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miércoles, 4 de mayo de 2016
viernes, 1 de abril de 2016
Carta a un ajustado que sigue creyendo que la culpa del ajuste la tiene Cristina
Todo lo que mejoraste en la última década lo vas a perder en el primer semestre del gobierno del cambio, un cambio que finalmente no era otra cosa que volver a ese país donde no te cerraban las cuentas y no podías prever nada más allá del mes en curso. En una de esas era necesario que esto te suceda para que experimentes en carne propia las consecuencias de todas las ideas que te ha metido en la cabeza el ejército de gurúes que desfila a diario por los medios de comunicación.
Ahora te desayunás que el famoso “sinceramiento” era que hay fiesta para los sojeros y los buitres pero para vos sólo hay aumentos. También comprobás que sube el precio del pollo porque ahora come maíz a precio internacional, un maíz sincerado, sin retenciones, como te hicieron creer que debe ser.
Pero la seguís remando con que la culpa es de Cristina y Kicillof pues dejaron una bomba de tiempo, ya que si no aumentaron las tarifas durante 10 años era lógico que el gobierno actual tuviera que hacerlo. La remás y la remás sin darte cuenta que te metieron en la cabeza un listado de excusas que son las que le sirven a ellos para sacarte todo lo que el peronismo te ayudó a recuperar en los últimos 12 años. La remás defendiendo, cándidamente, los intereses de los que te empoman y, la verdad, da mucha pena. Da pena que no te des cuenta que defendés una serie de postulados que son, precisamente, los que te condenan a perder calidad de vida, porque no sólo les das el voto sino que les alquilás tu conciencia, para que ellos la exploten a su gusto. Entonces te quedás vacío de ciudadanía porque te hicieron creer que como los asuntos públicos son muy complicados, hay que dejárselos a ellos para que los resuelvan y cada media hora te vayan diciendo qué decir y en qué pensar con los titulares que te ponen en la tele. Te quedaste vacío porque te hicieron creer que lo importante es la selección y los amoríos de Juanita Viale o Pampita mientras transformaron tu cabeza en un campo donde siembran soja ideológica y se llevan la ganancia mientras que a vos no te dejan nada.
La mejor forma de hacer mierda a un país es lograr que al menos la mitad de los que viven de su sueldo piensen como si fueran ricos. Cuando consiguen eso ya tienen la victoria garantizada porque quienes deben enfrentarlos en defensa de sus derechos en lugar de eso los apoyan, los avalan, los justifican porque ¡pobrecitos! les alquilaron el bocho y le expropiaron la conciencia política y antes que eso el sentido de pertenencia social. Por eso hoy la patria amanece con ceños fruncidos en el transporte público, más fruncidos que nunca, porque el pijazo no termina de entrar… Flaquitas y flaquitos bien vestidos y bellos que van al trabajo pero que les hicieron olvidar que por más que estén el rubro de servicios, siguen siendo trabajadores, y aunque no se engrasen las manos, dependen de un sueldo y generan la vieja y vigente plusvalía que es la ganancia de sus patrones. Flaquitas y flaquitos que al haber sido conquistados por ideas que están en confrontación con su inserción social terminan generando una suerte de plusvalía política e ideológica a los de arriba, que es lo más grave.
¿Cuándo fue que olvidaste que vivir mejor no es una fiesta sino un derecho? ¿Cómo fue que te convencieron que lo que debe cerrar son los números y no los derechos de la gente? Para colmo ¿Cómo puede ser que no entiendas que los únicos números que siempre cierran son los de los que se la llevan en pala y nunca los del pueblo?
