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sábado, 15 de agosto de 2015

"No prendo la televisión para no ver"


"Qué día hermoso - le dice la señora a la cajera - y que bien que le viene a esa pobre gente inundada. Pensar que una se queja porque le falta pintar el departamento y ve que esta gente perdió todo. La verdad, estoy sufriendo mucho. No prendo la televisión para no ver"

La pobre mujer lo dice con gesto compungido. Se percibe que le duelen los inundados y también que la realidad le sucede sólo a través de la pantalla.

lunes, 21 de octubre de 2013

El artista que le gusta a las clases medias medio progres


Con Menem era más fácil. Todos éramos piolas, transgresores y progresistas. La política no nos interesaba porque el "Felices pascuas" la había sepultado y ahora, a las clases medias medio progres lo único que les  interesaba era reírse del turco y de la tele. Si hasta se exhibía con orgullo el carnet del pelotudo argentino que le compraban a  Lanata. Es que se puede vivir sin muchas cosas pero no sin representación. Saldrá de la política o la tele, pero siempre alguien te representará aunque incluso creas que eso no está sucediendo. Así como siempre hacés política, aunque lo ignores, siempre alguien te representa. El problema en todo caso es la calidad de esa representación. Si te representa un actor o un periodista estás medio hasta las manos, en una fase lindante al subdesarrollo, algo que por cierto le facilita notoriamente las cosas al gobierno de turno: nada más fácil de controlar que un país donde una parte importante de su clase media sólo se representa en la tele.

En ese mundo donde todos éramos opositores resulta que desde la señora Ruíz Guiñazú  hasta Román Lejman eran progresistas; en ese país hasta Marcelo Longobardi se daba el lujo de pasar música clásica en la primera mañana de Radio América para demostrar su cultura; en ese país Luisito Majul fungía de rebelde que cada mañana embestía contra la madurez del "Bebo" Granados y Carolina Perín en Radio Continental.

En ese país estaba bien claro dónde estaba el mal, el problema es que desconocíamos el paradero del bien, algo que tampoco importaba demasiado. Muchos ya habían renunciado a su búsqueda.

Era un tiempo donde todos estábamos a la izquierda del turco y nadie nos obligaba a discutir entre nosotros ni a pensar qué país nos gustaría construir. 

Hasta que vino el tiempo de la Alianza y ese mito de que sin corrupción el  neoliberalismo podría ser útil para inventar un futuro sin hambre y desempleo. Los jueves a las 22, en Hora Clave, por Canal 9, el Frepaso comunicaba sus ideas y así anduvimos hasta que diciembre de 2001 se llevó todo lo malo y ahí marchamos, presurosos, a las asambleas a ver si alguien conocía el paradero de lo bueno. Resulta que un día estábamos en pelotas, sin un Menem para putear y obligados a manejarnos solitos. Si hasta estremece la candidez del "Que se vayan todos" (justo en este 2013 donde todos los que no se fueron ahora aparecen como infantería de "lo nuevo") Y a esos  yuppies que cuando nosotros resistíamos al menemismo intentaban contenernos con visiones posmo de la vida, nos los encontramos en las esquinas o en las asambleas en aquel verano del 2002 donde por primera vez divisamos a viejos reaccionarias de mierda preocupados por los piqueteros. De un día para otro todos queríamos "un país mejor" porque ahora se habían llevado presa a la guita y eso nos igualaba.

Cuando ya no hubo un Menem para echarle la culpa tuvimos que empezar a mirarnos entre nosotros y fuimos descubriendo que no éramos tan parecidos ni que estábamos tan de acuerdo como creíamos. Poco a poco algunos empezaron a encontrar representación en la política de la mano de Néstor Kirchner pero muchos otros no pudieron salir del paraguas de la tele, con lo que se revela la sobrevivencia de un costado flaco para la lucha por la cosa pública, porque el mundo está lleno de artistas bien intencionados que pueden tener sueños iguales a los nuestros, pero son artistas y lo que se necesita para transformar los sueños en realidad son dirigentes políticos.

Las transformaciones no se hacen sólo con buenas intenciones.

