En relación a la muerte de Jorge Ariel Velázquez lo primero
que hay que hacer es exigir el esclarecimiento de su muerte. Luego, repudiar enérgicamente
el apestoso oportunismo político del senador Gerardo Morales que pretendió
hacerle creer al país que el pibe había sido asesinado por una patota de la
Tupac Amaru, siendo que, según informa hoy el diario Clarín, la
propia fiscal que investiga el crimen afirmó:
“Estamos abiertos a cualquier hipótesis, pero acá lo que acá hay que determinar quién lo mató" Sin embargo, dijo que "no hay absolutamente nada" que indique que el crimen "ha sido una cuestión política" y aseguró que antes de morir el joven le manifestó a las personas que lo asistieron que "le quisieron robar y por querer zafar le dispararon".La funcionaria puntualizó que a las tres personas que fueron detenidas por el crimen del joven de 22 años "se les ha hecho conocer ayer las causas y se los ha invitado a que declaren, pero los tres se abstuvieron".
El hecho de que el pibe fuera militante del radicalismo y
antes haya sido afiliado del partido que lidera Milagro Sala pasa a un segundo
plano cuando aún no están determinadas las causas de su asesinato. Si quedara
confirmado por la justicia que los autores fueron de la Tupac, no tengo dudas que el oficialismo en su conjunto no tendrá el
más mínimo empacho en repudiar ese accionar y exigir las penas más duras
contempladas en la legislación vigente, de la misma manera que esperaremos ansiosos que el senador Morales se retracte públicamente por haber pretendido extraer rédito político de una muerte por
intento de robo.