sábado, 31 de julio de 2010
martes, 1 de junio de 2010
Una lectura interesante del bicentenario
Anoche, una oyente de "Conectados" me envió un correo con una opinión muy interesante sobre los sucesos del bicentenario. Transcribo lo sustancial:
viernes, 28 de mayo de 2010
Entró en crisis el discurso decadentista?
Ayer María Esperanza Casullo enfocó desde un lugar muy interesante el fenómeno popular que fue la fiesta del Bicentenario, el discurso decadentista:
Hay un discurso muy fuerte que evidentemente fue llevado adelante por los medios en este mes que precedió al bicentenario pero que es muy potente en Argentina y es el discurso decadentista, que plantea que la Argentina es un fracaso, que siempre lo fue, que todo lo que se hace acá está mal, todos nuestros hombres políticos son, fueron y serán absolutamente corruptos y lo interesante es que ese discurso que es tan fuerte y está muy arraigado en las clases media y medias altas que son las que al mismo tiempo disfrutan del país. Cuanto más cercano está uno a uno a una posición dominante en o económico o cultural más fuerte es el discurso decadentista. Ahora lo interesante es que si uno se acerca a los sectores populares no encuentra ese discurso y ahí se vio el desfasaje, la gente se manifestaba contenta y con ganas de celebrar.
"Hay planteos que tienen éxito porque reflejan una cierta sensación de que la Argentina está siempre descubriendo una nueva forma de hacer las cosas mal. Ante estas posturas uno dice: este país no tiene remedio. Ese es uno de los mensajes implícitos de los libros de Lanata"
Quizá haya llegado tiempo de empezar a ver las cosas por este lado, quizá se rompió algún vaso comunicante entre ese discurso decadentista y los sectores populares y quizá también la muchedumbre, con marcada presencia de sectores medio-bajos y trabajadores, halla tributado silenciosamente a un gobierno que no tuvo primavera y que desde el momento mismo de su asunción tuvo que soportar el asedio más feroz que ningún otro haya padecido en 200 años de historia nacional, logrando pese a todo un puñado de logros que impactan de lleno en los sectores populares.
Quizá las evidencias concretas, que se manifiestan en una leve mejoría en términos generales desde lo laboral y lo económico, quizá la posibilidad de cambiar el televisor para el Mundial, quizá el impacto que significa la AUH no sólo en quienes la perciben sino en toda la pequeña actividad comercial barrial que se favorece con ella, quizá todos estos elementos hayan jugado un rol central para generar este gentío pocas veces visto en el mundo.
Finalmente: Nadie sale a festejar nada cuando está en la lona, cuando no tiene perspectivas, cuando siente que no hay futuro, eso lo puede comprobar cada uno en su historia personal.
Quizá no sólo se rompió la espiral del silencio de la que tanto habla Artemio, es probable que se haya hecho trizas ese discurso decadentista o al menos su impacto en sectores populares.
María Esperanza Casullo y Mendieta analizan lo que dejó el Bicentenario
jueves, 27 de mayo de 2010
La capitalización del Bicentenario
La Nación tituló hoy que el gobierno intenta capitalizar el Bicentenario y ya se prendió Carrió amenazando con la furia de los dioses para con todo aquél que pretenda subirse a caballito de la manifestación popular. El dispositivo mediático sigue como si nada y es lógico que así lo haga, el que debe dar muestras de no entrar en el juego es el gobierno porque así como fueron muchos los movilizados, serán muchos también los argentinos que puedan sentirse directamente aludidos por estos dimes y diretes entre funcionarios y líderes opositores. A ver, Carrió hace lo que le conviene, chuza, pincha y pone fichas ¿Debe el gobierno aceptar el reto? mmm...
miércoles, 26 de mayo de 2010
Escriba y Martín sobre el Bicentenario
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El impacto se sintió en los rating de TV
"El lunes 24 de mayo, Canal Siete midió 24.7 puntos., Telefe con la edición especial de Telefe noticias (20 hs.) marcó 9.5 puntos y El Trece con la transmisión de la reapertura del Teatro Colón midió 10.9 puntos.
El martes 25 de mayo,. con el final del Festejo del Bicentenario la TV pública promedió 19.9 puntos y Telefe con otra edición especial de Telefe noticias (20 hs.) midió 8.9 puntos.