Porque el mundo está repleto de artistas que nos pueden maravillar con su arte pero que nos asustan con sus perfiles ciudadanos. Pero porque también "una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa". Porque Celia Cruz murió odiando a Fidel pero eso no me impide disfrutarla como una de las mejores cantantes y soneras que dio Cuba. Porque Santiago Feliú bancó siempre la revolución pero me aburre soberanamente. Porque Piazzolla fue un antiperonista furioso pero su música sigue describiendo mejor que ninguna a la ciudad de Buenos Aires.

La confusión está en no separar al artista del ciudadano ¿O voy a dejar de cagarme de risa con el gordo Porcel por sus ideas reaccionarias? ¿O estoy obligado a que me gusten las canciones de Copani porque esté del mismo lado del mostrador político que yo?

Una de las tareas pendientes de muchos argentinos es dejar de representarse en figuras de los medios y las artes. Porque puede haber artistas que tengan sueños que a muchos nos gusten, pero los sueños hay que llevarlos a la práctica y ahí es donde el trámite se empieza a complicar. Porque independientemente de que Pino Solanas nos guste mucho o poco, estaría bueno entender que su prestación como dirigente político es magra pues hace 30 años que está en el candelero y no sólo no tiene un partido legalizado sino que sigue en la faz meramente denunciativa sin incidir en la realidad, que de eso se trata la política, al fin y al cabo.

El artista que nos gusta es el artista que nos gusta, no un dirigente político que nos conducirá por los vericuetos del poder en pos de la obtención de nuestros anhelos políticos e ideológicos. El artista que nos gusta nos dice que quiere que no haya pobres pero no tiene la más mínima idea de qué hay que hacer en la realidad concreta para erradicar la pobreza.

Las transformaciones, valga reiterarlo, no se hacen sólo con buenas intenciones.

Sobre el gordo Casero

Esto lo escribió Carlos Balmaceda en su Facebook
http://s.shr.lc/19npITu


Casero dice que no hay que mentirles a los pibes. Y a continuación manda una de fruta que ni te cuento. Con lo cual, varios pibes de por acá, pibes inteligentes que conozco pero que no tienen formación política, le creen. Una pena. Por las dudas, y ya que cuesta tanto leer y formarse en estos tiempos de Facebook y Twitter:

1) Casero hace mucho tiempo que mostró que es una persona de la derecha más reaccionaria. Por lo menos seis años que Barcelona publicaba pies de página diciendo "¿vio qué facho resultó Casero?"

2) Como sigue manteniendo su postura de loquito iconoclasta y antisistema y un discurso invertebrado en el que los sonidos cuentan más que los inexistentes conceptos, algún pibe todavía se deja seducir. Porque es fácil, porque en el reino de la imagen este gordo chanta parece lo que no es, y porque en el fondo, pasaron las generaciones pero el miedo a comprometerse con cualquier tipo de idea y militancia, todavía sigue pesando, y entonces un slogan suele tener más suerte que un concepto, por todo eso, sólo por todo eso, todavía puede hacer pasar gato por liebre.

3) Aunque el kirchnerismo no existiera, Casero seguiría siendo el mismo reaccionario chantún. Es más, de hecho, en los '90, personajes como Manhattan Ruiz, el periodista que parodiaba a Gelblung o el productor garca parecían contestatarios por la misma razón por la que Lanata parecía contestatario y progresista. Con Menem cualquiera podía pasar por tal. Pero ahora es mucho más difícil pasar por progre. Y los dos gordos chantas lo saben.

4) Casero hizo su último intento humorístico hace más de 10 años, dos programas que no duraron más de una o dos emisiones. Como cómico, Casero está muerto. Cuando se ha querido subir a un escenario para agradecer por algún premio, y lo hizo con ese estilo balbuceante y pretendidamente gracioso, dejó boquiabierta a la audiencia y no por la admiración, precisamente.

5) Es tan la réplica actoral de Lanata, que en su inconmensurable ego el tipo organizaba una suerte de campamentos con boludos que pagaban fortunas en una mezcla de entrenamiento chamánico y actoral.

6) El recorrido de un cómico que deja de serlo por ausencia de ideas, de principios, en definitiva, de proyecto, es interesante y aleccionador. Hubo en la historia cómicos de derecha, hubo cómicos que optaron por un discurso más progresista y hasta revolucionario (en distintos registros, desde un Cantinflas hasta un Bill Hicks) hubo cómicos maravillosos cuyo estilo pasó de moda (un Pepe Iglesias, por ejemplo) pero nunca dejaron de ser cómicos. Casero, sin optar por ser un actor "serio" fue despedido del paraíso del humor posiblemente por quedarse sin una tesis cómica (eso que algunos venimos advirtiendo a los que quieren hacer stand up como Micky Vainilla, "sólo para divertirme").

