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martes, 2 de marzo de 2010

Un gobierno de legitimidad bajo sospecha


Es muy buena esta recopilación de tapas de los diarios de hoy que realizó Lucas Carrasco, acá, porque permite ver en toda su magnitud la manipulación conceptual a la que hecha mano el dispositivo mediático. La idea sobre la que vienen trabajando hace tiempo es que los Kirchner, como una suerte de fuerza de ocupación ilegítima del Estado que son (siempre según ellos, por supuesto) realizan acciones que desde el vamos son ilegítimas e ilegales. Todo lo que haga el gobierno para ellos está viciado de nulidad por la sencilla razón de que es un gobierno “del enemigo”. Entonces nada de lo que haga dejará de ser estigmatizado. Por ejemplo, si decidiera no pagar la deuda para priorizar cuestiones sociales en el país, seguramente se le endilgaría que incumple los compromisos asumidos por la nación e incentiva el clientelismo, dejándole por añadidura una pesadísima herencia a las futuras administraciones. Si en cambio la decisión es de pagar y hacerlo de la manera más económica, utilizando reservas, se instala la idea de “la toma”, de “la maniobra” o cualquier otra descripción que desnaturalice la legitimidad que tiene el gobierno y el obvio derecho a instrumentar aquellos mecanismos que considere ademados a los efectos de gestionar los destinos y las obligaciones del país.

Ayer mismo manifesté mi desacuerdo con el procedimiento adoptado por Casa Rosada e incluso todavía tengo mis dudas, pero esa disidencia está formulada en términos exclusivamente políticos por entender que quizá no sea el camino adecuado para la solución de este novelón que nació con el 2010 y le viene costando varios dolores de cabeza al gobierno. Creo que se debe salir de esta lógica perversa o al menos que hay que intentarlo por todos los medios (y no vayan a creer que por momentos siento que es al pedo intentarlo, eh) pero sigo convencido que en la acción política siempre hay una jugada escondida.

El proceder del dispositivo y de las principales fuerzas de la oposición, en cambio, cuestiona las bases mismas de legitimidad que tiene el gobierno y por eso buscan esmerilar sus bases de sustentación para que caiga lo antes posible.



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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Dos visiones para pensar la coyuntura

Ayer en La Bloguera, Martín Rodríguez lanzó una serie de puntas para el análisis de suma importancia. Les propongo que escuchen el audio que dura 10 minutos. Su planteo, básicamente apunta a desdramatizar el Editorial de La Nación que tanto nos preocupó, pero abunda en consideraciones que deben ser pensadas con detenimiento sobre el momento político que vivimos.




En contraposición con esta mirada propongo leer esta columna de José Pablo Feimann, publicada el domingo en Página/12 con un título a todas luces equivocado -Bicentenario, tumbas y estatuas- Un título que plantee algo lateral o sólo un fragmento de una nota de opinión desalienta la pronta lectura, es por eso que recién anoche llegué a leer algo que debería haber sido leído el mismo domingo.

Pero lo central es que me encontré con un Feimann muy preocupado, casi en estado de alarma.

Este el el convite: Escuchar a Martín y leer a Feimann. Después las seguimos en los comentarios



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martes, 10 de noviembre de 2009

No vienen por "Angel" sino por Cristina




Ahí está Susana Giménez desesperada por la inseguridad ¿Qué pide? ¿Qué busca? ¿Cuál es la salida que plantea? ¿Qué se desprende del discurso de la diva? Que hay que matar a todos los delincuentes o al menos encarcelarlos. Es un espasmo histérico, un ataque de nervios de una “famosa” que sale a la palestra con el discurso de Olga, la vecina de acá a la vuelta. Un discurso “sacado” de los que tan acostumbrados estamos a escuchar, un palabrerío barrial, de panadería pero que es amplificado por el dispositivo mediático con la santificación que confiere el ser palabra de una diva.

