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viernes, 19 de julio de 2019

El macrismo es algo muchísimo más grave grave que Mauricio.

Te pueden pasar cosas jodidas en la vida pero ninguna tan perjudicial como que te convenzan de que no te merecías la vida que tenías; que te hayan inoculado ese sentimiento de que vivías por encima de tus merecimientos; que te hayan metido en la cabeza que vivir dignamente no es algo para todo el mundo.

¿Dónde se fundamenta esa creencia de que si no naciste en cuna de oro no mereces una vida como le gente?

Si te rajaron del laburo ¿Te pusiste a pensar si fue porque hacías mal la tarea o porque hubo que "reducir costos laborales"?

"El Macrismo es algo más grave y profundo que Mauricio".

El macrismo te taladra la cabeza con que cualquier política pública es populismo

El macrismo es inteligente y cuenta con usinas de propaganda de altísimo nivel, algo que fusionado con el clientelismo más desmedido y subrepticio que practica se transforma en el cóctel más peligroso para los desesperados porque opera sobre la desesperanza y el descreimiento para hacernos creer que en realidad todo fue siempre así y no hay salida

¡Y ahí está el veneno social que nos inoculan!

Históricamente los poderes concentrados recurrieron a las fuerzas armadas para desalojar a los gobiernos populares, pero eso ya es historia: ahora ganan elecciones convenciendo a mucha gente de que, como decíamos más arriba, no se merece vivir mejor.
No hay peor derrotado que aquél que íntimamente está convencido de la imposibilidad de ganar, ese ya entra a la cancha con el espíritu resquebrajado y ante el primer error estalla el sentimiento de derrota, que hasta llega en muchos casos a parecer placentero, entonces la familia que antes salía a cenar dos veces por mes ahora lo hace una cada dos y así sucesivamente y hasta lo hace con algún extraño sentimiento de gozo.

Empezás a disfrutar de lo que te va quedando

No hay derrota peor.

Y cuando te ponés a investigar las causas de tu descenso económico social y anímico escuchás que todos los políticos son iguales y te la creés

¿Pero sabés que no es tan así?

¿Cómo puede ser que si todos los políticos son iguales con algunos a la gente le vaya mejor que con otros?
Porque nos convencen de que cuando a nosotros nos va bien es porque hacemos méritos para ello y ahí está la trampa más fabulosa, porque siempre tendrás más vecinos que quedaron en el camino antes que vos y entonces te convencés que no te caíste porque tenías más recursos pero en ese mambo no observás que no te caíste tanto como los otros pero ya usás el auto una sola vez a la semana; volviste al tetra y la parrilla está llena de telarañas y oxidada, pero como te ponen el espejo del que se estrelló contra el paredón de la miseria te sentís que estás zafando...

Hasta el año que viene o el otro.

El macrismo es algo muchísimo más grave grave que Mauricio.

viernes, 18 de agosto de 2017

El problema es nuestro, eh...

Ahora resulta que Macri es un ladri y hay que enumerar uno a uno los delitos que se le atribuyen para que la sociedad se entere... Nos hacemos los desentendidos con De Vido o bien exigimos que se expida la justicia sobre los muchos casos en que está denunciado pero a Macri ya lo queremos tras las rejas... Algo está muy mal, en algo nos estamos equivocando y muy fiero. Creemos que los argentinos ignoran lo que es Macri ¿Y si no lo ignoran? ¿Y si sabiendo lo mismo que nosotros lo votan igualmente? A ver, pareciera que no estamos comprendiendo algunas de las razones que motorizan el voto en nuestros días, porque resulta que la misma sociedad que desoyó una a una las denuncias de Carrió contra Néstor y Cristina y en su momento nos votó al parecer ahora reacciona de la misma manera ante nuestras denuncias y vota a Macri y su gente. Es que parece imposible que se pueda captar el voto de la mayoría denunciando al otro, no se gana diciendo que el otro es tal o cual cosa sino demostrando más capacidad de seducción y conquista que el otro. Se gana mostrándose mejor y más capacitado para liderar en la etapa actual. La sociedad no vota santos, vota a determinados hombres y mujeres de carne y hueso hasta que un día empieza a preferir a otros hombres y a otras mujeres ¡Pero no lo hace buscando ángeles que orinen agua bendita sino porque cree que le irá mejor con estos nuevos dirigentes!!!

A los kirchneristas nos cuesta entender y asumir que la sociedad vaya demostrando paulatinamente que deja de considerarnos como los únicos en condiciones de garantizarle acceso al bienestar, entonces, en lugar de poner las barbas en remojo y analizar qué está pasando la emprendemos con una retahíla de reiteraciones, diciendo que Macri esto, Macri lo otro y no observamos que lo único que logramos es calmar nuestra propia frustración porque lo que en verdad sucede es que estamos verificando que nuestra palabra y nuestra propuesta ya no cautiva como antes. La gente no vota a Carrió en un 50 % en CABA porque le crea sino porque nosotros no hemos sido capaces durante una década para ofrecerle una alternativa política. Porque además, más de una vez mientras en la prensa criticamos los negociados del PRO, en la legislatura tranzamos y entre gallos y medias noches le dimos los votos que le permitieron hacer grandes negociados. Pero claro, nos creímos que la sociedad no se enteraba...

Tanto en esto como luego de cada votación hemos recurrido a la fácil, como decir que los votantes "son todos unos giles que no se dan cuenta que los están empomando y encima lo votan" ¿Cómo es? ¿Cuando el electorado nos acompañó con una votación histórica en 2011 era demostración irrefutable de que habíamos encontrado el nudo de la hegemonía y a los dos años, cuando con la ruptura de Massa nos depositó de nuevo en el tercio que siempre tuvimos (y tenemos) resulta que son una manga de tarados?

¿Qué le sucede a una fuerza política que en 2013/2015 recogió derrotas y ahora, luego de jugar a su máxima figura, la del 55 por ciento, está esperando el recuento definitivo para ver si ganó por uno o dos puntitos las PASO en la provincia? Evidentemente se están haciendo muy mal las cosas compañeros porque aún sacrificando la dama no logramos torcer el rumbo del electorado. Habrá que ponerse a estudiar pero de verdad;  habrá que dejar de creer que tenemos la llave para solucionar los problemas de los argentinos y habrá que tomar algún que otro baño de humildad para reconocer que se nos escapó la tortuga pero como estábamos mirando para otro lado no nos dimos cuenta.

Mientras no dejemos de buscar traidores entre nosotros, mientras no comprendamos que la política es algo demasiado complicado como para dejarla en manos de los empleados del mes; mientras no entendamos que así como vamos estamos marchando al olvido, no lograremos cambiar el rumbo que lleva la coyuntura.

