Todo el año fue así.
Cada mañana y cada tarde pasaba lo mismo en la esquina de Juramento y Amenábar.
Hasta que llegó la moda con sus ínfulas, con su manía, con su rollo de actualización
Y se la llevó...
La flaca que atiende en la pollería que está por Amenábar cerca del COTO me prometió que hablaría con el negocio de la esquina para que me la devolvieran.
Lo mismo hicieron las chicas de "Chocolatito" (Juramento casi Moldes)
Carlitos, del frigorífico Maján, me prometió companía para ir a romper todo.
Los mellizos de la verdulería de Juramento y Moldes me extorsionaron prometiendo solidaridad a cambio de que me hiciera quemero.
Meche y Susana, auxiliares de la escuela 5 (Moldes 2043) se me cagaron de risa.
No entendieron mi pena.
Y mi esposa suspiró, aliviada.