7) Fue producto de una época, los '90, con el Parakultural, donde ese estilo humorístico hacía buena conexión con el espectador medio de entonces, lúdico, improvisado, un lenguaje que en algún momento mutó en otras cosas, pero después no evolucionó, no pulió su oficio (un oficio que necesita del auxilio permanente de una ideología, se exprese del modo en que se exprese) y entonces se esfumó. No es el único caso, Alberti pasó por algo similar, y no es casual el resentimiento de ambos con un tipo que sí hizo el proceso de mejorar, investigar, buscarse: Diego Capusotto. Me guste o no lo que piensa, su estilo es posible gracias a un soporte ideológico y olvídense aquí que sea o no peronista.

8) Casero dice que él pasó otras dictaduras, tomándose de una frase de Cabandié ("yo me banqué la dictadura") desafortunada, que soy el primero en criticar, pero a su vez cae en otra desmesura, la de suponer que por una casualidad generacional lo asisten a él otros privilegios (al fin, termina diciendo lo mismo "yo me banqué la dictadura de Onganía, yo me banqué el proceso"). Lo cual, además de ser una desmesura, es una mentira. Se la bancó como cualquier contemporáneo suyo, y lo digo porque lo soy. Como ciudadano, no como militante. Ahora, curiosamente, el tipo no dice que se bancó al menemismo, que en cierta forma fue la continuidad del Proceso. No es casual. Después acomete con una serie de barrabasadas, como decir que "Me acuerdo dónde me agarró el año 76. Mirá que en la triple A no había socialistas democráticos: eran peronistas. Hay que sacarse la careta. La gente no quería a Isabel Perón. Pedían a los militares. Era gente de mierda". Y aquí, abiertamente, e incluso en lo encarajinado de su parloterío, larga algo que es profundamente reaccionario: le echa el fardo al peronismo en general de la represión de la triple A, sin aclarar (o sin saber, concedámosle que el tipo puede ser más ignorante o estúpido de lo que suponemos) que las principales víctimas fueron peronistas.

9) A mí no deja de sorprenderme que un chanta de estas características se ponga melodramático y diga "Estamos viviendo coaccionados y miedosos y yo no me lo voy a permitir. Caigan con todo. Voy a seguir hablando". ¿Quién vive coaccionado? A esa misma hora, en TN hicieron un programa con Massa, mientras en América, Majul tenía a Pino Solanas, Fernanda Reyes (UNEN), Michetti, la madre de una víctima de la tragedia del Once (la verdadera, la que de todos modos aún no sabemos de qué se trató), el Pollo Sobrero y... Massa. En Hora Clave, un procesado por espionaje, servicio de inteligencia y operador político de la derecha, Tata Yofre, reinvindicaba a los genocidas, en tanto una ley sancionada por ambas cámaras duerme el sueño de los justos desde hace 4 años. ¿Quién puede tener miedo? "Caigan con todo. Voy a seguir hablando" ¿Para decir qué, gordo chantún?

10) Lo que sí me sorprende y me entristece es que varios pibes se la crean al garca este, justamente cuando dice "están confundiendo a los más jóvenes", y hace todo lo posible por confundirlos. En fin, sin la esperanza de ser leído por esos pibes, con la certeza de que más de dos líneas son una molestia (y que escuchar al gordo garca este, de palabra tan facilonga es un ejercicio muy fácil), pero con la manía de desmenuzarlo todo y argumentar, esa que decidí hace mucho tiempo como estilo de vida, les dejo esto.