"Todo tiene su final, nada dura para siempre", cantaba Héctor Lavoe y eso resuena cada vez con más fuerza en ese conglomerado que alguna vez fue el kirchnerismo. No tenemos que aferrarnos al recuerdo de lo vivido sino apuntar al futuro porque así podremos sintonizar de nuevo con la sociedad, que nos dejó de visualizar como la dirigencia apropiada para los años por venir.

Si no comprendemos que hay etapas y que así como en su momento fuimos disruptivos, por ej cuando Néstor dijo "¿Qué te pasa Clarín, estás nervioso?" luego, cuando no tuvimos capacidad ni inteligencia para plasmar en la realidad la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, esa misma sociedad que nos agradeció el haberle demostrado las maldades de Clarín nos dejó luego de considerar su vanguardia predilecta, entonces el manual del buen político nos está exigiendo revisión de todo lo actuado, revisión y repaso de lo hecho. Y si sabemos escuchar ese mensaje, si somos capaces de obrar en consecuencia y demostramos capacidad de acción política para reformularnos no hay dudas que volverán a reencontrarse con nosotros.

Pero si pretendemos que los argentinos sigan adhiriendo a una serie de consignas que aunque válidas ya no convocan, la culpa de ello es nuestra y de nadie más por que sencillamente hemos perdido sintonía con el pueblo. El trotkismo puede aleccionarnos con eso de las enumerciones de verdades.


En definitiva, el problema principal lo tenemos nosotros, los que alguna vez fuimos vanguardia pero ahora nos vamos pareciendo cada vez más a un club de la nostalgia que no convoca, porque los pueblos siempre van hacia adelante, están condenados a ir para adelante y la acción política que se suponga popular, que aspire a representar los intereses de un pueblo, lo primero que debe hacer es tener capacidad de renovación para volver a ser tomada como una propuesta inteligente y probable. De lo contrario, sólo queda el club de la nostalgia y buscar en Youtube los programas de 678 para recordar lo felices que éramos en aquellos días.

martes, 15 de agosto de 2017

A veces el otro no tiene la culpa de todo


El gran desafío es construir una mayoría para ganar en 2019, pero debe superar el 50% de los votos válidos emitidos. Si sumamos los diversos pedazos de peronismo diseminados por ahí no creo que lleguemos al 35 % ¿De dónde conseguiremos el resto? Esta pregunta me lleva a repasar un post titulado "La plasticola de Néstor" que viene a cuento. Dije el 14 de junio:

"Los caminos se bifurcan inexorablemente y para entenderlo hay que mirarlo en términos de acumulación dado que es ahí donde se vislumbran dos maneras de pararse y de posicionarse para construir mayoría: Una es la que practicó Néstor, sumando de todos lados pero garantizándose la hegemonía y el pomo de plasticola para ir pegando pedacito con pedacito, así puso en práctica aquella máxima de “sumar, unir, juntar”. La otra es la de Cristina, que estamos viendo en estas horas, núcleo duro, club de fans y ni la más mínima disposición a debatir con quienes habiendo protagonizado junto a ella los 12 años de gobierno hoy tienen diferencias de estilo y de armado. Ella es contundente y no está dispuesta a participar en elecciones internas, no se aviene a que todos los que la quieren tengan la posibilidad de demostrarlo depositando su voto en la urna. Cristina está en contra de las PASO que ella misma ideó hace 3 años, pero eso ya es conocido, de lo que se trata es de analizar cuál de los dos métodos de construcción es más efectivo puesto que de lo que se trata es de elegir el más eficaz para recuperar el gobierno nacional, el resto es anecdótico.

Sin dudas, el método de Néstor demostró ser mucho más efectivo porque logró hacer coexistir dentro de un mismo espacio a sectores que tenían contradicciones entre sí pero las posponían en función de lo más importante: el control del gobierno nacional, que como se logró en 2003 con el 22 por ciento de los votos del padrón nacional era necesario reafirmar con una acumulación electoral soberbia, única fuente de poder para lograr la suficiente masa crítica y desarrollar un proyecto que trastocara desde la base estructural a la sociedad argentina, algo que se logró sólo en algunos campos. Néstor juntó a Massa, a Felipe, a Lousteau, a Cobos, Moyano y a tantos más, la mayoría de los cuales al final del primer mandato de Cristina se fueron alejando y dejando en evidencia que sin Néstor la plasticola había quedado arrumbada en un rincón. Ahí debemos plantearnos con honestidad qué pasó, por qué se fueron tantos aliados ¿Lo hicieron porque son meros traidores, porque a Néstor se le acabó la plasticola o porque Cristina definitivamente nunca quiso usarla y no le interesó conservar algunos de esos vínculos? Es un eje para desarrollar en extenso en otro momento, ahora sólo pretendo inicializarlo. De momento apunto a modo de síntesis dos posibles explicaciones:

a) Se fueron yendo porque los acuerdos eran meramente electorales.

b) Se fueron yendo porque fallecido Néstor, a Cristina no le interesó mantener esos vínculos.

Hay un poco de las dos cosas pero se me ocurre que los últimos movimientos de Cristina, básicamente el abrirse para no hacer la PASO, además de no poner en práctica una muy buena ley ideada por ella, desnuda cierto desprecio por exponerse a debatir con todo el espacio sobre por qué llegamos a este estado bastante deplorable en el que estamos y a analizar si la causa fue haber conducido de manera equivocada los procesos internos, lo que nos llevó a perder la PBA, que es lo más grave y lo que no estaba en los cálculos de nadie."


Hoy, las primeras reacciones de varios cristinistas son agresiones que delatan muchísimo más cerrazón que análisis político. Todo está reducido a Leales y Traidores. La única pregunta que nos hacen es si ahora vamos a volver ¿Volver adónde si nunca nos fuimos? pero hay algo más profundo y es que pareciera no advertirse que ganando o perdiendo, Cristina ya es senadora y que si perdiera por unos pocos votos no es honesto achacarle alguna culpa a quien desde siempre jugó con todas las cartas sobre la mesa y a la vista. Si Cristina pierde, si se queda estancada en guarismos iguales o inferiores a los de Aníbal en 2015, si se ratifica que tiene el techo bajo no será responsabilidad de quienes de frente planteamos una propuesta que, de haber sido aceptada, hoy muy probablemente nos hubiera encontrado con una victoria por una luz mayor a lo esperado. Pero no, el responsable es Randazzo ¿No se dan cuenta que se están cayendo a pedazos?

Dije el 14 de junio

"Todo indica que el cristinismo, como fenómeno urbano y centralmente porteño/conurbanero con representaciones menores en el resto del país, no está dispuesto, por ejemplo, a interactuar con el peronismo del interior y me parece que ahí tenemos otro elemento a analizar seriamente porque ese peronismo es como es, no como nos gustaría que fuera, pero así y todo cuando tuvo que sostener proyectos positivos y “progresistas” lo hizo. Al fin y al cabo, vale recordarlo, sin ese apoyo en 2008 volaba todo por los aires luego del “voto no positivo de Cobos”.

