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martes, 1 de junio de 2010

Una lectura interesante del bicentenario


Anoche, una oyente de "Conectados" me envió un correo con una opinión muy interesante sobre los sucesos del bicentenario. Transcribo lo sustancial:

"Los análisis acerca de la participación masiva y pacífica del pueblono destacan lo principal, algo que está ante nuestras narices y muchos,inclusive los mismos protagonistas,no ven: un pueblo sumergido en una crisis económica y de inseguridad,tal como instalan los medios diariamente,no hubiera participado en tal magnitud y con la alegría que lo hizo.

O sea, esto desmiente la realidad que pintan los medios.

Lo preocupante es que:

1º)Sin poder ocultar lo evidente,los medios están y seguirán haciendo lo imposible para desligar al gobierno de cualquier mérito en esta colosal convocatoria.Es así como se matan por instalar la idea de que los motivos están ünicamente en el sentido patriótico del pueblo,su necesidad de convivencia ,por sobre las disputas políticas.
Lo que quieren ocultar , es que ,en general , hay muchos que están mejor.

2º)No todos los participantes de este impresionante hecho,son conscientes de esta realidad : que están mejor.
Les toca ahora a ellos sacar sus conclusiones, tener memoria y comparar.Y esto no es tan fácil,por la apabullante construcción mediática , que siempre encuentra la forma de instalarse. Por ejemplo, los análisis de Morales Solá, y Carrió."



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viernes, 28 de mayo de 2010

Entró en crisis el discurso decadentista?


Ayer María Esperanza Casullo enfocó desde un lugar muy interesante el fenómeno popular que fue la fiesta del Bicentenario, el discurso decadentista:


Hay un discurso muy fuerte que evidentemente fue llevado adelante por los medios en este mes que precedió al bicentenario pero que es muy potente en Argentina y es el discurso decadentista, que plantea que la Argentina es un fracaso, que siempre lo fue, que todo lo que se hace acá está mal, todos nuestros hombres políticos son, fueron y serán absolutamente corruptos y lo interesante es que ese discurso que es tan fuerte y está muy arraigado en las clases media y medias altas que son las que al mismo tiempo disfrutan del país. Cuanto más cercano está uno a uno a una posición dominante en o económico o cultural más fuerte es el discurso decadentista. Ahora lo interesante es que si uno se acerca a los sectores populares no encuentra ese discurso y ahí se vio el desfasaje, la gente se manifestaba contenta y con ganas de celebrar.


A esta aguda mirada de María Esperanza se puede sumar una definición de Tulio Halperin Donghi que conmueve por su contundencia:


"Hay planteos que tienen éxito porque reflejan una cierta sensación de que la Argentina está siempre descubriendo una nueva forma de hacer las cosas mal. Ante estas posturas uno dice: este país no tiene remedio. Ese es uno de los mensajes implícitos de los libros de Lanata"


Quizá haya llegado tiempo de empezar a ver las cosas por este lado, quizá se rompió algún vaso comunicante entre ese discurso decadentista y los sectores populares y quizá también la muchedumbre, con marcada presencia de sectores medio-bajos y trabajadores, halla tributado silenciosamente a un gobierno que no tuvo primavera y que desde el momento mismo de su asunción tuvo que soportar el asedio más feroz que ningún otro haya padecido en 200 años de historia nacional, logrando pese a todo un puñado de logros que impactan de lleno en los sectores populares.

Quizá las evidencias concretas, que se manifiestan en una leve mejoría en términos generales desde lo laboral y lo económico, quizá la posibilidad de cambiar el televisor para el Mundial, quizá el impacto que significa la AUH no sólo en quienes la perciben sino en toda la pequeña actividad comercial barrial que se favorece con ella, quizá todos estos elementos hayan jugado un rol central para generar este gentío pocas veces visto en el mundo.

