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domingo, 19 de febrero de 2012

Imperdible el Vermucito de hoy con Rinconete y el Bosnio de la M.A.K!!


La radio estaba fuera del aire por una corte de electricidad en la zona donde está la planta transmisora, de cualquier manera decidimos hacer dos horas de programa para que nos escuchara la audiencia que nos sigue por internet y par luego subir el audio y trabajarlo en la red. La presencia de El bosnio y Rinconete, dos carrileros de aquellos del blog "Mesa de Autoayuda K" y el desacartonamiento de saber que transmitíamos para pocos jugó a favor de que el programa discurriera por caminos no de todo usuales y se internara en una serie de brillantes refutaciones al sentido común hegemónico. El éxtasis llegó con la "Golden Up", la tarjeta de subsidios para ricos...

Que lo disfruten





lunes, 12 de julio de 2010

El piso ideológico era más bajo de lo que imaginábamos.


Lo que el debate sobre el casamiento entre personas de un mismo sexo pone de manifiesto y de manera absolutamente explícita es lo bajo que está piso ideológico en la sociedad argentina. Es obvio que la Iglesia salga con los tapones de punta ¿Alguien podría esperar algo distinto de una institución ligada históricamente a los sectores más retrógrados de la especie humana?
En cierta medida era esperable todo eso. Lo que preocupa es cómo desde personas "de a pie" se han comenzado a oír esos típicos sonidos de ultratumba, algo que vendría a demostrarnos que no habíamos avanzado tanto como lo pensábamos.

No hay caso, parece que el matrimonio tiene que ser de "mamá y papá", aunque esté sobradamente demostrado, entre otras tantas evidencias, que lo más granado en el terreno de las depravaciones sociales y políticas ha salido de esos hogares ejemplares. Es como que todavía no ha madurado lo suficiente la fruta.

El piso era más bajo de lo pensado.

Hay algo que se llama hegemonía, y pareciera ser que aún está controlada por la cruz.


jueves, 23 de julio de 2009

Sobre Medios, leyes y microclimas

Está muy claro que el gobierno comunica pésimo y que es virtualmente imposible que logre mejorar este aspecto. Los Kirchner detestan a la prensa y aunque uno comparta las motivaciones de ese odio no entiende cómo cuadros políticos de ese nivel han ofrendado la Comunicación al enemigo.
No se entiende tamaña cerrazón porque no es que a veces se comunica mal y otras bien, directamente no se comunican ni siquiera los logros.
Enganchado con esto ando pensando en el problema del INDEC desde el lado de la comunicación y pienso que independientemente de las cuestiones técnicas y de los errores cometidos, es casi imposible introducir algunos cambios estructurales si el dispositivo mediático los veta de plano.
Sirinivasa me contaba el otro día que un amigo suyo dice que en el INDEC había que operar con un bisturí pero el gobierno entró con una motosierra… Supongamos que esta imagen con toda su contundencia grafica descarnadamente la situación ¿Qué hubiera pasado se si hubiera entrado con el bisturí? ¿La reacción hubiera sido distinta?
Esa es la duda. Quizá al comienzo los medios no hubieran saltado como lo hicieron allá por enero del 2007 ¿Pero después?
Se me ocurre que es virtualmente imposible ganar alguna batalla por la percepción cuando son los medios los que imponen la forma de pensar los problemas públicos.
¿Qué hacer, entonces?
Ayer mismo, Gabriel de El Grito Primal me contaba cómo en Venezolana y Telesur se maneja y muy bien la contrainformación. Acá estamos en pañales ¿Puede ser, por ejemplo, que el Canal público no tenga un programa de periodismo político tipo martes, jueves y domingo? ¿Puede ser que se regale esa franja alegremente?
El programa 6 7 8 es un avance en ese sentido, pero se necesita muchísimo más. Se necesita no sólo contrainformar sino bajar línea propia, darle argumentos a la tropa.
El panorama en materia de medios preanuncia que el actual estado de cosas no variará sustancialmente. Espero equivocarme fiero pero creo que la Ley de Medios no sale y hasta temo que si se la metiera en el parlamento se le empiecen a hacer modificaciones tales que termine saliendo un instrumento que no sirva al principal objetivo que es democratizar la comunicación en el país; democratizar el Dial, el Control Remoto y la palabra.
Mucho me temo que hay, además, otros problemas. El primero es que si sigue siendo cierto que las leyes responden a determinadas condiciones preexistentes (mi marxismo nunca fue fino y la memoria me asiste cada vez menos) o que la estructura determina la superestructura, es bastante raro o loco suponer que en una realidad concreta donde el Poder de Clarín es tan soberbio, está tan extendido territorialmente y tan arraigado en la cabeza de la gente se puedan generar condiciones para sancionar una nueva Ley de radiodifusión.
Se me ocurre que sólo con un Poder popular fortísimo se podría bancar tamaño empellón, y ese poder no existe hoy por hoy en Argentina.
Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.
Pero supongamos que se lograse sancionar una nueva ley ¿Alguien en su sano juicio puede pensar seriamente que eso arregla algo, que eso cambia algo, que eso genera nuevas condiciones?
¿Está el campo nacional y popular preparado para salir a explotar frecuencias de radio y TV a nivel nacional? ¿Alguien cree que Clarín se caería a pedazos de la noche a la mañana?
Si Clarín conservara sólo Canal 13, TN y Radio Mitre (cosa que la ley permitiría) tendría el mismo poder de fuego en cuando a instalar nociones y agenda.
Escribo todo esto a las apuradas porque me parece advertir cierta idea instalada en muchos compañeros que suponen que con la sanción de una nueva ley de medios se solucionan todos los problemas y no creo que sea así.
Cuando escucho, por caso, la querida Radio cooperativa –incluso cuando he hecho programas en ella- noto que la casi totalidad de los oyentes que se manifiestan son casi los mismos de siempre. Algo similar ocurre en Radio Nacional. ¿Eso suma? ¿Eso sirve? ¿No corremos el riesgo de vivir encerrados en cierto microclima? ¿No será que además del poder de los medios grandes, también se trata de que nos ganan la batalla cotidiana, que llegan mejor a la gente?
¿No será que al fin y al cabo nos están ganando la discusión político-ideológica?

