 500 has de soja generan un solo puesto de trabajo, destruyendo 9 de cada 10 puestos de trabajo del sistema tradicional, permite que sólo un tercio de los trabajadores agrarios reciban sus magros salarios en blanco. Mientras tanto la FAA –al igual que las otras tres organizaciones 'del campo'- se negó a aceptar las 8 horas de trabajo, exigiendo trabajo de 'sol a sol' como lo permite una 'Ley' de la dictadura. Esta situación –y la no intervención del Estado hasta ahora- hicieron muy previsible y altamente rentable la sojización, permitiendo el ingreso masivo del capital financiero a través de los pools de siembra, de los cuales también participan chacareros poseedores de 100, 200 o más hectáreas. De tal forma hoy el 70% de la producción de granos se realiza por el sistema de arriendo. De tal forma una Ha se alquila en pradera pampeana a 600 USS. O sea que un 'humilde chacarero' de 100 has recibirá por adelantado, en efectivo y sin ningún papel que lo registre 60.000 USS por alquilar su campo. El doble si posee 200Has, y así de seguido. Es decir una suma colosal respecto de lo que gana un trabajador o un pequeño comerciante, sin hacer absolutamente nada, simplemente por poseer la tierra. Peor aun, estos chacareros que obtienen 60.000 USS por alquilar sus 100 Has, para hacer soja, pueden casi duplicar su ingreso haciendo trigo por mano propia o por arriendo, haciendo que por 100 has puedan obtener, digamos, 100.000 USS por año sin hacer nada, unos 300.000 pesos, algo así como 25.000 pesos mensuales sin hacer nada y sin necesidad de vivir en el campo. Es decir que el viejo chacarero de la FAA se ha transformado en terrateniente rentista al igual que su antiguo patrón oligarca. Por eso están juntos en los cortes, asambleas y piquetes. Sus intereses son los mismos, aun cuando posean escalas y problemáticas diferentes. La sojización ha hecho que desde el punto de vista de la estructura de clases de la sociedad sean lo mismo y por eso están juntos. Por eso Bussi inaugura la muestra de la Rural por primera vez en la historia y De Ángelis se junta con Macri, porque piensan igual. Hoy los chacareros ya no son los humildes colonos o campesinos del imaginario colectivo. De allí que tengan mucho tiempo libre para, por ejemplo, salir a cortar rutas junto a sus socios más grandes de la SRA o CRA para impedir que alguien –el Estado nacional- ose tocar su renta extraordinaria. 'A ver si se les ocurre reindustrializar la Argentina o reconstruir los ferrocarriles y esos negros de mierda que no quieren laburar recuperan su ingreso y su poder sindical'. Dios nos libre.
*Ingeniero Agrónomo genetista e historiador.
Va de suyo que Alberto Lapolla integraba Proyecto Sur.
Agradezco a Andrea Vera de Corral de Bustos por hacerme llegar este escrito.
Gerardo
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Del Grito de Alcorta al abrazo con la Sociedad Rural Argentina:
El rentismo sojero profundiza el histórico parasitismo pampeano-terrateniente.