PD.: sería maravilloso un debate Capusotto Casero hablando de arte y política para ver cómo lo destruye en diez minutos.

jueves, 17 de octubre de 2013

Fantino con Martín Insaurralde, Juliana Di Tullio y tres intendentes peronistas


Anoche, Alejandro Fantino recibió a Martín Insaurralde, que fue acompañado por Juliana Di Tullio, Eduardo "Bali" Bucca, intendente de Bolívar, Paco Durañona, intendente de san Antonio de Areco y Juan Pablo De Jesús, intendente del Partido de la Costa.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Debate sobre el Círculo rojo y las denuncias de golpismo


Estuvieron buenos los cruces entre el Chino Navarro y Graciela Pum Pum Camaño, en un debate donde estaban, además, Luis Juez y Alcira Argumedo. 
Esto fue anoche en el programma de Luis Novaresio por A24

jueves, 18 de julio de 2013

A propósito del muy buen post de Martín Rodríguez



A la muy interesante la observación de Martín Rodríguez sobre Alejandro Fantino quiero agregar algunas cosas que vengo rumiando hace tiempo. El conductor de Animales Sueltos ya se reveló como un gran entrevistador hace más de una década y lo hizo en base a un manejo exquisito de los recursos imprescindibles para lograr un buena entrevista: es antes que nada un gran conversador, un gran creador de climas, un encantador de serpientes que logra descontracturar al entrevistado, bajarle las defensas para luego a extraerle a gusto y placer las respuestas que le interesan, algunas de las cuales el reporteado no tenía previsto soltar. Es un manejo que aprueba uno a uno los ítems del manual del entrevistador (Quique Pesoa y Jorge Rial son casos similares) 

El arte de la entrevista tiene mucho de fascinación y embrujo, es un momento donde el entrevistado inevitablemente se presenta con las defensas en alto, dispuesto a cumplir con su plan de respuestas y a evadir aquellas preguntas que por una cosa u otra no quiera responder. Es ahí donde el entrevistador tiene que encontrar la forma de derribar las murallas y para ello debe seducirlo y lograr que pierda temor, liberarlo.

Si eso se logra es pan comido.

Y  Fantino lo logra a la perfección.

Pero hay otro costado para abordar el fenómeno Fantino y es que cierto grado de independencia da brillo. El conductor de Animales Sueltos no se ciñe a un libreto, a una directiva o a una postura. 

Fantino no se sienta frente a un kirchnerista para ponerlo contra las cuerdas ni ante un opositor para tirarle centros.

No usa al entrevistado para bajar su línea como, ponele, Nelson Castro. Fantino no aborda el reportaje para demostrar que Massa es tal cosa e Insaurralde tal otra. Al contrario, el periodismo político que abunda en el cable está infiltrado hasta el tuétano por la opinión editorial y por eso se transforma en algo muy cercano a su parodia. Es el drama del autodenominado “periodismo independiente”, que trabaja sobre preconceptos ya establecidos y cumple roles. El periodismo político existente es muy pobre, pero eso no se nota hasta que irrumpen tipos con exquisito manejo del idioma mediático como Alejandro Fantino o Jorge Rial y lo ponen en evidencia.

Alguna vez Cristina dijo acertadamente: “A los opositores les hacen preguntan y a nosotros nos interrogan”.

Es absolutamente así.

El periodismo político infectado por intereses empresariales ha perdido todo tipo de calidad, es aburrido, patético, predecible. Nelson Castro sirve para ejemplificarlo. Hoy puede preguntarle hoy a un funcionario:

“¿Porqué el acuerdo con Chevrón viola nuestra soberanía?”

Y sin escuchar la respuesta prosigue:

“¿Y han evaluado las consecuencias que traerá aparejada la violación de la soberanía”

Enmarcada en formato de pregunta hay una afirmación a la que la seguirán otras y en ese frenesí lo que menos importa es la respuesta. Por ende, no hay diálogo. Se utiliza el formato de la entrevista para bajar línea. Es el problema irresuelto del periodismo que ha sido atropellado por la opinión editorial y que sobregira en base a presupuestos que en la mayoría de los casos nacen en las redacciones y se sobrealimentan en los pasillos de estudios de radio y TV pero están lejos de sintonizar de verdad con lo que pasa en la realidad. Fantino no hace más que poner todo esto en evidencia desde un lugar que muy bien está descripto por Martín.

Y todo esto es ni más ni menos que el preanuncio de un cambio de época en la relación de los medios con la sociedad y la política.