En conclusión, la sumatoria en ratings de las cinco jornadas de los Festejos del Bicentenario le dejaron a Canal Siete 78.9 puntos, mientras que Telefe cosechó 18.4 y El Trece solo 10.9 puntos."
Usted quería saber qué es la "Restauración Conservadora", señora?
Ya que no le termina de quedar del todo claro a qué nos referimos cuando hablamos de la "Restauración conservadora", le propongo, señora, que haga click para escuchar este audio que dura un minuto más o menos.
Fue como cuando reiniciás la máquina...
Fiesta
martes, 25 de mayo de 2010
El Colón y el Billiken
En política las cosas no suceden por casualidad, por eso no hay que ver las imágenes del bicentenario ni como pelea estéril o producto de una politiquería que no logra ponerse a la altura de las circunstancias. Que la reapertura del Teatro Colón haya sido una remake del centenario pero mucho más vulgar, mucho más degradada socialmente, no es una casualidad. Como tampoco que hoy Bergoglio haya recurrido a ese típico llamado a concordias que ellos mismos dinamitan toda vez que no se haga lo que les place. Esa mentira de la unidad y el diálogo se recluyó ayer en esa fastuosidad del antipueblo que expresa el Teatro Colón mientras afuera la plebe escuchaba otros sonidos, otras canciones y otros ritmos. No es casual.
Las clases pudientes de la ciudad de Buenos Aires transformaron al Teatro Colón en un antro de paquetería al que sólo pueden acceder unos pocos elegidos y en esto no tienen nada que ver las cuestiones musicales ni mucho menos desarrapados como el mismísimo Wolfang Amadeus Mozart. Socialmente, el Teatro Colón es el reducto de la oligarquía, por eso no es casual que anoche se haya visto allí a la flor y nata de esa corriente de restauración conservadora que puja por abrirse camino. Si otrora los abonados del Colón se hubieran escandalizado al ver a figuras de la chabacanería más ramplona como Susana Giménez, Luis Majul o Valeria Mazza, ahora las toleran porque no confunden lo principal con lo accesorio, porque saben que lo urgente es volver a poner las cosas en su lugar y que a esos fines son valiosos los aportes que pueden realizar estas figuras tan poco cultivadas pero con llegada a la plebe. En cierta medida, el Teatro Colón fue anoche lo más parecido a la entrega de un Martín Fierro, y la televisación de Clarín lo corroboró de punta a punta.
Y en esta mañana luminosa Bergoglio nos ametralla con el discurso de la unidad para una celebración importante. En realidad nos siguen corriendo con el Billiken, con esas imágenes falsas de una historia insípida. Quieren que la política mienta y deje por un momento las razones profundas que justifican sus pujas internas.
No lo consiguen.
Trabajan sobre esas nociones que todos tenemos selladas en la piel pues al fin y al cabo hemos sido formateados en esos actos patéticos de escuela primaria. Nos ametrallan con que tenemos que unirnos en esta celebración y en realidad es una burda patraña porque es por lo menos un impulso falaz pretender unir artificialmente lo que está terminantemente desunido. Porque, además, la unidad que proclaman, al igual que el diálogo y el consenso que publicitan, contienen la trampa de la entrega de posiciones y banderas. Cuando
Vivimos un tiempo histórico donde se le están discutiendo muchas cosas al poder tradicional que a lo largo de doscientos años fue delineando un tipo de país y que sólo en cortos interregnos soportó que se desafiara su hegemonía.
El bicentenario no podía bajo ningún aspecto silenciar o esconder esas discusiones.
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Sobran los perdedores
Anoche, desde Avenida Callao para el Obelisco todas las calles eran peatonales. Nunca ví tanta gente en la calle. En la 9 de Julio era casi imposible caminar. Llegué justo cuando el Chaqueño descerrajaba una chacarera y la multitud respondió con un movimiento que hizo temblar el piso.