Por Alberto J. Lapolla* (Escrito con la gorra puesta) 25-8-08
Muchos economistas nacionales y extranjeros han señalado que la 'Renta Diferencial Pampeana' -basada en la descomunal feracidad de nuestras pampas, así como en las notables condiciones ecológicas que la caracterizan- dificultan y retrasan la industrialización de la nación. Tal es así que, a diferencia del resto del mundo y en particular de los países del Primer Mundo, en la Argentina los industriales y banqueros se hacen terratenientes y no al revés como enseña la Economía Política clásica, llevando a cabo un 'camino Prusiano' invertido. Esta Renta Diferencial genera que los costos de producción por Tolenada de grano o de carne producidos en nuestro país, sean notablemente inferiores a los de los EE.UU., la UE, Australia, Canadá, Brasil, Rusia o China, hicieron otrora a la Argentina históricamente el 'granero del mundo', hoy reemplazado hoy por el 'pastizal-soerol' global. Claro está que este hecho no sólo se basó en las condiciones ecológicas de la pampa, sino que, estuvo unido a la derrota histórica de los representantes del proyecto de nación industrial, ya fuera en diciembre de 1810, en Huaqui, en Guayaquil, en Navarro, en Pavón, en Pozo de Vargas, en Cerro Corá, en 1890, en 1930, en 1955, en 1966, en 1976, en 1989 o más recientemente en el Senado de la Nación con el voto rentista del señor Vicepresidente de la República (¿sojera?). De tal forma, llama la atención que la Federación Agraria Argentina nacida en 1912 al calor de una rebelión chacarera de 'gringos' arrendatarios, se haya aliado aparentemente de manera indisoluble a los planteos de la SRA. Cabe aclarar que los chacareros eran 'gringos' y no 'negros' –como muy bien se encargaron de aclarar los dirigentes de la FAA- ya que en 1912 los indios habían sido cazados hasta el exterminio y privados de poseer cualquier pedazo de tierra, y los gauchos expropiados luego de Pavón, militarizados y 'conchabados' –esclavizados- de prepo en las estancias de los dueños de la tierra. Dueños que no eran más que los antiguos encomenderos españoles acriollados convertidos luego en estancieros durante los gobiernos 'criollos' comprendidos entre 1826 a 1916. Sin embargo el carácter rentístico que la sojización ha producido en los antiguos chacareros pampeanos explica este rara mimesis. Nuestra burguesía terrateniente -esa que reapareció potente y temible en marzo de 2008, desmintiendo testarudamente a muchas cátedras y postgrados que hace ya dos décadas negaban su existencia, pasada y presente-, dicha burguesía agraria –la oligarquía según Juan Domingo Perón- ha poseído un clarísimo rasgo parasitario en su concepción económica de latrocinio de tierras, construida a lo largo de los quinientos años de rapiña, esclavización y robo de las tierras y las poblaciones indígenas. Así esa clase 'estéril e infecunda' (Hernández Arregui dixit) construiría el cementerio más caro del mundo, cascos de estancia y palacios que replicaron castillos o palacetes de la vieja Europa, que sumados implicaron muchos millones de dólares en plusvalía acumulada de peones rurales y de renta pampeana diferencial inutilizada. Fueron famosas las excursiones de nuestros terratenientes a Europa con la 'vaca atada para tomar leche fresca', y los burdeles alquilados para disfrutar de sus placeres. Nuestra oligarquía fue de las primeras en el mundo en poseer teatro de la Ópera (no se contaba con la llegada posterior de Macri), y en construir fabulosas ciudades balnearias, como Mar del Plata o Punta del Este. También en vestirse con la última moda de las más caras telas y modistos europeos, mucho antes que estas cosas existieran en los Estados Unidos. Por el contrario los yanquis se vestían con ropa sencilla de algodón producida por sus telares, mientras destinaban su fabulosa renta agraria generada por la distribución democrática de la tierra (primero sólo entre blancos, luego de la guerra civil contra el sur latifundista-esclavista, también para algunos negros, aunque sin derechos políticos) creando un inmenso mercado interno propio, que le permitiera industrializar agresivamente su nación con recursos y tecnología propios y llegar así a principios del siglo XX al tope de las naciones industriales. Mientras la Argentina, con muy superiores condiciones agro-ecológicas, destinaba su feracidad al modelo agro-exportador que la postraba ante el resto del mundo reduciéndola a ser 'la granja británica'. Modelo reivindicado por el pacto Roca-Runcimann, y