Miraba las figuras de 360 TV, el canal de la dupla Villarruel-Llorente sostenido por Electroingeniería y pensaba en cómo el kirchnerismo tiene una debilidad por ciertos sectores que podríamos caracterizar como "políticamente correctos" y no sé si en verdad esa inversión le termina resultando redituable. No sé cuánto le arrima Florencia Peña con su programa "Sr y Sra Camas", no sé cuánto le arrima el penoso programa que hacen Lalo Mir y Carla Conte en las primeras horas de la tarde (desde el ATC de Alfonsín hasta el día de la fecha, todos los directores de Canal 7 pusieron en el aire a esa hora programas de ese tipo y todos fueron igualmente patéticos)
Algo pasa en la base, algún desacople furioso tiene que haber entre una devoción por lo políticamente correcto mientras el voto duro es interpelado por Marcelo Tinelli, Jorge Rial, Viviana Canosa o Beto Casella. Se me ocurre que así como en lo político el peronismo se ve por momentos ninguneado, en lo cultural o lo mediático se padece un correlato en la misma sintonía. El kirchnerismo debiera replantearse generar contenidos nuevos y dejar de alquilar a mucho oportunismo que siempre cae parado, sea la Alianza o sea el gobierno de Cristina Fernández. Una primera punta sería sacarse algunas culpas y ser capaces de generar propuestas que no nos den la sensación de aburrimiento que me anuncia la foto de este nuevo canal.
Entre los terrenos a explorar habría que poner mucho énfasis en el lanzamiento de un canal que dispute sentido en el campo aprovechando, por ejemplo, la enorme riqueza que tenemos en el INTA y habría que tener una propuesta radiofónica para el sector rural que ofrezca otra mirada y dispute con los sempiternos programas que copan el dial mañanero de sábados y domingos.
Ahí hay que poner ideas y plata.
Hay que dejar de pescar en la pecera ¿Para qué disputarle audiencia a la TV Pública, a CN 23 y a Canal Encuentro con algo que es más de lo mismo?
Urge entrar en otros espectros, interpelar a otros sectores.
Ese es el desafío.
Ya van casi dos años de sancionada la nueva ley de medios. En la fundamentación de su necesidad nos llenamos la boca hablando de nuevos contenidos pero si a esta altura de los acontecimientos el producto de tantas esperanzas es 360 TV, pido perdón si me equivoco, pero algo me dice que las cosas no salieron como pensábamos.
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