Lo de Fantino es sólo la punta del iceberg.

martes, 2 de agosto de 2011

Vivimos rodeados de zócalos aunque no nos demos cuenta




El efecto que antes le asignábamos a la tapa de Clarín es notoriamente menor que el que tienen hoy los zócalos de la tele, y ni hablar de los de TN. En líneas generales, la mayoría de los edificios de la administración pública, las salas de espera en los hospitales y Clínicas, los bares y restaurantes y los televisores encendidos en exposición en lugares tipo Frávega están diariamente encendidos propagando zócalos sin parar. Al menos en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano, la sociedad trabaja, compra y pasea con un zócalo a la vista, aunque concientemente no lo advierta. Por eso creer que Clarín pierde influencia porque vende menos papel es un error garrafal.

Hace rato que la potencia la aplica en el cable.
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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Nuevos (viejos) escenarios


Me dormí escuchándolo muy ofendido a Luis Ventura, diciendo de todo de Federico Luppi. Ahora resulta que decir cosas fuertes de Mirtha y Susana está penado por la ley... Ellas pueden decir lo que se les cante que lo hacen practicando el derecho a la libre expresión ¿Pero Luppi no puede hacer lo mismo? La señora Legrand dice que a Esther Goris y Andrea del Boca el gobierno las manda a hablar en contra de ella ¿Y a ella quién la manda? La señora se queja de que no se puede disentir ¡Justo ella que cruza con toda la furia a todo aquél que ose disentir con sus dichos e ideas!!
La idea es que todo el que critique al gobierno practica su libertad de expresión en democracia mientras que todos quienes lo defiendan o incluso sin avalarlo disientan con los dichos de quienes lo critican son voces y plumas rentadas. La vieja idea de que las buenas costumbres están en la oposición y la podredumbre en el oficialismo.
Clarín puede tranquilamente editorializar mostrando un dibujo del ministro de economía con los pantalones bajos, en una demostración de chabacanería con pocos precedentes, realizando además una interpretación chicanera, de estaño sobre una información importante pero luego si alguien sale desde el oficialismo a marcarlo seguramente será tildado como un ataque a la libertad de prensa. Los meidos hegemónicos pueden magnificar una información falsa de las relaciones con Brasil y luego aclarar que las cosas no son así en un lugar así de chiquitito en relación al titular que denunciaba supuestos maltratos de Guillermo Moreno a un funcionario brasileño, pero el que miente es el gobierno.
La presidenta de la Comisión más importante de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación puede abofetear a un diputado pero el responsable es el que recibió el mamporro. Una diputada denuncia que la quisieron sobornar pero fue ella la que llamó a la supuesta sobornadora mientras otra que denunció haber recibido llamados terminó reconociendo que quien se comunicó con ella era nada menos que el mismísimo intendente de su pueblo, que además es del mismo partido. Pero el que degrada las instituciones es el kirchnerismo...
Nada de esto es nuevo, es muy viejo por se lo está reciclando. La alarmante carencia de argumentos del espectro opositor marca la cancha y propone el juego que se quiere practicar. Están convencidos que no tienen otro terreno para disputar y entonces la emprenden con estas prácticas deleznables que, según el sentido común indica, sólo podrán magnificarse en el año electoral que se avecina.

viernes, 23 de julio de 2010

"Un día por culpa de un periodista van a matar a un rehén"

La frase fue lanzada recién por Darío Villarruel en el programa de Víctor Hugo Morales y por supuesto que nos lleva a pensar un poco en la locura de ayer donde los medios televisivos estuvieron haciendo algo que el sentido común indica que no debe hacerse.

¿Qué hubiera pasado, se preguntó Villarruel, si cuando el chorro pide una cámara y no se la mandan respondía con un cadáver?

Es grave el tema y más preocupante aún sentir que nadie escarmienta y que si algún día la profesía de Villarruel se cumple, seguirán como si nada, defendiendo la "libertad de prensa"

martes, 16 de marzo de 2010

La diferencia entre "Desarrollo" y "Crecimiento"



Tomo prestado este bloque del programa "Café las palabras" porque la claridad con que Mercedes Marcó del Pont explica la diferencia troncal entre "Desarrollo" y "Crecimiento" merece ser amplificada todo lo más que se pueda.

Rescato una frase para remarcar:

"En los noventa, Argentina crecía en paralelo a cómo se profundizaba su subdesarrollo"

(Eduardo Valdez le pide que lo explique a los 3 minutos con 22 seg.)
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domingo, 14 de marzo de 2010

678: ¿El viernes fue un punto de inflexión?