el abuelo del diputado Pinedo. También por Reutemann, Grobokopatel, Huergo, Clarín Rural, la Nación, Grondona, Macri, Cobos, e increíblemente la FAA con Buzzi y De Ángelis a la cabeza. También defienden el modelo agro-exportador (ahora con el aditamento de agro-industrial exportador), muchos propagandistas mediáticos que infectan los medios, ignorantes absolutos de nuestra historia y de la historia económica mundial. Claro en ese país agroindustrial-minero-exportador sólo cabría 'un habitante por cada cuatro vacas', según expresan reiteradamente los anales de la SRA y varios de sus presidentes en palabras textuales. La Argentina debería ser un país basado en la industria agro-exportadora, es decir sólo debería dar cabida el 40% de su población (menos de 16 millones de habitantes), ya que esa cifra es la que corresponde al trabajo generado hoy por toda la cadena agroindustrial. Y eso cuando aun no hemos recuperado nuestros niveles industriales de 1974, de ser así sólo cubriría una cifra menor del empleo nacional. Exactamente eso, señaló Martínez de Hoz en 1976 cuando dijo que al país le sobraban 10 millones de habitantes. Mientras esto nos ocurría al país de los estancieros, los Estados Unidos –el país de los granjeros- crecían de manera continuada llegando a poseer más de 280 millones de habitantes mientras nuestra nación castrada por el latifundio y la utilización suntuaria de la Renta Diferencial Pampeana aun no ha llegó a los 40 millones, cuando en 1910 la oligarquía se ufanaba que con el modelo agro-exportador seríamos 100 millones en el año 2000. Aun cuando nuestro ecosistema permite alimentar a 200 millones de habitantes. A partir del golpe de Estado de 1976 la renta agraria, que el Peronismo había nacionalizado para industrializar el país, vuelve a la oligarquía, tanto en capital como en tierra. Así si en 1966 gracias a los dos Planes Quinquenales y a las leyes de Arrendamientos y del Peón Rural, llegamos a tener 650.000 productores agropecuarios, hoy de manera vergonzosa en apenas poseemos 330.000. De tal forma, la oligarquía recuperó 320.000 producciones que debió vender o arrendar a bajo precio durante los años del Peronismo, restituyendo su monopolio sobre la propiedad de la tierra. Monopolio que tiene cifras muy concretas, el 49.7 % de la tierra de todo el país pertenece a 6900 familias-empresas, 936 terratenientes poseen 35.5 millones de hectáreas, cifra equivalente a toda la superficie sembrada en la última campaña. Este proceso que se produce también por la mejora tecnológica que tiende a la concentración, pero principalmente por las políticas reaccionarias implementadas desde 1976 en adelante, se agudizó masivamente durante la sojización. De tal forma, a partir de 1995, fecha en que Felipe Solá, Secretario de Agricultura de Cavallo, autorizó la propagación masiva de la soja transgénica -sin ningún estudio que permitiera evaluar sus riesgos sobre el ecosistema y la salud de la población- la eliminación de pequeños productores y la depreadación del ecosistema se hiperbolizó. Es así que la sojización eliminó aproximadamente 200.000 desde 1995. La mayoría de ellos afiliados a la FAA, que pasó de tener 400.000 miembros en 1990 a sólo 100.000 hoy, con el agravante que sólo posee 5.000 cotizantes. Pero además se concentró de manera descomunal el ingreso y el poder de los productores pampeanos atados al monocultivo sojero. De los 330.000 productores que nos restan en todo el país, sólo 110.000 poseen más de 100 hectáreas –cifra límite en algún sentido para hacer soja- el resto unos 220.000 que poseen menos de 100 has, son los verdaderos chacareros y campesinos pobres y en general hace tiempo que no están en la FAA. De esos 110.000 productores que poseen más de 100 has., sólo 80.000 hacen soja el resto produce alimentos, es así que todo el conflicto por la resolución 125 refería en última instancia a esos 80.000 productores, que proyectados a una familia tipo nos lleva a hablar de 320.000 personas implicadas en la cuestión de la renta sojera pura: menos del 1% de la población nacional. Sin embargo ese sector ha asumido de manera notable el parasitismo histórico de la oligarquía terrateniente -esa que sólo en la campaña 2004-005 recibió por arrendar sus campos para hacer soja, 3.000 millones de dólares, sin invertir, trabajar, ni arriesgar nada. La sojización modificó sustancialmente la estructura de clases de la Pampa Húmeda y la mentalidad del antiguo chacarero productor de alimentos. Ya no sólo no es