Quiero decir que al peronismo del interior antes que criticarlo hay que entenderlo y para ello es necesario también entender a los argentinos del interior profundo.
En suma, hay dos métodos, dos formatos, dos estilos de construcción, uno el de Néstor, otro el de Cristina y veo que el de Néstor sigue siendo el más ambicioso para construir mayoría, entre otras cosas porque el de Cristina se agota en los segmentos progresistas de las clases medias y no interpela para abajo donde está esa monada que labura en negro y se genera su propio ingreso, algo que ha generado el fenómeno de la Economía Popular (que abarca al 30 % de los argentinos, nada menos) que está llamada a ocupar un lugar central en los tiempos que se vienen. La sumatoria de peronismo más economía popular expresa a sectores sociales diversos y más amplios. La suma de peronismo del interior más economía popular hace la diferencia."

Estas ideas fueron repetidas varias veces en posteos diversos que lo único que generaron fueron reacciones agresivas y hasta irrespetuosas. Hoy seguimos en el mismo dilema pero con el agravante que han pasado dos meses y todo indica que, de no mediar una orden que convoque a la razonabilidad, serán los propios exaltados del cristinismo quienes en lugar de sumar a los que tienen diferencias los terminen ahuyentando aún más ¿O será que les importa poco confraternizar con los compañeros y discutir posiciones y planteos diversos? ¿O será que no tienen apuros sociales y por eso se pueden dar el lujo de pararse en la vereda a señalar traidores con el dedito?


Una sola cosa está muy clara, dolorosamente clara: en estas condiciones y con esta forma de proceder, donde la culpa siempre la tiene el otro, donde el que se equivoca siempre es el otro, donde el que hace todo mal es el otro no vamos a ningún lugar acogedor. Este reflejo de poner la culpa en el otro pasó de ser un tic a convertirse en una especie de paco político que está empezando a demoler seriamente lo poco que queda de aquello que supo ser un hermoso y divino despelote donde en medio de contradicciones no parábamos de ganar posiciones. Así no sólo no se le gana a Bullrich, así se camina presurosamente a ser minoría intensa, exactamente lo contrario a lo que alguna vez dijimos que queríamos ser.

Y valga, a modo de aclaración postrera, que estas líneas no están dirigidas a todos los compañeros que están con Cristina sino a una porción de exaltados que sólo le hacen daño al espacio nacional y popular

lunes, 14 de agosto de 2017

Recomponer es la tarea


El macrismo recurrió a trucos muy conocidos como la dosificación de la entrega de datos de modo que los argentinos se fueran a la cama con la noción de que Cristina había sido derrotada. Como dice Marcelo Zlotogwiazda en Twitter:

"Macri es futbolero. Debería saber que equipo que remonta un 0 a 5 queda como ganador. Fueron muy torpes. Empañaron una muy buena elección"

Dicho esto hay que recordar que siempre los datos de los distritos chicos entran muchísimo más rápido porque una cosa es contar un padrón de 10 mil y muy otra una mole como La Matanza o Lomas, pero esto no implica desconocer que Cambiemos recurrió a mañas penosas y pedorras. En 2009, Néstor Kirchner subió al escenario alrededor de las 23 y reconoció la derrota "por dos puntitos" ante De Narváez.

Hay diferencias...

Pero este final penoso del domingo electoral en PBA -del que hay un solo responsable y es el gobierno de Cambiemos- no debe conducirnos por caminos analíticos forzados ni a voluntarismos gastados: Anoche, cuando se paró la difusión de datos del Centro de Cómputos, Cristina Fernández de Kirchner ya estaba empatando y todo indica que terminará derrotando a Esteban Bullrich. Pero de aquella presidenta reelegida por el 54 % de los votos, que le sacó más de 20 puntos al segundo, quedó la imagen de anoche, contando voto a voto para finalmente obtener -repito, casi con total seguridad- la victoria por un hocico en el recuento definitivo. Va de suyo que no hay nada para festejar, nada. ¿De qué sirvió irse del peronismo, de qué sirvió negarse a un proceso de debate interno que vivificara un aparato político al que ya se le veían las marcas del paso de los años? Perdimos en 2013, perdimos en 2015 y ahora, jugando a la figura principal, a la figura que fue presidenta por dos períodos estamos contando voto a voto para ver si gana por un punto... La verdad, es triste. Es triste y da mucha bronca la creencia extendida en muchos compañeros en que la acción política se reduce al "Sí Cristina"


Durante los meses previos he ido publicando decenas de posteos donde seguramente de manera desordenada y probablemente poco clara trabajé la idea de que era un error grosero "jugar a la Dama", dije que Cristina tenía que bancar, pero sobrevolando, dije que su principal virtud defensiva ante el acoso judicial/macrista radicaba en haberse retirado de Casa Rosada sin un solo cargo, cuando el coro de medios opositores le había inventado miles. Cristina se fue a su casa y ahí estuvo su principal poder simbólico, que no hizo más que robustecerse cuando fue respondiendo de manera altamente correcta a cada uno de los mandobles y piruetas del impresentable juez Bonadío. Cristina nunca debió ser candidata, para que no sucediera la noche de anoche. Sólo la torpeza macrista, que rebela, además, una utilización apestosa de todas las mañas tan criticadas por los "republicanos" puede darle elementos a cierto núcleo duro de adulones para intentar borrar con golpes de efecto la triste evidencia que consiste en que, aún ganando por un pelito, Cristina ha sido la gran derrotada de la jornada de ayer. Ya no es el 54 %, son 20 puntos menos...El 22 de mayo, en un post titulado "Ponele traidor a todo" dije

Cuesta entender que muchos no adviertan la gravedad de que Cristina compita en estas elecciones, que nieguen el dato ofrendado por todos los sondeos de que hay un 60% de argentinos que no la votarían ni a palos, pero más cuesta entender que en política hay escalones y que no todo es lo mismo. A ver ¿Por qué habemos compañeros que entendemos que su postulación este año sería un gran error? ¿Porque no la queremos, porque somos desagradecidos, o directamente traidores? La verdad es que creo que este pensamiento está muy extendido y me da mucha pena porque ¿Cómo es? ¿Ahora resulta que un flaco, cuyo aporte político es desconocido, pero se pone en primera fila a gritar Cris ti na, Cris ti na es un militante de la ostia y quienes planteamos que la compañera no tiene que exponerse a todo lo que el macrismo le tiene preparado somos una manga de traidores?