Continuará…(o no)



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lunes, 2 de marzo de 2009

Así es, Mariano...

Carlos Pagni es uno de esos mastines de La Nación al que es bueno leer toda vez que uno quiera descubrir el juego de la derecha. En esta nota que publica hoy arremete contra el discurso “único” de Cristina, contra su tendencia a no leer y contra la “carencia de programa del gobierno”
Claro, qué otra cosa puede escribir uno de los tantos publicitas de Cavallo y el desguace de los noventa. Pagni es de los que hablaban de “las reformas pendientes” ¿Se acuerdan?
Ahora bien, sobre el final de este texto obvio, el columnista de La Nación escribe:

“Esta orwelliana corrupción lingüística está al servicio del problema principal del Gobierno: la carencia de programa. Ayer sólo se habló de futuro para amenazar con brumosas intervenciones al mercado agropecuario y a los medios de comunicación. “

Atenti pebeta: “Brumosas intervenciones al mercado agropecuario y a los medios de comunicación” Ahí saltó la liebre y la vemos correr con toda su gracia y prestancia…
“Intervenciones al mercado agropecuario y a los medios de comunicación” (lo de la "corrupción lingüística" lo dejamos para otro post)
Cualquier repaso por los principales países del mundo demuestra que allí el Estado interviene y mucho en la economía y que en materia de medios de comunicación su participación es muchísimo más fuerte que acá. Pero ha sido tan profundo el retroceso ideológico que hemos experimentado en estas tierras, que plantear la necesidad de recuperar un rol más activo para el Estado es vizualizado desde “el mundo privado” como una herejía atroz. Ha sido tan efectivo el lavado de cerebro que hemos padecido que cuestiones básicas para los principales países occidentales acá son consideradas como de un izquierdismo socializante pernicioso.
He aquí la verdadera batalla del momento: La ideológica, pero con un adjunto: la memoria, porque hay que recordar y hacer recordar que en Argentina el comercio de granos, por ejemplo, estuvo en su momento regulado por el Estado, consecuentemente, no se quiere plantear nada del otro mundo.

Hemos escrito hasta el cansancio que con sus claroscuros, sus limitaciones y concesiones, el kirchnerismo ha tratado y trata de vivificar al Estado. Indudablemente su visión del rol del Estado es más acotada que lo que a muchos nos gustaría, creo que tiene sus limitaciones, pero no es ese el problema central. Lo central es que esa visión del Estado que para muchos puede ser tibia, tenue o limitada, es vista como algo directamente subversivo por el establishment que sale a operar en consecuencia como lo hizo el sábado mediante solicitadas por demás elocuentes.
Por ahí pasa la discusión con la derecha que recién está comenzando y nos insta a desempolvar ciertas literaturas que andaban por ahí arrumbadas.
Ya lo escribió ayer en La Nación el estanciero de Pehuajó: La madre de todas las batallas es ideológica.
Así es, Mariano.

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