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sábado, 16 de diciembre de 2017

LA FOTO QUE TANTO NOS GUSTÓ NOS TIENE QUE GUIAR


Todo indica que el lunes el ajuste a los jubilados SALE O SALE. Es simple, ataron mejor con los gobernadores y tendrán los votos para llevar adelante una decisión que aunque profundamente antipopular y regresiva tendrá respaldo legal. Creo entonces que el punto a debatir entre quienes consideramos inhumano el manotazo al bolsillo de nuestros viejos es incentivar fuertemente las gestiones tendientes a lograr niveles de UNIDAD que puedan frenar la profundización del ajuste, que por otra parte, recién comienza. La derrota de 2015 y 2017 se paga y se paga con menos morfi, menos asistencia, menos justicia social, entonces tenemos dos opciones: quedarnos en la crítica al salvajismo de la derecha o poner todo el esfuerzo en reconstruir UNIDAD para llegar al 2019 con las mejores perspectivas.

La foto del otro día que tanto nos gustó debe ser tenida en cuenta permanentemente, para no desviarnos del camino correcto. Por supuesto que UNIDAD no sugiere uniformidad ni ausencia de disensos en temas particulares. De hecho el armado que llevó a Cristina al gobierno en 2007 lejos estaba de eso, el gran secreto es que se logró que las contradicciones secundarias quedaran momentáneamente subsumidas a la contradicción principal, ahí radica el arte de la acción política de masas ¡A ver! ¿Alguien cree que Cambiemos es una Unidad de planificación y Acción sin ruido interno? En absoluto, tienen tantos quilombos como nosotros, pero están en el poder, algo que sirve para marcar diferencias, considerando además que entendieron las lecciones de la historia reciente y ello significa que a su manera aprendieron gestionar, obvio que para sus propios fines...

En suma, la cuestión es bien simple y si no gestionamos correctamente la construcción de esa unidad el macrismo será reelecto con las consecuencias que el saqueo a los jubilados está ya insinuando. El jueves 14 fue un punto de quiebre, podría decirse que finalmente el macrismo se sacó la máscara y la oposición entendió en un puñado de horas cuánto se vino equivocando desde mediados de 2015 hasta ahora.

Otro dato definitorio es que esa UNIDAD debe tener la suficiente capacidad de acción política para interpelar a ese tercio de los argentinos que podríamos definir como "los No sabe/No contesta", ese bloque que no es ni macrista ni peronista, esos que están en el medio, muchos de los cuales nos votaron a nosotros alguna vez y ahora lo hacen por Cambiemos. No hay que rebuscar tanto. Ahí están los votos que definen una elección

Está en nosotros tener capacidad política para rearmar un bloque que le demuestre a los argentinos que pese a todo gestionamos mejor para los intereses populares. El manotazo a los jubilados es el quiebre y debe ser el "Hasta aquí llegamos.

jueves, 17 de agosto de 2017

Se puede porque se debe


La nota de José Natanson ha generado esperables reacciones desde diversos sectores pero todas coinciden en un mismo nivel de cerrazón. Pareciera que reconocer aciertos políticos en el adversario es un pasaje de ida a la excomunión por parte de muchos que se dicen cultores del nacionalismo popular. Natanson se introduce con valentía en algunos lugares que nos pueden molestar pero que es necesario evaluar y repensar porque de otro modo no entenderemos jamás porqué el macrismo viene hegemonizando la ciudad de Buenos Aires hace más de una década y porqué ahora todo indica que lo hará en buena parte del país.

Natanson tiene la honestidad intelectual de publicar una mirada que muchos valoramos porque la consideramos correcta, razonable, pero por sobre todo una mirada con los pies en la tierra, sin escafandras y sin antifaz, es que al fin y al cabo estos son algunos de los elementos centrales para elaborar un diagnóstico preciso de qué nos viene pasando pero vuelve a reiterarse el reflejo de señalar despectivamente a quien se anima a plantearlo en lugar de analizar lo que nos propone en su escrito. Creo también que en el texto en cuestión, el autor enumera una serie de aciertos evidentes del macrismo sobe los que alguna vez tendremos que ponernos a pensar, salvo que sigamos entendiendo que a la CABA, si vota en un 50% a Carrió hay que prenderla fuego con todos los porteños que le dieron su voto. Me parece que a muchos les resulta más cómodo admitir que eso es más fácil que analizar por qué desde lo que fue el FPV no logramos superar el 20 por ciento en el distrito.