Un país donde los ajustados entienden y defienden los derechos de los ajustadores es un país entregado de pies y manos porque en un cambalache donde todo está patas para arriba, resulta que la víctima -el ajustado- termina justificando al victimario. Es lo mismo que sucede cuando una flaquita es violada y en el barrio se escucha “También, con las polleritas que usa”. Al repetir como loro que la culpa de los aumentos la tiene Cristina estás haciendo lo mismo que esos reaccionarios que ponen la mirada en las polleritas de la piba y no en el violador, porque estás reconociendo, sin darte cuenta, que en buena medida la culpa la tuviste vos porque te mejoró la vida y que entonces ahora tendrías que pagar por ello. ¿Y sabés cómo se llama ese pago? Se llama ajuste, que no es otra cosa que sacarte todo lo que con tu esfuerzo conseguiste gracias a políticas públicas que te permitieron progresar. Y ahí no tiene nada que ver Cristina, hermano, pero nada que ver. Ahí tenés que ver vos y por eso ahí tenés que jugar vos, si es que estás dispuesto a pelear por una vida más o menos digna como la que tenías.
Está en vos
domingo, 17 de enero de 2016
No se entiende tanta torpeza
El manual indica que con un peronismo aturdido y sin cajas para solventar buena parte de su estructura, lo correcto es operar con la sutileza de la chequera buscando agrietarlo todo lo posible ya que la contradicción entre los que gobiernan territorio y quienes sólo responden “al proyecto” está latente y pronta a estallar, con las consecuencias parlamentarias que tal detonación puede tener a favor de un gobierno nacional que puede mejorar su relación de fuerzas en el congreso sólo en la medida en que se subdibidan los bloques del FPV. El manual recomienda más palacio que nunca, pero el macrismo y sus aliados empiezan muy temprano a contradecirlo: Nada unifica más a una fuerza opositora con la historia y raigambre del peronismo y su entorno que la agudización de las contradicciones en la calle, deteniendo dirigentes sociales como Milagro Salas y reprimiendo con ferocidad a trabajadores despedidos.
Si en pleno enero la tensión llega a estos niveles, el clima de marzo, cuando hayan pasado las vacaciones y vengan los aumentos en todos los rubros, estará muy cerca de lo irrespirable. ¿Qué perspectiva tiene el ciudadano de a pie que votó el cambio, además de su marcada pérdida de poder adquisitivo? ¿Ver cómo el gobierno reparte palos para garantizar la transferencia de recursos a los grupos económicos? ¿Cuánto dura esa escena?
Es imposible gobernar con los movimientos sociales y las clases medias kirchnerizadas en la calle mientras en los gremios apretan los dientes pues los dirigentes ya no pueden contener la presión de las bases. Esto lo sabe cualquiera, menos el gobierno de los Ceos, parece.
Promediando el año pasado, Miguel Angel Broda se preguntó si el ajuste lo harían “planeado o a los golpes”. Todo indica que lo harán a los golpes. La pregunta es con qué espalda política podrán sostener una política económica claramente regresiva en todos los órdenes para las mayorías mientras despliega favores a granel para los sectores más concentrados.
¿Cómo hacer para agrietar los bloques del FPV en el congreso cuando la dinámica callejera encolumna a cada intendente y gobernador detrás de los movimientos sociales y cuando por el lado sindical ya se vislumbran muy oscuros nubarrones?
El riesgo que está corriendo Macri es el de quedar preso con sus Ceos y aliados del diario de Yrigoyen que le editan Clarín y La Nacion mientras que en la vida real se le escurra como en agua entre los dedos el muy escaso oxígeno capital político con el que inició su gestión.
La verdad, no se entiende tanta torpeza
miércoles, 15 de febrero de 2012
"Caminando" | 15 de febrero de 2012
Editorial y charla con Mario Burgos sobre las palabras (muy recomendable) - Nota a Juan Cabandié sobre Macri y el Subte - Recuerdo del pianista Richie Ray en su cumpleaños con Raúl Quevedo - Columna de discapacidad con Fernando Galarraga - Recuerdo de Joe Cuba a tres años de su fallecimiento y más muchísimo más...
