Es evidente que algo no funcionó como era debido en la distribución de las tarjetas SUBE. No se mensuró en su debida medida lo que significaría entregar millones de plásticos, está claro. Pero también ha de quedar establecido que desde el dispositivo mediático se apostó en todo momento a la tergiverzación informativa, básicamente a enloquecer a la población.
La pregunta que debemos hacernos es qué motiva esta nueva demostración de la prensa "libre-independiente-objetiva" y la respuesta es que saben perfectamente que el SUBE es un instrumento de políticas públicas fabuloso para lubricar el direccionamiento de recursos desde el Estado a los que más los necesitan, pero fundamentalmente saben que si algo caracteriza al kirchnerismo es no dejar pasar las oportunidades, saben por ende que el gobierno lo va a utilizar bien, que va a sacar buen provecho de este sistema y que ello va a impactar muy favorablemente en en conjunto del pueblo. Por eso el petardeo, para que el empiojamiento dure meses, para que luego lleve otros tantos meses desempiojar, de modo que la sociedad tarde lo más posible en rendirse ante las ventajas de este nuevo instrumento y de su administración.
Antes la crítica era que se subsidiaba a las empresas, ahora, luego de un período de mucho forcejeo, el gobierno logra imponer definitivamente el nuevo sistema. Y remarco lo del forcejeo porque nadie puede suponer que esto fue gratis; se equivoca fiero quien no advierta que las empresas de transporte pusieron todo tipo de palos en las ruedas ¿Te imaginás lo que significa hacerte de cash al final de cada vuelta? ¿Te imaginás cuánto les significa perder el manejo de tanto efectivo hora tras hora? Pero el gobierno igual avanzó, imponiendo poco a poco sus condiciones hasta que el 23 de octubre determinó en éste, como en tantos otros terrenos, que la balanza termine inclinándose a su favor y que las empresas quedaran sin elementos sustentables para resistir. El gobierno logró finalmente imponerse sobre el entramado de empresas de transporte, algo que no siempre sucede, y ahora avanza en una senda que centralmente beneficiará más a los que menos tienen.
Por eso esta campaña demonizadora, para tratar de alargar lo más que se pueda el mal humor social que es, al fin y al cabo, el capital del periodismo "independiente-libre-objetivo."
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