Recomiendo esta nota donde la fiscal Mónica Cuñarro analiza de manera descarnada la extraña forma de proceder de la jueza Sandra Arroyo Salgado y donde también aporta un dato no muy difundido y es el referido a que el presidente de la corte suprema, Ricardo Lorenzetti, hizo regresar de las vacaciones al decano de los peritos para que estuviera al frente de las acciones. De esto se desprende que los peritos de parte, contratados por la familia de Nisman, no están de acuerdo con los de la Corte Suprema de Justicia, nada menos. Dato que de ninguna manera se puede soslayar.
Por otra parte, no deja de llamar la atención que la misma persona que hace dos semanas pidió en una reunión opositora que no se ventilaran temas de la causa por fuera de la información oficial que suministra el CIJ, ayer haya protagonizado una puesta en escena que a todas luces es funcional a la operación titulada "A Nisman lo mataron", cuyo subtitulo es "lo mandó a matar el gobierno".
Más allá del vínculo, Arroyo Salgado es un cuadro de la justicia con múltiples contactos y llegada a sectores sensibles del poder, por eso la pregunta ¿A qué juega?