La comodidad y cierta pereza nos han dañado mucho porque nos hicieron creer que mágicamente todo es para siempre, desde los votos hasta la hegemonía. Hubo un momento en que eso que se denomina campo nacional y popular estuvo a la ofensiva, el punto máximo de esa etapa fue cuando Néstor lanzó el ya histórico "Qué te pasa Clarín ¿Estás nervioso?" Esa etapa duró hasta 2011 (el período entre la derrota con De Narváez en 2009 y la reelección de CFK fue lisa y llanamente glorioso) y a partir de ahí se nos empezaron a escurrir de las manos desde los votos hasta las victorias. Mucho antes de que Sergio Massa se abriera, en los mentideros K hablábamos a diario con los compañeros sobre las consecuencias que podría tener su partida (hay decenas de amigos que pueden atestiguar lo que digo) pero en Casa Rosada ni se mosquearon. La consecuencia fue la derrota en 2013 ¡A dos años del 55 por ciento! Luego vino el minué del 2015 y la pésima resolución de la interna con la consecuente derrota, que fue ajustada por esa militancia que salió a subirse a los trenes y a tocar timbre porque de lo contrario Macri nos ganaba por mucha más diferencia. Y ahora, agregando a lo que considero el error de jugar a Cristina (Algo sobre lo que ya escribí hasta el cansancio) estamos comprobando que efectivamente tenía un techo bajo y eso muy probablemente le signifique la derrota en octubre. Pero cuando alguien sale a bucear y exponer aciertos del bloque histórico que hoy gobierna el país, cunde el reflejo de salir a masacrarlo ¿Tanto cuesta advertir que estamos mal y vamos peor? ¿Tanto cuesta admitir que hasta en las PASO porteñas de UC un porcentaje nada desdeñable manifestó con su voto el desacuerdo con una lista decidida entre cuatro paredes? ¿Tanto cuesta admitir que la negativa a participar de la PASO en PBA fue la antesala de un octubre temible? Lo que parece estar en la base de todo este desaguisado es la falta de decisión de los compañeros para salir a plantear con fuerza el disenso con la conducción, el creer que dejando pasar oportunidades llegará el momento en que cristalizarán las respuestas superadoras.

Ese ha sido un error garrafal...

Fallecido Néstor, el kirchnerismo entró en la etapa religiosa y se fue consumiendo en el dogma y la adoración a Cristina. En ese trance olvidó que más allá de las inmensas virtudes que posee la compañera, tiene su contrapeso en la incapacidad absoluta de armar en política. Con Cristina sólo hay una posibilidad: decir que sí. Cualquier otra actitud será entendida como una de las mil variantes del rupturismo. Bien, así hemos quedado, con una Cristina que ni siquiera saluda a los compañeros peronistas que ganaron en sus provincias como Pepo en Chaco o en La Rioja hace un par de meses; con el peronismo fraccionado en decenas de sectores a nivel nacional, con derrotas en dos bastiones como La Pampa y San Luis, donde desde 1983 se venía ganando, y con una derecha que tiende a tornarse día a día más hegemónica. 

Un dato que no debe pasar desapercibido: en 2015, cuando Cristina hizo el famoso llamado al "Baño de Humildad", en la provincia de Buenos Aires había más de 10 precandidaturas a gobernador, eso ya de por si hablaba del nivel de divergencias internas que se habían ido acumulando como demostración incontestable de que el FPV por abajo era un caos plagado de contradicciones de diverso grado. Como sabemos, luego de que se bajaron las listas quedaron sólo las de Aníbal Fernández y Julián Domínguez con las artimañanas realizadas y el resultado que todos conocemos. 