A ver si entendemos de una buena vez, compañeros, que la solución sólo saldrá del debate a puertas abiertas, a ver si entendemos que hace rato entramos en una fase donde el debate abierto y las internas son más necesarias que nunca, para discutir todo lo que sea necesario pero de igual a igual, sin chapeos, sin emisarios, sin cuentas truchas, sin trolleos ¿Alguien en su sano juicio puede no darse cuenta que estamos cada vez peor? "Hasta acá vamos bien, dijo el chancho y estaba en la puerta del horno" ¿A quién se le ocurrió que el irse del PJ era una genialidad? ¿A quién? Seguramente a los mismos que ahora querrán culpar a Randazzo por haber querido hacer lo que ellos le negaron.

Estas líneas salen desde un dolor profundo e inmenso, fuimos muchos quienes pusimos la cabeza y el cuerpo desde un primer momento y bancamos tanto en las buenas como en las malas a Néstor y Cristina, hasta que empezaron a surgir diferencias con esa forma de entender la acción política como algo cuasi religioso donde todo se reduce a acatar lo que se decide entre muy pocos. La acción política que se pretenda de masas es una cosa muy distinta. Y escribo con los pies dentro del plato, con la misma convicción con que ayer voté en CABA a la Unidad Ciudadana porque pese a las diferencias no pienso dejar de dar la pelea aún en minoría. Resulta que ahora, para los genios de la acción política del cristinismo porteño, Guillermo Moreno es cualquier cosa... ¿Saben cuántos votamos a Moreno porque sin tener coincidencias absolutas con el compañero le rescatamos que expresó, a su manera, una voz revoltosa ante tanto orden "ciudadado"?


Los resultados están a la vista. Sólo una muy profunda revisión de lo actuado y una revalorización del movimiento nacional y popular nos posibilitará por lo menos frenar la caída, que de por sí ya es importante. Luego llegará el tiempo de empezar la remonta, que será cada vez más dura porque en política los errores propios significan regalos para los que están enfrente, y si los que están enfrente -como el macrismo- demuestran que no le hacen asco a nada, estamos en serios problemas. Pero hay que seguir, y seguir mirando para adelante porque la sociedad mira hacia adelante y es deber de quienes hacemos política sintonizar con ella, escucharla, entenderla. Al fin y al cabo es esta misma gente la que alguna vez nos acompañó con votaciones majestuosas. Algo ha pasado para que elección tras elección nos de más la espalda.

Recomponer es la tarea

martes, 2 de mayo de 2017

Cómo meter todas las contradicciones en una boleta?


Facebook es una red social con muchísima penetración, quizá sea la más utilizada por los argentinos, pero su dinámica trae aparejados algunos sinsabores como, sin ir más lejos, encontrarse un buen día que uno tiene muchísimo amigos que no sólo no conoce sino que en función de la dinámica política se han ido alejando de hipotéticas coincidencias de otrora. Claro, la mayoría de esas amistades seguro que provienen de los años de kirchnerismo intenso, muchas me habrán llegado por mi trabajo en la radio, pero el tema es que hoy nos encontramos compartiendo un vínculo extraño, donde las diferencias afloran día a día y me parece que lo sabio sería encontrar mecanismos maduros para debatir, sin encasillamientos y sin ese uso tan adolescente de calificativos como “traidor” a quien no ha traicionado nada sino que por diversos motivos está reformando sus posiciones políticas en base a las modificaciones que se van operando en la realidad.
Lo más preocupante de los calificativos es que fundamentalmente son incorrectos, o al menos difusos y muy poco precisos. ¿Desde qué lugar de fidelidad a qué posición se posiciona quien califica a otro compañero de traidor? Creo que de una suerte de fanatismo irracional o si se quiere, algo muy propio a un club de fans que no tiene nada de malo, excepto que estamos hablando de política uno de los territorios donde la dinámica modifica minuto a minuto las realidad y por ende impone a los interesados en ella una adecuación permanente a las nuevas condiciones surgidas hace un rato, nomás.
Continúa en http://gerardofernandez.net/como-meter-las-contradicciones-en-una-boleta/

sábado, 10 de diciembre de 2016

Un año ya...


Un año ya, quién lo hubiera dicho… Un año donde por sobre todo lo que significa que un hombre proveniente de la más rancia oligarquía haya sido ungido presidente por el voto popular -algo aún no debidamente analizado por su significación- nos encuentra a los argentinos en una suma de debates, de distintos órdenes, que me suenan cruciales: Una es la comprobación de que un Blanco Villegas (apellido materno del presidente) siempre va a operar para los de su clase. La otra, que el peronismo, esa fuerza otrora todopoderosa se encuentra disgregada sobremanera y sus posibilidades de confluir en un gran frente nacional anti macrista, si bien no están descartadas, costarán más de lo que se piensa. Es que ese país político con peronismo, radicalismo y fuerzas provinciales entró en una crisis profunda, ahondada por el pragmatismo de los gobernadores peronistas que, movidos por intereses provinciales, no dudan en negociar todo lo que puedan con el gobierno central para obtener réditos en el pago chico y así seguir manteniendo incólume sus estructuras de poder.
Pero lo central sigue siendo la política y su capacidad de generar nuevos escenarios de acumulación. Los asuntos económicos son importantes ¡Qué duda puede haber! pero antes están las decisiones políticas. Ese es el gran agujero que encuentra el campo popular a un año de gobierno macrista. Cristina Fernández de Kirchner ha expresado la idea del Frente Ciudadano, algo que desde la teoría es válido. El problema es que no se han generado desde su entorno pasos significativos en ese sentido puesto que sus huestes siguen siendo las mismas, sin incorporaciones ni alianzas que den la idea de que se está avanzado en la concreción de ese Frente.
El macrismo termina el año contra las cuerdas: bardeando destempladamente a Sergio Massa, su gran aliado en el año que pasó y sospechando que Emilio Monzó aspira a sentarse en el sillón de Rivadavia si el presidente fuere eyectado por un recrudecimiento de la crisis. El presidente de la HCD, dicen, cuenta con chances muy serias pues Michetti no está a la altura de las circunstancias -algo en lo que nadie desacuerda- y él es el tercero en la línea sucesoria. Esta es la foto de un gobierno carcomido por su catarata de promesas incumplidas y el consecuente recrudecimiento de la situación social, con despidos por doquier, cierre de comercios, actividad parada y, lo peor, ausencia de señales de despegue en el mediano y largo plazo.
Los medios más importantes, que son de acompañar al muerto pero jamás entrar al cementerio han advertido hace rato este clima amargo que campea en la sociedad. Saben que un país donde el vehículo más vendido en la Amarok, cuando antes eran los modelos más económicos, adquiridos por sectores que ingresaban al mercado, está marchando alocadamente a un hiper enriquecimiento de sus sectores acomodados con su consecuente paisaje de masas que ven día a día cómo pierden poder de compra hasta de artículos de primera necesidad. Un país con este álbum fotográfico tiene un futuro preocupante, fundamentalmente porque viene de una experiencia donde “la monada” mejoró su calidad de vida y estos son datos concretos, cuyo peso se torna central a la hora de medir la paciencia de las masas para con un gobierno que por encima de palabras y discursos, las detesta.
Pero no es simple analizar las fotos. En la provincia de Buenos Aires, la elevada imagen positiva de Vidal se nutre de la experiencia de 28 años con gobiernos peronistas que no hicieron las cosas del todo bien. Ante ese dato objetivo, una ancha franja de bonaerenses repite la frase simple pero no por ello despreciable, dicen “Hay que darle un tiempo a esta mujer para ver si puede hacer algo distinto, a los otros ya los conocemos” Contra eso es harto difícil pelear, es decir que pelear contra Vidal será algo extremadamente costoso, porque va a ser ella la que salga a la cancha dar la pelea.
El macrismo está en problemas, es cierto, pero en absoluto derrotado. Paradójicamente, los problemas más serios están en el campo opositor, que necesita asestarle una derrota en las legislativas para que no se fortalezca. Y en este fin de año, esa certeza se encuentra desparramada en tantos sectores y grupúsculos que, la verdad, cuesta imaginar que se pueda concretar.
La votación de la semana pasada y su resultado, producto de las coincidencias entre la mayoría de las fuerzas opositoras, hicieron brotar al presidente y su corte. Es la señal de esperanza que tenemos: o es por ahí, o se fortalece Cambiemos.

