Estimado Carlos Reymundo Roberts:
Finalmente y tal como lo preveía no tuve el privilegio ni siquiera de contar con una negativa de tu parte a mi ofrecimiento. Estaba en los planes. Sabía que eso iba a pasar aunque hube de soportar a varios lectores y compañeros que me trataran de iluso. Lo importante en estos casos es acumular evidencias, pruebas concretas que le sirvan a los lectores para formarse una idea acabada de cómo se procede desde cada lado en este nuevo tiempo marcado por el surgimiento de nuevas herramientas de comunicación que ponen en aprietos a los medios tradicionales. El lector es en definitiva el que saca sus propias conclusiones, el lector innumerable, indescifrable.
A la postre, el que importa en este debate es ese lector inquieto, que un día llegó a los blogs porque andaba tras la pista de alguna idea. Ese lector hoy tiene bien claro quien ataca y huye, quien dispara desde los rascacielos de un modelo retirada y quien ofrece diálogo, quien propone debate. Es una típica fase de transición, aquella que describe el estertor del moribundo pujando contra el gateo de lo recién nacido, la que enfoca tu cobardía y la expone para que todos la vean.
Este momento histórico se distingue porque de manera impensada en cierta medida nos iguala al momento del debate. Hay un punto en que ya no importa si vos descerrajas infundios desde un diario centenario y yo te desafío a debatir en públicamente desde un humilde blog gratuito y artesanal. Hay un momento en que todo se reduce a palabras e ideas sin importar el soporte o la plataforma donde están impresas. Hay un momento en que todo se iguala y este es sin duda uno de los efectos no deseados del avance científico y tecnológico para países como el nuestro, sumidos en una batalla definitiva por seguir siendo lo que fuimos hasta hace unos años o modelar otro concepto de Estado y de Nación. Hay un momento donde queda en soledad el lector con tus palabras y las mías y las ideas que unas y otras traigan aparejadas. Es ahí donde se fortalece la evidencia de que hay quien da la cara, quien propone debate y quien directamente huye.
Hay un momento, incluso, en que este humilde blog incrementa su tráfico gracias al poder del diario desde el que nos agredes. Se vuelve a verificar en ese preciso instante aquello de las artes marciales que se basan es utilizar la fuerza del contrario para incrementar la propia, qué loco ¿no? Vos lanzando mandobles y militando por el absurdo para que centenares de lectores lleguen desde La Nación a sumarse a los miles que libremente nos han elegido.
Te doy las gracias antes de seguir con otro tema y olvidar ser gentil y educado.
Tu problema es que creciste con una cosmovisión del mundo acotada, "económica" podría decirse, porque así modeló la derecha a sus noveles cuadros. Cometió el error histórico de suponer que Fukuyama era un punto de inflexión y pensar que en los cascotes del muro de Berlín se extinguía la voluntad de una parte de la humanidad de cambiar el mundo. Entonces se despreocupó y cual ajedrecista inexperto pensó cuatro o cinco posibles continuaciones de una partida que erróneamente dio por ganada antes de tiempo pero se encontró a poco de andar que no sólo no estaba mejor en el tablero sino que su posición comenzaba a hacer agua.
Esto les pasa a ustedes ahora. No entienden que haya tantos adeptos al gobierno, no entienden que incluso una presidente vilipendiada como ningún primer mandatario en la historia argentina, luego de haber soportado altísimos niveles de descrédito esté mejorando día a día su imagen en la sociedad. Y no lo entienden porque ustedes creen que el mundo estaba bien como estaba antes del kierchnerismo, que hay que hacer algunos retoques, entre ellos expulsar a gobiernos como el que tenemos, para volver a un tiempo donde todo era armonioso, desde el oropel del country hasta la miseria del marginado. No, Reymundo, ni el país ni el mundo estaban bien. Sobran las pruebas al respecto pero las anteojeras te lo impiden apreciar.
Entonces te resulta imposible visualizar que hayamos tantos que apoyamos este proceso, te cuesta horrores admitir incluso que haya muchísimas personas que aún con muy serias críticas acompañan el trazo grueso del proyecto kirchnerista y como las razones se te declaran en huelga, transformás tus propias convicciones en argumentos por culpa de esa formación precaria que te impartieron seguramente en carísimos establecimientos subsidiados, como corresponde, por el Estado, o sea por todo el pueblo argentino. Esa formación endeble es la que te imposibilita entender que haya miles de argentinos decididamente comprometidos en cambiar un modelo de país que se fue con De La Rúa en helicóptero; esa formación endeble te impide ver que incluso haya muchos que apoyan a los Kirchner porque son lo que la etapa permite, pero van por más, por muchísimo más mientras hay otros que antes que nada están de nuestro lado para garantizar que no vuelva lo que ardió en 2001.
Y es esa formación acotada la que te hace huir ante una propuesta de debate público porque si no podés probar que hay un dinero de por medio toda tu argumentación se hace trizas. Para ustedes el gobierno compra desde senadores a bloggeros, es una simple cuestión de plata. Ahí está el error ¿No lo advierten? ¿Cuánto jugo se le puede sacar a esa falacia? ¿Acaso Elisa Carrió ha sido también comprada para malherir a la única Alianza con posibilidades ciertas de disputar la presidencia dentro de un año?
No se sostiene tamaña nimiedad argumental.
No todo es cuestión de plata, Reymundo. Como cantaron Los Beatles, el dinero no puede comprar el amor.