En los últimos tiempos se vienen observando ciertas actitudes novedosas al interior de lo que comúnmente denominamos “clase media progre”. Acá mismo, en el blog, crecen los comentarios de visitantes que se han arrimado al oficialismo hace poco tiempo y los de aquellos otros que relatan casos de amigos, de compañeros de trabajo o familiares que, o han pasado a apoyar a Cristina decididamente o están en esa fase de transición en la que se definen como “opositores de la oposición”. Hay también casos de una notable decepción de votantes a Proyecto Sur que decididamente no soportan el maridaje obsceno entre Solanas y la peor derecha reaccionaria de Pinedo, Bullrich, Aguad y Rodríguez Saa.

Hay puntas, gestos, exclamaciones que deben ser examinadas con mucho esmero por todos los que venimos machacando hace rato por la necesidad de reconstruir los lazos con bolsones de los sectores medios que inexorablemente deben ser partícipes de todo proyecto de transformación de la sociedad.

Creo que la base del análisis político-ideológico es aquello que el nacionalismo popular revolucionario fue definiendo en décadas como la necesaria confluencia de los pequeños empresarios del campo y la ciudad junto a los trabajadores, conformando el núcleo duro, la encarnadura del proyecto transformador. La idea siempre fue que lo que en su momento definíamos como “la lucha liberación” debería encarnarse en todos los sectores que se perjudicaban con un modelo de país dependiente y profundamente desigual en lo social. Hoy estamos en una etapa defensiva, hoy peleamos por reconstruir algo de “Estado” para desde ahí parapetarnos y poder tomar impulso para las luchas que nos depara el porvenir, pero nada de eso podrá concretarse si todos aquellos sectores sociales a los que les conviene el cambio no se suman a la cruzada.

Es en este contexto que hay que entender la necesariedad del concurso de los sectores medios. Es en este contexto que hay que asumir en toda su crudeza algo que Mendieta alguna vez avizoró como un déficit muy fuerte de nuestra parte: Que como miembros de la clase media no fuéramos capaces de dar la batalla en el sector social al que por nivel de vida y consumos culturales pertenecemos.

Es probable que en una etapa de una fortísima ofensiva reaccionaria, que caló fundamentalmente en una franja que oscila en los 30 años y que mamó la leche menemista (hubo que ser adolescente en los noventa y salir ileso…) los sectores medios kirchneristas hayamos estado obligados a caminar por el desierto. Esto se tradujo en ciertos silencios cuando llegábamos a algunas reuniones, en que nos dejaron de invitar a otras o que en la familia se prohibía hablar de política y demás acciones a los efectos de aislar a quienes éramos catalogados como adictos a una rara enfermedad que empieza con K.

Es probable también que sin pensarlo hayamos protagonizado una suerte de Resistencia que sin tener ni ahí lo epopéyico de la Resistencia peronista de los cincuenta y sesenta, haya sí servido para que muchos vieran con el paso de los días, los meses y los años, que no estábamos fanatizados ni que lo nuestro era un brote pasajero. Es probable entonces que muchos amigos, muchos compañeros de oficina y muchos parientes hayan ido viendo en nosotros a gente que honestamente, sin cambiar de trabajo y nivel de vida está seriamente comprometida con un proyecto por la sencilla razón de que es la mejor opción -o si querés lo menos malo- para el país frente el espectáculo decadente de las diversas expresiones fosilizadas de la derecha criolla tanto en sus fases políticas como mediáticas.

Es probable entonces que la convocatoria del viernes en Plaza de Mayo no sea algo descolgado. Es probable que a muchos compañeros haya dejado de darles cierta “cosita” el asumirse como oficialistas y es probable también que la figura de Cristina esté empezando a tallar tenuemente en esto de ir torciendo voluntades. Está pasando mucho entre las mujeres esto de bancar antes que nada a Cristina.

Algo para analizar.

Con todo lo que hemos discutido sobre 678, estaría quedando clara la tremenda potencia de interpelación de la TV porque si es cierto que el programa no supera los dos puntos de rating (sin dudas que debe medir un poco más) de cualquier manera estamos hablando de una bocha de gente que supera largamente las cien mil, lo que no es poco. Pero tampoco es poca cosa ver que hasta ahora ninguna marcha convocada desde Facebook tuvo tanta asistencia, ni siquiera aún aquella por la Seguridad del Rabino Bergman y el cura, que pese a contar con todo el despliegue del dispositivo mediático terminó siendo un verdadero papelón.

