Siempre los otros son mejores, siempre
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miércoles, 16 de julio de 2014
martes, 15 de julio de 2014
El Partido del Extranjero
El partido del extranjero quería que la selección perdiera la final así el gobierno no sacaba algún (incomprobable) oxígeno político (Alfonsín
recibió a la selección campeona de Maradona en 1986 y a los pocos meses los
carapintada y sus propias flaquezas económicas se lo llevaron puesto); el
partido del extranjero quiere que los buitres terminen saliéndose con la suya
porque piensa que si Argentina obtuviera una solución
favorable esto favorecería a Cristina, cuando en verdad beneficiará a
los gobiernos que están por venir.
El partido del extranjero es la fuerza política e
intelectual de los que siempre se embanderaron con cada corporación extranjera o
nación que tuviera un conflicto con la República Argentina. Hincharon para
Alemania en la final, para Inglaterra en Malvinas, para Griesa y los buitres en
la deuda externa. Sus militantes pasan por la vida denostando a "este país", convencidos de que se merecían nacer en Inglaterra, Alemania o Estados Unidos, pero que una cigüeña boba los trajo equivocadamente a estas tierras.
La profunda convicción de que afuera y preferentemente en el norte están las ideas
y el futuro es su plataforma política y su fuente de poder históricamente fueron
los tanques y los medios concentrados.
El Partido del Extranjero existe. Como dice Juan Salinas en el blog de Aldo:
viernes, 11 de julio de 2014
Mascherano somos todos
Por un rato los argentinos fuimos felices en esa nochecita
patria donde la selección obtuvo el pasaporte a la final nada menos que en
Brasil... Jugar la final del mundial en el Maracaná...
Objetivo cumplido. Los que faltarán a la cita son ellos.
Pero al día siguiente explotó algo que seguramente será
estudiado por especialistas. Ayer Mascherano sintetizó los sueños del argentino
medio: En las redes sociales, a Mascherano le pasó lo que todos queremos que
nos pase y logró los objetivos que en líneas generales la mayoría tenemos.
Mascherano depositó dólares y recibió dólares ¿Hay algo más
cercano a la justicia que eso en un país donde hemos crecido sintiendo que más
tarde o más temprano los gobiernos de turno te cagan? Pero no sólo eso, porque
a Mascherano el chino le recibe los caramelos que él mismo le dio antes como
vuelto y a Mascherano el ferretero le entiende al toque cuál es "el
cosito del coso que va enganchado en la cosa de arriba". Los argentinos
que se expresaron ayer en las redes sociales pusieron en el 5 de la selección nada
más y nada menos que sus deseos y sus sueños, que como se vio no son nada del
otro mundo. Como dice Jaime Roos "lo que la gente quisiera es vivir como
la gente", que no es poco.
El fútbol sintetiza, procesa y produce montañas de ideología
y cultura pero por sobre todo tiene esa virtud extraña de ponernos lo más cerca
posible de esas dos abstracciones que son
la patria y la victoria. Tuve esa sensación a los 17 años, allá en mi
pueblo, en lo del Tete Bocchio, que instaló una antenas fenomenales para
sintonizar Canal 3 de Santa Rosa y ver en directo los partidos de la selección en el 78. La tuvo mi hijo de quince, que en plena euforia gritó "Qué orgullo ser
argentino". Porque en verdad, pareciera que en la vida real ganamos pocas
veces, por eso el triunfo futbolístico es tan impactante, porque engloba todo y
hace que "el noble y el profano bailen y se den la mano sin importarles la
facha", porque la victoria de la selección no reconoce clases sociales y
hasta por un instante nos hace olvidar a esos que, sabemos, estuvieron esperando a Sabella con el cuchillo entre las
manos para carnearlo...
El domingo sentiremos que el mundo se detiene para vernos a
nosotros frente a los tanques alemanes; Martín Fierro contra Atila, el gauchaje
contra las férreas formaciones de rubios musculosos. Y los de Central sintiendo
que si entra Di María la selección ganará, y los de Estudiantes murmurando que Rojito
y Enzo Pérez salieron de su historia, o los gallinas que diremos: "el 2,
el 5, el 9 y Pachorra salieron de nuestra cantera", pero todos juntos devorando uñas
y soñando en masa, amuchados, amontonados, abrazados, teniendo muy claro que ya
llegamos y que perder es una gran posibilidad y si eso ocurre, no será un
fracaso. Mucho menos contra este ejército teutón...