lunes, 30 de mayo de 2016

Antonia come guiso


Salgamos por un minuto de la gestión concreta tanto del gobierno actual como del anterior y centrémonos en la lucha por el sentido común, que es el terreno donde batallan la cultura y la ideología: la semana pasada, un empresario que está de totalmente de acuerdo con la ideología de Cambiemos nos dijo que el kirchnerismo le vendió a los empleados medios la falsa ilusión de que podían acceder a un celular como la gente y a comprarse un autito. Para reforzar esa la noción, hoy es nada menos que la vicepresidenta de la nación quien dice por Radio Nacional que “Los más difícil para nosotros es atravesar el momento en el cual salís del populismo y salís de la fantasía de una mentira importante y muy grande, de haberle dicho a la gente que podía vivir de esta forma eternamente porque tenemos recursos para eso”
El combate por el sentido común se ha desatado y lo que está en juego es convencer a la mayoría de los argentinos de que el pobre debe ser siempre pobre y que, a lo sumo, podrá tener una pobreza, digamos, digna, pero no mucho más. La idea del progreso social ha sido clausurada por un gobierno que ya sin pelos en la lengua te dice sin vueltas que te quiere pobre, ordenado y, a pesar de todo, alegre. Cambiemos te convence de que la historia es así y que no se puede modificar, por eso la sinceridad de Mauricio cuando dice que lo angustia el drama de millones pero que duerme tranquilo porque está haciendo “lo que hay que hacer”, y por eso también el gozo con que su hija Antonia se devora los guisos de Margarita Barrientos. Antonia sería la demostración ficticia de que se puede vivir en la pobreza y crecer feliz pero además la piba demuestra que no es tarada ¿A quién en su sano paladar no le va a agradar más un guiso popular que esos platos famélicos de la gente linda?
Cambiemos te quiere convencer de que cuando a vos te iba mejor era porque había un gobierno que robaba y por eso te generaba una realidad ficticia, para que no te preocuparas por sus andanzas y consumieras a tontas y a locas. Lo curioso y es que cuando se fue ese gobierno que, según dicen, “se robó todo”, ese pobre que había mejorado retrocedió en un puñado de meses todo lo que avanzó en 10 años, entonces es ahí donde irrumpe el discurso del fin de fiesta y el regreso a esa realidad angustiante de no llegar a fin de mes, del desempleo y del incremento de pobres diablos revolviendo tachos de basura. Es que para ellos, que los pobres vivan mejor es una fiesta porque no conciben que la gente pueda mejorar mientras que para nosotros es un derecho elemental y ahí está el núcleo de un debate trascendental de cuyo resultado depende si llegaremos algún día a ser un país justo o definitivamente se blindará una estructura con pocos muy ricos y muchos muy pobres.
La lucha es por convencernos de que no hay posibilidad de ascender socialmente y, la verdad, son sinceros. Seríamos injustos si no lo admitiéramos. Ellos están convencidos de que vivir mejor y ascender es uno de los modos de la fiesta y no un derecho humano básico elemental. Lo peor es que no siembran en un terreno árido: Los argentinos tenemos metidas muy adentro una serie de nociones jodidas como esa que dice “siempre fue así y no lo vas a cambiar por más que quieras”. Somos una sociedad con muchos convencidos de que “siempre fue así”, lo que nos transforma en un colectivo predispuesto a soportar las consecuencias de las políticas en curso con el agravante de que la crisis del 2001 dejó muy alto el pánico a volver a vivir ese interregno al borde del peor de los precipicios, por eso es que poco a poco avanza también la resignación en muchos de que más vale perder un poco pero conservar el empleo, algo de absoluto sentido común. Nadie quiere que todo se vaya al carajo a nivel personal y nacional y eso juega un rol de contención que favorece el reacomodamiento de la economía a favor de los ricos y a expensas de los trabajadores que terminan padeciendo la extorsión de perder calidad de vida con tal de conservar el empleo.
El combate es contra el miedo a perderlo todo y Cambiemos no escatima recursos en su avanzada. Mientras Mauricio dice estar angustiado, sus usinas de generación de ideología avanzan en el terreno de las ideas con la misma dureza que Aranguren despliega con las tarifas de luz y gas. Es que saben que una cosa sin la otra no funciona y que el sinceramiento de la economía sólo se sostiene con un sinceramiento equivalente en el terreno de las ideas: Si no convencen al pobre de que vivió una fantasía, en algún momento se les puede rebelar.
Urge refutar esas nociones, extrayendo enseñanzas de los años kirchneristas, corrigiendo y mejorando lo que se hizo mal y profundizando lo que se hizo bien. El repaso crítico del período 2003/2015 es un capital fenomenal para conformar un programa político que demuestre que es posible vivir en una sociedad mas justa e integrada que la que está proponiendo el macrismo.

