La Asociación de Entidades periodísticas Argentinas
(ADEPA) emitió un previsible
comunicado plagado de falacias, lugares comunes y mentiras.
Por empezar esta entidad tiene una denominación un tanto mentirosa porque ¿Qué significa “Entidades periodísticas”? En realidad los miembros de ADEPA son algo bastante concreto y palpable. Son empresas periodísticas que venden publicidad, hacen lobby, juegan en política, etc, etc.
Pero vayamos al comunicado, algunos de cuyos párrafos no tienen desperdicio. Afirma ADEPA que:
“Observamos con preocupación cómo desde la más alta responsabilidad del Gobierno se confronta con quienes no comparten sus ideas, desechando el diálogo y descalificando la labor de la prensa libre, sin advertir que la confrontación como método para avalar la acción de gobierno es generadora de conflictos y perturba la convivencia armónica en democracia"
Vayamos por parte, como dijo Jack el Destripador: ADEPA se muestra preocupada porque el Gobierno confronta con quienes no comparten sus ideas ¿Está mal que lo haga? A ver ¿Qué debería hacer el Gobierno, según ADEPA? ¿Quedarse de brazos cruzados y con la boca cerrada viendo cómo desde la prensa se lo destroza?
Que se sepa, así como los medios y la oposición tienen toda la libertad del mundo de expresar sus ideas, pues el gobierno está en la misma situación. Esto es básico ¿no?
Sigamos: ADEPA dice que el gobierno desecha el diálogo, justo el día que la Presidenta se reúne con la dirigencia agropecuaria y a horas de haberse reunido nada menos que con el enviado de Bush y hasta con el mismísimo gobernador cordobés, Schiaretti, uno de los díscolos, según parece.
También manifiesta ADEPA que el gobierno descalifica la labor de la prensa libre. ¿Prensa libre? ¿perdón? ¿Libre de qué? ¿De Aftosa? ¿Y en qué la descalifica el gobierno? ¿Acaso decir que la cobertura que se hizo de la sedición agropecuaria fue parcial y favorable al piquete verde es “descalificar?
Están tan patas para arriba las cosas que, por ejemplo, el 27 de marzo La Nación colgó una
encuesta en su edición online que preguntaba:
“Frente a la intransigencia del Gobierno, ¿qué postura debe adoptar el campo?”
Estamos todos locos ¿Cómo se puede formular esta pregunta que en rigor es toda una afirmación donde rebalsa la más rancia subjetividad?
Pero además ¿Cómo es eso de “Frente a la intransigencia del gobierno”? Una patronal corta las rutas y desabastece a las principales ciudades del país. Ejerce un poder de policía de facto determinando que un camión que transporta maderas puede circular pero uno que lleve alimentos no. La Casa Rosada ni siquiera ordena liberar las rutas por la fuerza pública y por supuesto no se dispara una sola bala. El único muerto hay que achacárselo a los piqueteros verdes ¿Y resulta que el “intransigente” es el gobierno...?
Vamos mal.
Ahora, esto que dicen los propietarios de diarios es preocupantemente grave:
“...sin advertir que la confrontación como método para avalar la acción de gobierno es generadora de conflictos y perturba la convivencia armónica en democracia”
¿Qué? ¿Cómo? ¿La confrontación la genera el gobierno? ¿El desabastecimiento lo generó el gobierno?
Es horrendo que se mienta de esta manera. Es horrendo que la asociación que nuclea a las empresas periodísticas falsee de esta manera los hechos y desvirtúe tan impunemente la realidad, porque este comunicado es el que poblará todos los editoriales del fin de semana a lo largo y ancho del país.
