No me gusta y lo voy a escribir aún corriendo el riesgo de que se monten sobre el post muchos chuchis con su consabida catarata de obviedades anti K.
Lo voy a escribir sabiendo que por ahí AAB me cuestione, o que algún amigo sugiera que “de eso no se habla”.
Al fin y al cabo, jetonazo irremediable cual Rivarola, uno goza con esto de decir, de escribir, de “publicar” ideas.
¿Lo digo o no lo digo?
Digo que no me caen bien los auditorios que le organizan a la presidenta para lanzar los anuncios. Digo que no me caen bien esos aplausos. Digo que no me caen bien las caras de funcionarios y gobernadores así, como cumpliendo.
Sé que este montaje busca disimular carencias de origen del gobierno actual, pero debieran pensar los que lo diseñan que de poco sirve poner a la presidenta todos los días ante casi los mismos auditorios a anunciar desde proyectos de envergadura, hasta cuestiones menores como las ligadas a la tarjeta para viajar en subtes y colectivos. Así no se refuerza la imagen presidencial, diría que más bien se logra todo lo indeseado.
La presidenta no tiene que hablar del problema de las monedas…
Cristina llegó el gobierno con una fuente de poder sospechada. El país sabía cuando la votaba que ella integraba una sociedad política con Néstor, pero que a la hora de los bifes, el que manda es él. Y si no fuera exactamente así, no sería un error suponer que por lo menos así lo avistan las masas, con lo que la resultante es parecida.
Dicho en criollo, tiene más poder él que ella.
Luego sobrevino la gran metida de pata política que fue la 125. No se vio que los días todopoderosos habían acabado y que salían, con poco resto, a enfrentar a un sector con un poder económico y simbólico colosal con el resultado por todos conocido.
¿Lo digo o no lo digo?
La derrota, habilitó el período de “pato rengo” mas largo de las democracias occidentales: El gobierno quedó condenado a sobrellevar dos tercios de mandato restantes con un capital político escueto y una imagen seriamente deteriorada, contando sólo con el oxígeno que significa tener en la vereda de enfrente a dirigentes políticos extremadamente incapaces de generar algo más que presencia en el dispositivo mediático opositor.
¿Será por eso, entonces, que se esfuerzan en montarle estos escenarios?
Cambien, muchachos. Todavía están a tiempo.
No van a convencer a nadie con los anuncios del día a día porque así como la sobrecarga de información opera en los hechos como desinformación, por ahí se corre el riesgo que tanto anuncio de corrido, sin prisa y sin pausa, genere cierto bloqueo receptivo y entonces parezca lo mismo anunciar políticas de Estado que cuestiones de rango administrativo de esas que hasta los ministros se excusan de anunciar porque son de incumbencia de Secretarios o subsecretarios.
La presidenta tiene que estar para otra cosa o, si se quiere, para anuncios acordes a su investidura.
¿Lo digo o no lo digo?
La presidenta tiene que dar reportajes acá. ¿Porqué le da una hora a Telefé en España? ¿Porqué no da conferencias de prensa si le sobra paño y muñeca para salir airosa?
A veces parece que no se dan cuenta de cuestiones evidentes.
¿Lo digo o no lo digo?
Digo que así como están las cosas corremos serio riesgo que en 2011 la presidencia pueda ser ocupada por Reutemann, Macri o Scioli…
Si si, dan ganas de balearse en un rincón.
Pero ¿Esto es lo que quieren Cristina y Néstor? ¿Entonces para qué tanto quilombo? ¿Para que vuelvan las AFJP? ¿Para que se vuelva a privatizar Aerolíneas Argentinas?
¿O resurgirá Néstor de las cenizas librando una heroica batalla contra Dios y María santísima para reasegurar el proyecto desde la presidencia?
Si ese fuera el plan, no pareciera que se está operando en consecuencia porque, mirá: Podés tener el dispositivo mediático en contra y una sobredosis de opositores puteandote en cadena nacional., pero si estás fuerte abajo te la podés bancar. Pero ¿Está fuerte abajo el kirchnerismo? No pareciera. Digamos que tiene un entramado de alianzas bien estructurado, pero alianzas al fin. Y ya sabemos que los acuerdos están hechos para ser incumplidos. Y si no se los inclumple, da la impresión que está todo muy intermediado, que la fidelidad es al puntero o al intendente, no al gobierno nacional.
Evo está fuerte abajo, Chávez también ¿Se entiende?
¿Lo digo o no lo digo?
Los Duhalde golpearon durísimo hace poco cuando en ese reportaje que dieron a Crónica TV plantearon que a Menem se lo quería y a Kirchner se le teme…
Lo último es mentira pero no atenúa la dolorosa veracidad de lo primero, porque al turco mucha, muchísima gente lo quería.
Curiosidades de la política son las que determinan que a veces muchas personas sientan como iguales, y por lo tanto admiren y quieran a personalidades que gestionan en sentido contrario a sus expectativas y necesidades. A Menem lo querían la mismísimas victimas de sus políticas mientras que a los Kirchner no sabemos cuántos de los que se beneficiaron con sus gobiernos realmente los quieren.
Todo un gran contrasentido ¿no?
¿Lo digo o no lo digo?
Estas son reflexiones lanzadas de una sobre el teclado y bajo ningún aspecto significan un quiebre. Uno de los desafíos del presente es asumir la complejidad de la coyuntura política con inteligencia y plantear desde el palo muchos interrogantes que reclaman respuestas urgentes.
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martes, 17 de febrero de 2009
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