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viernes, 14 de agosto de 2015

Genios de la política


Uno no entiende cómo genios como Beatríz Sarlo no han llegado más lejos ¿Quizá porque no les ha interesado?

La constante que explica el fracaso persistente de una construcción opositora con serias chances de triunfo es la falta de gestión política a los problemas políticos. Esta declaración de Sarlo, al igual que los razonamientos de Longobardi-Lanata desconocen que los armados políticos son algo bastante más complejo que los análisis de laboratorio y que, además, las matemáticas políticas con no son como las que se enseña en las escuelas. El viejo dicho de que "dos mas dos en política no siempre es cuatro".

María Eugenia Vidal (que aunque Tenembaum la quiera mostrar como Caperucita roja es más mala que una araña pollito) ¿Se bajaría candidamente para que su electorado acompañe a Felipe Solá? Sergio Massa ¿Se suicidará políticamente de modo que sus votos vayan, precisamente, al tipo que más hizo para cagarlo? ¿Y qué sentirá el votante de Vidal al ver que ya le cambiaron su voto aunque eso aún no sucedió?

No casualmente, alguien como Jorge Macri, que analiza la acción política desde la gestión en el territorio declara:


domingo, 30 de septiembre de 2012

Cristina en Harvard - Sarlo en 678



Estuve leyendo detenidamente la gran cantidad de comentarios del post "Lecciones de Harvard" y me llama la atención que los comentaristas opositores están convencidos de que la presidenta hizo poco menos que un papelón cuando le hicieron preguntas. La verdad es que repasando el video queda evidenciado que respondió con solvencia todo lo que se le preguntó, pero a los opositores eso no les interesa ya que consideran un logro el solo hecho de que alguien, finalmente, haya podido preguntarle, por ejemplo, sobre su patrimonio. La hinchada opositora celebra la pregunta como un smash demoledor sin observar que el remate fue devuelto y muy bien.

La pregunta, como bajada de línea, como editorial encubierta, es lo que se trabajada como victoria. El solo hecho de que alguien le diga en la cara a la presidenta "agradezco la posibilidad de ser uno de los pocos argentinos que puede hacerle una pregunta" ya es relatado como un mandoble demoledor y la hinchada sale de festejo por las redes. Nadie se pregunta, por ejemplo cuántos brasileros le pueden hacer preguntas a Dilma o cuántos Alemanes a Merkel.

Hay un parentesco entre los sucesos y Harvard y la visita de Sarlo a 678. En casos hubo imágenes que proyectan por sí solas más que mil palabras. Así como cuando en mayo del año pasado, desde que la cámara enfocó a la escritora frente al panel más Forster y Mariotto la escena favorecía absolutamente a la escritora, que aparecía "sola" animándose a enfrentar al monstruo comunicacional del kirchnerismo, el jueves, desde el mismísimo momento que Cristina se expuso a preguntas que empezaron con "el cepo al dólar", se multiplicó la sensación de que la presidenta tendría un escenario hostil. Sacarle jugo a esto era una simple cuestión de técnica.

¿Qué fue, en definitiva, lo que fortificó la sensación de muchos opositores de que Cristina la pasó mal en Harvard? El hecho de que por primera vez la presidenta apareció frente a un escenario que no controlaba y esto no es poco si lo contraponemos con la imagen que ofrecen sus actos en Casa Rosada, donde aparece rodeada de funcionarios y militantes que, como es obvio, se limitan a aplaudir sus discursos en una puesta en escena que, la verdad, no está claro si hoy sigue siendo efectiva.
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jueves, 16 de agosto de 2012

Caminando | Editorial y nota a Omar Plaini

Editorial sobre la calidad del voto y los dichos de Beatriz Sarlo


Nota con Omar Plaini sobre el paro de canillitas del sábado y domingo

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miércoles, 15 de agosto de 2012

Sarlo y la "calidad del voto"


El lugar común que trasunta Beatriz Sarlo en este video está cargado de prejuicios verdaderamente clasistas y discriminadotes según los cuales, para “votar bien, hay que tener acceso a condiciones de vida medianamente dignas. Por empezar habría que definir qué es “votar bien” puesto que lo que para los sectores populares es un buen voto, evidentemente no lo es para los sectores a los que la columnista de La Nacion expresa. La gente tiene muy claro qué políticas y qué candidatos están en condiciones de dar una mejor respuesta a sus necesidades. El problema es de los que le siguen negando a las masas populares aptitud para votar ¿Qué determina, salvo un prejuicio de clase, que el voto por Binner de un señor con buen pasar, domiciliado en Olivos, sea mejor que el de un laburante del segundo cordón por Cristina?

Para saber qué candidato o proyecto político le conviene, una persona no tiene necesariamente que reunir las condiciones que exige el imaginario de los sectores medios. Incluso podría hasta discutirse si en materia política las clases medias y media altas están más informadas que los sectores populares. La demostración de esto está en la ciudad de Buenos Aires, donde los sectores acomodados han sido el núcleo duro de la adhesión al macrismo, y contrariamente a lo que este conglomerado suponga, sus condiciones de vida no han mejorado por las políticas del PRO sino por las de ese kirchnerismo que tanto abominan, mientras que cuando estuvieron en problemas fue como consecuencia de la devastación que dejó precisamente ese neoliberalismo que Mauricio Macri ha venido a recrear.

Cuando votan, las masas populares privilegian cuestiones objetivas: si tienen trabajo, si mejoró el nivel adquisitivo del salario, si hay más empleo, etc. Y deciden en función de estos datos duros. Saben muy bien qué les conviene y qué no. Mayoritariamente depositan el voto en el peronismo pues desde mediados del siglo pasado hasta ahora ha sido la fuerza que objetivamente más ha hecho para favorecerlos y tiene un despliegue territorial que le da presencia en cada conglomerado urbano. Este dato no es menor: uno de los errores más graves de las fuerzas opositoras ha sido descreer de la presencia barrial, del trabajo en la base, y creer que la vía de acumulación provendrá de la presencia en los medios. Ya el FREPASO demostró de qué sirve crecer en los medios... El punto es que con esta priorización de lo mediático se alejaron de toda posibilidad de contacto cuerpo a cuerpo con los sectores a los que aspiran  representar.