arrendatario de la oligarquía, y necesita de una organización que lo defienda –la FAA- como en 1912, sino que ahora es propietario de una fortuna. Una hectárea en la pampa Húmeda oscila en un valor de 12.000 a 20.000 USS, considerando las zonas marginales respecto de la zona núcleo. Es decir que un propietario de 100 has posee un capital que oscila 1.2 a 2 millones de dólares. Si posee 200 su capital es de 2.4 a 4 millones de dólares y así de seguido. ¿Podemos hablar entonces de un pequeños productor, de un chacarero que trabaja con su familia de sol a sol? Pero hay algo más. La brutal destrucción de mano de obra que produce la sojización: 500 has de soja generan un solo puesto de trabajo, destruyendo 9 de cada 10 puestos de trabajo del sistema tradicional, permite que sólo un tercio de los trabajadores agrarios reciban sus magros salarios en blanco. Mientras tanto la FAA –al igual que las otras tres organizaciones 'del campo'- se negó a aceptar las 8 horas de trabajo, exigiendo trabajo de 'sol a sol' como lo permite una 'Ley' de la dictadura. Esta situación –y la no intervención del Estado hasta ahora- hicieron muy previsible y altamente rentable la sojización, permitiendo el ingreso masivo del capital financiero a través de los pools de siembra, de los cuales también participan chacareros poseedores de 100, 200 o más hectáreas. De tal forma hoy el 70% de la producción de granos se realiza por el sistema de arriendo. De tal forma una Ha se alquila en pradera pampeana a 600 USS. O sea que un 'humilde chacarero' de 100 has recibirá por adelantado, en efectivo y sin ningún papel que lo registre 60.000 USS por alquilar su campo. El doble si posee 200Has, y así de seguido. Es decir una suma colosal respecto de lo que gana un trabajador o un pequeño comerciante, sin hacer absolutamente nada, simplemente por poseer la tierra. Peor aun, estos chacareros que obtienen 60.000 USS por alquilar sus 100 Has, para hacer soja, pueden casi duplicar su ingreso haciendo trigo por mano propia o por arriendo, haciendo que por 100 has puedan obtener, digamos, 100.000 USS por año sin hacer nada, unos 300.000 pesos, algo así como 25.000 pesos mensuales sin hacer nada y sin necesidad de vivir en el campo. Es decir que el viejo chacarero de la FAA se ha transformado en terrateniente rentista al igual que su antiguo patrón oligarca. Por eso están juntos en los cortes, asambleas y piquetes. Sus intereses son los mismos, aun cuando posean escalas y problemáticas diferentes. La sojización ha hecho que desde el punto de vista de la estructura de clases de la sociedad sean lo mismo y por eso están juntos. Por eso Bussi inaugura la muestra de la Rural por primera vez en la historia y De Ángelis se junta con Macri, porque piensan igual. Hoy los chacareros ya no son los humildes colonos o campesinos del imaginario colectivo. De allí que tengan mucho tiempo libre para, por ejemplo, salir a cortar rutas junto a sus socios más grandes de la SRA o CRA para impedir que alguien –el Estado nacional- ose tocar su renta extraordinaria. 'A ver si se les ocurre reindustrializar la Argentina o reconstruir los ferrocarriles y esos negros de mierda que no quieren laburar recuperan su ingreso y su poder sindical'. Dios nos libre.
*Ingeniero Agrónomo genetista e historiador.
martes, 20 de mayo de 2008
La Transversalidad llegó al campo?
Se dice que en la reunión de ayer lo que más discutieron los dirigentes del campo fue qué hacer con De Angeli, dado su nivel de referenciación que trasciende los encuadramientos y áreas de representación de cada entidad.
Se dice que el domingo en el acto de Rosario podría rodar la cabeza de Eduardo Buzzi y que por aclamación quedaría como líder de la Federación Agraria Alfredo De Angeli. Este es un corrillo que habrá que chequear con la realidad, pero no suena descabellado puesto que a esta altura de los acontecimientos no se sabe realmente cuál es el nivel de representatividad del presidente de la FAA.
Es incontrastable a esta altura de los acontecimientos Que De Angeli ha emergido como el referente de los sectores más combativos. Lo curioso es el amplio abanico que pareciera expresar este entrerriano. Con una capacidad de comunicación innata y una llegada directa al corazón del “hombre de campo”, De Angeli reivindica el Grito de Alcorta pero objetivamente juega a favor de los intereses más concentrados del negocio agropecuario. El mismo, como arrendatario de 800 hectáreas no pertenece al grupo de los tan mentados “pequeños productores”.
