El gran desafío es construir una mayoría para ganar en 2019,
pero debe superar el 50% de los votos válidos emitidos. Si
sumamos los diversos pedazos de peronismo diseminados por ahí no creo que
lleguemos al 35 % ¿De dónde conseguiremos el resto? Esta pregunta me lleva a
repasar un post titulado "
La plasticola de Néstor" que viene a
cuento. Dije el 14 de junio:
"Los caminos se bifurcan inexorablemente y para
entenderlo hay que mirarlo en términos de acumulación dado que es ahí donde se
vislumbran dos maneras de pararse y de posicionarse para construir mayoría: Una
es la que practicó Néstor, sumando de todos lados pero garantizándose la
hegemonía y el pomo de plasticola para ir pegando pedacito con pedacito, así
puso en práctica aquella máxima de “sumar, unir, juntar”. La otra es la de
Cristina, que estamos viendo en estas horas, núcleo duro, club de fans y ni la más
mínima disposición a debatir con quienes habiendo protagonizado junto a ella
los 12 años de gobierno hoy tienen diferencias de estilo y de armado. Ella es
contundente y no está dispuesta a participar en elecciones internas, no se
aviene a que todos los que la quieren tengan la posibilidad de demostrarlo
depositando su voto en la urna. Cristina está en contra de las PASO que ella
misma ideó hace 3 años, pero eso ya es conocido, de lo que se trata es de
analizar cuál de los dos métodos de construcción es más efectivo puesto que de
lo que se trata es de elegir el más eficaz para recuperar el gobierno nacional,
el resto es anecdótico.
Sin dudas, el método de Néstor demostró ser mucho más
efectivo porque logró hacer coexistir dentro de un mismo espacio a sectores que
tenían contradicciones entre sí pero las posponían en función de lo más
importante: el control del gobierno nacional, que como se logró en 2003 con el
22 por ciento de los votos del padrón nacional era necesario reafirmar con una
acumulación electoral soberbia, única fuente de poder para lograr la suficiente
masa crítica y desarrollar un proyecto que trastocara desde la base estructural
a la sociedad argentina, algo que se logró sólo en algunos campos. Néstor juntó
a Massa, a Felipe, a Lousteau, a Cobos, Moyano y a tantos más, la mayoría de
los cuales al final del primer mandato de Cristina se fueron alejando y dejando
en evidencia que sin Néstor la plasticola había quedado arrumbada en un rincón.
Ahí debemos plantearnos con honestidad qué pasó, por qué se fueron tantos
aliados ¿Lo hicieron porque son meros traidores, porque a Néstor se le acabó la
plasticola o porque Cristina definitivamente nunca quiso usarla y no le
interesó conservar algunos de esos vínculos? Es un eje para desarrollar en
extenso en otro momento, ahora sólo pretendo inicializarlo. De momento apunto a
modo de síntesis dos posibles explicaciones:
a) Se fueron yendo porque los acuerdos eran meramente electorales.
b) Se fueron yendo porque fallecido Néstor, a Cristina no le interesó mantener
esos vínculos.
Hay un poco de las dos cosas pero se me ocurre que los
últimos movimientos de Cristina, básicamente el abrirse para no hacer la PASO,
además de no poner en práctica una muy buena ley ideada por ella, desnuda
cierto desprecio por exponerse a debatir con todo el espacio sobre por qué
llegamos a este estado bastante deplorable en el que estamos y a analizar si la
causa fue haber conducido de manera equivocada los procesos internos, lo que
nos llevó a perder la PBA, que es lo más grave y lo que no estaba en los
cálculos de nadie."
Hoy, las primeras reacciones de varios cristinistas
son agresiones que delatan muchísimo más cerrazón que análisis político. Todo
está reducido a Leales y Traidores. La única pregunta que nos hacen es si ahora
vamos a volver ¿Volver adónde si nunca nos fuimos? pero hay algo más profundo y
es que pareciera no advertirse que ganando o perdiendo, Cristina ya es senadora
y que si perdiera por unos pocos votos no es honesto achacarle alguna culpa a
quien desde siempre jugó con todas las cartas sobre la mesa y a la vista. Si
Cristina pierde, si se queda estancada en guarismos iguales o inferiores a los
de Aníbal en 2015, si se ratifica que tiene el techo bajo no será responsabilidad de quienes de frente planteamos una
propuesta que, de haber sido aceptada, hoy muy probablemente nos hubiera
encontrado con una victoria por una luz mayor a lo esperado. Pero no, el
responsable es Randazzo ¿No se dan cuenta que se están cayendo a pedazos?
Dije el 14 de junio
"Todo indica que el cristinismo, como fenómeno urbano y
centralmente porteño/conurbanero con representaciones menores en el resto del
país, no está dispuesto, por ejemplo, a interactuar con el peronismo del
interior y me parece que ahí tenemos otro elemento a analizar seriamente porque
ese peronismo es como es, no como nos gustaría que fuera, pero así y todo
cuando tuvo que sostener proyectos positivos y “progresistas” lo hizo. Al fin y
al cabo, vale recordarlo, sin ese apoyo en 2008 volaba todo por los aires luego
del “voto no positivo de Cobos”.
Quiero decir que al peronismo del interior antes que criticarlo hay que
entenderlo y para ello es necesario también entender a los argentinos del
interior profundo.
En suma, hay dos métodos, dos formatos, dos estilos de
construcción, uno el de Néstor, otro el de Cristina y veo que el de Néstor
sigue siendo el más ambicioso para construir mayoría, entre otras cosas porque
el de Cristina se agota en los segmentos progresistas de las clases medias y no
interpela para abajo donde está esa monada que labura en negro y se genera su
propio ingreso, algo que ha generado el fenómeno de la Economía Popular (que
abarca al 30 % de los argentinos, nada menos) que está llamada a ocupar un
lugar central en los tiempos que se vienen. La sumatoria de peronismo más
economía popular expresa a sectores sociales diversos y más amplios. La suma de
peronismo del interior más economía popular hace la diferencia."
Estas ideas fueron repetidas varias veces en posteos
diversos que lo único que generaron fueron reacciones agresivas y hasta
irrespetuosas. Hoy seguimos en el mismo dilema pero con el agravante que han
pasado dos meses y todo indica que, de no mediar una orden que convoque a la
razonabilidad, serán los propios exaltados del cristinismo quienes en lugar de
sumar a los que tienen diferencias los terminen ahuyentando aún más ¿O será que
les importa poco confraternizar con los compañeros y discutir posiciones y
planteos diversos? ¿O será que no tienen apuros sociales y por eso se pueden dar el lujo de pararse en la vereda a señalar traidores con el dedito?
Una sola cosa está muy clara, dolorosamente clara: en estas
condiciones y con esta forma de proceder, donde la culpa siempre la tiene el
otro, donde el que se equivoca siempre es el otro, donde el que hace todo mal
es el otro no vamos a ningún lugar acogedor. Este reflejo de poner la culpa en el otro pasó de ser un tic a
convertirse en una especie de paco político que está empezando a demoler
seriamente lo poco que queda de aquello que supo ser un hermoso y divino
despelote donde en medio de contradicciones no parábamos de ganar posiciones.
Así no sólo no se le gana a Bullrich, así se camina presurosamente a ser minoría
intensa, exactamente lo contrario a lo que alguna vez dijimos que queríamos
ser.
Y valga, a modo de aclaración postrera, que estas líneas no están dirigidas a todos los compañeros que están con Cristina sino a una porción de exaltados que sólo le hacen daño al espacio nacional y popular