¿Dónde se colocarían los cadáveres que está buscando Susana? Porque, no jodamos, ése y no otro es el objetivo de esta operación. Están buscando un gobierno que tome cartas en el asunto, y ya sabemos de qué calibre son esas cartas.
Por un lado buscan represión y por otro dicen que la sociedad no tiene que gastar en la manutención de la delincuencia en las cárceles, o sea: hay que matarlos.
¿Dónde van a apilar los cadáveres? ¿Dónde van a construir las fosas para enterrar tanto cuerpo acribillado?
Recuerdo al nicaragüense Sergio Ramírez cuando en un libro decía que en la guerra de guerrillas llegó un momento en que no les alcanzaban los clavos para poner las tapas a tantos ataúdes. Acá puede suceder algo parecido, solo que no en el contexto de una guerra de guerrillas para desbancar a un dictador corrupto sino de una fracción de la sociedad que ha decidido sacarse de encima a, por lo menos, 15 millones de desesperados.

No se desprende otro curso de acción de las palabras de Susana Giménez: leña y leña. Leña que no podrá dar ningún gobierno democrático. Leña que ya sabemos para qué sirvió en el gobierno de Ruckauf. Mano dura ¿ejecutada por quién? ¿Quién oprimirá los gatillos que está legitimando la tele? ¿La bonaerense?

Susana es famosa, es exitosa y, dicen algunos, que talentosa. Entonces tiene aptitud para hablar y representar a Olga, la vecina de acá a la vuelta. El problema es que Susa (y Olga) sólo tiene para mostrar su ataque de nervios y su concepción pesadamente milica.
Qué cosa con los argentinos, che, que somos expertos en inventar figuras tan pero Tan reaccionarias, tan de derecha. Susana, Mirtha, Tinelli, Moria, en una carrera de fachos llegan juntos a la meta…

Habría que ponerse a revisar ciertos conceptos, ciertos valores como el “éxito” y el “ganar” para empezar a decodificar la fina trama que elabora estos productos tan reaccionarios. Habría que empezar a re-prensar en qué importancia real tiene el éxito, algo que por cierto converso casi cotidianamente con mi hija, que con sus trece años divide el mundo entre famosos y desconocidos.
Habría que empezar a demostrar que una sociedad que a endiosado el éxito y el ganar a toda costa y sea como sea, termina fabricando Susanas. Porque Susana es Olga y es mi hermana. Susana es una mina con carisma que canta mal, que baila mal, que actúa mal, que conduce un programa de TV mal, que pregunta mal. Pero tiene carisma, es simpática, como Olga, la vecina de acá a la vuelta y cuando habla parece como que todas las Olgas estuvieran a coro gritando su verdad.

Susana es lo que es, ya lo sabemos, lo preocupante es lo que no se ve, lo que está entre bambalinas, los que están pensando los movimientos en este Ajedrez perverso. Porque Susana está haciendo su trabajo, está instalando los ejes, está expresando el hastío de mucha gente que, la verdad está –estamos- harta de salir a la calle a tirar la basura y mirar para todos lados con temor. Lo que no se está diciendo es qué se piensa como solución a esta problemática. Esta claro que el gobierno de Cristina no va a declarar el Estado de sitio ni sacará los unimog desvencijados del ejército a patrullar las calles ¿Un gobierno de Cobos, Reutemann o Macri lo haría?
¿Hay un plan para combatir la inseguridad? ¿Hay efectivamente tanta inseguridad o se la está utilizando igual que a la guerrilla en 1976?
Tienen un problema y es que las Fuerzas Armadas no están en condiciones políticas de salir de los cuarteles, de lo contrario ya lo hubieran hecho.

En el fondo, lo que quieren no es eliminar la inseguridad, lo que quieren es rajar a este gobierno, al que visualizan como una fuerza de ocupación extranjera. Se mojan por ver el helicóptero de nuevo, eso quieren. Recuperar el gobierno quieren, y da lo mismo quién lo encabece, pero esa es la jugada. Mientras Susana sobreactúa con Rial, La Nación editorializa copiando casi textualmente las ideas de Vargas Llosa junior, tirando la idea aventurada de que los gobiernos constitucionales que se exceden en sus atribuciones son pasibles de ser removidos a la manera hondureña.

No nos equivoquemos. No es Angel el objetivo, es Cristina.



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Proclama golpista

Este Editorial de La Nación del día de la fecha es decididamente una proclama destituyente:

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Los golpes desde el Estado
Esta deplorable práctica, de la cual puede derivar el despotismo, se da cuando el Estado atenta contra las instituciones

Existe una creciente y preocupante práctica en varios países de la región que consiste en manipular las normas con el objeto no ostensible de instaurar autocracias, cuyo estilo de gobierno deviene autoritario. Esa ola de reiterados abusos, que incluye las normas constitucionales, debilita la noción de la separación y el equilibrio de poderes, lo cual tiene efectos perniciosos en las libertades, los derechos y las garantías individuales.