Su combatividad no pareciera enmarcarse en un proyecto progresista, incluso se da el contrasentido de que corre a Buzzi por “izquierda”, pero defendiendo intereses que están totalmente corridos a la derecha. La combatividad del mellizo es meramente gestual, una pose que los medios amplifican por su poder de venta y porque en definitiva, es el mejor garante del actual estado de cosas. No casualmente es aclamado en sus visitas a lugares con fortísima presencia de CARBAP, la más poderosa y reaccionaria de las entidades del sector.
Es incontrastable a esta altura de los acontecimientos Que De Angeli ha emergido como el referente de los sectores más combativos. Lo curioso es el amplio abanico que pareciera expresar este entrerriano. Con una capacidad de comunicación innata y una llegada directa al corazón del “hombre de campo”, De Angeli reivindica el Grito de Alcorta pero objetivamente juega a favor de los intereses más concentrados del negocio agropecuario. El mismo, como arrendatario de 800 hectáreas no pertenece al grupo de los tan mentados “pequeños productores”.
Su combatividad no pareciera enmarcarse en un proyecto progresista, incluso se da el contrasentido de que corre a Buzzi por “izquierda”, pero defendiendo intereses que están totalmente corridos a la derecha. La combatividad del mellizo es meramente gestual, una pose que los medios amplifican por su poder de venta y porque en definitiva, es el mejor garante del actual estado de cosas. No casualmente es aclamado en sus visitas a lugares con fortísima presencia de CARBAP, la más poderosa y reaccionaria de las entidades del sector.
jueves, 8 de mayo de 2008
Peligrosa incontinencia verbal
Si a las 24 horas de haberse iniciado la protesta de la patronal agropecuaria el dirigente Alfredo De Angeli lanza esta declaración:
"nos van a tener que matar de pie antes de vernos de rodillas"
No está mal preguntarse qué se dirá dentro de una semana...
¿Alguien está reparando en la irresponsabilidad de este muchacho?
Ya dijo en marzo que fueran llevando ambulancias, luego declaró que estaban armados. Y ahora esto...
Mientras tanto los medios, que ante una piña de D'Elía armaron un circo esplendoroso, de manera rastrera callan ante la incontinencia verbal de este sacado.
Que después no aparezcan los lamentos si la muerte responde a las convocatorias que se le están haciendo desde las rutas.Con la muerte no se jode, mucho menos en un país donde aún chorrean sangre las páginas más frescas de su historia.
miércoles, 7 de mayo de 2008
Pegándole al teclado
“Tengo que decir algo” pensé cuando se cayó definitivamente el dialogo entre el gobierno y las cámaras patronales de la actividad rural, un dialogo que en rigor nunca fue muy ameno que digamos y que por lo tanto estaba destinado al fracaso.
Es bastante difícil negociar con un sector prepotente que amenaza con paros, movilizaciones y desabastecimiento. Desde el apriete no hay negociación posible y menos cuando las patronales no vienen a “negociar” sino a imponer sus intereses y cuando tienen a toda la oposición, la prensa, de su lado. De Angeli, con su fraseo campechano y su asombrosa capacidad de penetración a sido la figura excluyente de la radio y la tv “libre”.
Dijimos en su momento acá:
“Nos reímos con Barcelona cuando titula que las entidades del campo “Quieren retrotraer la situación a 1880” pero en realidad deberíamos largarnos a llorar. Porque de eso se trata. Los tipos vienen por todo ¿Está claro? Y la CARBAP va a volver a cortar rutas dentro de pocos días, no nos engañemos. Los tipos quieren su pedazo enterito y no están dispuestos a compartir absolutamente nada. Saben que se viene una década donde los alimentos se van a cotizar por las nubes y quieren hacer toda la diferencia posible. De la misma manera, los grandes multimedios quieren manejar a su manera el Triple Play; el Tetraplay y la TV Digital sin que ningún ente oficial se les cruce en el camino. Por eso han puesto toda la carne en el asador.”
Solo quedan por agregar algunas cosas:
Tal cual está planteada la puja, ya está claro quién sale derrotado: El gobierno.
El campo no tiene nada que perder, a lo sumo ganar un poco menos por unos meses...
Un gobierno que pierde una pulseada con un sector que sólo busca mejorar su rentabilidad, revela una incapacidad y una falta de tacto preocupante. ¿Cuánto puede soportar con esta actitud torpe y antipolítica?