¿Y sabés una cosa? Está bueno que los sueños argentos se
hayan depositado en Mascherano, porque Masche no es el habilidoso que resuelve
a puro ingenio una jugada; Mascherano no podría jamás realizar el gol con la
mano con la artística del Diego. Pero Mascherano logra objetivos en base a una
muy fina lectura estratégica del juego y una utilización exquisita de recursos
físicos para llegar a tapar en todos lados. El mismo esfuerzo del docente que
sale del turno mañana y en el bondi se toma un yogurt mientras viaja a la otra
escuela; el mismo laburo de la flaca que llega 5 minutos tarde a retirar a los
pibes de la escuela, pasa por el chino a comprar lo justo y necesario para la
cena y se pone a hacer las camas antes de ponerse a descansar un rato viendo
Bendita...
No es casual que los argentinos hayamos puesto en Mascherano
todo lo que queremos que nos pase. En una de esas estamos aprendiendo que los
objetivos no se logran sólo con genialidades y destrezas individuales sino con
mucho esfuerzo personal y laburo colectivo.
martes, 8 de julio de 2014
No estoy feliz con el desastre de Brasil
Soy hincha de River y pasé la mayor parte de mi vida
disfrutando más de las derrotas de Boca que de las victorias de la banda. Hasta
que las propias miserias dirigenciales nos mandaron a la B. Ahí comprendí que
Boca no tenía nada que ver en nuestro descenso, que las razones eran propias,
internas, absolutamente riverplatenses.
En el Nacional B no estaba Boca y había que ganarlo igual. Y
se lo ganó. Fui comprendiendo de a poco que hay algo defectuoso en eso
de alegrarte porque le vaya mal a tu contrario, hay algo de impotencia. Y todo
eso explota en esta tarde en que Brasil ha pasado una vez más a la historia por una goleada sin precedentes en su propia casa. Qué querés que te diga: en un punto hasta son
envidiables por eso, porque ganaron 5 mundiales, porque le dieron al mundo
jugadores majestuosos y porque hasta fueron capaces de devorarse su propia
historia y perpetrar este 8 de julio de 2014.
Pero ¿Sabés qué? No me alegra esta derrota brasilera, entre
otras cosas porque me hubiera gustado ganarles la final, si mañana dejamos atrás
a Holanda -tarea harto complicada-
El punto es pensar hasta dónde nos daña esto de celebrar la
derrota del contrario. Porque una cosa es la gastada, la cargada, algo natural,
pero muy otra ese deseo de que al otro le vaya horrible, porque en un punto eso
delata cierta falta de fe en la fuerza propia y eso me hace ruido.
El fútbol es una usina de generación de ideología y, la
verdad, que lo que ha generado el nuestro en las últimas décadas es penoso.
Nuestro mundo del fútbol llegó a darnos un relator que cuando el Santos perdió
la final de una Libertadores con Boca y se aprestaba a recibir el premio dijo
"Recibe su trofeo el mejor de los perdedores". Nuestro mundo del fútbol celebró aquella frase de Bilardo referida a que deseaba que se
cayera el avión cuando regresaban luego de perder la final del 90. Nuestro fútbol
tuvo mucho que ver en es esta concepción tan argenta de ganar como sea. Así no ha ido en los últimos
25 años...
No estoy feliz con el desastre de Brasil, para nada, entre otras cosas porque esta pesadilla de Belo Horizonte estaría insinuando que el resultadismo obtuso también infectó a una de las reservas futbolísticas más importantes de la humanidad.
Y eso, eso tendrá implicancias que nunca son favorables.
Nada tuvo que ver Brasil en la paliza que nos dio Alemania en 2010, nada tuvo que ver Brasil en los penales del 2006, nada tuvo que ver en la vergüenza del 2002, nada tuvo que ver en la boludez del burrito Ortega en 1998, tampoco en la efedrina del 94 ni mucho menos en el penal de Codesal en el 90.
Ese costado de cierta argentinidad me da cada vez más nauseas.
Ese costado de cierta argentinidad me da cada vez más nauseas.
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