Seguramente por desconocimiento del periodista de turno, en su edición online Clarín titula la noticia de la muerte de Adolfo Abalos así:
“Murió Adolfo, uno de los hermanos Abalos”
No murió uno más de los de Los Hermanos Abalos, murió el inventor del piano en nuestro folklore, el músico que recogió aportes que andaban desperdigados por ahí, entre otros de “El Tata” Farías Gómez (El padre del Chango y Marián) y definió un sonido, una estética y una forma de tocar desde una zamba hasta una chacarera.
Pianistas como Lilián Saba, Eduardo Lagos, Manolo Juárez u Oscar Alem reconocen que la fuente o como dicen en el jazz “La corriente principal” del piano en nuestra música de raíz folklórica es Adolfo.
Es que Adolfo fue al piano del folklore lo que Roberto Grela a la guitarra del tango, o Hugo Díaz a la Harmónica: Fundacional.
Y como amante de la música que fue, amó perdidamente al Jazz y supo cultivar la amistad y el respeto del Mono Villegas, quien grabó en tributo a esa amistad un disco íntegro con obras suyas.
Todas las maravillas que crearon los Hermanos Abalos, desde la Chacarera del Rancho hasta esa zamba memorable que es “Agitando pañuelos” son en realidad creación de Adolfo, este musicazo que hasta se dio el lujo de adaptar una obra de Tchaikovsky al ritmo de Gato cuando compuso el “Gatito de Tchaikovsky”, uno de los temas más tocados por la vanguardia de nuestro folklore. Con el humor que lo caracterizaba alguna vez Adolfo explicó que en realidad Tchaikovsky era santiagueño porque en quechua “Chai” significa “Cuanto” y“Cosqui”, “Dinero”... y que por eso le había compuesto ese gatito.
La música argentina está de luto y ese luto hoy es bien grande.
“Murió Adolfo, uno de los hermanos Abalos”
No murió uno más de los de Los Hermanos Abalos, murió el inventor del piano en nuestro folklore, el músico que recogió aportes que andaban desperdigados por ahí, entre otros de “El Tata” Farías Gómez (El padre del Chango y Marián) y definió un sonido, una estética y una forma de tocar desde una zamba hasta una chacarera.
Pianistas como Lilián Saba, Eduardo Lagos, Manolo Juárez u Oscar Alem reconocen que la fuente o como dicen en el jazz “La corriente principal” del piano en nuestra música de raíz folklórica es Adolfo.
Es que Adolfo fue al piano del folklore lo que Roberto Grela a la guitarra del tango, o Hugo Díaz a la Harmónica: Fundacional.
Y como amante de la música que fue, amó perdidamente al Jazz y supo cultivar la amistad y el respeto del Mono Villegas, quien grabó en tributo a esa amistad un disco íntegro con obras suyas.
Todas las maravillas que crearon los Hermanos Abalos, desde la Chacarera del Rancho hasta esa zamba memorable que es “Agitando pañuelos” son en realidad creación de Adolfo, este musicazo que hasta se dio el lujo de adaptar una obra de Tchaikovsky al ritmo de Gato cuando compuso el “Gatito de Tchaikovsky”, uno de los temas más tocados por la vanguardia de nuestro folklore. Con el humor que lo caracterizaba alguna vez Adolfo explicó que en realidad Tchaikovsky era santiagueño porque en quechua “Chai” significa “Cuanto” y“Cosqui”, “Dinero”... y que por eso le había compuesto ese gatito.
La música argentina está de luto y ese luto hoy es bien grande.
Seguramente en las peñas del fin de semana lo van a evocar y seguro que desde los ambientes mas tradicionalistas hasta irreverentes como Raúl Carnota o el Chango Farías Gómez lo están llorando.
Nosotros también.