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jueves, 20 de marzo de 2014

La "massificación" de América TV



Ninguna empresa periodística está obligada a darle empleo a una figura que piense distinto de su línea editorial. Puede sí suceder que durante un período establezca  acuerdos con alguna personalidad que aunque tenga divergencias le reporte rating, prestigio o buena recaudación publicitaria, hasta que se modifiquen las condiciones y nuevos acuerdos políticos impongan la necesidad de cambios en la pantalla. Puede sonar horrible, pero es así: bienvenidos a la realidad.

Dicho esto, establezcamos ya mismo como concepto que en lo referido a los cambios en América TV y A24 subyace una creencia muy instalada según la cual los periodistas pueden alegremente opinar distinto a la empresa propietaria del medio en el que trabajan: un verdadero infantilismo en la caracterización de los medios pues desconoce sus evidentes compromisos e intereses políticos, económicos e ideológicos. Esta gran confusión es hija directa de nociones como "Libertad de prensa", "Periodismo independiente" u "objetividad periodística", que las grandes empresas propietarias de medios instalaron como verdades indiscutibles a través de los años y han calado muy hondo en la mirada que muchas personas tienen de los medios, el periodismo y la libertad de expresión.

Desde este blog hemos caracterizado a los grandes medios son empresas que condicionan lo periodístico a sus propios intereses políticos, comerciales e ideológicos y marcamos casi cotidianamente en capturas de pantalla y videos cómo los lineamientos editoriales atropellan cada vez con más violencia a la información.

Hemos afirmado en infinidad de post que el periodista que trabaja en relación de dependencia en estos tiempos sabe que si su visión de las cosas contradice a la de la patronal debe morigerarla, soportar que los editores desnaturalicen sus notas o asumir que tarde o temprano le llegará  el telegrama. Cuando el periodista es parte de "la cara" del medio televisivo y conduce espacios en vivo, las cosas se complicarán mucho más: o acepta ser editado (que le "recomienden" sobre qué ejes manejar una nota), que lo dejen afuera o finalmente arreglar su desvinculación, que es al fin y al cabo lo que ha sucedido en América, donde la empresa decidió "massificarse" y dar un brusco golpe de timón que quizá en lo estratégico se transforme en una herida autoinfligida que le puede costar muy caro en términos de lo que se conoce como "contrato de lectura" con la audiencia. Todo lo que vino acumulando A24 como espacio de debate donde se escuchaban voces política variopintas lo han tirado a la basura para uniformar la señal en torno a Sergio Massa.

El tiempo dirá cuánto ganaron y cuánto perdieron.

El alejamiento de Gustavo Sylvestre es tan solo una prueba más de cómo proceden por abajo grandes medios de comunicación que se venden como custodios de la "libertad de expresión y el respeto de las ideas del otro". Siempre han echado a periodistas que divergían con sus intereses políticos, con la diferencia que este accionar antes no trascendía por una complicidad de tipo corporativo, un código no escrito según el cual ninguna empresa se metía en los asuntos laborales de la otra (pasa en estos días con los despidos en Perfil que ni Clarín o La Nacion le dedican una sola línea) Las cosas  han cambiado y la sola existencia de medios no controlados por un mismo puñado de empresas posibilita que se sepa cómo procede en la vida real un grupo como en este caso Vila-Manzano.

En mi humilde modo de ver estos asuntos me inclino por pensar que las empresas de medios tienen derecho a tomar el personal que consideren más adecuado para sus fines editoriales y también a desprenderse de los que no los satisfagan, lo que sí no pueden hacer es emitir al mismo tiempo un falso discurso sobre "libertad de prensa" y otras consignas por el estilo que día a día se postulan como grandes inventos. Creo también que desde el kirchnerismo no debemos alimentar una mirada inocentona sobre estos temas, mucho menos transformar a un colega respetable Gustavo Sylvestre en una víctima desprevenida cuando somos pocos, nos conocemos mucho y hasta 2010 lo reputeábamos por ser una de las caras visibles de TN que defendía a pie juntillas los intereses del multimedios en contra del gobierno que ahora defiende. Todos tenemos derecho a cambiar de posición y va de suyo que el cambio del Gato nos gusta, pero como dijo un coronel hace unas décadas,  todo en su medida y armoniosamente.


jueves, 31 de octubre de 2013

Manzano y Moreu ¿Te acordás hermano?




Rolando Graña los juntó para evocar aquellos primeros años de la democracia y  a los que nos gusta la rosca fue un momento de disfrute. No puedo dejar de manifestar que Manzano siempre me asombró por su inmensa habilidad y capacidad de comunicación. Lo recuerdo divirtiéndose y saliendo airoso del programa "Interpelación", que conducía Hugo Gambini, donde más de una vez se ponía en aprietos a los entrevistados.

Al respecto, Contradicto escribe en su blog algo con lo que coincido:

"Moreau vive en el mismo departamento en el que vivió toda su vida.

Manzano tiene inversiones petroleras, agropecuarias y es socio propietario del canal en el que le hacen el reportaje. No es santo de nuestra devoción, pero sabemos escuchar a los zorros viejos. Mira a los ojos al periodista, con parsimonia y firmeza cuyana, y le dice:

"Lo que preocupa y afecta en serio a los factores de poder, es un sistema de partidos fuerte"


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Debate sobre el Círculo rojo y las denuncias de golpismo


Estuvieron buenos los cruces entre el Chino Navarro y Graciela Pum Pum Camaño, en un debate donde estaban, además, Luis Juez y Alcira Argumedo. 
Esto fue anoche en el programma de Luis Novaresio por A24

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