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Vienen por la palabras
Ahora resulta que cualquiera corta una ruta o un cruce de avenidas importantes en la ciudad de Buenos Aires y si se resiste a la orden de levantarlo y es desalojado con carros hidrantes estaríamos ante un cuadro de "represión". Vienen por la palabras, vienen por el sentido de las palabras, vienen por el significado político de las palabras, vienen por lo que significan las palabras en el conflicto social y político. Clarín se anotó un porotazo hace poco con este titular:
Ese "ocupó" estuvo genial para dar una idea de "toma" o "copamiento violento". Decíamos por entonces en Twitter que podía suceder que en este irse de mambo con el uso de las palabras, si Héctor Magnetto viajaba en auto a la costa y lo paraban en la ruta para pedirle los documentos del auto muy probablemente TN pusiera un zócalo diciendo "Demoraron al CEO deClarín en la ruta". Este recurso es por cierto interesante, porque trabaja sobre ciertos disparadores que todos tenemos guardados en nuestra memoria política. Todos sabemos qué significan algunas palabras en la disputa política; tenemos muy claro qué significa, por ejemplo "represión" y "ajuste". Pero está sucediendo que un grupo de movilizados al sur del continente en la guerra de Malvinas salen a cortar 9 de Julio y Av. de Mayo, que ante la orden de abandonar el corte se resisten y son desalojados por Gendarmería y la Polícía Federal y al toque se empieza a decir que "fueron reprimidos" ¿Dónde empieza y dónde termina el concepto de "represión"? Estaría bueno estudiarlo un poco, porque estamos yéndonos a la banquina en la utilización de ciertas palabras según nos convenga o no.
Victoria Donda, doctorada en el arte del oportunismo político de baja estofa dijo anoche en TN que el aumento de la dieta de los diputados y senadores
La adecuación del lenguaje a los fines políticos tiene una larga trayectoria en nuestro país. Recuerdo sin ir más lejos la "modernización de la economía" con sus efectos concurrentes como "modernización de las relaciones laborales". Esto era gracioso dado que al cercenamiento de conquistas sindicales perpetrado en los noventa se lo denominaba "modernización de las relaciones laborales". Recuerdo también cómo en aquellos años se nos decía desde el discurso oficial que "estamos mal pero vamos bien". No olvido que ante cada crisis se nos explicaba que ello era producto de que todavía quedaban "reformas pendientes". Las palabras son instrumentos que las sociedades usan a su antojo siendo los actores políticos y los medios quienes más estiran y acomodan su significado. Así tenemos que Guillermo Moreno es "polémico" y que Hugo Moyano a dejado por estos días no sólo ha dejado de serlo sino que ahora hasta se lo pinta como alto, rubio y con un zapato negro, y que si llega a arreglar su vínculo con el gobierno de Cristina volverá a ser "polémico", "controversial" y todos los calificativos denostadores que a uno se le puedan ocurrir.
Por su parte el Frente de izquierda y los trabajadores liderado por el PO se mandó la suya en las primarias del año pasado al sostener que si no llegaban al piso exigido por la ley (o sea, si la sociedad no los votaba lo suficiente) estábamos ante un cuadro de "proscripción"...
Por su parte el Frente de izquierda y los trabajadores liderado por el PO se mandó la suya en las primarias del año pasado al sostener que si no llegaban al piso exigido por la ley (o sea, si la sociedad no los votaba lo suficiente) estábamos ante un cuadro de "proscripción"...
En definitiva, la duda es si tiene sentido pedirle a las fuerzas políticas y los grandes medios un tratamiento respetuoso del lenguaje, la verdad, parece una quimera. Lo que hay que hacer es dar la batalla por el sentido de las palabras en cada ámbito donde sea necesario librarla, como las redes sociales, por caso, teniendo bien en claro que la sociedad sabe diferenciar entre una cosa y la otra, y que no se la engrupe fácilmente.
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