Finalmente: Nadie sale a festejar nada cuando está en la lona, cuando no tiene perspectivas, cuando siente que no hay futuro, eso lo puede comprobar cada uno en su historia personal.

Quizá no sólo se rompió la espiral del silencio de la que tanto habla Artemio, es probable que se haya hecho trizas ese discurso decadentista o al menos su impacto en sectores populares.




Foto: Luis Bradoni en el film "Esperando la Carroza"

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María Esperanza Casullo y Mendieta analizan lo que dejó el Bicentenario

Acá están extractadas las participaciones de MEC y Mendieta en el programa de anoche.



María Esperanza




Mendieta


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jueves, 27 de mayo de 2010

Así lo ven desde la derecha








Encuesta de El Cronista




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La capitalización del Bicentenario


La Nación tituló hoy que el gobierno intenta capitalizar el Bicentenario y ya se prendió Carrió amenazando con la furia de los dioses para con todo aquél que pretenda subirse a caballito de la manifestación popular. El dispositivo mediático sigue como si nada y es lógico que así lo haga, el que debe dar muestras de no entrar en el juego es el gobierno porque así como fueron muchos los movilizados, serán muchos también los argentinos que puedan sentirse directamente aludidos por estos dimes y diretes entre funcionarios y líderes opositores. A ver, Carrió hace lo que le conviene, chuza, pincha y pone fichas ¿Debe el gobierno aceptar el reto? mmm...

Reconozcamos que es complicado para el oficialismo hacer la plancha. Hoy por la mañana Horacio Embón dijo muy lucidamente que la mejor forma de capitalizar los ecos del bicentenario es no pretender capitalizarlos. Me gustó ese juego de palabras.

Por supuesto que no dejo de reconocer que es muy complicado defenderse ante estas operaciones, es algo parecido a cuando en el bondi surge un olor nauseabundo y una señora te clava la vista como diciendo "Fuiste vos, asqueroso"... De ahí en más todos lo intentos por demostrar tu inocencia caerán en saco roto....

Pero bueno, algo hay que hacer ¿no?

Por lo pronto, yo no respondería cada titular de un diario o cada declaración de Carrió. Si algo enseñan los festejos del fin de semana es que el pueblo filtra muy pero bien los mensajes y que procede con niveles de autonomía hasta el viernes insospechados hasta por los más finos estudiosos de los comportamientos populares. De ahí que la línea quizá no sea responder todo.

Como en música, a veces los silencios suenan mejor que muchas notas...



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La herida que no cierra






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miércoles, 26 de mayo de 2010

Escriba y Martín sobre el Bicentenario

Acá están, primero la nota con Escriba y luego con Martín pensando lo que deja el Bicentenario en política.









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El impacto se sintió en los rating de TV

En la página "Television.com.ar" se pueden encontrar datitos como estos que señalan cómo la masividad de los festejos del bicentenario impactó de lleno también en las mediciones de la TV.



Visión 7 se clavó en el cuarto lugar entre los programas más vistos de ayer.




Y los festejos del Bicentenario le ganaron también la pulseada al noticiero del 13.




En el análisis que se realiza de lo que dejó el Bicentenario para la TV Pública se puede leer:

"El lunes 24 de mayo, Canal Siete midió 24.7 puntos., Telefe con la edición especial de Telefe noticias (20 hs.) marcó 9.5 puntos y El Trece con la transmisión de la reapertura del Teatro Colón midió 10.9 puntos.

El martes 25 de mayo,. con el final del Festejo del Bicentenario la TV pública promedió 19.9 puntos y Telefe con otra edición especial de Telefe noticias (20 hs.) midió 8.9 puntos.

En conclusión, la sumatoria en ratings de las cinco jornadas de los Festejos del Bicentenario le dejaron a Canal Siete 78.9 puntos, mientras que Telefe cosechó 18.4 y El Trece solo 10.9 puntos."




Todo el detalle, acá.


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Usted quería saber qué es la "Restauración Conservadora", señora?