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jueves, 24 de noviembre de 2011

Beatriz Sarlo: el Tero de la derecha



Si el gobierno propone la renuncia voluntaria al subsidio dicen que debería ponerse los pantalones largos e imponer su quita lisa y llana pagando los costos que hubiere que pagar. Si lo hubiera hecho así seguro lo tildaban de autoritario y hubieran reclamado un tratamiento más gradual. 

Si renunciás ahora a recibir el subsidio te espetan que deberías haberlo hecho antes, cuando es sabido que no había una normativa que lo posibilitara. Beatriz Sarlo, por ejemplo, nos corre por izquierda hablando de “Una kermesse de almas bellas”. Claro, si mañana instauráramos el socialismo esta señora nos exigiría ya mismo la eliminación del Estado para efectivizar aquella máxima postrera del Manifiesto Comunista que versa

De cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad

Siempre es cómodo correr por izquierda a un gobierno, entre otras cosas porque se cuenta con al menos dos salidas y generalmente no se exige un posicionamiento en un lugar concreto, más allá de apelaciones grandilocuentes a favor de las reivindicaciones históricas de los desposeídos.

No es lo que se dice sino quién lo dice y desde dónde se lo dice. La corrida por izquierda financiada y amplificada por el dispositivo mediático más reaccionario del país hace ruido, indudablemente. Es cierto, no obstante, que los kirchneristas somos especialistas en hacer barullo con asuntos tales como esto de la renuncia a los subsidios. Es cierto que todos los que renuncian saben que más tarde o más temprano se los van a quitar. El kirchnerismo es así: suele irse de mambo haciendo un mundo por cuestiones que en el fondo no son tan importantes porque como es sabido lo importante y lo trascendente siempre lo proponen otros. Lo importante no es el 54 % que votó a Cristina Fernández de Kirchner. Acá lo que verdaderamente importa es el 46 % que se diseminó en pequeñas asociaciones electorales de ocasión. Lo importante no son los millones que recuperaron el trabajo sino el 7% que aún no lo tiene; lo importante no es la Asignación Universal llegando a millones de pibes sino los que aún no la reciben; lo importante no es que llegue el agua a comunidades que están a un hora del centro de la ciudad sino las que aún no cuentan con ese servicio básico.

Pero como en todo, hay dos formas de pararse ante lo que falta: Una es desde el reconocimiento honesto de que estamos reconstruyendo un país hecho trizas y la otra es minimizar de manera bien necia lo realizado y aturdir con lo que falta usando para ello nada menos que los amplificadores de los mismos emporios periodísticos que apoyaron el terrorismo de estado, la desaparición forzada de personas y luego sistemáticamente utilizaron las crisis para obtener nuevas ventajas. Esto es lo que impugna ciertas críticas y da olor a leche en mal estado.

Esa idea de que las cosas buenas pasan porque tenían que pasar y esa postura de que si la gestión la hubieran hecho otros por ahí habría dado mejores resultados es en apariencia muy fresca y muy progresista pero en su raíz es estructuralmente funcional a los sectores que abogan por mantener los parámetros de la Argentina de la convertibilidad.

De última son más honestos los Mariano Grondona y cuadros por el estilo que estos teros opinativos que gritan siempre para el lado de los pobres pero terminan empollando en el diario La Nacion.
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lunes, 24 de octubre de 2011

Sarlo y Magdalena, centro va, centro viene...




Domingo, ocho y media de la noche. Por Radio Continental, Magdalena Ruíz Guiñazú la pone al aire a Beatriz Sarlo y uno supone que van a pasar cosas. Y efectivamente pasan. Se van cebando de a poquito hasta que se empiezan a tirar centros y terminan rememorando los tiempos en que La Nación y La Prensa se editaban con 2 o tres hojas. 

Una conversación con el estilo de dos señoras muy finas
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viernes, 27 de mayo de 2011

Sarlomanía


En televisión no gana quien tiene mejores argumentos sino quien da mejor en cámara, es desde esta premisa que hay que entender cómo Beatriz Sarlo, avezada discutidora, se anotó desde el punto de vista televisivo, dicen, una victoria contundente.

Es raro, en lo conceptual no impuso una sola idea, se las ingenió para no decir desde dónde habla y cuando se vio contra las cuerdas por el buen planteo que le estaba haciendo Orlando Barone, descerrajó el ya célebre "Conmigo no, Barone" que quizá fue el gran momento de la noche. Es como que le hubiera dicho "Con tus antecedentes laborales, vos no podés venir a decirme eso a mí", y fue uno de los estiletazos efectistas que utilizó muy bien en cámara.

Llama la atención, no obstante, que en un desaguisado sin precedentes La Nación y Clarín celebren la actuación de Sarlo como una victoria propia cuando la escritora en ningún momento se embanderó con ellos y cuando se definió lo hizo contradiciendo de cuajo los lineamientos editoriales de ambos diarios, planteando claramente que los hijos adoptados de manera irregular por Ernestina Herrera de Noble tienen que acceder al examen de ADN, no haciendo nada para defender a Chiche Gelblung, diciendo que no va a votar por Macri y reinvindicando la política de Derechos Humanos del país en su totalidad, lo que incluye desde Raúl Alfonsín hasta Cristina Fernández de Kirchner. No se entiende entonces qué festejan los dos grandes diarios.

He conversado con muchos amigos "del palo" que son lapidarios, para ellos en lo televisivo fue goleada. La verdad es que luego de repasar un par de veces el video sigo sin verlo así y por momentos no sé si nuestras propias filas no han sido penetradas por el fuego graneado del dispositivo mediático que, como dije acá, salió con todo su poder a instalar a las 21.00 del martes 24 que Betariz Sarlo le había ganado la discusión al kirchnerismo aún sin saber qué pasaría en el programa.

