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miércoles, 7 de octubre de 2009
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Sobre las encuestas de los blogs
La verdad que no sé para qué sirven las encuestas en los blogs, puesto que los resultados son bastante previsibles. Las encuestas directamente electorales arrojaron resultados graciosos, como aquél papelón de Santo Biasatti cuando manejaba Radio del Plata.
Es notable cómo un blog con unos pocos cientos de visitas diarias sirve de ejemplo para comprobar cómo los medios van formateando sus públicos. En Tirando al Medio, Néstor Kirchner recoge el 66 % de intención voto en la provincia y Carlos Heller el 52 % en capital... Definitivamente es un blog de kirchnerismo explícito (¿y qué?)
Pero ese no es el meollo de este posteo. Quiero referirme al resultado de la encuesta que acaba de finalizar, en la que Horacio Verbitsky lideró cómodamente, con un 67 % las preferencias de los lectores para cenar y discutir de política.
Esta encuesta tuvo más sabor, porque además del atractivo indudable que tiene el perro entre todos nosotros, se descolgó el turco Asís arrebatándole el segundo puesto al tano De Gennaro (13 a 11 % respectivamente)
Biolcatti cosechó el 3 %, el rabino previsional y “la piba”, un 2 % c/u.
De todas maneras, más allá de la sorpresa de Asís (a quien voté yo) me queda la impresión de que nos cuesta abrir el mate a la discusión con quienes piensan distinto. Es cierto, repito, que Verbitsky tiene muchísimos atractivos, entre otras cosas que es muy enigmático.
Pero ¿No debería haber más predisposición a conversar con Bullrich? Creo que sería buenísimo intercambiar ideas con esta mujer que, además, es un peso pesado. Un peso pesado aborrecible si querés, pero peso pesado al fin.
Lo mismo pienso de Biolcatti, un cuadro temible, lo mismo que Llambías.
El caso de Bergman quizá sea más previsible, la verdad que a mí tampoco me interesa discutir con este personajito muy menor al lado de los otros.
Me quedo con esta idea: Nos cuesta abrirnos e intercambiar puntos de vista con quienes piensan distinto o son lisa y llanamente enemigos estratégicos (como Biolcatti)
Me parece que es un déficit.
Es notable cómo un blog con unos pocos cientos de visitas diarias sirve de ejemplo para comprobar cómo los medios van formateando sus públicos. En Tirando al Medio, Néstor Kirchner recoge el 66 % de intención voto en la provincia y Carlos Heller el 52 % en capital... Definitivamente es un blog de kirchnerismo explícito (¿y qué?)
Pero ese no es el meollo de este posteo. Quiero referirme al resultado de la encuesta que acaba de finalizar, en la que Horacio Verbitsky lideró cómodamente, con un 67 % las preferencias de los lectores para cenar y discutir de política.
Esta encuesta tuvo más sabor, porque además del atractivo indudable que tiene el perro entre todos nosotros, se descolgó el turco Asís arrebatándole el segundo puesto al tano De Gennaro (13 a 11 % respectivamente)
Biolcatti cosechó el 3 %, el rabino previsional y “la piba”, un 2 % c/u.
De todas maneras, más allá de la sorpresa de Asís (a quien voté yo) me queda la impresión de que nos cuesta abrir el mate a la discusión con quienes piensan distinto. Es cierto, repito, que Verbitsky tiene muchísimos atractivos, entre otras cosas que es muy enigmático.
Pero ¿No debería haber más predisposición a conversar con Bullrich? Creo que sería buenísimo intercambiar ideas con esta mujer que, además, es un peso pesado. Un peso pesado aborrecible si querés, pero peso pesado al fin.
Lo mismo pienso de Biolcatti, un cuadro temible, lo mismo que Llambías.
El caso de Bergman quizá sea más previsible, la verdad que a mí tampoco me interesa discutir con este personajito muy menor al lado de los otros.
Me quedo con esta idea: Nos cuesta abrirnos e intercambiar puntos de vista con quienes piensan distinto o son lisa y llanamente enemigos estratégicos (como Biolcatti)
Me parece que es un déficit.
lunes, 26 de mayo de 2008
El deslíz gorila de Horacio Verbitsky
Cuando el desprecio gorila proviene de los sectores más reaccionarios de la sociedad estamos frente a una manifestación previsible. Por ejemplo cuando ayer en el acto de Rosario se planteó que la multitud que acompañó a las entidades rurales era “gente no arriada”, en contraposición obvia al acto salteño. Mas allá de que en otro momento habrá que pensar en los distintos tipos de “arreo”
(¿ Acaso la renta no es para ese público que se movilizó a Rosario el equivalente al “chori y la coca” del pobrerío que asiste a otros actos?) lo real es que esto era esperable.