domingo, 23 de mayo de 2010
Les jode que las cosas vayan bien
sábado, 22 de mayo de 2010
La señora de acá enfrente
viernes, 21 de mayo de 2010
Yo hubiera ido al Colón y a la Catedral
Sí, yo hubiera ido al Colón y también al tedeum en la catedral. Yo hubiera tratado por todos lo medios de no entrar en este tipo de tironeos donde el que pierde, me parece, no es otro que el gobierno. Y esto de ninguna manera significa que no entienda y comprenda la indignación de la presidenta, pero creo que a veces la política requiere de un nivel de frialdad y cálculo superior al que podemos tener nosotros con el vecino de acá a la vuelta que hace cagar a su perro en nuestra vereda y no la limpia. Creo que hay niveles y niveles, que así como cuando ayer me enteré de la decisión de Cristina al toque la banqué, cuando analicé más en profundidad el contexto me arrimé más a esta postura que estoy tecleando y que trataré de fundamentar.
Si es cierto que los escenarios de confrontación no favorecen al proyecto se me ocurre que ya el hecho mismo de haber decido ir al tedeum en Lujan constituyó un desliz en tanto le deja a Bergoglio la catedral vacía para que, naturalmente, la pueble “la oposición”. Ya el hecho de que la presidenta esté en Luján y Bergoglio en la catedral habilita la tan aborrecible pantalla partida en dos. Y si esa pantalla partida en dos, que fue el simbolo más fuerte de la desacreditación de la investidura presidencial durante el conflicto por la 125, si esa pantalla partida ponía en un exacto y mismo lugar de importancia a la presidenta de la nación con un dirigente provincial de una cámara empresaria (De Angeli) bien, el 25 de mayo tendremos nuevamente de un lado al "kirchnerismo” y del otro a las fuerzas del “diálogo y el consenso” ¿Era necesario? ¿Costaba tanto ir al tedeum en la catedral y desactivar estas imágenes?
Creo que ya ahí el gobierno no estuvo a la altura de las circunstancias porque, a ver, la pregunta es, en situaciones puntuales como la coyuntura que estamos atravesando, si lo que importa es instalar nuevos significantes o tratar de no ofrendarle espacios al bloque mediático-político opositor para que lo ocupe como sabe hacerlo. Dejarle la catedral vacía nada menos que a un Bergoglio es una invitación a la orgía opositora, incluso a que se potencien sus sectores más ultras ¿Era necesario? Creo que no, creo que de última, si querés jugarla de transgresor optá por no ir a ningún tedeum y listo, pero si decidís entrar por la variante -lo que no está para nada mal- bueno, andá a la catedral y listo.
La carta de anoche se inscribe en este contexto y es desde ahí que me permito decir que yo hubiera ido a la reinauguración del Colón porque me parece también que es un poco tarde para acordarse de que los protocolos políticos e institucionales chorrean hipocresía. Obvio que es así, pero es un poco tarde para sacar a relucir esta consigna. Cristina tiene muchísimos motivos para ofenderse, pero también ostenta el cuero duro, la piel congelada de los que tienen la virtud de jugar en las grandes ligas y están dotados, mucho más que la “gente común”, para soportar las turbulencias que esos niveles de exposición generan.
Cristina no va a la reinauguración del Colón no porque esté “ofendida”, no. Tomó esta decisión en un sentido estrictamente político y puede que tenga razón –no por nada está ahí- pero humildemente me parece que se equivoca porque entra en el tipo de contienda que la perjudica. Esta imagen de vecinos puteándose de vereda a vereda no le sirve, definitivamente. Tiene muchísimos recursos para responderle al jefe de gobierno porteño. A ver ¿No se puede marcar una línea terminante respecto a las acusaciones de Macri sin por ello tomar esta decisión?
Hoy a la mañana en Continental la señora Ruíz Guiñazú se la pasó hablando con lo móviles que reportaban el caos de tránsito en el microcentro porteño a causa del corte de la 9 de Julio por los festejos del bicentenario. Hay que estar muy dormido para no advertir que este manijeo atroz no persigue otro objetivo que generar mucho mal humor en la sociedad, porque termina enojándose desde el tipo que está abotonado en Callao y Sarmiento hasta el que va con su camioneta rumbo a la chacra a
Ese es el contexto: ninguneo de los actos del bicentenario y magnificación de los trastornos de tránsito que tiene una celebración que se da cada 100 años… Ese es el terreno elegido por el bloque mediático-político para deslegitimar todo lo inherente a esta celebración.
Yo no lo hubiera pisado.
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