Hay también una pregunta envenenada y es si todo el kirchnerismo en su conjunto quería que 678 y su correlato "progre", el "seisieteochismo", saliera bien parado en esta ocasión.
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jueves, 26 de mayo de 2011

Como siempre, Fede aporta y esclarece

Les dejo estos dos párrafos como carnada para que piquen y vayan al post de Fede sobre la visita de Beatriz Sarlo a 678. No tiene desperdicio:



"Sarlo, a su modo, mostró las complejidades de ser opositor desde una postura progresista. A favor del ADN de los hijos de Noble, condena a las declaraciones de Chiche Gelblum incluido el premio Martín Fierro, apoyo a los juicios por derechos humanos, y hasta un adelanto de un voto a Filmus en segunda vuelta: “quédate tranquilo, a Macri no lo voy a votar”. ¿Cómo es que todo eso converge en la síntesis de un ser  cabalmente opositor? ¿No hay acaso demasiados puentes como para que la persona que dice eso sea la representante ideológica “que da letra a Clarín”?"


"El programa  me hizo más kirchnerista. Con todo lo escrito arriba, ¿qué otro medio, que otro programa, se banca discutirse a sí mismo? ¿Qué dirigente político opositor puede sostener, así sea por dos minutos, un debate con Sarlo? ¿Qué otro conjunto de ideas , materializadas en un proyecto político real y de poder, existe hoy en la argentina para discutir los status quo, los sentidos comunes, las convicciones? Ese es el problema muchachos, por eso Sarlo escribe de Kirchner y se obsesiona con 678. No hay más nada. Eso, lejos de permitirnos ser holgazanes, nos obliga a ser mejores."
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Conmigo no, Barone



La remera “Conmigo no Barone” simbólicamente ya estaba confeccionada antes de la emisión de 678 que contó con la participación de Beatriz Sarlo. El dispositivo mediático estuvo audaz al preparar una poderosa campaña tendiente a instalar la noción de que “Sarlo le ganó la discusión al kirchnerismo en 678” y lo hizo bien, apuntando básicamente a que el gran público no entra a ver los videos del programa al día siguiente. A las 11 de la mañana de este jueves 26, en YouTube se contabilizan alrededor de 34.500 visitas al video del programa en cuestión, menos de medio punto de rating cuando, salvo para IBOPE -la empresa de Clarín que mide audiencia- el programa mide alrededor de 9 puntos promedio en días normales, con lo que el martes es factible suponer que tiene que haber estado bastante más arriba.

Mas no importaba cómo iba a ser el programa ni cómo sería la performance de  la escritora, la estrategia ya estaba diseñada y se operó en consecuencia, con lo que volvemos obligatoriamente al tema de los relatos y de cómo los grandes medios convierten su mirada, sus puntos de vista y sus intereses primero en noticia y luego en zócalo. Curiosamente, esta operación vino a corroborar dónde está la fuente de la que 678 extrae los elementos que lo transformaron en el producto típicamente kirchnerista que se colocó como una referencia insoslayable del acontecer político cotidiano, logrando, por ejemplo, reunir 15.000 personas en Plaza de Mayo el 12 de marzo de 2010 sólo por demostrarle a la ciudadanía cómo los grandes medios manipulan, cómo mienten y cómo inventan.

Pero lo de ayer aparece como maravilloso porque es una vuelta de tuerca interesante para el análisis: ahora 678 tiene que mostrar cómo los medios recortan lo que pasó en 678... 

No obstante, ya se ha dicho que buscar un ganador en este tipo de debates es perder el tiempo porque en líneas generales cada televidente espera la palabra de su representante para ratificar su propia mirada. En realidad, si hay que buscar un ganador, ese sin duda fue  678, que logró un nivel de impacto cuyo parangón habría que buscarlo en algunas emisiones de Tiempo Nuevo allá por la década del 80.

Foto: desdealgunlugardebuenosaires.blogspot.com

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miércoles, 25 de mayo de 2011

Beatriz Sarlo en 678, el punto de inflexión


Se me ocurre que la participación de Beatriz Sarlo anoche en 678 puede (o debería) marcar un punto de inflexión en la comunicación kirchnerista. Como ya escribí hace unos días, siento que hubo una etapa de resistencia, de reconocernos entre nosotros, un tiempo donde eramos una minoría muy intensa contra una mayoría que nos abominaba, pero algo empezó a cambiar durante 2010 y se terminó de plasmar con la muerte de Néstor Kirchner. Hoy, nadie en su sano juicio discute que Cristina obtendrá su reelección con holgura y eso no es otra cosa que fruto de una victoria política contundente. Buena parte de la sociedad admite que teníamos razón y que somos los que mejores condiciones tenemos para gobernar al país y hacerlo crecer. Por supuesto que hay matices, por supuesto que hay muchos que votarán su reelección no lo harán porque la amen y la consideren una dirigente excepcional sino lo que habitualmente se califica como "lo menos malo" ante el escenario dantesco de la oposición. Al fin y al cabo cuando se elige un gobernante se elige un gobernante, no una novia.

Para lograr esta victoria política el kirchnerismo debió atravesar un desierto atroz entre el 11 de diciembre de 2007 y el 29 de junio de 2009. 18 meses donde cada militante o adherente era un patito feo en el trabajo, en la familia y en el barrio. La idea generalizada era que de un momento a otro el gobierno de Cristina caía y que si no lo hacía por lo menos capitularía, dejando de lado su proyecto político y rindiéndose a los mandatos de la corporación agromediática que era la verdadera gestora de su derrota. Pero fue ahí donde Néstor y Cristina se aferraron a un instrumento en el que pocos creían: la política. Empezaron a hacer política en el estricto sentido de la palabra y con el debate por una nueva ley de medios lograron una victoria tan contundente que les posibilitó salir del atolladero en que habían caído.