¿Hasta cuándo seguiremos sin analizar estas cuestiones que hacen al diagnóstico que nos está faltando?

A veces pienso que en el escenario de 2011, con Ricardito Alfonsín y Hermes Binner como contendores deberíamos haber obtenido el 65/70 % de los votos ¡Si no competíamos contra nadie, en términos políticos! Pero en lugar de analizar el resultado por este lado cedimos a la facilidad de debatir entre nosotros si habíamos llegado definitivamente al fin de la historia y el resultado de las elecciones nos ponía al borde de una hegemonía que duraría décadas. Bastaron menos de dos años para comprobar que no habíamos entendido la etapa, que no nos habíamos dado cuenta que la sociedad argentina, así como te da el voto te lo quita cuando lo considere necesario, pero todo eso no lo supimos ver y no paramos de equivocarnos hasta que perdimos nada menos que el gobierno de la PBA, con todo lo que ello implica. Entre otras cuestiones no hicimos caso a esa máxima según la cual el otro también juega, y no me refiero a ese otro imaginario de los camporistas sino al que está enfrente, al que nos ganó. Venimos derivando cual jangada por el Río Paraná, rebotando de costa en costa, descendiendo lentamente, por momentos con pausa, por momentos más violentamente pero algo es seguro: estamos ya muy cerca de la desembocadura al mar donde ya la jangada se fraccionará en mil pedacitos que flotarán cada uno por su lado hasta perderse en la nada. Políticamente eso es lo que nos viene pasando hace seis años, pero no lo hemos sabido ver, no lo hemos querido entender, no lo hemos sabido afrontar y acá están las consecuencias.

Va de suyo que estas líneas no logran iluminar un futuro, porque eso es algo colectivo que saldrá del amuchamiento razonable y honesto de la mayor cantidad posible de compañeros. Estas líneas toman de pretexto la muy buena nota de Natanson buscando transformarse en un nuevo llamamiento para que entendamos que así como vamos vamos mal y día a día no paramos de empeorar, por no encontrar elementos para frenar la sangría y si se quiere también por cierta falta de coraje para enfrentar a Cristina y su corte marcando a fuego que como conducción sólo nos están llevando al suicidio colectivo.

Estoy afiliado a la junta de los que creen que se puede, compañeros, se puede porque se pudo, se puede porque se debe, se puede porque cada vez que mis hijos me escuchan renegar me miran con ojitos extrañados... seguro pensarán ¿Pero qué le pasa a Papá que ahora se enoja con Cristina si nos crió enseñándonos a pelear por ella? Se puede porque ahora mismo como padre discuto de igual a igual con ellos sin pretender que me obedezcan sino ejercitándolos para que no sean seguidores pasivos de nadie en el mundo, para que se comprometan, para que banquen una divisa pero sepan cuándo pegar el grito y marcar errores evidentes. Se puede porque se debe, se puede porque si alguna vez tuvimos el coraje y los aciertos para poner contra las cuerdas a los grandes conglomerados que detentan el poder (en la 125, en la ley de Medios, etc) eso significa que tenemos valores y virtudes ¿Qué nos hizo perderlas de vista? ¿Qué nos transformó en músicos burócratas que tocan de memoria una partitura ya gastada y aburrida en lugar de sacar afuera todas las virtudes -que son muchas- que nos llevaron a protagonizar una gesta que fue lo más avanzado que se pudo dar el pueblo argentino? 

Nos falta Jazz...nos faltan ganas de gestar nuevas aventuras.

¿Quién nos hizo creer, después de tantas batallas, que sólo nos resta añorar los tiempos pasados? 

¿Quién nos hizo creer que los procesos revolucionarios no están condenados a transformarse permanentemente, aunque en esa transformación tengan que cuestionarse las mismísimas conducciones, sentando al mismo tiempo las bases para las que tienen que llegar a ocupar su tiempo histórico? 

¿O acaso no nos animamos a ir al frente y preferimos quedarnos en la cómoda creyendo que Cristina nos va a iluminar? 

Nooo, queridos compañeros: si no somos capaces de generarnos luces nuevas nos aguarda una larga noche.



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