¿Cuánto le (nos) costará si tiene que aflojar de prepo mas adelante?
Si esto le pasa a menos de un semestre de su asunción, la verdad que hay que empezar a ver en qué condiciones llega a 2011.
Es bastante difícil negociar con un sector prepotente que amenaza con paros, movilizaciones y desabastecimiento. Desde el apriete no hay negociación posible y menos cuando las patronales no vienen a “negociar” sino a imponer sus intereses y cuando tienen a toda la oposición, la prensa, de su lado. De Angeli, con su fraseo campechano y su asombrosa capacidad de penetración a sido la figura excluyente de la radio y la tv “libre”.
Dijimos en su momento acá:
“Nos reímos con Barcelona cuando titula que las entidades del campo “Quieren retrotraer la situación a 1880” pero en realidad deberíamos largarnos a llorar. Porque de eso se trata. Los tipos vienen por todo ¿Está claro? Y la CARBAP va a volver a cortar rutas dentro de pocos días, no nos engañemos. Los tipos quieren su pedazo enterito y no están dispuestos a compartir absolutamente nada. Saben que se viene una década donde los alimentos se van a cotizar por las nubes y quieren hacer toda la diferencia posible. De la misma manera, los grandes multimedios quieren manejar a su manera el Triple Play; el Tetraplay y la TV Digital sin que ningún ente oficial se les cruce en el camino. Por eso han puesto toda la carne en el asador.”
Solo quedan por agregar algunas cosas:
Tal cual está planteada la puja, ya está claro quién sale derrotado: El gobierno.
El campo no tiene nada que perder, a lo sumo ganar un poco menos por unos meses...
Un gobierno que pierde una pulseada con un sector que sólo busca mejorar su rentabilidad, revela una incapacidad y una falta de tacto preocupante. ¿Cuánto puede soportar con esta actitud torpe y antipolítica?
¿Cuánto le (nos) costará si tiene que aflojar de prepo mas adelante?
Si esto le pasa a menos de un semestre de su asunción, la verdad que hay que empezar a ver en qué condiciones llega a 2011.
sábado, 3 de mayo de 2008
Pequeño "Sincericidio" sobre los chacareros
Me crié en un típico pueblo de 5.000 habitantes ubicado en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires muy cerca del límite con La Pampa. Casi todos mis familiares, muchos amigos y alguna que otra noviecita vivían el campo. Eran lo que se conoce como “Gente de campo”
De las vivencias que tuve en mi pueblo recuerdo nítidamente a los chacareros. Recuerdo su pose, su caminar, su pensar y su decir.
Cuando ya instalado en la ciudad me fui adentrando en la militancia, comencé a leer que el campesinado y el pequeño productor agropecuario estaban llamados a integrar el bloque “del pueblo” (No me extenderé en esto que todos los que hemos andado dentro del Nacionalismo Popular ya sabemos)
Debo confesar que en su momento me costó asimilar esto dado que si confrontaba la imagen del pequeño productor agropecuario que me daban los libros con la experiencia concreta que tenía de haber convivido con ellos la cosa no cerraba. Pero bueno, al fin y al cabo quién era yo para polemizar con los libros ¿no?
El tiempo pasó y esta duda ha vuelto a reverdecer al calor del recrudecimiento del lockout agropecuario y de un pasaje de este texto de José Pablo Feimann:
“El sector de la clase dominante o, si usted prefiere, de la clase dirigente o, para ahondar más la cuestión, del “establishment”, de eso que es, realmente, el Poder y no el Gobierno (con lo cual les señalamos a ciertos progres, que creen estar luchando contra el Poder desde la “libertad de prensa”, que no lo están haciendo, ya que el Gobierno, lejos, muy lejos, está de ser el Poder sino que sólo es el Gobierno), que está enfrentando al Gobierno que preside Cristina F. es el sector agrario, encabezado por la Sociedad Rural y utilizando como tropa a los llamados “pequeños productores” que, al haberse encolumnado con los poderosos, revelan que son pequeños muy a su pesar y que no lucharán contra los grandes sino que buscan ser como ellos. Ninguno de los “pequeños” habría engrosado la manifestación de los “grandes”, ni siquiera un almacenero, si quisiera en verdad ser diferente de los “dueños de la tierra”, pero no. Quieren dejar de ser peones de los grandes y pasar a ser patrones de sus peones propios. Actúan como clase media que son. La clase media teme “bajar” y ser clase baja, negrada, clase obrera o excluida social, quiere trepar y ser clase alta.”