Ese tiempo se repliegue tuvo su correlato en los medios y se abrió una etapa donde se imponía defender los ejes de la gestión ante el fuego graneado del dispositivo mediático. Había que responder uno a uno los ataques de los medios hegemónicos y al mismo tiempo darle letra al activo militante. Es ahí donde empiezan a cumplir un rol central los blogs, que antes que nada demuestran que se puede debatir, que se puede discutir e incluso ganar la discusión. Pero mientras la blogosfera fue anotándose esa victoria y por ende ganándose la campaña difamatoria de la que fue objeto, en los medios audiovisuales ligados al oficialismo se continuó en una lógica de barricada que, presumo, ayer se demostró que ya no tiene razón de ser. Anoche pudimos ver un intercambio de miradas muy interesante donde cada uno dijo lo suyo. Beatriz Sarlo dijo lo que era de esperar, lo mismo que el panel, que Mariotto y Forster. Sin duda muchos de los fans de uno y otro bando ratificaron sus aficiones, como ocurre en cada debate o confrontación televisiva y otros hayan obtenido elementos para enriquecer su análisis. Encontrar "ganadores" y "perdedores" en programas como el de ayer me suena aventurado: lo que para mí pudo ser un mandoble como el de Nora Veiras al espetarle a Sarlo que sus dichos sobre que compra Clarín refutan sus afirmaciones en la revista Debate cuando dijo:

"De Clarín se pueden pensar muchas cosas mal. Pero yo no puedo comparar, porque no soy lectora permanente de Clarín. Sí de Página, desde 1987. Creo que hay dos diarios con los cuales uno construye la esfera pública 
argentina, que son La Nación y Página. Clarín no lo estudio como diario."


seguramente equivale a lo que sintió un opositor cuando la escritora le recordó a Orlando Barone que había trabajado en "Extra". No creo que mucha gente cambie su forma de ver las cosas por un debate de una hora y media. Lo que sí modifica cabezas es el trabajo continuo. Sin dudas anoche 678 tuvo picos de audiencia superiores a la media logrando así un nivel de relegitimación interesante y si el programa lee bien la movilización que generó con la invitación a Beatriz Sarlo seguramente va a seguir creciendo o al menos modificando cierto amesetamiento en el que parecía haberse estacionado últimamente.

A comienzos de la década del 90, Fidel Castro supo recomendarle al comandante salvadoreño Schafik Handal que buscara alternativas en la política porque militarmente la situación estaba estancada en una suerte de empate, donde cada sector dominaba una parte del territorio plenamente sin posibilidades de avanzar un centímetro más en la zona controlada por el adversario. Se me ocurre que en materia de medios hoy estamos en una situación más o menos parecida. Más tarde o más temprano la resistencia de Clarín al Art. 161 caerá, pero no creo que ello se traduzca en el fin del multimedio ni nada que se le parezca. Seguramente buena parte de lo que tenga que desprenderse irá a manos amigas, básicamente a empresas que juegan para su lado, en suma: nunca creí (y lo he escrito muchas veces en el blog) que Clarín vaya a desaparecer y mucho menos ahora, donde está mostrando un interesante nivel de recuperación. Si el grupo entró a la batalla por la ley de medios con un generalato aburguesado y sin reflejos, poco a poco fue modificando su juego y paulatinamente van ganado terreno sectores más capacitados para discutirle al kirchnerismo. No es casual que haya contratado, por ejemplo, a la mismísima Beatriz Sarlo o haya sumado a periodistas como Susana Viau que termina su carrera profesional siendo un alfil para el bando contra el que se pasó luchando toda una vida. Clarín entendió el cambio de la etapa y procedió con sabiduría porque -y esto es importante recordarlo- mal que nos pese es una empresa de medios y saben moverse en este oficio mejor que nadie.

Mientras Clarín modificó su planteo, pareciera que al dispositivo kirchnerista le toca ahora responder en consecuencia y definir si sigue conformándose con controlar la cuota de opinión pública ya cautiva o si sale a buscar más. Creo que en comunicación no existe el empate y que si un bando no modifica su accionar no sólo no conserva lo que tiene sino que empieza a perder audiencia. Quiero decir que ya se logró instalar muchas cosas en la discusión pública y que ahora la mejor forma de contener es avanzar, generando espacios de intercambio donde se pueda confrontar. En los blogs lo hicimos y también recuerdo, por ejemplo, un muy buen capítulo de "La Bloguera" donde con Mendieta  mantuvimos un muy cordial diálogo con Quintín  (acá se lo puede escuchar) quien ha sido noticia en estos días por oponerse a que Beatriz Sarlo haga lo que hizo él en aquél 21 de agosto de 2009.

Creo que el desafío pasa por ahí, por llevar al espacio audiovisual la experiencia hecha en los blogs. Así de simple.
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jueves, 12 de mayo de 2011

Qué pena, Beatriz...



En el libro de Beatriz Sarlo sobrevuela la idea muy trillada en ciertos ambientes de que todos los que desde distintos lugares apoyamos la experiencia kirchnerista en un punto somos inocentes que pensamos que el gobierno es lo que ellos saben que no es. Esta mirada superada no es, obviamente, exclusividad de la columnista de La Nación y, como ya he escrito en algún otro post, anida en un sector -que presumo reducido- para el que tanto oficialismo como oposición son las dos caras de la moneda del presente político argentino, moneda que, como no podía ser de otra manera, consideran absolutamente devaluada.

Si decís lo que decís del kirchnerismo, si lo caracterizás como algo no ubicable en la derecha pero  absolutamente intrincado con “los piqueteros”, “los intendentes” y la burocracia sindical, pero al mismo tiempo reconocés que cuando ves una columna robusta de Facebook 678 decís “A la pipeta”, la verdad, estás diciendo que toda esa gente es un colectivo de nabos que creen que el gobierno es lo que en realidad vos y algunos más saben que no es. El problema es la mirada o si se quiere el lugar desde donde se mira un proceso. Por supuesto que si uno se pone a analizar si cada acción del kirchnerismo cumple con las normas Iram de la política muy probablemente obtenga un resultado negativo, lo mismo que si lo hubiera hecho con el gobierno de Alfonsín o con el de Lula. En la realidad, los gobiernos casi nunca superan el desafío de la blancura…. Tienen cosas buenas y malas, virtudes y defectos, lo que los define, empero, no es un saldo entre aciertos y errores sino las tendencias generales, la orientación, para qué lado avanzan. Por eso es que desde este costado del análisis nadie puede negar que el kirchnerismo va para un lado que favorece a los intereses populares. Puede discutirse si va bien o más o menos, si podría ir mejor, si por momentos avanza y por momentos se queda. Puede y debe debatirse todo eso (algo que está en toda conversación intra-K que se da a lo largo del país) lo que no puede suponerse es que es un gobierno más, un proceso más, que dejará al país peor que como estaba. El kirchnerismo dejará una marca profunda y muy difícil de borrar en la historia política argentina.

