Mostrando las entradas con la etiqueta ahorro de energia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ahorro de energia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de abril de 2009

Acabo de recibir mi "Diario de Yrigoyen"

A mí no me jodan, seguro que me tienen fichado y por eso me envían facturas subvaluadas para que siga defendiendo a capa y espada al gobierno. (Click en la imagen para agrandar)
La factura anterior de luz me vino de 24 pesos y ésta de sólo $ 10,48!!!
Este debe ser Moreno que a los amigos les inventa estas especies de diarios de Yrigoyen para mantenerlos afines a la causa.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Se puede gastar menos

La noticia sobre la eliminación de subsidios a los grandes consumidores de energía eléctrica me recordó algo que quiero compartir hace rato pero siempre por un tema u otro, queda relegado.
Todo empezó con la pelopincho que tenemos en el patio de casa, que cuando sube el calor la amamos con todo nuestro corazón: Comerse un durazno en plena oscuridad, metido en la piletita es algo bastante cercano a la gloria. Y algo parecido salir y orearse mirando las estrellas para luego, en el punto justo del frescor, zambullirse en la catrera con Dolina sonando en la radio.
El asunto es que casi una vez por semana le cambiábamos el agua, entonces le dije a Ceci porqué no le empezábamos a poner cloro, de modo de no gastar tanta agua al cuete. Así lo hicimos. Nos gastamos unos cuarenta mangos en un pote de cloro que nos alcanzó para el verano pasado, nos va a cubrir este y seguro quedará una porción para el próximo.
El razonamiento fue simple y el fin, solidario: pensamos que no teníamos porqué malgastar tanta agua y consumir tanta energía eléctrica reponiendo esa agua que cambiábamos semanalmente. Por supuesto que al toque pensé que lo mío era una gota en el océano, pero algo es algo. Honestamente, sentí que mi parte la ponía, que sin padecer ningún suplicio acotaba el derroche de electricidad y agua.

Luego seguimos por las bombitas de luz: Cambiamos los focos comunes por lámparas de bajo consumo en la cocina, el pasillo, el living, el dormitorio de los chicos y la computadora. De 56 pesos que pagábamos por bimestre bajamos primero a 38 pesos y a $ 20,56 el último bimestre ¿Qué perdimos? Nada. Simplemente dejamos de gastar energía al dope (cada lamparita común consume el 80 % de la energía generando calor y sólo el 20 % restante lo destina a iluminación)
A esto hay que sumarle la sana costumbre que heredé de mi padre de apagar las luces de los cuartos donde no ha nadie, lo mismo que monitores y aparatos de TV y quejarme noche tras noche con mis hijos para que apaguen luces y teles y compus cuando no las necesitan o no las usan.
De nuevo sentí por un momento que lo mío era insignificante, pero también de nuevo sentí la satisfacción de cumplir con mi parte.

En la base de estos dos pequeños cambios en la rutina de gastos domésticos está el ahorro. Ahorro para uno y para la sociedad..
Se puede ahorrar, y bastante más de lo que a priori parece, lo que equivale a hacer un buen negocio en lo personal y un aporte solidario a la sociedad.

Ya que estamos, viene a cuento recordar cómo hace seis años nos vienen anticipando inviernos sin gas y veranos sin luz...
Han pasado las operaciones, se ha infundido pánico, los medios han convocado a los mismos especialistas de siempre que han repetido lo mismo durante seis temporadas, los pimeros cortes en alguna barriada porteña se los ha trabajado cada diciembre como el comienzo del fin pero acá estamos. No nos han faltado gas ni luz, a pesar incluso del frenesí estival de la clase media por adquirir aparatos de aire acondicionado que nos recuerdan patética y tristemente aquella canción del gran Jorge Schussheim quien, comentemoslo ya que estamos, nos engalana como lector de este Blog.

Entrada destacada

A propósito de Mundstock y ciertas giladas

A propósito del fallecimiento de Marcos Mundstock volvió a aflorar esa actitud mediocre de refutar a un artista por sus posiciones políti...