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miércoles, 17 de agosto de 2011

Gracias, Atilio!!


Cuando agarrás a estos monstruos con ganas de hablar les acás cositas para la historia, detalles, anécdotas, colores. Tener el privilegio de hablar con el maestro Atlio Stampone sobre sus arreglos para Roberto Goyeneche es algo para disfrutar y agradecer.

Esta conversación la tuve el domingo pasado en "El Vermucito" por Radio Cooperativa

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sábado, 13 de agosto de 2011

viernes, 12 de agosto de 2011

Atilio Stampone


No sé si les conté que soy fanático del Polaco Goyeneche. Resulta que tengo muchísimos discos suyos, grabaciones originales, Lps digitalizados, compilados, bah, de todo. Aprovechando que ahora hay CDs relativamente accesibles, se me ocurrió comenzar a recolectar la serie de remasterizaciones que hizo la BMG con la dirección de Victor Pintos, básicamente por la calidad de sonido. Hoy conseguí “Naranjo en flor” (originalmente el LP se llama "Personalidad y Tango), uno de los tres long plays que grabó con Atilio Stampone y a esta altura del partido siento (porque en estos asuntos se me da por pensar que se trata más de sentir que de otra cosa, sin sacarle el cuerpo a lo técnico, obvio, pero vos me entendés...) que   Goyeneche está en el punto justo. Para mi gusto, en la década del setenta es donde está al dente: conservaba todavía buen caudal vocal y empezaba a desarrollar al máximo su fraseo, único, inimitable e irrepetible. Y Atilio Stampone, cosa seria, sencillamente estuvo en llamas como nunca más. En estas tres placas confeccionó arreglos majestuosos para temas como “Grisel”, “Afiches”, “Naranjo en flor” y “Chau no va más”, por nombrar algunos himnos de los más conocidos. Atilio rompió en esos años todos los límites del género, desde la incorporación de instrumentos un tanto extraños al sonido típico, hasta innovaciones en los colores y en el clima de cada obra. Un tema puede tener una introducción con un corno, o con timbales repiqueteando, a ver si se entiende, en líneas generales no son temas bailables a la usanza tradicional; las cuerdas suenan con una gordura inusual y se nota que hay más de un par de violines. A ver, para los que como yo crecimos escuchando rock progresivo y jazz, las cosas que hace Stampone en estos discos son geniales pero no revisten un carácter transgresor, pero si te posicionás desde ese lado tan conservador que tiene el género, estás ante una serie de sacrilegios. Quién creció escuchando a Piazzola, Weather ReportChick Corea, concibe los arreglos de Atilio dentro de lo normal, pero para esa guardia que sigue discutiendo a Astor y todavía no se enteró de Eduardo Rovira constituyen una suerte de infiltración apátrida.

Creo que cuando en esta retrospectiva que lentamente se está haciendo del tango - y que con fundadas razones está detenida en la primera parte del siglo pasado – se arribe dentro de varios años a diseccionar lo que hizo Atilio Stampone en estas placas entre 1972 y 1973, llegarán los homenajes y la justicia que hasta hoy no se han dado en su debida dimensión quizá porque este músico sigue pagando los costos de haber volado demasiado alto para su tiempo.
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