Uno entra al libro de Sarlo con respeto porque es una intelectual que viene en el candelero a lo largo de las últimas 5 décadas, pero básicamente porque la considera una mina piola, pero este libro en buena medida defrauda y quiero ser honesto. Digo que “La Audacia y el Cáculo” defrauda no porque lo haya comprado para leer un panegírico K sino porque no encontré lo que buscaba, no encontré ideas nuevas, planteos novedosos, no me sorprendió, ahí está la idea. En música como en el ensayo político me gusta lo que me sorprende, lo que se cuela por la ventana, lo que me dice “Ey, hola” con un formato nuevo, desconocido pero al mismo tiempo fulgurante. Bien, el libro de Sarlo es como un disco de Pat Metheny, perfectamente tocado, con una pulcritud y fineza que asombra pero las notas son todas viejas. Está tocada perfectamente una música que ha envejecido. Eso es lo que me quedó cuando lo terminé..

Como tipo que ha protagonizado este fenómeno de la bloguería, me interesó conocer qué tenía para decir de nosotros Beatríz Sarlo, es más, hasta en cierto punto lo consideraba un reconocimiento desde las altas esferas de la intelectualidad porteña, pero a poco de andar me dí cuenta que no se dignó leernos, estudiarnos. Creí que por lo menos se había tomado el trabajo de caminar por la blogosfera, pero no, no lo ha hecho y termina dando una imagen de los blog que es verdaderamente ofensiva porque nadie va a negar que en la bloguería kirchnerista hay de todo en cuando a gustos y calidad, pero me defraudó que la autora no se haya demorado en, ponele, Manolo, en Fede Vázquez, o en Mendieta, para nombrar sólo a tres amigos. Porque si se hubiera tomado una copa en uno de esos tres boliches no hubiera escrito tantas superficialidades. Pero además, lo grave de no detenerse en el fenómeno bloguero es que perdió la posibilidad de entender verdaderamente de qué se trata esta batalla cultural del presente. Porque hasta 678 mismo es inentendible sin analizar a fondo la significación de la bloguería ya desde mediados de 2007 (que luego explotó con la sedición agromediática del 2008 pero ya venía pisando fuerte desde por lo menos un año atrás. Recuerdo, por caso, las discusiones en torno a las elecciones porteñas de 2007 entre Artemio y El Criador de Gorilas, que se jugaba a que Lozano no entraba a la HCD) La bloguería fue la explosión protagonizada por un montonazo de gente que vislumbró en internet un campo de batalla novedoso y que puso muchísimo esmero, muchísimas horas y en algunos casos muchísimo talento para ensanchar el ágora. Pero lo más importante es que lo logró, lo más importante es que se metió en la plaza, que dijo “acá estoy y tengo estas cosas para decir” y tuvo la suficiente calidad como para ser reconocida antes que nada por la gente, por los internautas que hartos de leer lo mismo en los mismos lugares de siempre se puso a buscar no sé si ideas nuevas pero al menos algo distinto, y lo halló en los blogs. Explicar el fenómeno por lo fácil que es hacer un blog es un reduccionismo conceptual imperdonable en alguien que se ha pasado la vida discutiendo ideas y procesos vanguardistas. Equivale a decir que el fenómeno de las radios de baja potencia de fines de los ochenta se debió a que era barato equiparlas. Es no entender o, lo que sería peor, negar, que había un cuello de botella en la comunicación en tanto sólo estaban representados los sectores dominantes y no había amplificación de otras voces y que por lo tanto ya las radios truchas en su momento como la bloguería después vinieron a ser el canal de representación de toda una gama de voces que no tenían cabida en un sistema de medios monopolizado por un puñado de empresas.

A Sarlo le termina sucediendo lo mismo que a José Pablo Feimann y da la impresión de que en el fondo les molesta soberanamente que hayan surgido estas ventanitas donde la gente puede manifestar sus “pienso de que”, pareciera que no se lo bancan, da la impresión de que les encantaba el mundo prebloguero, que estaban comodísimos en un sistema de medios reducido donde ellos tenían chapas de exclusividad y títulos nobiliarios que nadie osaba discutir y que si lo hacía era mediante el quimérico recurso de enviar una carta de lectores que invariablemente no era nunca publicada. En realidad no es que nadie se animara a discutirles, lo que no había era una plataforma donde colgar esas interpelaciones, no existía un espacio para subir ideas, hasta que aparecieron las plataformas para hacer blogs y  se posibilitó que en una PC hogareña el internauta pudiera encontrar, además de las páginas rimbombantes de los grandes diarios y sitios de renombre, pequeñas bitácoras con ideas que, buenas o malas, de mayor o menor rigurosidad (eso no es del todo central) empezaron a amplificar otras voces y de alguna manera se fue ensanchando la plaza pública y 
se sumaron otras voces que a juzgar por la importancia que se les ha dado desde el establishment periodístico e intelectual, pero antes que nada por la cantidad de lectores que conquistaron, es evidente que algo tenían para decir.

Si el movimiento bloguero hubiera sido el del blogero “activista” que imagina Sarlo, no hubiera tenido sentido este libro porque no estaríamos hablando de un fenómeno que impactó en redacciones, en asesores de prensa, en dirigentes políticos y en todos los lugares donde se debate el destino del país. Si los blogs no hubieran tenido la aceptación que tienen, si diariamente no hubiera miles de argentinos que los leen, no se los habría demonizado ni difamado como se lo hace a diario. Si los blogs no generaran opinión no serían objeto de agresiones semanales desde uno u otro lado de ese periodismo que se siente interpelado por desconocidos que aparecieron no se sabe de dónde explicitando un montonazo de ideas que, al parecer , a ellos nunca se les hubieran ocurrido.

A Beatriz Sarlo la historia le hizo un delivery sin costo y le dejó en su PC la posibilidad de entender de qué se trata el debate en los tiempos del 2.0 pero no abrió del todo el paquete. Se dejó llevar por dimes y diretes, chusmeó un poco y lo tiró a la basura. Lamentablemente, el espacio del pensamiento y las ideas se perdió la posibilidad de contar con un aporte suyo novedoso, a la altura de su currículum.

Una pena.
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miércoles, 11 de mayo de 2011

Desde dónde analiza Beatríz Sarlo al Kirchnerismo



El párrafo que transcribo a continuaciónNo es un comentario de lectores típicos como "Mariano T", "El Observador comprometido" o "Disidente", no no no...Es Beatríz Sarlo.

