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jueves, 26 de noviembre de 2015

TVR y DDD vuelven a casa?



Acá lo que se dijo en el programa del gato Sylvestre


Cierta vez, cuando un redactor de Diario Registrado publicó una nota anunciando con bombos y platillos que regresaba Capusotto, a las 23:00, recibió un mensaje de un alto directivo de la productora PPT con un texto breve y preciso:

"Compite con Duro"

Al fin y al cabo es televisión

¿Ta?

lunes, 17 de agosto de 2015

Lo de Mirtha no es un exabrupto aislado. Es una política


Cada semana comienza inevitablemente con el comentario de la burrada que se mandó la señora Mirtha Legrand en su programa y no deja de llamar la atención que se transforme en noticia merced a las barbaridades que vomita. Es que sus exabruptos sintonizan con una parte de la argentinidad, de otra manera no sería noticia. Es el amplificador del pensamiento en estado salvaje de una Argentina autoritaria, xenófoba y por sobre todo, bruta. Su permanencia en el aire es la demostración cabal de que hay un público que consume su discurso y se solaza con ese compendio de disparates, de otra manera ya sería historia.

Pero en materia de medios masivos, nada está librado al azar, todo tiene su cuota de análisis y mediciones, por eso Mirtha está en el aire expresando ante las cámaras lo que la gente dice en la cocina de su casa o en el club con los amigos, así de brutal. La diferencia es que en la intimidad del hogar o en la charla entre amigos uno tiene ciertas licencias para decir cualquier cosa, pero esta mujer lo hace en la pantalla de Canal 13, nada menos ¿Y por qué? Porque el grupo al que pertenece ese canal a decidido realizar periodismo de guerra, donde todo vale con tal de derrotar al enemigo -el kirchnerismo- sea como sea. Entonces, con la misma facilidad con que un día se acusa desde la tapa del diario al hijo de la presidenta de tener cuentas secretas en el exterior, luego desde su canal de aire la señora Legrand dice con total impunidad que vivimos en una dictadura y a los 15 días compara nuestra realidad con la Alemania nazi.

No hay que caer en la trampa de analizar si la señora está mayor y por eso se sincera o si por su trayectoria todos la respetan y como nadie se anima a cantarle las cuarenta ella aprovecha a decir cualquier bestialidad. En realidad pensó así toda su vida y jamás se caracterizó por la defensa del pluralismo y la democracia, más bien todo lo contrario. Mirtha Legrand es hoy, junto a Jorge Lanata, la pareja de alfiles audiovisuales del multimedios Clarín.

Lo de esta mujer no es un exabrupto aislado. Es parte de una política.

domingo, 13 de octubre de 2013

El odio es anterior a Lanata



Acusan a Lanata de incentivar el odio pero se equivocan. El odio chorrea en los sectores medios y medios altos de la sociedad argentina. Es como un yuyo que crece por doquier. Lo único que hace el showman del 13 es captarlo y transformarlo en un espectáculo de televisión.

Lanata se nutre de esa puteada que abunda; de esa mala onda que chorrea, algo realmente difícil porque se requieren sensores especiales para percibir eso que nos rodea y nos constituye pero al mismo tiempo no se ve. Su audacia está en transformar esa puteada cotidiana en televisión porque, parafraseando a Rubén Goldín, "la violencia no la tiene Buenos Aires sino los que la viven"

Lanata decodifica esa violencia y le pone una costosa producción televisiva para que el domingo a la noche, ese argentino racista, pro milico, facho, cagador, hipócrita y discriminador se vea reflejado y llegue el lunes a la oficina llevándose todo por delante porque la noche anterior le cayeron varias fichas sobre nociones que él tenía dando vueltas en la cabeza pero que PPT se las transformó en palabras, en estiletazos y hasta en tuiteos ingeniosos.