Ya que no le termina de quedar del todo claro a qué nos referimos cuando hablamos de la "Restauración conservadora", le propongo, señora, que haga click para escuchar este audio que dura un minuto más o menos.




¿Entendió?



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Fue como cuando reiniciás la máquina...

El repaso somero por las tapas del principal diario argentino en los días previos a los festejos se transforma en un documento incontestable de cómo desde el dispositivo mediático se jugaron todas las fichas al boicot de la conmemoración del bicentenario.





Ni en las tapas del miércoles 19, del jueves 20 o del viernes 21 hubo una mención a la fiesta quese estaba preparando, sólo se tocó el tema -como era obvio- cuando se mencionó la decisión de la presidenta de no ir a la reinauguración del Teatro Colón.





El objetivo de apostar al fracaso fue indisimulado. Evidentemente, si a veces hay que tratar de entender la lógica con que se mueve el adversario para entender por dónde debe desplegarse el juego propio, en esta ocasión deberíamos concluir, tratando de seguir el plan de Clarín, que manejaban información de que un bicentenario con miles de personas en la calle de una forma u otra ayudaba en algunos aspectos al gobierno.



No sé si el gobierno "gana" mucho, poquito o nada, eso se verá con el paso de los días. Lo que sí está claro es que todos los que apostaron a una fiestita "de por y para" están lamiéndose las heridas.

En los días previos, tuvo casi más prensa la reapertura del Teatro Colón que los festejos que se preparaban en el Paseo del Bicentenario. Brillaron por su ausencia esas típicas notas contando los detalles de la puesta que haría Fuerza Bruta, por ejemplo, y toda esa cobertura tipo que los medios montan antes de cada gran manifestación artística o todo hecho conmemorativo trascendente. Se trabajó para que los festejos quedaran reducidos al poder de convocatoria que tienen artistas de innegable arrastre popular como el Chaqueño Palavecino, Soledad, León Gieco o Fito Páez y a que todo transcurriera dentro de los carriles, digamos, "normales".

Pero algo pasó, algo se rompió y todo se salió de cause. El bicentenario demostró que un sistema concentrado de medios no siempre logra imponer sus planes y esto trasciende la cuestión meramente político-partidaria. Que quede claro, la movilización espontánea de millones de personas excede todo cálculo y en sí mismo no se puede buscar allí un resultado en términos de acumulación política. Creo que el gran mensaje del bicentenario es que el pueblo pacta, negocia con el dispositivo mediático, que toma lo que le interesa y tira a la basura lo que no usa.

Tiene que haber una relación íntima entre marchas por la inseguridad que no obstante ser motorizadas por todo el aparato de medios no convocan a más de cuatro mil personas y estos millones que salieron a la calle en este fin de semana a pesar de que desde los medios se apostó a que se fueran a la costa o se quedaran en sus casas.

Mientras tanto, en los mentideros políticos se hacen cuentas y ordenan sondeos a troche y moche para "leer" los sucesos, la fiesta popular, tratando de interpretar políticamente los múltiples y complejos mensajes que siempre arrojan las manifestaciones populares.

Por el momento me inclino a pensar que el bicentenario fue una especie de reinicio, como con las compudoras, como esas veces que la notás muy cargada, pesada y lenta y entonces la reiniciás para que esté más livianita.

Algo de eso creo que pasó.

De lo que se trataría, entonces, es de no recargarla al cuete y tratar de hacer correr pocos y buenos programas, los que sirven, los que valen.


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Fiesta


Gloria a Dios en las alturas,
recogieron las basuras
de mi calle, ayer a oscuras
y hoy sembrada de bombillas.

Y colgaron de un cordel
de esquina a esquina un cartel
y banderas de papel
lilas, rojas y amarillas.

Y al darles el sol la espalda
revolotean las faldas
bajo un manto de guirnaldas
para que el cielo no vea,

en la noche de San Juan,
cómo comparten su pan,
su mujer y su galán,
gentes de cien mil raleas.

