Una de las cosas que más llama la atención al leer los comentarios sobre el tema tarifas es que casi nunca aparecen pruebas que evidencien incontrastablemente que estamos ante un tarifazo que atraviesa horizontalmente al conjunto de la sociedad. Lo que sí abundan son vaguedades porque en el afán de oponerse a toda medida gubernamental los opositores se agarran hasta de los argumentos más pueriles pero, obvio, con un resultado poco convincente.
Un argumento como la gente es el que dio, por ejemplo, Laurita, que pone el caso de una pareja ganadora que habita un suntuoso piso en Puerto Madero. Laurita afirma con razón que cualquier familia con cuatro o cinco miembros gastará más luz y gas que estos afortunados puertomaderenses. Es cierto y son casos puntuales que habrá que contemplar a fin de no cometer injusticias.
Pero lo que indigna es que el 95 % de los que se quejan son los que tienen todo prendido en invierno y verano, que viven en marga corta cuando hay 2 grados de temperatura en la calle. Está loco ¿Querés vivir así? Garpalo.
Pero es peor aún porque delata el escaso compromiso social de este sector. En casa pagábamos 56 pesos por bimestre de luz, una cifra accesible, pero decidimos invertir en lámparas de bajo consumo para no gastar energía al garete y, por supuesto, de paso bajamos la factura a un costo de 24 pesos. Ya conté que también decidimos mantener el agua de la pelopincho con cloro para no tener que cambiarle el agua semanalmente dado que nos parecía un derroche injustificado.
Este racionamiento es posible, se necesita nada más que una mirada con un cachito de perspectiva y cierto sentimiento solidario de no malgastar recursos que no abundan.
Me ponen mal esas viviendas donde está todo prendido al pedo. Me pone mal la gente que se caga en estas cuestiones, por eso aplaudo el sogazo, para que sientan en carne propia el rigor, aunque es sabido que cuando fracase la campaña de prensa en boga (dicen que van a organizar una marcha. Ojalá, quiero ver cuántos van) muchos reducirán el consumo y otros lo garparán porque ganan tanto que no los despeina. Pero muchos vana a pensarla dos veces.
Eso vale.
¿Que se pudo hacer de otra manera? es verdad ¿Que no era necesario clavar el facón de una? Es cierto ¿Que el gobierno se durmió y por eso no tuvo margen para hacer algo escalonado? También es cierto.
Podemos acordar en fallas instrumentales. Podemos convenir que estos aumentos al sector acomodado de la sociedad de una u otra manera joden al gobierno, más que nada porque siguen dándole letra a Mondino, al dispositivo mediático opositor y al meopongoaltodismo.
Lo que rescato es que por lo menos se corten subsidios injustificables precisamente a los que mejor les va.
Una de las formas de achicar el derroche es el costo de la tarifa, sin duda, porque si no sigue la joda. En Capital y el primer cordón del conurbano vivimos con tarifas muchísimo más baratas que en el interior del país y no nos damos cuenta. Por ejemplo seguimos limpiando veredas con la manguera y dándole a las hidro lavadoras como si nada pasara. Cualquier europeo que nos ve se desmaya por nuestro derroche.
Hay gente que tiene dos autos, dos aires acondicionados de piso, pileta, que alquila una quincena en Pinamar a cuatro mil pesos (bararito...) pero se afiebra porque ya no pagará 250 mangos de luz.
No cierra.
No cierra tampoco que nos hagamos los desprevenidos y olvidemos que venimos con tarifas congeladas creo que desde el 2001 por lo menos.
¿No es que hay que erradicar subsidios y transparentar la economía?
¿Quién los entiende?
La Argentina está repleta de prebendas para los sectores acomodados: Que 5 % de descuento con tarjeta de tal o cual banco; que devolución del IVA por comprar con tarjeta, que beneficios por operar con tal plástico; que premios por sumar puntos cargando nafta en tal gasolinera, etc, etc.
Veamos la caterva de premios para los de arriba
¿No es hora de cortar?
Es hora, por supuesto, lamentablemente creo que este gobierno tiene algunas limitaciones políticas e ideológicas para ir más a fondo con los recortes (ojalá me equivoque) pero habría que ir más a fondo.
¿Puede ser que un colegio privado de Capital con una cuota de 500 mangos mensuales tenga subsidiados los sueldos docentes?
Estando en una cooperadora de escuela pública con 250 chicos en primaria, 150 en jardín y 500 en el centro de idiomas y manejando los gastos mensuales del edificio, puedo asegurarles que si la privatizáramos y el Estado pagara los sueldos a los docentes, me hago millonario en pocos años...
Pero claro, no hay duda de que el 70 % de quienes envían sus chicos a esos colegios privados ignoran que los sueldos docentes son estatales.
Es un secreto muy bien guardado este de los subsidios a la educación privada, que hay que comenzar a debatirlo muy seriamente.