Cuba está viviendo un momento trascendente y Argentina no
podía estar ausente. En este domingo habanero vuelve a estar la imagen del Che en la Plaza de
la revolución y el Papa, argentino, cuervo y peronista, se apresta a dar una
misa que será histórica. Para completar el cuadro y dejar un testimonio
in contestable, la presidenta de la República Argentina se apersona
en la plaza.
Argentina, uno de los pueblos más queridos por los cubanos,
está junto a sus hermanos como lo estuvo siempre, y le pone todo lo que hay que poner: El
Che, el Papa y su presidenta. Es que se está negociando cómo serán en de ahora
en más los vínculos entre ese pequeño pero al mismo tiempo inmenso pueblo y la
principal potencia económica y militar del mundo.
Al mismo tiempo, fronteras adentro están pasando hechos trascendentes como que en la
provincia del Chaco se elige nuevo gobernador y todas las alarmas están prestas
a sonar pues, se sabe, pende una amenaza de "fraude", a juzgar por lo que se lee en los principales diarios del país.
También en el norte, pero más para el oeste, se descuenta que en la provincia de Tucumán, de un momento a otro su Corte Suprema
fallará sobre la validez de las elecciones llevadas a cabo el 23
de agosto.
Mientras tanto, Argentina debate acaloradamente el clientelismo, su origen y
múltiples formatos, mientras crece una corriente de opinión que cuestiona el
voto cautivo, su trueque por un mendrugo, y plantea la utopía de que sólo puedan
entrar al cuarto oscuro aquellos ciudadanos con necesidades básicas
satisfechas, condición básica, según la mayoría de las opiniones, para que el sufragio sea ejercido en condiciones
de óptima libertad, presupuesto básico para que una sociedad pueda alcanzar su
punto más alto de calidad institucional.
En medio de este domingo histórico, hay también una fracción de la ciudadanía que, por lo que se observa en sus perfiles de Twitter y Facebook, tiene muy buen pasar pero está enfrascada en otra discusión, muy acalorada: La cartera con que Cristina bajó del Tango 01 en el aeropuerto de La Habana, y si es de una marca que llega a costar hasta 20 mil dólares. Hasta que, finalmente, queda aclarado que es nacional y cuesta 4 mil pesos...
Desde este blog proponemos humildemente que se amplíen los requisitos que se deberían
exigir para ejercer el derecho a voto, considerando no sólo el nivel socioeconómico
del ciudadano sino también la gravedad de las quemaduras de cabeza sufridas por muchos otros, debido al consumo descontrolado de una dieta comunicacional de muy baja calidad y en estado de descomposición.