Apurad
que allí os espero si queréis venir
pues cae la noche y ya se van
nuestras miserias a dormir.

Vamos subiendo la cuesta
que arriba mi calle
se vistió de fiesta.

Hoy el noble y el villano,
el prohombre y el gusano
bailan y se dan la mano
sin importarles la facha.

Juntos los encuentra el sol
a la sombra de un farol
empapados en alcohol
magreando a una muchacha.

Y con la resaca a cuestas
vuelve el pobre a su pobreza,
vuelve el rico a su riqueza
y el señor cura a sus misas.

Se despertó el bien y el mal
la zorra pobre al portal
la zorra rica al rosal
y el avaro a las divisas.

Se acabó,
que el sol nos dice que llegó el final.
Por una noche se olvidó
que cada uno es cada cual.

Vamos bajando la cuesta
que arriba en mi calle
se acabó la fiesta.



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martes, 25 de mayo de 2010

El Colón y el Billiken


En política las cosas no suceden por casualidad, por eso no hay que ver las imágenes del bicentenario ni como pelea estéril o producto de una politiquería que no logra ponerse a la altura de las circunstancias. Que la reapertura del Teatro Colón haya sido una remake del centenario pero mucho más vulgar, mucho más degradada socialmente, no es una casualidad. Como tampoco que hoy Bergoglio haya recurrido a ese típico llamado a concordias que ellos mismos dinamitan toda vez que no se haga lo que les place. Esa mentira de la unidad y el diálogo se recluyó ayer en esa fastuosidad del antipueblo que expresa el Teatro Colón mientras afuera la plebe escuchaba otros sonidos, otras canciones y otros ritmos. No es casual.

Las clases pudientes de la ciudad de Buenos Aires transformaron al Teatro Colón en un antro de paquetería al que sólo pueden acceder unos pocos elegidos y en esto no tienen nada que ver las cuestiones musicales ni mucho menos desarrapados como el mismísimo Wolfang Amadeus Mozart. Socialmente, el Teatro Colón es el reducto de la oligarquía, por eso no es casual que anoche se haya visto allí a la flor y nata de esa corriente de restauración conservadora que puja por abrirse camino. Si otrora los abonados del Colón se hubieran escandalizado al ver a figuras de la chabacanería más ramplona como Susana Giménez, Luis Majul o Valeria Mazza, ahora las toleran porque no confunden lo principal con lo accesorio, porque saben que lo urgente es volver a poner las cosas en su lugar y que a esos fines son valiosos los aportes que pueden realizar estas figuras tan poco cultivadas pero con llegada a la plebe. En cierta medida, el Teatro Colón fue anoche lo más parecido a la entrega de un Martín Fierro, y la televisación de Clarín lo corroboró de punta a punta.

Y en esta mañana luminosa Bergoglio nos ametralla con el discurso de la unidad para una celebración importante. En realidad nos siguen corriendo con el Billiken, con esas imágenes falsas de una historia insípida. Quieren que la política mienta y deje por un momento las razones profundas que justifican sus pujas internas.

No lo consiguen.

Trabajan sobre esas nociones que todos tenemos selladas en la piel pues al fin y al cabo hemos sido formateados en esos actos patéticos de escuela primaria. Nos ametrallan con que tenemos que unirnos en esta celebración y en realidad es una burda patraña porque es por lo menos un impulso falaz pretender unir artificialmente lo que está terminantemente desunido. Porque, además, la unidad que proclaman, al igual que el diálogo y el consenso que publicitan, contienen la trampa de la entrega de posiciones y banderas. Cuando la Iglesia y los sectores políticos y mediáticos emparentados con la oligarquía y los intereses minoritarios hablan de “unidad” y convocan a priorizar los valores de la patria, en realidad lo que están haciendo es colocarse ellos como la única encarnación de los principales valores que deberían dar sentido a nuestra razón de ser. Ellos “son” la unidad, el respeto, la tolerancia y hay desde siempre una sola opción para ser admitido en ese club y es deponer todo tipo de proyectos, de actitudes y de sueños que pongan en discusión esos valores.