viernes, 6 de mayo de 2016

Imaginate vivir en una Macritocracia

No se recuerdan campañas publicitarias de grandes multinacionales tan ligadas ideológicamente a un proceso político como “Vivir en una meritocracia”, lanzada recientemente por Chevrolet donde se explicita un discurso verdaderamente provocador que trabaja sobre los ejes ideológicos más caros del gobierno de los ricos y busca, naturalmente, atraer a su producto a aquél medio pelo en alza que llega con esfuerzo a un Cruze, porque los que la tienen de verdad, esos van de Audi para arriba. Tipo…
No es casual, empero, que un spot de estas características salga justo ahora donde el Poder Ejecutivo ha sido transformado en un directorio donde los Ceos de los principales conglomerados empresariales libran sordas batallas todos contra todos por ver quién se lleva la mejor parte en el negocio más rentable. El gobierno de Mauricio Macri es la construcción más lúcida que ha se ha dado aquella rancia oligarquía vacuna, a través de su tercera generación. Consiguió el récord histórico de llegar al poder en elecciones democráticas y sabe que cuenta con una minoría muy intensa que denominaremos “macritocratas”, que son todos los interpelados por el spot de Chevrolet, pero que no nacieron de un repollo ni se intensificaron ideológicamente en estos meses sino que, en todo caso, liberan y amplifican sin prejuicios una serie de postulados con las que el argentino promedio ha sido formateado desde el jardín de Infantes. La novedad es que se percibe en el ambiente que habría llegado el tiempo de ir por todo en un área vital como lo es el de las ideas, por eso el spot comienza hablando de “Un mundo donde cada persona tiene lo que merece”. Abajo con eso del derecho a vivir dignamente. Entre el merecimiento y el mérito se cargaron al derecho y ya.
¿Y quién merece tener? El que llegó por su cuenta, sin que nadie le regale nada. Ahí estamos ante uno de los mitos más sagrados de nuestra formación argenta: “El que llegó por la propia, sólo en base a su esfuerzo y astucia” que es la forma en que el liberalismo criollo nos describió a lo largo de los años su visión del progreso, visto como una carrera donde todos parten de la misma línea, pero con el detalle de que unos lo hacen en un Cruze, ponele, otros en un Gol y muchos en un Corsa. Es obvio que ganará el que va en el Cruze, pero no preguntes cómo hizo para llegar a ese auto porque lo primero que te van a decir es que sos un resentido ya que en Argentina, cuestionar el origen de las fortunas es resentimiento. En el bar se ensalza el haber llegado y punto. Ser el más vivo, mantener el arco en cero y triunfar, siempre a cualquier precio y sin contar los muertos, como le enseñaron a Malena
Chevrolet le dice a los argentinos que su meritocrata es ese que sabe que cuanto más trabaja, más suerte tiene”. No caigamos en la obviedad de señalar el cachetazo a lo más sagrado de un pueblo que es el empleo, no. Vayamos a nuestras propias experiencias personales, familiares, barriales para encontrar puñados de personas que trabajaron toda la vida y ni siquiera tuvieron la suerte de comprarse una casita humilde mientras conocemos casos aislados de “Stinfales” que se enriquecieron sin un callo en las manos. La noción fantástica del que llega solo a la cima nunca dejó de atrapar desesperados tentados siempre a hacer la propia sea como sea y esa es la emboscada más sutil para un país que alguna vez se soñó digno y soberano.
El final de Chevrolet es la celebración con bombos y platillos de la victoria:
“El meritocrata sabe que pertenece a una minoría que no para de avanzar y que nunca fue reconocida, hasta ahora”
Ahora es el momento de reconocer a los ganadores que tuvieron la habilidad de hacer una fortuna, los que tuvieron el ingenio para multiplicarla y los plebeyos con olfato para introducirse en su exclusivo mundo y gestionarle los negocios. Es la ocasión para liberar ese lobo hambriento que tenemos dentro.
Basta de lo colectivo! (que el macritócrata confunde con igualar para abajo)
Acá sólo deben llegar los mejor dotados!
Somos fieras hartas de andar rodeados por subsidiados!
Somos distintos y queremos demostrarlo!!
Nunca como ahora las clases dominantes habían logrado estructurar un gobierno con legitimidad de origen que exprese un frente tan compacto, para el que han cedido sus mejores descendientes y Ceos. En la dictadura faltaba el contenido democrático, en los noventa era una alianza, exitosa por cierto, pero no era el de Menem un gobierno que se pudiera considerar como del palo, aunque haya funcionado como si lo fuera. Ahora están dadas todas las condiciones y van por todo. Para lograr el objetivo, que no es otro que la restauración del sentido común del “granero del mundo” sólo necesitan triunfar en el terreno de la ideología.
Y ahí apuntan todos sus cañones

sábado, 26 de marzo de 2016

Obama dejó aire batido


Se fue Obama y ni la eliminación de las visas dejó. Nada de nada, ni siquiera espejitos de colores. La “reinserción en el mundo” timoneada por Mauricio y sus Ceos es pura abstracción y deseos. Es la reiteración de aquel dogma oxidado que recomienda acatar ordenadamente las directivas de los que mandan en el mundo para tener nuestra parte, aunque la historia diga todo lo contrario. Es que esa inserción en el mundo auspiciada con bombos y platillos por la cadena nacional de la gente linda sólo favorece a una pequeña porción de los argentinos, que con suerte puede llegar a un tercio, pero claro, es el tercio que tiene los recursos y los medios para hacerle creer a la monada que el modelo económico y político que los beneficia a ellos también beneficiará con el tiempo al resto, por eso siempre piden paciencia y confianza, pero luego el tiempo pasa, la copa no derrama, se pudre todo y tienen que venir gobiernos populares a reparar todo lo que destrozaron los gobiernos de la elite.
La misma cadena nacional de la gente linda que hoy te quiere convencer que con Mauricio iremos de un saque a la prosperidad, en los noventa te decía “Estamos mal pero vamos bien”. La verdad es que es elogiable la capacidad que tienen para transformar en discurso de futuro un ramillete de consignas insostenibles. Vos los escuchás y sus discursos chorrean palabras y frases como confianza, equilibrio, sinceramiento, nuevas variables, precios relativos, un mundo que nos espera, etc. Jamás encontrarás palabras como consumo, derechos, dignidad, recuperación, asignación o solidaridad. Los tipos repiten los mismos ejes hasta el cansancio y crean una salida de fantasía, que no tiene reflejo en datos elementales de la realidad como sin ir más lejos, desde la devaluación de más del 50 %, las cerealeras no liquidaron ni siquiera la mitad de lo prometido ¿Te das cuenta?
Así es que ahora Macri vuelve a repetir que no hay plan B. En realidad nunca lo hubo porque su plan es el mismo que tuvo Cavallo, el mismo de Martínez de Hoz, el mismo de siempre. Lo preocupante es que si ni las cerealeras le cumplen, uno tiene derecho a preguntarse quién le creerá en el mundo y quién lo protegerá cuando luego de pagarle a los buitres aparezcan nuevas demandas. Lo que sí está claro es cómo procederán: Harán lo que hacen siempre en el PRO, que es decir que ellos no tienen la culpa, que ellos pagaron porque les dijeron que así se terminaba el tema de la deuda pero que los engañaron. Y ahí la cadena nacional de la gente linda comenzará a decir que otro de los problemas es el “gradualismo”, que deberían haber metido el cuchillo a fondo desde el primer día, como lo aconsejó Miguel Angel Broda, y la descomposición paulatina será irreversible, pero con un detalle: El campo y los grandes grupos económicos habrán recuperado todo lo que perdieron durante el kirchnerismo y mucho más aún. Y la historia volverá a repetirse, con nuevos intentos de legislar en materia de medios, con nueva legislación para recuperar derechos, y con todo lo que se hace cada vez que se vuelve a empezar.