Algo parecido sucedió en 1998 con la irrupción de Radio 10 que en muy poco tiempo logró concentrar una audiencia con marcada tendencia político-ideológica de derecha y centro-derecha. Ese "mercado" deambulaba por el dial, disperso, sólo faltaba expresarlo. No fue que de un día para otro un sector importante de la audiencia radial se derechizó sino que había surgido una radio que venía a amplificar un discurso reaccionario preexistente. 

Lanata televisa el ancho costado garca de la sociedad argentina que siempre existió pero que no encontraba un lugar de representación en los medios. Lo que les falta ahora es la representación electoral.

lunes, 16 de mayo de 2011

El puntero del 13


Es difícil escaparle a este estreno de Canal 13, entre otras cosas porque uno supone que se encontrará con un rosario de ese estereoptipo del conurbano tan instalado en las clases medias de los "centros urbanos" donde en apariencia no hay ni "clientelismo" ni ninguna de esas cosas feas que sólo existen en el segundo cordón del conurbano.

A poco de comenzado "El Puntero", uno cae en la cuenta de que sospechó bien: el personaje protagonizado por Julio Chávez es un malandra todo terreno que viene a ratificar cada uno de los prejuicios de los sectores acomodados y de un montonazo de lúmpenes , y a decirnos que el conurbano es una cueva de ladrones, gobernada por un entramado de mafias de la peor estofa.

El objetivo es claro: mostrar que el sustento del kirchnerismo es esto, esta podredumbre hedionda que maneja a gusto y placer los votos de la gente humilde que termina votando a los causantes y perpetuadores de su drama cotidiano, porque ¿Se puede no desconfiar de la intencionalidad política de un producto que el canal de aire del multimedios lanza justo en época electoral? No, es imposible. Hay que decir, sí, que está bien hecho, bien actuado, bien producido, pero que es un derroche de prejuicios novelado. Dice Marcelo Stiletano en su crítica:


"El puntero, que anoche estrenó El Trece, no es otra cosa que el retrato prototípico del hombre suburbano dedicado full time a la política entendida como intercambio de favores y satisfacción de ambiciones personales."


Acá creo hay una punta interesante para discutir. Da la impresión que Stiletano condena "la política entendida como intercambio de favores y satisfacción de ambiciones personales" Pues bien, en un punto creo que la política es eso y no lo que ciertos mensajes bien pensantes nos han querido hacer creer. ¿Para qué está la política si no para satisfacer ambiciones personales? El problema es que cuando se satisfacen intereses personales de los de arriba se lo denomina "interés nacional" pero cuando se responde a necesidades de los sectores populares se llama "clientelismo". El Puntero trabaja sobre esa escala de valores plagada de lugares comunes que ciertas clases medias repiten mecánicamente pero que luego no pueden ni probar ni sostener sino con puerilidades.

Hubo un tiempo de gobiernos militares donde nos metían de prepo la noción de que la política era sucia pero ¿qué política? la de los partidos, preferentemente la del peronismo, porque la del entramado cívico-militar que gestionaba por la fuerza los destinos del país no era "política", era "bien común". La política tiene muchas facetas, entre ellas el intercambio de favores y la satisfacción de ambiciones personales, es feo decirlo, pero es así. La diferencia es que la satisfacción de la ambición personal de un pobre pueden ser unos mangos como retribución a la asistencia a un acto mientras que la del tipo que tiene 700 hectáreas será una reducción en las retenciones a la soja.

Como siempre, el pobre se mama y el rico se descompone.

Como siempre, la piba de barrio que sale con dos a la vez es "una putita" pero la nieta de una celebrity que hace lo mismo es una flaca piola...

Lo que seguramente El Puntero no va a tocar es el voto masivo a los intendentes en los barrios de altísimo poder adquisitivo del conurbano, donde se supone que no hay "clientelismo", como tampoco va a mostrar que también hay mucha militancia, que no todo es como lo quieren mostrar.

Y lo que no podrá lograr, tampoco, es que mucha de esa teleaudiencia que se ducha todos los días llegue a comprender por qué a media hora de sus hogares hay gente que con su voto premia la construcción de una cloaca o el tendido de agua corriente.
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