Y la verdad es que así como una amiga de mi hija dice que cree un poquito en Dios porque no creer nada le da miedo, a mi me viene pasando algo similar cuando veo a los chacareros: casi no encuentro ligazón entre el rol que les asigna la teoría clásica y lo que expresan en la realidad de todos los días.
Entonces me siento un hereje o un obtuso que se deja llevar más por su experiencia empírica que por el saber de la teoría política.
Pero es así nomás. Siempre me asqueó la pose chacarera y su empecinamiento en hacer creer que porque llegan al pueblo con ropa de trabajo y en la camioneta vienen de trabajar...
Siempre me llamó la atención su individualismo feroz, por eso me hacían mucho ruido los textos que los situaban al lado de la clase obrera.
Siempre los vi como carne de la derecha más reaccionaria y retardataria.
Pero seguro que no es así y que no se debe generalizar.
Debo se yo que estoy mirando torcido
De las vivencias que tuve en mi pueblo recuerdo nítidamente a los chacareros. Recuerdo su pose, su caminar, su pensar y su decir.
Cuando ya instalado en la ciudad me fui adentrando en la militancia, comencé a leer que el campesinado y el pequeño productor agropecuario estaban llamados a integrar el bloque “del pueblo” (No me extenderé en esto que todos los que hemos andado dentro del Nacionalismo Popular ya sabemos)
Debo confesar que en su momento me costó asimilar esto dado que si confrontaba la imagen del pequeño productor agropecuario que me daban los libros con la experiencia concreta que tenía de haber convivido con ellos la cosa no cerraba. Pero bueno, al fin y al cabo quién era yo para polemizar con los libros ¿no?
El tiempo pasó y esta duda ha vuelto a reverdecer al calor del recrudecimiento del lockout agropecuario y de un pasaje de este texto de José Pablo Feimann:
“El sector de la clase dominante o, si usted prefiere, de la clase dirigente o, para ahondar más la cuestión, del “establishment”, de eso que es, realmente, el Poder y no el Gobierno (con lo cual les señalamos a ciertos progres, que creen estar luchando contra el Poder desde la “libertad de prensa”, que no lo están haciendo, ya que el Gobierno, lejos, muy lejos, está de ser el Poder sino que sólo es el Gobierno), que está enfrentando al Gobierno que preside Cristina F. es el sector agrario, encabezado por la Sociedad Rural y utilizando como tropa a los llamados “pequeños productores” que, al haberse encolumnado con los poderosos, revelan que son pequeños muy a su pesar y que no lucharán contra los grandes sino que buscan ser como ellos. Ninguno de los “pequeños” habría engrosado la manifestación de los “grandes”, ni siquiera un almacenero, si quisiera en verdad ser diferente de los “dueños de la tierra”, pero no. Quieren dejar de ser peones de los grandes y pasar a ser patrones de sus peones propios. Actúan como clase media que son. La clase media teme “bajar” y ser clase baja, negrada, clase obrera o excluida social, quiere trepar y ser clase alta.”
Y la verdad es que así como una amiga de mi hija dice que cree un poquito en Dios porque no creer nada le da miedo, a mi me viene pasando algo similar cuando veo a los chacareros: casi no encuentro ligazón entre el rol que les asigna la teoría clásica y lo que expresan en la realidad de todos los días.
Entonces me siento un hereje o un obtuso que se deja llevar más por su experiencia empírica que por el saber de la teoría política.
Pero es así nomás. Siempre me asqueó la pose chacarera y su empecinamiento en hacer creer que porque llegan al pueblo con ropa de trabajo y en la camioneta vienen de trabajar...
Siempre me llamó la atención su individualismo feroz, por eso me hacían mucho ruido los textos que los situaban al lado de la clase obrera.
Siempre los vi como carne de la derecha más reaccionaria y retardataria.
Pero seguro que no es así y que no se debe generalizar.
Debo se yo que estoy mirando torcido
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