Vivimos un tiempo histórico donde se le están discutiendo muchas cosas al poder tradicional que a lo largo de doscientos años fue delineando un tipo de país y que sólo en cortos interregnos soportó que se desafiara su hegemonía.


El bicentenario no podía bajo ningún aspecto silenciar o esconder esas discusiones.


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Sobran los perdedores




Anoche, desde Avenida Callao para el Obelisco todas las calles eran peatonales. Nunca ví tanta gente en la calle. En la 9 de Julio era casi imposible caminar. Llegué justo cuando el Chaqueño descerrajaba una chacarera y la multitud respondió con un movimiento que hizo temblar el piso.

Nuevamente los canales de cable privados terminaron tomando la transmisión de la Televisión Pública y quedó definitivamente estampado que todo lo que se hizo para opacar estos festejos quedó en saco roto.

A ver si encontramos la idea que sintetice lo que ha pasado: En este Bicentenario no hay ganadores, pero sobran los perdedores.


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domingo, 23 de mayo de 2010

Les jode que las cosas vayan bien


Ya está, los festejos del Bicentenario son colosales y la movida popular supera todos los cálculos. La gente se arrima porque es gratis, porque tiene curiosidad y porque puede participar de un acontecimiento que no se repite más hasta dentro de cien años.

Es simple.

Nadie cambia su voto por estos festejos, pero la insistencia con que el dispositivo mediático sigue convocando a los dioses de la lluvia y las interpretaciones tan rebuscadas que vomitan en los blogs algunos comentaristas de esa oposición desolada me hace pensar en lo mal que la está pasando esta muchachada que ni siquiera tiene candidato, ni bandera ni local, ni tan solo un grupo Facebook.

Les jode que el pueblo vaya a la 9 de Julio como les jode que crezca la economía, que la crisis internacional no nos haya hecho mierda como a los europeos, como les jodió que la selección entrara en el Mundial.

Les molesta que haya récords de turismo, que la costa reviente de turistas, que haya cola en todos lados y que la Asignación Universal esté haciendo su trabajo en las barriadas populares.


No hay que andar con tanto "Gre Gre" para decir "Gregorio". Están muy fusilados, muy quemados de mala leche y no se dan cuenta que el hervidor se las vuelca a ellos.


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sábado, 22 de mayo de 2010

La señora de acá enfrente

Es mina, de punta a punta, por eso no se la bancó ayer y los ojos se le abarrotaron de lágrimas cuando los 200 años se le vinieron encima y a todos los que estábamos siguiendo el acto de inauguración se nos anudó la garganta. Pero también es como esos jugadores que uno siempre quiere tener en su equipo, es una guerrera que no descansa y al toque, cuando aflojó la emoción, respiró hondo y se recompuso para recobrar esa pose que a tantos espanta y a tantos subyuga.

Silvia K posteó en Facebook "Voy a decir algo: Esta mina es mi ídola" y nos expresó a todos.

Fue eso lo que me decidió a irme al obelisco con Ceci y llevar a Juan a que viera a su amado Cuarteto De Nos. Era un viernes de fiesta con el centro de la ciudad repleto de gente y de buen ánimo. Se respiraba felicidad y código de fiesta. "La gente votó", le dije a Ceci mientras nos arrimábamos al escenario donde el gran Litto descerrajaba una versión Hard pero de verdad de "Fuera de la ley". Fue emocionante verlo a Nebbia con invitados recorriendo su obra, desconocida para la mayoría. Al regresar, mi hijo descerrajó desde sus once años "Ese Litto no se cuánto me tenía las bolas llenas". Ese Litto, querido hijo, que el 27 de junio de 1967 sacó La Balsa con Los Gatos, cuando yo andaba por los seis años, ese Litto que me acompañó en aquellos hermosos días junto a Sandro y Los Iracundos estaba ayer cantando con la sapiencia de siempre (es casi perfecto cantando) y desempolvando himnos como "Madre escúchame" lo que me hizo acordar de vos, viejita linda, que segurísimo estabas clavada frente a la tele allá en Tres Lomas con la companía de alguno de tus nietos y bisnietos...