"Kirchner fue la verdad y, en su nombre, hoy se establecen las jerarquías de mariscales y ayudantes de campo. El garantizó el carácter progresista del gobierno porque , antes, había definido qué es ser progresista en Argentina. Lo seguirá garantizando desde el más allá, si su viuda es reelecta en 2011.
Ser progresista no es ser institucionalista; ser progresista es evitar el diálogo con los adversarios; ser progresista es violar todas las leyes y normas y necesidades del federalismo; ser progresista es destruir el sistema estadístico enviando matones al INDEC, ser progresista es aceptar y pasar en silencio el clientelismo sobre el que se apoyan los planes sociales en manos de piqueteros kirchneristas e intendentes; ser progresista es ser vindicativo; ser progresista es cultivar la amistad de Magnetto ayer y hacerle la guerra hoy; sin que Magnetto, en todo ese tiempo, haya dejado de ser idéntico a sí mismo; ser progresista es ser imprevisor en términos de recursos no renovables; ser progresista es soportar a cara lisa las acusaciones de corrupción; ser progresista es manejar la televisión pública como si perteneciera al gobierno."

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Página 159 de "La Audacia y el Cálculo"

"Si alguien busca un panfleto, no lo encontrará en este libro" dice la autora en el prólogo.

"ganas tuve de gritarle
Engañera p'ande vas"
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martes, 10 de mayo de 2011

Beatríz Sarlo no entendió que es un blog


Hay muchos lugares desde donde entrarle a la visión que Beatríz Sarlo lanza de los blogs. Creo que no ha entendido de qué se tratan o que los analiza desde ciertos parámetros viejos, además de partir desde supuestos falsos como que el periodismo profesional tiene más controles de calidad. Transcribo este párrafo de la pag. 85:

"Los blogs de activistas no aceptan el control de calidad al que está sometida la prensa profesional. Pueden difundir noticias falsas o verdaderas sin que, al día siguiente, sean invariablemente impugnados. precisamente porque viven del rumor, que es un estado "natural" de la opinión pública, no deben obedecer las mismas normas que el periodismo profesional. De los diarios es posible decir que deforman o no publican las noticias que podrían impugnar su línea editorial (de esto se acusa a Clarín. en su período de conflicto de intereses con kirchner, y podría acusarse a Página/12 o El Argentino)"

Acá aparecen algunas certezas en Sarlo que me permito discutir. Ella parte de la base que el periodismo llamado "profesional" tiene más controles de calidad...la verdad que abundan los ejemplos que cotidianamente refutan este supuesto. Además la señora dice que si los blogueros difunden noticias falsas o verdaderas, al día siguiente no son impugnados. Esto demuestra irrefutablemente que Sarlo no se ha dignado leer los blogs, no se ha metido en ellos para conocer su dinámica. De haber tenido el profesionalismo de cualquier investigador serio y responsable lo hubiera hecho y hubiera comprobado que si algo caracteriza a los blogs es la impugnación constante de sus lectores, que corrigen datos que consideran erróneos o simplemente desmienten afirmaciones que consideran falaces. Ni hablar de las diferencias de visión política e ideológica que se dan permanentemente en los comentarios. Es que precisamente acá está el meollo del auge blogueril, en la posibilidad de debate. Un blog no es tal si no expresa debate, intercambio de ideas entre los comentaristas y el bloguero tanto como de los comentaristas entre sí.

El error de Sarlo es mirar a los blogs como una competencia con  el periodismo profesional o establecido. Son otra cosa, básicamente un espacio de debate.

Continuará.
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lunes, 9 de mayo de 2011

Solanas, el Gran Viejo, según Sarlo



Estoy leyendo con mucho placer el nuevo libro de Beatriz Sarlo y se me ocurre transcribir algún que otro párrafo como éste donde caracteriza de una manera muy interesante a Fernando Solanas.

"Enunciaría la siguiente hipótesis: la televisión y la política coinciden en el juvenilismo; los políticos maduros son admitidos porque, de no hacerlo, no habría personajes para contar una trama de cierta duración personal, pero, en términos generales, así como existe un populismo "de la gente" (ese conglomerado de individuos encuestables) existe un populismo juvenilista. La estética televisiva es hostil a la madurez y admite la vejez sólo en calidad de personaje "característico" (como se lo llamaba en el teatro del siglo XX) o de gran estrella cuya importancia supera el tiempo. En esto se sigue la línea hegemónica de las estéticas de mercado contemporáneas.


El juvenilismo admite, sin embargo, algunas figuras típicas, entre ellas, en primer lugar, la del Gran Viejo, demasiado viejo para ser un viejo ridículo, demasiado sentenciosos para ser un vijeo que no entiende nada, demasiado respetable en su vejez no disimulada, para ser un viejo de porquería. Celebrityland adora a sus Grandes Viejos. Hace quince años ese Gran Viejo fue Ernesto Sábato, que le hablaba directamente a la juventud sobre los peligros de una revolución tecnocrática y de una destructiva teodicea técnica; pasaba por sobre las cabezas de generaciones que eran las de sus propios hijos. El Gran Viejo confía en el futuro; necesita de los más jóvenes como auditorio. No es un resentido porque el mundo lo ha puesto a él en ese lugar y estando allí el futuro debe ser necesariamente mejor que el pasado.

Solanas, sin proponérselo, ha venido a caer justamente en ese casillero que tiene fuertes componentes míticos. El Gran Viejo no es el padre sino el abuelo: frente a él no hay agresividad transgresora ni asesinato ritual, sino una continuidad que salta por encima de una generación. Si lo peor es ser simplemente un viejo, la compensación es la promesa de llegar a Gran Viejo. El hombre (porque Gran Viejo es siempre masculino) que guarda los recuerdos de la tribu e intuye el secreto de su futuro."