viernes, 18 de marzo de 2016

No cuenten conmigo


Ahora que los vemos haciendo fila para arreglar con el macrismo queda cada vez más claro por qué Cristina está guardando silencio. La historia quiso que la capitulación con los buitres coincidiera con los primeros 100 días de gobierno de Macri, para que el escenario político quede expuesto a la vista de todos los argentinos, para que se vea quién es quién, quién es fiel a lo que sostuvo durante los gobiernos kirchneristas y quienes en nombre del pragmatismo y “las políticas de estado” borran con el codo lo que hasta ayer escribían a dos manos.
Creíamos que el menemismo había sido la excepción a la regla pero los hechos estarían demostrando que no era tan así la cosa. Por eso creo que Cristina está dejando que los melones se vayan ubicando, cada uno en su lugar, para mover recién luego y ver quién sigue manteniendo en alto las banderas y quienes quedaron enroscados en una lógica que explotó con la derrota. Porque esto de ser oficialista con Menem, con Cristina y con Macri tiene que tener inevitablemente un final. No se puede ser oficialista toda la vida, y eso va a partir las aguas inexorablemente.
Porque no se está negociando unos cheques para obra pública, se está ante una decisión trascendental que va a tener implicancias feroces sobre el futuro del país, y hay muchos gobernadores, diputados y senadores peronistas que están grabando su nombre y apellido en la placa de la mayor ignonimia nacional en décadas. Por eso las prédicas a la unidad del peronismo y el FPV no son nada más que una quimera políticamente correcta. El peronismo se fue transformando en partido de poder mientras controló las cajas de la nación y la provincia de Buenos Aires y ahora, cuando la lapicera cambió de manos, muchos no dudan en seguir en la misma porque para ellos, que en Casa Rosada esté Cristina o Macri es exactamente lo mismo. Para muchos otros, no.
Bien, ahí está la partición de aguas inevitable y vuelvo a decir que para mí, Cristina tiene esto absolutamente claro desde el día que perdió Scioli. Los conoce mejor que todos nosotros, y ya nos lo va a contar.
Para mí la cosa es sencilla: si en un plato de la balanza pongo la gestión de gobierno, los logros, los intentos y en el otro sus errores, su soberbia y su camporismo excesivo, la cuenta me da que fueron mucho más los aciertos en la gestión de gobierno, porque es ahí donde se ven los pingos, es ahí donde quedan estampadas en la historia las decisiones. Sin ir más lejos, podría haber arreglado con los buitres, dejando a la patria esposada para siempre, si total ella no iba a pagar nada, pero no lo hizo y no lo hizo por una muy profunda convicción, de eso no tengo dudas como tampoco que todos los que están haciéndole el caldo gordo al macrismo contribuyen a agigantar la vergüenza internacional de ser el país que luego de haber promovido los 9 principios para limitar el accionar de los buitres en la ONU, se transforme en el primero en violarlos.
Ese es un límite infranqueable.
Es que la capitulación con los buitres trae aparejado el retorno a la lógica que explotó en 2001 y nos dejó la peor crisis de nuestra historia reciente, y va de suyo que no queremos volver a esos escenarios.
Por supuesto que hay mucho para repensar, mucho para corregir, mucho para replantear, qué duda cabe, y no viene mal como disparador transcribir lo que dijo Artemio en El Vermucito del 6 de setiembre del año pasado:
“Si en 2003 no hubiera aparecido Néstor, el peronismo estallaba en mil pedazos. Era una federación de partidos que no tenía una unidad orgánica posible. Por eso el peronismo es kirchnerismo, porque sin la fase del kirchnerismo, el peronismo no era más. En el fondo, la discusión es si el peronismo es algo más que el kirchnerismo, o no lo es. Habría, para algunos teóricos, una propiedad que el peronismo tiene por sobre el kirchnerismo, y creo que es una discusión que hay que dar porque eso tiene consecuencias políticas muy importantes. Si vos considerás que el kirchnerismo es una etapa acotada del peronismo, que en definitiva es un despliegue mayor, tomás una determinada política. Si considerás que el kirchnerismo expresa plenamente lo que inauguralmente expresaron Perón y Evita tomás otra determinación”
Va de suyo que la determinación que tomamos varios es la segunda, y que somos muchísimos más de lo que se imaginan.

miércoles, 16 de marzo de 2016

La banda de sonido del oprobio es el silencio

Mirá el momento en que votan, escuchá el tímido aplauso del despistado que nunca falta. El silencio es la banda de sonido de la ignominia de una coalición que protagoniza una de las páginas más penosas de la vida nacional.
Fuimos para el mundo el país que se paró de manos ante la escoria buitre; fuimos la nación que convocó a más de cien países en la lucha contra la usura y ahora somos el país que se entrega de pies y manos. Esto es sentir vergüenza de verdad, algo que jamás creí que me pasaría.
Las consecuencias ya las conocemos y está demás repetirlas.
Creo que es un día para sentir
Para sentir que este tiene que ser un nuevo punto de partida

lunes, 14 de marzo de 2016

¿Para esto querían el país?


La extorsión destituyente
No se recuerda un gobierno elegido democráticamente que a sólo tres meses de asumido extorsione de una manera tan alevosa, amenazando con que si el congreso no apoya la rendición incondicional ante los buitres sobrevendrá el peor ajuste o el caos de la hiperinflación descontrolada. Si a 100 días mandan este mensaje ¿Alguien se imagina lo que sucederá más adelante?
¿Por qué extorsionan de esta manera? Porque es evidente que no tienen otro plan que el endeudamiento, que como sabemos es, al fin y al cabo, la razón de ser política e ideológica de los gobiernos de la clase dominante. Mientras el país logró arreglar con el 94 % de los acreedores y dar una solución al tema de la deuda, que fue creada para operar como el látigo opresor, mientras al mismo tiempo se desplegó una exitosa acción política en Naciones Unidas y en mundo a favor de la erradicación de esta escoria que son los buitres, el gobierno de los CEOS viene a tirar todo por la borda y conducir al país a un arreglo que por si fuera poco deja abiertas las puertas a nuevos juicios -la misma justicia de New York la que lo está avisando- amenazando que si no se hace eso explotará todo por los aires.
La pregunta que debemos hacernos es cuánto dura un gobierno que a tres meses de asumir se ve obligado a extorsionar de una manera tan salvaje a la sociedad, entre otras cosas porque aunque finalmente consigan coronarse en la ignominia de derogar la Ley Cerrojo y pagarle a Singer y cía, nada ni nadie nos garantiza que vengan los dólares que ellos dicen que el mundo les va a prestar. Si el mismísimo Prat Gay cuando asumió dijo que ya tenía el compromiso de bancos y otros sectores de que en 40 días le prestaban entre 15 y 25 mil millones de dólares y sólo consiguió 5 mil millones ¿Qué te asegura que luego de pagarle a los buitres consigan hacer realidad los 35 millones que según Broda van a salir a buscar?
Lamentablemente, estamos comprobando en la vida real que era posible regresar a ese país que estalló el 19 de diciembre de 2001. El “cambio” de Cambiemos es volver a esa lógica que nos llevó al borde del precipicio. Ese “cambio” significó “regreso” al país que según los cacerolos Cristina les había robado.
Lo grave es que la extorsión a los 100 días libera un boomerang destituyente que, la verdad, mete miedo. Es como que están cantando el “quiero vale cuatro” con un dos.