Todo esto nos lleva a suponer que estamos en un momento que podría ser caracterizado como un punto de inflexión. Se observa un hartazgo creciente respecto al espectro opositor; se nota una decepción galopante con el centroizquierda que objetivamente en los hechos juega para la derecha y comienza también a divisarse que luego del Mundial de Fútbol se vienen las internas abiertas y así como quien no quiere la cosa, se viene la elección presidencial, con todo lo que lo ello implica pues ya no se trata de elegir diputados y senadores sino un gobierno, y si algo no se le puede criticar al kichnerismo son sus condiciones para garantizar gobernabilidad.

El mundo ha atravesado la crisis más fenomenal en décadas y en Argentina virtualmente no nos dimos cuenta, no sentimos el cimbronazo. Cuando allá por setiembre de 2008 Clarín tituló “Para los economistas, algunos problemas de la Argentina reducen el impacto de la crisis” estaba reconociendo por el absurdo y el ridículo que las cosas se habían hecho bien. Cuando en pleno tsunami financiero mundial el gobierno le prestaba plata a las automotrices muchos “vivos” se reían sin llegar a comprender, pobrecitos, que esos fondos eran nada más ni nada menos que para garantizar la fuente de trabajo de miles de operarios.

Todo esto tuvo que quedar registrado cual semillas en algún rincón de la conciencia en esas franjas de argentinos que no fueron lobotomizados por el dispositivo mediático y es probable que ahora empiecen a germinar. No casualmente el viernes había una gran cantidad de gente que anda arriba de los 50 años, porque es el sector que tiene capacidad de recordar íntegramente el derrotero democrático desde 1983 a la fecha.

Si muchos simpatizantes y militantes kirchneristas tuvimos una perseverancia sin igual para capear el temporal de sentirnos casi exiliados en “los grandes centros urbanos” durante estos largos años, hoy tenemos el deber de salir a afiliar a aquellos amigos, parientes o compañeros de laburo que andan medio perdidos pero básicamente desencantados. Si cada uno de nosotros convence a uno solo, la suma da para garantizar la continuidad del proyecto, la cuenta es sencilla.

Pero esto exige muchísimo tacto para procesar actitudes, gestos y muecas absolutamente nuevas. Fede Vázquez en este post de ayer nos ayuda a clarificar los tantos. Necesitamos una “política blanca” y hasta es probable que en una etapa hasta debamos ceder en algunas cuestiones tácticas pero no para evitar que muchos salgan corriendo, sino hacerlo desde el hecho honesto de reconocer que no todo está inventado y que también algunas de las cosas que traemos en la mochila en una de esas hay que descartarlas, readaptarlas o simplemente reemplazarlas por otras nuevas.

Todo está por inventarse. Eso es lo más excitante.


(Acá se pueden ver fotos del viernes)
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lunes, 7 de julio de 2008

Medios imperturbables

La derecha mediática amaneció como si nada hubiera pasado. El piñón fijo como en sus mejores momentos.
Nada cambió. Ahora los temas son la caída vertical de la popularidad de Cristina y Néstor; Los votos “sospechosos”; Qué pasa el 1 de noviembre; Las puteadas de Kunkel a Solá; El mal humor social, etc.
Las magdalenas lo invitaron a tomar un café al elegante Luciano Miguens; La aseveración de la multipartidaria Patricia Bullrich de que si se votaba a las 2 de la mañana ganaba el No se transformó en verdad irrefutable para la Cadena mediática de la Gente linda.
En suma, la oposición “de verdad” arrancó la semana como si nada. Si el gobierno ganó la votación es porque hizo trampa o compró diputados. Así de simple y pasemos a otro tema.
Nada de analizar que se derrotó a todo el andamiaje mediático, al poder de las entidades del campo, a todo el arco opositor que va desde Lozano a Rodríguez Saa.
Claro, ha llegado la hora de redoblar esfuerzos porque se viene la discusión de la nueva Ley de Radiodifusión.
Y eso los tiene muy molestos.

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A propósito de Mundstock y ciertas giladas

A propósito del fallecimiento de Marcos Mundstock volvió a aflorar esa actitud mediocre de refutar a un artista por sus posiciones políti...