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Fragmentos extractados de pag. 49 y 50 de "La audacia y el cálculo" de Beatriz Sarlo. Editorial Sudamericana.
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miércoles, 11 de agosto de 2010

A propósito de Beatríz Sarlo



"...del tipo de señora que lee La Nación en la cama y le pide el desayuno a la empleada. le molestan los desaparecidos pero no los desaparecedores"



Del lector "Billi" en el post de ayer sobre Beatríz Sarlo.

martes, 10 de agosto de 2010

Beatríz Sarlo es una miserable

"Con astucia y sin programa coherente, los Kirchner han girado ahora hacia las capas medias. No se puede subestimar el peso de las victorias culturales en esos sectores. Estamos acostumbrados a la preeminencia del Poder Ejecutivo, y eso quiere decir que los votos de la oposición que hicieron posible la aprobación de la ley de matrimonio gay no van a volcar sobre los opositores un reconocimiento inevitable. La voluntad política fue monopolizada por el Gobierno que, por otra parte, apestilló a varios senadores para que se enfermaran, se ausentaran o votaran en contra de sus convicciones. Eso también es una forma de la voluntad política, cuando el Ejecutivo se pone por encima de la ley para lograr una ley."


No se me ocurre otro calificativo para referirme a esta nota de Sarlo.

La fina intelectual de otrora termina dando asco en las páginas del mainstream de la oligarquía y lo hace con las peores herramientas demostrando que cuando a estos intelectuales los bajás a opinar de la realidad concreta hacen agua por todos lados. ¿Cómo explicar si no que esta señora recurra al ya gastado latiguillo del gobierno impostor que como el tordo empolla en nido ajeno?

Ya Hugo Presman escribió hace poco sobre la "jibarización dle intelectual orgánico" y no se equivocó.

Pero quizá en fondo lo que más humille sea la duda que a uno le surge al leer a esta mujer, referida a si en rigor siempre fue así de precaria para analizar la política concreta o si son los años los que están haciendo el trabajo sucio o la necesidad de llegar a fin de mes.


UPDATE: En Twitter seguí a fondo con el tema. Si lo quieren ver soy @gerarfernandez

Acá hay algo más (Leer de abajo para arriba)

martes, 20 de julio de 2010

Deben ser los gorilas, deben ser...


Para escribir una frase como ésta:




Hay que ser del PRO o muy poco inteligente. Que se sepa Beatríz Sarlo no es una cosa ni la otra ¿entonces?


La verdad es que me resisto a aceptar que Sarlo cree esto que ha escrito hoy en La Nación. Me inclino a pensar que tenía que publicar la nota y las ideas se le declararon en huelga o que el paso de los años se ha llevado definitivamente aquellos razonamientos lúcidos que con justicia le valieron un respeto importante en el mundillo intelectual y lo que único que le quedó fue ese gorilismo hondo, ancestral y maloliente del que nunca pudo desprenderse.

jueves, 29 de abril de 2010

Una rara especie de Inquisición


Arrecian titulares y notas sobre los blogs K y todo lo que rodea comunicacionalmente al kirchnerismo. Hoy por ejemplo se pueden leer notas en La Nación donde desde Rosendo Fraga hasta Beatriz Sarlo la emprenden contra nosotros. Es una rara especie de Inquisición la que estamos viviendo. Todo aquél que saque los pies del plato de los intereses que defienden Clarín y La Nación más el Grupo A será inexorablemente ajusticiado por hereje.

Si bien el kirchnerismo no es un proyecto que se plantee eliminar el capitalismo ni mucho menos; si bien puede ser caracterizado como un reformismo populista, pareciera que ello ya de por sí es un pecado fabuloso, merecedor por lo tanto de una condena ejemplificadora.

No es raro que desde Beatriz Sarlo a Rosendo Fraga se encolumnen para atacarnos, como tampoco que coincidan personalidades políticas que en apariencia tienen distintos proyectos, como pueden ser los casos de Silvana Giudici y Fernando Solanas. Hay algo que los une y es la necesidad imperiosa de borrar del mapa y como sea a un espacio político, cultural y comunicacional que está demostrando una creciente efectividad.

Hay una serie de valores, un fomato de país, un formato de debate político, un código que el kirchnerismo vino a patear y romper en mil pedazos. Esto es lo que enerva a unos y otros.
Jode a la derecha porque les quita negocios y jode a ciertos progresismos entre otras cosas porque los desnuda y los amontona con la peor escoria reaccionaria.

Sarlo y Solanas añoran los tiempos en que tenían un espacio confortable a la izquierda de las dos grandes corrientes del pensamiento político. Les molesta este kirchnerismo que les disputa cada espacio, les molesta que haya militancia y producción intelectual. Les incomoda sobremanera tener que esforzarse y mucho para seguir pontificando desde supuestos atriles progres, pero lo que más los malquista con nosotros es que no lo consiguen. No consigue Sarlo pararse desde un lugar interesante y pese a sus jinetas y a su pasado maoísta lo único que le queda a mano es el diario La Nación... Es feo, definitivamente, acabar despotricando contra una movida indudablemente creativa desde el mainstream del conservadorismo oligárquico.

No lo logra Solanas, que termina anudando acuerdos insostenibles con la peor derecha política en un minué de tacticismos que sólo terminan favoreciendo los intereses más reaccionarios y retrógrados de espectro político.

Sarlo en La Nación y Solanas acordando con Pinedo son la demostración de una Argentina vieja y deshilachada que se resiste a morir. Son la expresión del miedo de ciertas pequeñas burguesías que prefieren lo conocido al riesgo de internarse en los oscuros senderos de la búsqueda y la invención.

Nadie dice que esto sea un lecho de rosas, nadie dice que todo lo que hace el kirchnerismo nos guste (lo de ayer en diputados no me gustó, por caso, aunque lo comprenda) Pero de la misma manera, nadie puede seriamente negar que al kirchnerismo se lo va a recordar por medidas de gobierno de un claro contenido transformador. Se lo va a recordar por la ley de medios, por la Asignación Universal, por la Corte Suprema, etc. No por Ricardo Jaime.

