El suplemento
Radar de Página/12 publicó ayer
esta muy interesante nota del periodista norteamericano Malcolm Gladwell sobre el ciber-activismo político que desde ya recomiendo porque buena parte de los lectores del blog participan activamente del fenómeno de las redes sociales y de una u otra manera están (estamos) siendo interpelados sobre su funcionalidad.
La nota termina con este párrafo que posiciona claramente a
Gladwell ante el fenómeno:
"Las redes sociales hacen que sea más fácil para los activistas expresarse, y más difícil que esa expresión tenga un impacto. Los instrumentos de las redes sociales están muy bien preparados para hacer que el orden social existente sea más eficaz. No son un enemigo natural del statu quo. Si usted es de la opinión de que todo lo que el mundo necesita es ser pulido, esto no debería preocuparlo. Pero si piensa que todavía hay barras como la de Greensboro que necesitan integrarse, debe llamarlo a la reflexión."
Por mi parte, creo que estamos siendo acechados por el riesgo de confundir algunos roles. Me refiero específicamente a qué entendemos por "militancia". Cuando leo o escucho a mucha gente definirse como "ciber-militante K" o "ciber-activista" siento que podríamos caer en una trampa porque estaríamos cediendo ante una pertinaz descomposición del sentido de las palabras muy en boga en nuestros días. Militancia es una cosa muy distinta a sentarse frente a una PC y debatir en las redes sociales.
A lo largo de la historia, una de las características centrales de la militancia política fue, además de la acción social y reivindicativa, la cuestión del poder. Uno militaba para “hacer algo por lo demás” pero dentro de una organización, esto significa que además del trabajo político y social para afuera, para adentro se desplegaba una lucha por espacios de poder de la estructura. Es en estas pujas al interior de los partidos políticos donde se van macerando los nuevos dirigentes. Militancia es trabajo en el barrio u otro frente social combinado con debate interno respecto a la línea política de la fuerza.
Poco y nada de estas características se encuentran en lo que hoy se denomina “militancia digital”, primero porque no hay trabajo social en ningún frente social y segundo porque no hay canales orgánicos para dar la discusión. Otra de las características de la denominada militancia digital de este tiempo es que se reduce en buena medida a comentar hechos de la coyuntura y prácticamente no se debate la línea política de la fuerza a la que se apoya. En el caso de los denominados ciber-militantes K prima además cierta sujeción, cierto acatamiento acrítico de las decisiones del gobierno., si se me permite, una excesiva complacencia.
Conozco por cierto muchísimos militantes que han asumido la internet 2.0 como un recurso más. Creo que son los que tienen más clara la cosa, aunque siempre surgen debates como los que hemos tenido en varias reuniones de blogueros sobre si organizarnos o no y ahí han saltado chispas. En mi caso siempre descreí de participar de una organización de ese tipo básicamente porque no puedo arrogarme la representación de los lectores puesto que sin contar los que no acuerdan en nada pero leen el blog, incluso con los que en líneas generales se comparte una visión positiva del gobierno, también tenemos nuestras profundas diferencias tácticas.
Se me ocurre, en definitiva, que no hay que creer que twitteando, facebookeando o discutiendo en los blogs se milita y me parece (ojalá esté equivocado) que hay mucha gente que de buena fe cree que entrando un par de horas a las redes lo hace. Me preocupa cómo se le pervierte el sentido a las palabras, como cuando desde las radios te dicen "llamá, participá dejando tu mensaje en tal número" En realidad el concepto de "participación" es muchísimo más amplio y profundo. Participar implica ante todo cambiar, mover, operar sobre una deterninada realidad. El llamado a la radio no cambia nada, si hasta incluso depende de que la producción del programa lo apruebe o no, lo deje tal cuál está o lo recorte y en consecuencia recién luego lo ponga al aire o lo elimine. Incluso está en discusión si los oyentes que recurrentemente llaman a las radios más del palo encarnan un nuevo tipo de "militancia" o si como sostiene alguna visión corrosiva son personas que gustan de escucharse a sí mismas...
Es un debate muy actual y por ende apasionante puesto que no hay grandes teorías al respecto. Somos actores que en base a nuestra propia práctica vamos delineando una forma de interactuar con las novedades que nos suministran las nuevas tecnologías.