Sigamos leyendo:
"En los últimos años hemos asistido a situaciones de abuso de poder como interferencias en las comunicaciones; amenazas a familiares de editores (Jorge Fontevecchia); alusiones personales a periodistas (José Claudio Escribano, Joaquín Morales Solá, Claudio Savoia, Adrián Ventura o Julio Blanck) o a los medios en que trabajan, llegando a la agresión física (Carlos Furman en la Provincia de Entre Ríos); el caso del ya fallecido Sergio Poma en Salta, condenado judicialmente a no ejercer la profesión por un año, y otros episodios en la provincia de Buenos Aires. También se vivieron situaciones preocupantes en otras provincias, como en La Pampa por parte del ex intendente Juan Carlos Tierno; en Misiones contra el diario El Territorio; en Corrientes contra el matutino Epoca, o el maltrato en Formosa a periodistas de un canal de TV durante un reciente proceso electoral. Cómo no recordar que en junio del 2006 se denunció la violación de los correos electrónicos personales de Bartolomé Mitre, director de LA NACION; de Daniel Santoro, periodista de Clarín, y de Luis Majul, entre otros. O que en Santa Cruz se dejó de emitir el programa radial "Séptimo día", de los periodistas Héctor Barabino, Héctor López y Daniel Gatti, ante la amenaza de perder la pauta publicitaria oficial. Asimismo fuimos testigos críticos de hechos discriminatorios como el levantamiento del programa de Víctor Hugo Morales en el canal oficial, y el de Pepe Eliaschev cuyo contrato no fue renovado en Radio Nacional."
Es notable. La redacción de ADEPA sugiere que todas estas intimidaciones fueron perpetradas por el gobierno. Resulta que las violaciones de correros electrónicos también son obra del oficialismo. Y que la no renovación del contrato de Víctor Hugo Morales es censura ¿Pero cómo? ¿Qué dijo ADEPA cuando no le renovaron el contrato en Canal 13 a Liliana López Foresi? ¿Qué extraño virus recorre a las empresas periodísticas que hace suponer que cuando el que no renueva un contrato es un medio oficial estamos ante un caso de censura y cuando hace lo mismo una empresa privada es simplemente una renovación de programación?
Ahora que Radio Mitre renueva su tarde y le pega un
puntín a Juan Carlos Del Missier no van a decir que hubo censura como tampoco con el pobre Rolón que lo mandan de 11 de la noche a 1 de la mañana.
La verdad, me doy vergüenza escribiendo estas obviedades que, lamentablemente, constituyen el núcleo del discurso pedorro de estas entidades periodísticas.
Y venir a esta altura de los acontecimientos a reflotar el tema de Eliaschev es ya la puerta de entrada al paroxismo. Nunca estas empresas publicaron que Eliaschev tenía un contrato bastante peculiar, que usaba oficinas y teléfonos de Radio Nacional para su productora. Ocultaron que hacía rato que se le había informado a Eliaschev que el contrato no se le renovaría, etc, etc. y que este señor siguió hasta el último día sin informar a su audiencia, como lo indican los buenos modales, con el fin de construir así una coartada que le permitiece utilizar el C’est finí de Mona Moncalvillo para victimizarse y montar un escenario patético de ataque a la libertad de expresión
Recuerdo que en esos días hablé con alguien de Nacional y le sugerí que Mona debía salir a los medios a contar su verdad y esta persona, desde la desesperanza me dijo:
-Quién le va a dar espacio a Mona, si ya todo aparato mediático tomó este caso para matar al gobierno...?
Tenía razón.
Para finalizar con Eliaschev, una sugerencia: ¿Porqué estos medios que tanto cacarean con la libertad de prensa no le hacen un lugarcito? Digo. ¿No podrían darle una horita a la tarde en Mitre? O ponerlo en lugar de ese bodrio que va a las 18.00 en Continental? ¿Una horita en Del Plata, quizá?
Pobre Pepe, tuvo que irse (radiofónicamente hablando) a Colonia con todo lo que eso significa. Debe haber pocos oprobios para la autoestima de un periodista que se precie como ir a esa cueva maloliente del éter.
Bueno, así estamos en materia de medios en Argentina. Cada vez más cerca del horno.
Buenas noches