Lo desagradable es cuando el elitismo y el gorilismo provienen de personas que, se supone, están del lado de los sectores populares. En su nota de ayer, Horacio Verbitsky se refirió de una manera abominable al dirigente entrerriano Alfredo De Angeli. Escribió:
“Quien sí espera su oportunidad es el energúmeno de Gualeguaychú, mimado por todas las cámaras. Alfredo De Angeli vive sus quince minutos de gloria como si fueran un anticipo de la eternidad, con la misma fruición con que lo hicieron en su momento Nito Artaza, Juan Carlos Blumberg y el capitán del rompehielos Irízar (¿alguien se acuerda cómo se llamaba?). Financiado en forma generosa por los grandes capitales del agronegocio, las quinientas palabras guturales que maneja De Angeli cumplen la función de rebajar la investidura presidencial, como ni él ni Eduardo Buzzi se animarían frente a un hombre.”
Lo primero que hay que pedirle a Verbitsky es un poco mas de paciencia para escribir, porque uno que lo lee hace años supone que si bien la redacción nunca fue su fuerte, su capacidad le da para redondear párrafos no tan lamentables. Sucede, y me pasa, que a veces la premura y cierta pelea con las ideas generan redacciones de una pobreza que avergüenzan, por eso me inclino a sospechar que una combinación de este tipo fue la que lo arrastró a desarrollar una idea interesante de manera tan penosa.
De lo contrario estaríamos ante una filtración delatora de que bajo mantos discursivos consustanciados con lo mejor de la tradición de lucha del pueblo, se esconde una bestia discriminadora y, por ende, profundamente elitista y antipopular.
¿Diría lo mismo Verbitsky si quien manejara un acotado stock de palabras proviniese “del campo popular”?
¿Opina lo mismo de la mismísima Evita, que manejaba la misma o menor cantidad de vocablos que el entrerriano?
Tengo un gran respeto por Horacio Verbitsky y espero sus notas con ansiedad, básicamente por la información que maneja y porque es de esos referentes ineludibles para todos los que somos bastante mas jóvenes. Pero nada de eso justifica complicidad o silencio ante este vómito elitista, porque así no se ganan las discusiones. Hay muchísimas maneras de refutar a De Angeli, y todas tienen su valor relativo. Solo una suma menos diez, y es esta gorilada espantosa.
(¿ Acaso la renta no es para ese público que se movilizó a Rosario el equivalente al “chori y la coca” del pobrerío que asiste a otros actos?) lo real es que esto era esperable.
Lo desagradable es cuando el elitismo y el gorilismo provienen de personas que, se supone, están del lado de los sectores populares. En su nota de ayer, Horacio Verbitsky se refirió de una manera abominable al dirigente entrerriano Alfredo De Angeli. Escribió:
“Quien sí espera su oportunidad es el energúmeno de Gualeguaychú, mimado por todas las cámaras. Alfredo De Angeli vive sus quince minutos de gloria como si fueran un anticipo de la eternidad, con la misma fruición con que lo hicieron en su momento Nito Artaza, Juan Carlos Blumberg y el capitán del rompehielos Irízar (¿alguien se acuerda cómo se llamaba?). Financiado en forma generosa por los grandes capitales del agronegocio, las quinientas palabras guturales que maneja De Angeli cumplen la función de rebajar la investidura presidencial, como ni él ni Eduardo Buzzi se animarían frente a un hombre.”
Lo primero que hay que pedirle a Verbitsky es un poco mas de paciencia para escribir, porque uno que lo lee hace años supone que si bien la redacción nunca fue su fuerte, su capacidad le da para redondear párrafos no tan lamentables. Sucede, y me pasa, que a veces la premura y cierta pelea con las ideas generan redacciones de una pobreza que avergüenzan, por eso me inclino a sospechar que una combinación de este tipo fue la que lo arrastró a desarrollar una idea interesante de manera tan penosa.
De lo contrario estaríamos ante una filtración delatora de que bajo mantos discursivos consustanciados con lo mejor de la tradición de lucha del pueblo, se esconde una bestia discriminadora y, por ende, profundamente elitista y antipopular.
¿Diría lo mismo Verbitsky si quien manejara un acotado stock de palabras proviniese “del campo popular”?
¿Opina lo mismo de la mismísima Evita, que manejaba la misma o menor cantidad de vocablos que el entrerriano?
Tengo un gran respeto por Horacio Verbitsky y espero sus notas con ansiedad, básicamente por la información que maneja y porque es de esos referentes ineludibles para todos los que somos bastante mas jóvenes. Pero nada de eso justifica complicidad o silencio ante este vómito elitista, porque así no se ganan las discusiones. Hay muchísimas maneras de refutar a De Angeli, y todas tienen su valor relativo. Solo una suma menos diez, y es esta gorilada espantosa.
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