La gente votó y fue en masa al inicio de un festejo que como generación tenemos la suerte de que nos haya tocado vivir y presenciar, 200 años no se cumplen todos los días. Se fueron a la costa los de siempre, los que gozan abotonándose en las autopistas, pero la gran mayoría dijo "presente" en la 9 de Julio, que lucía con una imponencia típicamente peronista. El gobierno nacional no escatimó gastos para la fiesta y está bien. La gente dijo "presente" y en un instante se hizo trizas la campaña para el fracaso. Reventaba la Avenida "más ancha del mundo" y todo el centro de la ciudad fue una fiesta, con pizzerías inaccesibles y colas eternas para acceder a una de muzza. Terminamos entonces en Angelín "El creador de la pizza canchera". Un poco caro...

Tuve la sensación de que fue otra batalla ganada, tuve la sensación de que los mensajes de la calle son más trasparentes y tuve la impresión de que la gente se caga y mucho en todo el manijeo de la prensa, pensé que somos nosotros (al menos yo) los que estamos pasados de rosca con el análisis del derecho y del revés de cada titular de Clarín y que en la vida real las cosas van por otro lado. Y me emocioné cuando los conductores del escenario hicieron mención a que el recital estaba siendo transmitido por la Televisión pública y surgió un aplauso masivo de los cientos de miles, que aplaudieron pero con ganas, no como se aplaude el himno en los actos de las escuelas.

Tuve también la sensación de que finalmente la posición asumida por Cristina respecto a Macri tuvo un acompañamiento muchísimo mayor del que yo esperaba y créanme que cuando pasan estas cosas me alegro de corazón porque antes que nada planteo mis posiciones con buena leche. Por supuesto que en el blog, tanto como en la radio, era obvio que la gran mayoría iba a disentir con mi planteo. Ello era esperable, pero me parece que se instaló cierto consenso con que estuvo bien Cristina en chivarse. Ayer por la tarde me indigné cuando escuché a Esteban Bullrich decirle a un Reynaldo Sietecase -que no lo corrigió-:

"Mauricio Macri la llamó para pedirle a la señora presidenta que reflexione"

¿Qué tiene que "reflexionar" Cristina", Bullrich?

Están tan mamados, tan fuera de la realidad, que así como no llegan a entender que ni al Fino ni a Ciro James los nombró Cristina sino su propio jefe, ahora creen que la desubicada, la irreflexiva es nada menos que la presidenta, la misma a la que el farabute repugnante se refiere con asco de clase como "la señora de acá enfrente"

Hay algo que es cierto y quizá no lo tuve del todo en cuenta al escribir el post de ayer y es la lógica de la demonización según la cuál todo, absolutamente todo lo que haga Cristina será defenestrado por la Cadena Nacional de la Gente Linda.

Una vez más Cristina me hizo emocionar y reafirmar cuánto pero cuánto la quiero.


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viernes, 21 de mayo de 2010

Yo hubiera ido al Colón y a la Catedral

Sí, yo hubiera ido al Colón y también al tedeum en la catedral. Yo hubiera tratado por todos lo medios de no entrar en este tipo de tironeos donde el que pierde, me parece, no es otro que el gobierno. Y esto de ninguna manera significa que no entienda y comprenda la indignación de la presidenta, pero creo que a veces la política requiere de un nivel de frialdad y cálculo superior al que podemos tener nosotros con el vecino de acá a la vuelta que hace cagar a su perro en nuestra vereda y no la limpia. Creo que hay niveles y niveles, que así como cuando ayer me enteré de la decisión de Cristina al toque la banqué, cuando analicé más en profundidad el contexto me arrimé más a esta postura que estoy tecleando y que trataré de fundamentar.