Por eso hacen fila para denigrar a 678, a Carta Abierta y a los blogs, porque sienten que somos una manga de leprosos, de infectados que sólo existimos para joderles la vida. Entonces termina siendo lo de siempre, terminan algunos progres siendo instrumentos de las corrientes restauradoras, termina Eduardo Buzzi siendo el jetón que acaba fungiendo como uno de los principales generales que termina recuperando el botín para los Biolcatti y los garcas de siempre que, entre otras cosas, edificaron su poder sobre la base de la explotación de los ancestros de la Federación Agraria Argentina. Termina Beatríz Sarlo tergiversando la mirada sobre los blogs, mintiendo descaradamente con que nos valemos del anonimato para desprestigiar a los opositores lo mismo que Solanas, quien mientras acuerda con lo peor en el parlamento nos coloca en un lugar casi delincuencial a nosotros, a nosotros con quienes dos años atrás debatía (Fíjense acá y acá cómo en el invierno del 2008 Solanas y Argumedo me respondieron un post. Y fijense cómo nos tratan ahora...)

Por eso la idea de la Inquisición, por eso este odio que viene por derecha y por izquierda. Por eso esas ansias de borrarnos del mapa.

Para que todo vuelva a la normalidad...


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Ahora también nos pega Beatríz Sarlo

En esta columna publicada hoy en La Nación cuya lectura recomiendo se puede leer entre otra cosas esto:

"Y también están los blogs y los blogueros, celebrados por Aníbal Fernández en una de sus últimas escapadas nocturnas como militante. La "nube K" sostiene decenas de páginas web conocidas y desconocidas (todos los opositores leen la de Artemio López, porque, con buen ojo, siempre se encuentra algo). Precisamente, la mortecina página de Carta Abierta indica el modo en que la crema de los intelectuales kirchneristas es relativamente ajena a ese mundo.

Pero lo fundamental de la "nube K" son los condottieri que recorren la web buscando palabras clave que les permitan llegar a intervenciones en portales, periódicos digitales, blogs, que piden a gritos un comentario de la ortodoxia doctrinaria kirchnerista. Sobre todo, que hagan indispensable el insulto y el desliz maledicente de un modo sólo comparable con la violencia verbal que ejercen algunos comentaristas anti-K en otros foros virtuales. La Web no es una nube de ángeles que quieren simplemente comunicarse con independencia de los grandes medios.

Los blogueros y comentaristas se identifican con las formas rizomáticas de una nueva esfera virtual, donde no se es responsable ni de la injuria ni del falso testimonio. Viven del rumor que difunden y multiplican; viven también del anonimato, que es la regla que nadie se atreve a discutir. Este mundo es difícil de cuantificar. Por un lado, está el lugar común de la importancia de la Red, de Twitter, etcétera; por el otro, el temor religioso de quedarse fuera de lo nuevo; finalmente, están los vivos: la Red existe y es gratis.

El dispositivo kirchnerista no se completaría sin ella. Tampoco sería realista un cuadro que no registrara los episodios de una batalla cultural por las capas medias. Cuando se habla de hegemonía, en un sentido estricto, hay que pensar en esta dimensión donde se juega a convencer, aunque, cada vez con más frecuencia, pasen a primer plano los aficionados a las trompadas. Total, como dijo un comentarista de 6, 7, 8, en la Feria del Libro no hay más violencia que en un concierto de rock."




Espero opiniones


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lunes, 19 de abril de 2010

Beatríz Sarlo y los acuerdos con Kirchner





En un reportaje publicado en La Nación, Beatríz Sarlo afirma:

"...con Kirchner no se puede acordar ni un picnic. Mal se puede acordar una política de Estado. No sé si hoy tienen noción los Kirchner de lo que es una política de Estado."

En realidad, este argumento es un latiguillo de moda muy funcional a los efectos de encubrir la verdadera imposibilidad del arco opositor para buscar un mínimo marco de acuerdos con el oficialismo que posibilite crear un piso de denominadores comunes básicos y así garantizar gobernabilidad.

El problema que tiene el Grupo A es que si por ejemplo la UCR intenta acordar algo con el FPV, sale Carrió, Solá, Pinedo y Solanas petardeando ese acercamiento y lo mismo si el sector que se siente a conversar fuese cualquier otro.

La lógica que unifica al arco opositor es la de enfrentar frontalmente todas las políticas del oficialismo, cualquier paso intermedio de alguno de sus integrantes será tomado como una traición por el resto, entonces resulta imposible consensuar algo pues lo único que el Grupo A puede hacer para garantizar su unidad es consensuar políticas que compliquen la gestión de gobierno.

Por supuesto que el dispositivo mediático relata este problema en otros términos, achacándole al gobierno la responsabilidad de que no haya diálogo.

Esto que está ocurriendo en el Grupo A preanuncia graves nubarrones a futuro pues se nota día a día que los une el espanto y que por ende sus vínculos están infectados de grandes dosis de desconfianza. El problema para el pueblo argentino será imaginar un futuro si esta bolsa de gatos tuviera alguna vez la responsabilidad de conducir los destinos del país.

Supongamos que el kirchnerismo es derrotado en 2011 y que merced a ello se desgranara en dos o tres sectores ¿Se imagina usted lo que sería un gobierno, pongale de Cobos, Macri, Alfonsín o Reutemann, tironeado por Carrió, Solanas, Rodríguez Saa, Binner y De Narváez?

Como tanta gente, uno evalúa la posibilidad de perder y no sólo eso sino que lo ve como lo más probable. La preocupación sobreviene, empero, al imaginar los escenarios que nos deparará ese futuro y entonces ruega porque en realidad sean lo mismo, piensen y deseen lo mismo de modo que haya alguna previsibilidad, de modo que haya un gobierno sólido, con un rumbo desagradable para uno, pero rumbo al fin. Mas, a juzgar por lo que se ve, eso se parece y mucho a una quimera.

Lo preocupante de la perspectiva es que tarde o temprano llegará el día en que el kirchnerismo perderá la centralidad que tiene hoy, eso es inevitable. Será ese el momento en que ya no se podrá culpar a los K de todos los problemas, y ahí te quiero ver país...

Tarde o temprano no estarán los K, pero la voracidad de la corporación agropecuaria seguirá haciendo estragos y el dispositivo mediático con Clarín a la cabeza seguirá imponiendo sus intereses como la agenda del país.

Tarde o temprano la Argentina estructurada entre 1976 y 2001 abrirá nuevamente sus fauces devorandose primero que nada y como corresponde a esta dirigencia de mirada extremadamente corta y carente de la más mínima perspectiva estratégica.

Y ahí ya no se le podrá echar la culpa a los Kirchner.


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