Crítica de la Argentina y La Nación coinciden -como siempre- en la concepción para titular las notas.
El ser "Ultra K" es algo así como un "kirchnerista serial", algo quizá peor que "polémico" o "controvertido". Un pecado, un delito, una blasfemia, una herejía que merecerá la peor de las condenas.
Lo notable es que para esta prensa partidaria de las patrullas opositoras la gordi nunca sea caracterizada como "ultra opositora" o que menemistas de prontuarios pesados como Miguel Angel Toma no sean catalogados como "polémicos" y hombres del macrismo como el "Fino" Palacios nunca lleguen a calificar para ameritar un "controvertido".
Todo lo "K" es "ultra"
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