Ese proceso, que podría llamarse "desconstitucionalización", se basa en conductas u omisiones por parte de quienes ejercen el poder que, sumadas, configuran "golpes desde el Estado".

Cabe recordar que así procedió Luis Napoleón Bonaparte, presidente de la Segunda República Francesa entre 1848 y 1851. Había sido elegido mediante el sufragio universal masculino. Antes de concluir su mandato, por desavenencias con otros órganos del Estado, se autoproclamó emperador con el título de Napoleón III, de modo de perpetuarse en el poder a pesar de las restricciones legales y del rechazo popular.

La historia está repleta de situaciones parecidas. Algunas han sido más impúdicas, ciertamente. En diversos rincones de nuestro propio continente, las instituciones centrales de la república han sido -y están siendo- debilitadas y privadas de sus elementos sustanciales, como la separación y el equilibrio de poderes; la igualdad ante la ley; la periodicidad y la saludable alternancia política en los gobiernos; la publicidad de los actos públicos; la transparencia en el acceso a la información; el control y la responsabilidad de los gobernantes, y la independencia e imparcialidad de los jueces.

Cuando las repúblicas se degradan hasta el punto de ser satirizadas, se produce una paradoja: las mismas monarquías constitucionales que se asientan sobre el Estado de Derecho y sobre su fortaleza institucional resultan más democráticas que las repúblicas deformadas.

Otro peligro que acecha en tiempos de tempestades políticas es la provocación deliberada de una atmósfera artificial de anarquía y violencia como pretexto para la excepcionalidad. Esto lleva a la degradación de la república por conceder al Poder Ejecutivo facultades excepcionales que ponen a la ciudadanía en estado de desamparo e indefensión frente a la arbitrariedad y la sumisión ante quienes acumulan y detentan "la suma del poder público". Esta circunstancia fulmina el artículo 29 de la Constitución nacional, en su momento incluido en nuestra ley suprema como una advertencia inspirada en los abusos previos a la Organización Nacional de 1853/1860.

Cual deplorable nueva realidad, la inseguridad personal, el pisoteo arbitrario de los derechos adquiridos, la despreocupación por el cumplimiento de las sentencias firmes, el espionaje y la gravísima deserción gubernamental en el cuidado del orden público (de pronto "tercerizado" en favor de piqueteros y otros grupos similares surgidos de lo que se describe engañosamente como un fenómeno de "espontaneidad" social). A todo ello deben agregarse la corrupción y las aparcerías concertadas por algunos con dictadores lamentables. A su lado, la Argentina seguirá girando fuera del mundo.

El fenómeno del golpe "desde el Estado" está expresamente anatematizado por una clara aseveración de nuestra Corte Suprema de Justicia de hace más de un siglo, que señala que "fuera de la Constitución nacional sólo cabe esperar la anarquía o la tiranía". La anarquía es, desde luego, caos y anomia. Esto se traduce habitualmente en una peligrosa señal de despotismo.

Desde lo más alto del poder que confiere el Estado hoy emanan actitudes lesivas contra las instituciones centrales de la República, condenadas por el ignorado artículo 29 de nuestra Constitución nacional.

Su alcance comprende no sólo a aquellos que, con desaprensión y obsecuencia, confieren o consienten los poderes extraordinarios, sino también a quienes los procuran y los utilizan en desmedro de las instituciones republicanas. Así, seguramente, lo entenderá la historia.




UPDATE: El cordobés me hizo llegar esta joyita del diario HOY de La Plata...




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martes, 28 de julio de 2009

Afinando la puntería

Algo de eso esconde la brabuconada de ayer porque, pensemos en la nochecita del viernes: Como viene la mano, la única forma de que haya paz es que el gobierno les diga que sí a todos los planteos corporativos del campo. De no ser así (y no va a ser así) Los sojaboys van a salir con los tapones de punta ¿No lo ves ya a De Angeli en la rotonda rompiendo las pelotas de vuelta?
No sé si Depetri no dió en la tecla


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