El Cambio era más deuda y más ajuste


La Cámara de New York avisa que lo que piensa hacer el gobierno argentino es muy desprolijo y que, en las actuales condiciones, un acuerdo como el que Prat Gay negoció con Paul Singer no eximirá al país de seguir recibiendo nuevas demandas, pero el presidente del bloque de diputados del PRO dice que nada cambia y que seguirán como si nada buscando derogar la Ley Cerrojo para concretar el pago.

El mismísimo presidente de la Nación se manda una extorsión como no se recuerda en la historia de la democracia argentina y le avisa a la sociedad que esto es lo que hay y que la alternativa es el caos.

Mientras tanto, ayer, el mismísimo diario La Nacion publica que las transferencias a los sectores más ricos le significan al estado la pérdida del equivalente a un mes de recaudación.
El famoso y tan mentado cambio es esto, señoras y señores: O nos bajamos los lienzos con los buitres a sabiendas de que este arreglo no elimina la posibilidad de futuros juicios o la profundización del ajuste que ya de por sí está empezando a hacer estragos en la mayoría del pueblo argentino.
Te anticipamos que sería así y hasta nos quedamos cortos
¿Hasta cuándo le vas a seguir echando la culpa a Cristina?

lunes, 15 de febrero de 2016

Lo peor que le puede pasar al pueblo es que al gobierno de Macri le vaya bien



Hay un reflejo políticamente correcto que incita a pensar que lo mejor para el pueblo es que al gobierno le vaya bien, pero la verdad es que, aunque suene horrible, Lo peor que le puede ocurrir a los sectores populares es que le vaya bien al gobierno de Macri pues eso significa que habrá logrado su objetivo de reducir el valor adquisitivo del salario, de “enfriar” la economía, lo que significa que los que se mueren de frío son siempre los más desprotegidos, y la utilización del empleo como extorsión (en estos días se ha sumado el incombustible López Murphy a la prédica terrorista de Prat Gay y Ferreres, diciendo que si los salarios suben un 40% va a crecer el desempleo)
No se gobierna “con todos y para todos”. Siempre se lo hace a favor de algunos y en contra de otros. Macri ya ha dado muestras inequívocas de qué sectores son los favorecidos por su gestión. La quita de retenciones a las mineras es la evidencia más incontrastable, mientras que las únicas dos medidas a favor de los jubilados y los más pobres las tomó la semana pasada ¡Y son consecuencia de la aplicación de la legislación que dejó el gobierno de Cristina! como el aumento a jubilados y a la AUH, producto de las leyes de movilidad que el kirchnerismo aprobó en soledad, en el caso de los jubilados.
Que le vaya bien al gobierno de Macri significa que logre ponerle fin a lo que sus economistas definen como “una fiesta del consumo” y eso, traducido a los social es subir tarifas y atenuar aumentos de sueldos, porque para ellos, que tu sueldo te rinda como te rendía hasta ahora es antinatural. En sus mentes, lo natural es que los números de las grandes empresas cierren y que los sectores acomodados de la sociedad tengan un consumo asegurado, y el resto que se joda por no estar dentro del selecto mundo de los elegidos. Pero esto que te describo descarnadamente te lo presentan en variados formatos propagandísticos para convencerte de la necesidad de que te sigas disparando en tu propio pie. Te quieren convencer de que haber tenido el salario más alto del continente fue mero populismo y que ahora deberás pagar las consecuencias. Te quieren convencer de que el Fútbol para Todos era algo que no se justificaba mientras lo siguen sosteniendo pero ahora le dan el negocio a los canales privados, que en 10 partidos recuperan la inversión y el resto es ganancia neta mientras el estado es el que paga toda la infraestructura.
Suena feo, horrible si querés y hasta a mala onda. Pero lo peor que te puede pasar es que a este gobierno le vaya bien.

viernes, 12 de febrero de 2016

Te mando la gendarmería


Hay tres gerentes de la agencia de noticias Télam que se niegan a renunciar y reclaman que, en todo caso, sean despedidos con la indemnización que marca la ley, la misma a la que se acogió el mismísimo presidente actual de la agencia, el Sr Rodolfo Pousá en 2002, cuando tuvo que abandonar la presidencia por la caída del gobierno de La Alianza. Ante esta situación, la decisión es enviar fuerzas de gendarmería por la noche a los domicilios de estas tres personas, a los que ingresaron por la fuerza, como lo hacían durante los años del terrorismo de estado. Incluso destruyeron la puerta de un departamento donde uno de los tres “perseguidos” -Pablo Taricco- ya no vive ahí hace dos años. Se acusa a estas tres personas de haber sido filmados por cámaras de seguridad del edificio de Bolivar 531 sacando material de la agencia que podría ser “sensible” y lo que hallaron en los procedimientos son agendas y material de La Cámpora, fuerza política de la que son conocidos militantes.
Si ante la negativa a renunciar a un organismo te mandan la gendarmería por la noche, la verdad es que da pánico imaginar hasta dónde puede llegar este gobierno con el accionar represivo. Asusta porque a dos meses ya hay una presa política, porque se ha reprimido a trabajadores que reclaman por sus despidos y hasta se ha baleado una murguita de pibes en una villa.
El macrismo busca radicalizar la confrontación con sectores del kirchnerismo, porque entiende que de esta manera obtiene réditos políticos. La verdad es que es un proceder temible porque la historia enseña que siempre que se le dieron tareas represivas a las fuerzas de seguridad la consecuencia fue el descontrol. Pero la pregunta que espera respuesta urgente es si Macri y su gente creen verdaderamente que así se gestionan los conflictos en democracia. De nuevo: estamos hablando de tres personas que se niegan a renunciar a Télam y en vez de despedirlos abonando la indemnización que estipula la legislación vigente, les mandan la gendarmería por la noche.
¿Entendemos lo que ha sucedido, su significación y perspectiva?

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