Si es cierto que los escenarios de confrontación no favorecen al proyecto se me ocurre que ya el hecho mismo de haber decido ir al tedeum en Lujan constituyó un desliz en tanto le deja a Bergoglio la catedral vacía para que, naturalmente, la pueble “la oposición”. Ya el hecho de que la presidenta esté en Luján y Bergoglio en la catedral habilita la tan aborrecible pantalla partida en dos. Y si esa pantalla partida en dos, que fue el simbolo más fuerte de la desacreditación de la investidura presidencial durante el conflicto por la 125, si esa pantalla partida ponía en un exacto y mismo lugar de importancia a la presidenta de la nación con un dirigente provincial de una cámara empresaria (De Angeli) bien, el 25 de mayo tendremos nuevamente de un lado al "kirchnerismo” y del otro a las fuerzas del “diálogo y el consenso” ¿Era necesario? ¿Costaba tanto ir al tedeum en la catedral y desactivar estas imágenes?

Creo que ya ahí el gobierno no estuvo a la altura de las circunstancias porque, a ver, la pregunta es, en situaciones puntuales como la coyuntura que estamos atravesando, si lo que importa es instalar nuevos significantes o tratar de no ofrendarle espacios al bloque mediático-político opositor para que lo ocupe como sabe hacerlo. Dejarle la catedral vacía nada menos que a un Bergoglio es una invitación a la orgía opositora, incluso a que se potencien sus sectores más ultras ¿Era necesario? Creo que no, creo que de última, si querés jugarla de transgresor optá por no ir a ningún tedeum y listo, pero si decidís entrar por la variante -lo que no está para nada mal- bueno, andá a la catedral y listo.

La carta de anoche se inscribe en este contexto y es desde ahí que me permito decir que yo hubiera ido a la reinauguración del Colón porque me parece también que es un poco tarde para acordarse de que los protocolos políticos e institucionales chorrean hipocresía. Obvio que es así, pero es un poco tarde para sacar a relucir esta consigna. Cristina tiene muchísimos motivos para ofenderse, pero también ostenta el cuero duro, la piel congelada de los que tienen la virtud de jugar en las grandes ligas y están dotados, mucho más que la “gente común”, para soportar las turbulencias que esos niveles de exposición generan.

Cristina no va a la reinauguración del Colón no porque esté “ofendida”, no. Tomó esta decisión en un sentido estrictamente político y puede que tenga razón –no por nada está ahí- pero humildemente me parece que se equivoca porque entra en el tipo de contienda que la perjudica. Esta imagen de vecinos puteándose de vereda a vereda no le sirve, definitivamente. Tiene muchísimos recursos para responderle al jefe de gobierno porteño. A ver ¿No se puede marcar una línea terminante respecto a las acusaciones de Macri sin por ello tomar esta decisión?

Hoy a la mañana en Continental la señora Ruíz Guiñazú se la pasó hablando con lo móviles que reportaban el caos de tránsito en el microcentro porteño a causa del corte de la 9 de Julio por los festejos del bicentenario. Hay que estar muy dormido para no advertir que este manijeo atroz no persigue otro objetivo que generar mucho mal humor en la sociedad, porque termina enojándose desde el tipo que está abotonado en Callao y Sarmiento hasta el que va con su camioneta rumbo a la chacra a 600 km viendo cuises y caranchos.

Ese es el contexto: ninguneo de los actos del bicentenario y magnificación de los trastornos de tránsito que tiene una celebración que se da cada 100 años… Ese es el terreno elegido por el bloque mediático-político para deslegitimar todo lo inherente a esta celebración.

Yo no lo hubiera pisado.


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