A esta altura del partido ya sabemos cómo funciona el macrismo, conocemos las características de sus reacciones y la densa protección mediática con que cuenta, de ahí que cuando nos vemos inmersos en discusiones como la generada por el fin de los adicionales de la Policía Federal se me ocurre que en algo ha fallado el ministerio de seguridad de la nación porque quizá no reparó en que cada paso que se da en relación al gobierno de la ciudad hay que anticiparlo y si es necesario informarlo en solicitadas y fuertes campañas de comunicación como para tener un elemento probatorio que lo proteja del barullo y el eterno puchero amplificado por los grandes medios.
Se equivocan aquellos que crean que estas refriegas favorecen al gobierno nacional, tengo malas noticias para ellos: Tanto en los sucesos del Parque Indoamericano como en este asunto de los adicionales, la Casa Rosa no sale indenme. Si la medida es correcta pero quedamos embretados en este griterío, está claro que políticamente nos equivocamos, que dimos pasto a las fieras y que olvidamos aquella máxima de la política según la cual de poco sirve tener razón si no se logra convencer a la mayoría de que se la tiene.
Estos escarceos son el respirador artificial que oxigenan a una administración como la del PRO que se cae a pedazos. Hay que aprenderlo. De ahora en más, toda medida que se tome y que impacte en en gobierno de la ciudad tiene que ser blindada por amplias campañas de comunicación que eviten luego las operaciones como las que soportamos en estos días. No puede ser que una buena medida como sacar a la Policía Federal a la calle, que es donde debe estar, se transforme en un tema político que domine los titulares durante una semana, básicamente porque conocemos la íntima vinculación entre el macrismo y el dispositivo mediático y porque venimos dando una batalla durísima hace unos años contra los medios concentrados y sabemos que eso tiene un costo que se paga minuto a minuto.
Cuando en la semana la escuché a Nilda Garré despotricando contra Durán Barbas me dije "mmm, algo no está bien" Es cierto que Macri hace de su victimización el principal slogan, entonces ¿Porqué vamos al pie? Es cierto que cada reacción suya está controlada a control remoto por su asesor de imagen, es cierto también que el PRO nos corre el arco a cada rato, pero no es menos cierto que sabemos que eso va a pasar, por eso, cuando después pasa lo que sabíamos que iba a pasar, pareciera que en algo nos equivocamos.
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Se equivocan aquellos que crean que estas refriegas favorecen al gobierno nacional, tengo malas noticias para ellos: Tanto en los sucesos del Parque Indoamericano como en este asunto de los adicionales, la Casa Rosa no sale indenme. Si la medida es correcta pero quedamos embretados en este griterío, está claro que políticamente nos equivocamos, que dimos pasto a las fieras y que olvidamos aquella máxima de la política según la cual de poco sirve tener razón si no se logra convencer a la mayoría de que se la tiene.
Estos escarceos son el respirador artificial que oxigenan a una administración como la del PRO que se cae a pedazos. Hay que aprenderlo. De ahora en más, toda medida que se tome y que impacte en en gobierno de la ciudad tiene que ser blindada por amplias campañas de comunicación que eviten luego las operaciones como las que soportamos en estos días. No puede ser que una buena medida como sacar a la Policía Federal a la calle, que es donde debe estar, se transforme en un tema político que domine los titulares durante una semana, básicamente porque conocemos la íntima vinculación entre el macrismo y el dispositivo mediático y porque venimos dando una batalla durísima hace unos años contra los medios concentrados y sabemos que eso tiene un costo que se paga minuto a minuto.
Cuando en la semana la escuché a Nilda Garré despotricando contra Durán Barbas me dije "mmm, algo no está bien" Es cierto que Macri hace de su victimización el principal slogan, entonces ¿Porqué vamos al pie? Es cierto que cada reacción suya está controlada a control remoto por su asesor de imagen, es cierto también que el PRO nos corre el arco a cada rato, pero no es menos cierto que sabemos que eso va a pasar, por eso, cuando después pasa lo que sabíamos que iba a pasar, pareciera que en algo nos equivocamos.
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